Diagnóstico
^
Las infecciones por F.
hepática son pluriespecíficas, requiriéndose que el diagnóstico
basado en signos clínicos debe ser confirmado por el de laboratorio. Los
resultados de laboratorio son fundamentales para una terapéutica adecuada
y para la implantación de medidas de control inmediato y profilácticas.
Diagnóstico postmorten
^
La necropsia permite un
diagnóstico definitivo de la enfermedad, mediante el aislamiento de las
formas juveniles del parásito a nivel del parénquima hepático o de las
adultas en los canales biliares, además de posibilitar el diagnóstico
anatomopatológico, a través de la observación directa de las lesiones
hepáticas. Puede ser realizado a nivel de campo o en el laboratorio
(Morales y Pino, 1977).
Diagnóstico antemorten
^
El diagnóstico antemorten
hace uso de los recursos de laboratorio y es de gran utilidad cuando
existe incertidumbre clínica y la realización de necropsias no es
posible. El diagnóstico específico consiste en poner en evidencia en las
heces los huevos del parásito, los cuales son de color marrón
amarillento y muy fáciles de visualizar cuando se utilizan colorantes
como el azul de metileno ó el verde malaquita (Morales, Pino y
Rodríguez, 1989)
Coproscopía
^
Consiste en la detección
de los huevos de F. hepatica en la materia fecal y reúne
una serie de métodos de gran utilidad en los casos de distomatosis
crónicas. El coprodiagnóstico requiere de técnicas sencillas y
sensibles que puedan ser implementados con los recursos sencillos de
microscopía. Lo más recomendable es el empleo de técnicas de
concentración por sedimentación para los huevos de F. hepatica,
debido a que los mismos son "pesados". Es conveniente
el uso de soluciones jabonosas, de manera que los huevos se desprendan de
la materia fecal, así como de colorantes, como el azul de metileno o el
verde malaquita, que facilitan la visualización de los huevos y su
diferenciación de los huevos de otros trematodos frecuentes en nuestro
país, como es el caso de los paramfistómidos. Los resultados pueden
expresarse tanto cuantitativa como cualitativamente, aunque lo más
importante es disponer de un diagnóstico confiable. En el laboratorio de
Parasitología de la Unidad de Sanidad Animal del CENIAP se emplea
básicamente la técnica de Happich-Boray modificada (Morales, Pino y
Rodríguez, 1989), de acuerdo con el siguiente protocolo:
- La materia fecal (6 gramos) se coloca en
un beaker y se disuelve en 30 ml de solución jabonosa (detergente
lavaplatos), tamizada empleando un colador de 32 mallas/cm.
- Dispuesto sobre un vaso de pie cónico,
enjuagar el beaker y tamizar el producto del lavado.
- Realizar 3 sedimentaciones
sucesivas con un tiempo de duración de 3 minutos cada una esto es de
suma importancia ya que esta técnica se basa en que el tiempo de caída
de los huevos de F.hepatica en el agua es de 100 mm/minuto, de
ahí que el mismo no debe pasar de 3 a 4 minutos, para evitar la
concentración excesiva de restos vegetales (Happich y Boray,1969).
- Después de cada sedimentación se
procede a eliminar el sobrenadante mediante una bomba de vacío adaptada
a una pipeta Pasteur de extremidad curva, y a restituir el volumen
original de 30 ml, mediante el agregado de la solución detergente.
- El sedimento de la última decantación
se colorea con unas gotas de azul de metileno al 1% o de verde malaquita
y se vierte en la cápsula de lectura para su examen a la lupa binocular
con 12 x..La cápsula de numeración o lectura tiene base rectangular de
las siguientes dimensiones :12 x 9 x 0.3 cm. y tiene grabados 100
rectángulos. Las paredes laterales miden 0,6 cm. , sirven para permitir
la agitación y homogeneización del sedimento.
Análisis bioquímico de
la sangre ^
Consiste en la detección
y cuantificación de enzimas en la sangre, como la glutamato
deshidrogenasa, liberada por la acción destructiva de los hepatocitos por
las jóvenes fasciolas migratorias en el parénquima hepático y la enzima
glutamiltraspeptidasa, debido a las lesiones ocasionadas por las F.
hepatica adultas en los canalículos biliares (Urquhart et al.,
1999).
Pruebas inmunológicas
^
En el diagnóstico de la
distomatosis hepática se han empleado técnicas muy variadas, como
fijación del complemento, aglutinación pasiva e inmunoelectroforesis; y
más recientemente se han desarrollado técnicas más sensibles y
específicas, utilizando la inmuno-absorción enzimática. Éstas han
demostrado su utilidad para la detección de la infección en sus
explotaciones ganaderas, tales como Elisa, Fast-Elisa y Dot-Elisa. Así
como también en la detección de coproantígenos en las materias fecales
y como anticuerpos séricos que tienen entre sus principales ventajas su
elevada sensibilidad y especificidad, y la posibilidad de diagnosticar
infecciones en período prepatente (Urquhart et al.,1999)
Tratamiento
^
Los fasciolicidas
comúnmente empleados y disponibles en el mercado son: Clorsulam,
Rafoxanide, Nitroxinil, Albendazol y Triclabendazol. La dosis recomendada
y vía de administración y eficacia para cada uno de los químicos antes
mencionados es la siguiente ( Boray, 1994):
|
Droga
|
Vía de aplicación |
Dosis (mg/kg) |
Semanas
postinfeccion |
Eficacia |
|
|
Clorsulan |
Oral |
7 |
8 |
91-99% |
|
Rafoxanide |
Oral |
7,5 |
12 |
91-99% |
|
Nitroxinil |
Subcutánea |
10 |
10 |
91-99% |
|
Albendazol |
Oral |
10 |
12 |
91-99% |
|
Triclabendazol |
Oral |
12 |
1 |
99-100% |
|
El conocimiento de la
eficacia de la droga en relación con su acción preferencial sobre
juveniles o adultos de F. hepatica es de gran importancia
para establecer la frecuencia de los tratamientos. El empleo de drogas con
eficacia preferencial sobre F. hepatica de 8 o más semanas,
como el Clorsulan, Rafoxanide, o el Nitroxinil, hacen necesaria la
aplicación de al menos dos tratamientos, con un intervalo de dos a tres
semanas después del desplazamiento a un nuevo potrero, el cual debería
estar libre de moluscos limnaeidos; y por consiguiente, de la infección.
Pero si la droga empleada
es el Triclabendazol, y la zona es de alto riesgo, este intervalo entre
tratamientos puede extenderse hasta ocho semanas, alcanzándose la
eliminación de la población de distomas presentes, antes de que éstos
alcancen el estado adulto y contaminen el pastizal.
Control
^
El control de la
distomatosis hepática debe reposar sobre una estrategia combinada con
miras a destruir las poblaciones mínimas de F. hepatica presentes
en el hospedador definitivo, lo que requiere el uso de antihelmínticos,
así como de la implantación de medidas ecológicas, químicas o de
biocontrol, tendientes a la reducción de las poblaciones del hospedador
intermediario (Morales y Pino,1992; Hansen y Perry, 1994; Urquhart et
al., 1999).
Control del parásito
Todo programa de lucha
contra la distomatosis debe contemplar algunas medidas básicas como las
siguientes:
- Impedir el acceso del ganado a las
zonas identificadas como infectadas, fundamentalmente a nivel de los
puntos críticos.
- Destrucción de las metacercarias
enquistadas en el pasto, mediante procesos como el corte y
henificación del mismo.
- No alimentar al ganado con pasto de
corte fresco procedente de localidades distomatósicas.
- Quimioprofilaxia: consiste en
la eliminación de los distomas mediante el tratamiento sistemático
con drogas fasciolicidas, con lo cual, además de liberar al
hospedador de la infección parasitaria se evita la infección de los
hospedadores intermediarios. La quimioprofilaxia reposa en el empleo
regular de drogas que sean altamente eficaces tanto contra las formas
larvarias como adultas de F.hepática, lo cual es actualmente
posible debido a la existencia en el mercado de drogas que actúan
sobre F. hepatica tanto en su fase juvenil migratoria a nivel
del parénquima hepático como sobre las adultas en los canales
biliares y se basa en las siguientes consideraciones:
- La droga debe ser usada en animales
infestados antes de que los parásitos alcancen el estado adulto y
comiencen la producción de huevos; y así, impedir la infección
del hospedador intermediario, lo que aunado a programas de lucha
antimolusco y de rotación de potreros se presenta como la mejor
alternativa para el control de este parásito.
- La quimioprofilaxia requiere del
conocimiento de la acción de la droga sobre formas juveniles y
adultas del parásito, para establecer la frecuencia de los
tratamientos y su integración con otras medidas como la rotación
de potreros.
- Los animales procedentes de potreros
infestados deben ser tratados antes de introducirlos a potreros
libres o a otras explotaciones ganaderas.
Sobre la base de las
consideraciones antes mencionadas Boray (1971) y Boray et al.
(1985) propusieron un plan de lucha contra esta parasitosis, basado en la
combinación de la rotación de potreros y el uso de antihelmínticos.
Este plan consiste en lo siguiente: en primer lugar se dividen los
potreros en infestados y no infestados, luego se establece la duración
que debe tener el pastoreo en cada uno de ellos. El tiempo de pastoreo en
los potreros no infestados debe ser al menos de 12 semanas y el
tratamiento antihelmíntico, se aplica 4 semanas antes del traslado a los
potreros infestados. En estos últimos, el periodo de pastoreo debe ser
superior a las 8 semanas, que es el tiempo promedio de evolución de las
fases larvarias del parásito antes de alcanzar el estado de cercaria en
el interior del molusco. Este tipo de estrategia de control requiere del
empleo de drogas como el Triclabendazole, el cual es un quimioterápico
sintético que actúa contra todos los estados de desarrollo de F.hepatica
en el hospedador definitivo (Smeall y Hall, 1983).
En vista de la presencia
de residuos de Triclabendazole y de sus metabolitos en los tejidos
(músculos, hígado, riñón y grasa), así como en la leche, este
producto debe ser suministrado en vacas que serán sometidas a secado,
combinando el tratamiento, con la aplicación de otras medidas de control
sobre la población de hospedadores intermediarios. En el caso de su uso
en bovinos de carne, estos no deben enviarse al matadero antes de los 14
días postratamiento (Robinson, 1985)
Control del hospedador
intermediario ^
Su objetivo es la
reducción o la eliminación de las poblaciones de limnaeidos, lo cual
puede lograrse mediante medios ecológicos que modifiquen las condiciones
del biotopo del caracol, lucha biológica y medios químicos (Morales y
Pino,1992)
Medios ecológicos
^
- Drenaje de las zonas con elevada
capacidad para la retención de agua.
- Supresión de la vegetación en los
bordes de caños, acequias, pozos de agua y de todos aquellos lugares
que puedan brindar refugio a los caracoles.
- Engranzonando alrededor de los
abrevaderos.
Lucha biológica
^
- Cría y protección de aves de hábitos
acuáticos como los patos
- Uso de moluscos depredadores o
competidores de las fuentes alimenticias, tales como Zonitoides,
Marisia (Maleck y Cheng, 1974; Morales y Pino, 1992).
Medios químicos
^
Consiste en el uso de
molusquicidas, los cuales deben reunir las siguientes bondades: eficaces,
selectivos, económicos y estables frente a la acción de los rayos
solares y materia orgánica. Entre los molusquicidas más comúnmente
empleados se pueden mencionar al Sulfato de Cobre, la Cianamida Calcica,
la Tritilmorfolina o extractos de plantas como la Ambrosia marítima,
usada en el continente Africano con prometedores resultados (Morales y
Pino,1992 ;Morales et al.,1983; Boray, 1994). De gran
importancia para la escogencia del momento más apropiado para la
aplicación del molusquicida son:
- el conocimiento de la disposición
espacial de las formas larvarias de F. hepática al interior de
la población de moluscos,
- la relación existente entre la talla
de dicho hospedador intermediario y la cantidad promedio en redias y
cercarias por ellos albergadas,
- la relación entre la talla del
molusco y el valor reproductivo correspondiente (Morales y Pino, 1982;
Morales et al.,1983; 1986)
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Referencia de este
artículo:
Morales,
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Revista Digital CENIAP HOY, Número Especial 2004. Maracay, Aragua, Venezuela.
URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/ne/arti/morales_g1/arti/morales_g.htm
Visitado en fecha:
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