Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

 CENIAP HOY                                                                                                       
  Número 9  septiembre-diciembre  2005


El uso de la Biotecnología en Venezuela: propuestas para la acción

 Gustavo A. Saldaña Robespierre

INIA-CENIAP


 

hace unos 3.500 millones de años, en nuestro planeta comenzó a generarse una serie espontánea de reacciones químicas entre distintos tipos de átomos para formar moléculas que para entonces no existían en el ambiente primitivo. Más tarde, grupos de moléculas sencillas pudieron organizarse en otras más complejas en medio de diversos factores físicos, y casi inadvertidamente, aparecen los ácidos nucleicos (ARN y ADN), moléculas revolucionarias capaces de hacer lo que hasta ahora ninguna otra podía: crear réplicas exactas de sí mismas con ayuda de ciertas enzimas y proteínas poco complejas.

Los seres vivos compartimos los mismos tipos de átomos y moléculas básicos que nos dan diversidad de estructuras y funcionamiento. Formados todos por combinaciones de ciertos elementos comunes: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre; precisamente los mismos que conforman aminoácidos y ácidos nucleicos. Estos fundamentos físicoquímicos son las que evidencian la delgada línea divisoria entre organismos sencillos y aquellos que consideramos complejos, el punto de partida y la columna vertebral conceptual de la biotecnología. En el nivel molecular, todo organismo vivo funciona esencialmente de la misma manera, sea que se trate de un ser humano, un pez, una planta o una bacteria. 

Los ácidos nucleicos son llamados muy acertadamente “moléculas de la vida”, principalmente el ADN, aunque los bioquímicos evolucionistas están casi todos de acuerdo en que en la biosfera primitiva de hace 3500 a 3000 millones de años, fue precedida por un mundo donde el “protagonista” fue realmente el ARN. Tomándose en cuenta que, según estimaciones más recientes, la Tierra se formó como tal, hace unos 4500 millones de años. 

Por su parte, las proteínas representan una clase muy importante de moléculas, porque son un constituyente fundamental de la materia viva y desempeñan una gama amplia de funciones en los organismos vivos. Algunas son estructurales, como las que forman las membranas celulares; otras, son reguladoras de procesos biológicos, como las hormonas de naturaleza proteica; algunas son catalíticas, como las enzimas que intervienen y facilitan las reacciones bioquímicas fundamentales; existen aquellas que actúan como transportadoras de otros compuestos y elementos esenciales, como la hemoglobina; otras son “defensivas” como los casos de las inmunoglobulinas. En fin, se puede afirmar que las proteínas son los pedestales funcionales y estructurales, convirtiéndose en los responsables de casi todas las propiedades distintivas de los seres vivos.   

Actualmente, cuando hablamos de ingeniería genética, nos referimos a la tecnología desarrollada en el contexto del manejo del ADN recombinante. Éste, es una secuencia “nueva” de ADN creada en los laboratorios por la unión de porciones de ADN con orígenes diferentes. A un organismo cuyo material genético ha sido modificado artificialmente mediante la supresión de expresiones génicas o la incorporación de fracciones o secuencias de ADN ajeno a su especie, se le llama organismo genéticamente modificado (OGM), organismo modificado genéticamente (OMG) o simplemente “transgénico” (antes, “transgenético”). 

Por lo general, se le denomina ingeniería genética al conjunto de técnicas y métodos que se utilizan para “construir” moléculas de ADN recombinante, y luego introducirlas en moléculas receptoras. Muy generalmente, se realiza en dos grandes etapas a saber: en la primera, se escoge la secuencia o grupo de genes de interés que vayan a ser insertados, se procede a “cortarlos” con enzimas de restricción en los lugares específicos y luego se amplifican (multiplican) mediante PCR o a través de la acción de Escherichia coli. En una segunda etapa, se introducen en las células receptoras de la planta, animal o microorganismo que vaya a ser modificado mediante técnicas de incorporación de genes como la “biobalística”, vectores biológicos (Agrobacterium tumefaciens o A. rhizogenes), técnicas fisicoquímicas (PEG) o técnicas físicas como la electroporación. Pero estos nuevos genes o nuevas secuencias no funcionarán si no se le incorporan los “genes promotores”, que son como los interruptores génicos que hacen que se prendan o apaguen la acción de éstos. 

En esta suerte de “cortar y pegar” secuencias de ADN, las técnicas han ido perfeccionándose desde los años 70s, cuando geneticistas como Hebert Boyer y Stanley Cohen crearon el primer organismo transgénico, tras haber insertado genes de una especie de sapo africano en bacterias; hoy día, han sido muchas las especies de plantas, animales y bacterias que han servido de valiosos materiales de trabajo en investigaciones relativas al uso del ADN recombinante, tecnología ésta que, además de representar una parte fundamental de la Biotecnología Molecular, refuerza grandemente las iniciativas desarrolladas en la misma. 

Últimamente se ha escrito mucho sobre biotecnología. Es como si se tratara de una suerte de “moda” cientificista generalizada en todos los ámbitos de las ciencias naturales “puras” y aplicadas. Incluso en el entorno periodístico ya está teniendo alguna resonancia. El cine holliwoodense no sólo usa la palabra, sino que incluso a partir de la afamada serie de películas “Jurassic Park” se desprendieron casi en reacción en cadena varias producciones por el estilo. Además incluyen otras palabras que atrapan la atención del espectador: ADN o DNA, Clonación y Clon, genes y genoma. 

En los últimos 20 años, la Biotecnología, como un sistema integrado de ciencias básicas y aplicadas, se ha ido perfilando desde sus inicios con las técnicas de cultivos in vitro hasta llegar a las tecnologías moleculares y de transformación genética –Biotecnología Molecular, según Glick y Pasternak (1994)-. Pero acaso sería pertinente ubicarnos conceptualmente en la definición de “biotecnología”, entendiéndola como “Toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos” (FAO, 29/09/2001). Otras definiciones que han sido tomadas en cuenta a lo largo de estos años son, por ejemplo, la emitida por la OECD (1982), en "Biotecnología, Perspectivas y Tendencias Internacionales en la que nos dice que la biotecnología es la “Aplicación de principios científicos y de ingeniería para el proceso de materiales a través de agentes biológicos a fin de obtener bienes y servicios. Estos principios cubren una amplia variedad de disciplinas pero se basa principalmente en microbiología, bioquímica, genética e ingeniería genética”. Por su parte, en el Canadian Environmental Protection Act de1985, explica a la biotecnología como la “Aplicación de la ciencia y de la ingeniería con el uso directo o indirecto de organismos vivos o partes o productos de organismos vivos en su forma natural o modificada”.; es decir, se trata de una técnica o conjunto de técnicas que utiliza células vivas, cultivo de tejidos, o moléculas como enzimas para obtener o modificar un producto, mejorar una planta o animal, o desarrollar un microorganismo para utilizarlo con algún propósito específico. Según esta definición, la fabricación de pan, cerveza, yogurt, vino -entre otros- que se basa en el empleo de ciertas células, sería un proceso biotecnológico visto en un sentido amplio. Sin embargo, se impone otro enfoque, tal vez un poco más cientificista, aquel que, aún no concibiendo a la biotecnología como una ciencia en sí misma, la entiende como una interacción interdisciplinaria de ciencias y técnicas derivadas de la investigación en biología celular y molecular, las cuales pueden ser utilizadas en cualquier industria que utilice microorganismos o células vegetales y animales y sustentadas en disciplinas como Bioquímica, Genética, Virología, Fisiología y hasta la Biofísica. La diferencia aportada por la biotecnología “moderna” es que actualmente el ser humano no sólo sabe cómo usar las células u organismos, sino que ha aprendido a modificarlos y manipularlos en función de sus necesidades e intereses más inmediatos. Se impone entonces la concepción del término “Biotecnología Molecular” o “Biotecnología Citomolecular”, debido a la necesidad de establecer diferencias claras con las biotecnologías tradicionales o convencionales que van desde la lombricultura y la elaboración de biopesticidas y biofertilizantes hasta las utilizadas en la agroindustria. 

En la actualidad, la mayoría de los pequeños productores agrícolas siguen confinados a los modelos de “agricultura de subsistencia”, como las impuestas por las tendencias capitalistas globalizadoras, y de acuerdo con las estimaciones más recientes de la FAO, más de 800 millones de personas se encuentran en situación de hambre diaria y constante; no obstante, miles de millones no consumen los nutrientes necesarios, lo que produce condiciones crueles de malnutrición debidas a una alimentación inadecuada. Del mismo modo se estima que en los próximos 30 años, habrá alrededor de 2.000 millones de personas que necesitarán alimentos con algún grado de necesidad particular, pero los recursos naturales básicos, de los cuales depende la agricultura, se vuelven cada día más precarios o escasos. 

Indiscutiblemente que el gran reto para la biotecnología en Venezuela es y debe ser contribuir a enfrentar directamente esta realidad en el ámbito de nuestro territorio y con proyección regional e internacional. Pero, ¿de qué manera? 

Ante todo, se hace necesario revisar experiencias pasadas y presentes, como el caso de la “Revolución Verde” en las décadas de los años 60 y 70 y sus consecuencias actuales, a través de la cual se pretendió incrementar la producción de rubros agrícolas mediante el excesivo uso del recurso agua, la indiscriminada aplicación de fertilizantes y plaguicidas y la agricultura extensiva de monocultivos, ocasionando graves daños al ambiente y propiciando altos niveles de dependencia tecnológica, económica y de insumos en el campesinado. Situaciones y casos de transferencia inadecuada o poco pertinentes de tecnologías foráneas no adaptables a las condiciones materiales y realidades socioculturales. Condición académica descontextualizada (estructural y conceptualmente) de las profesiones relacionadas con el agro en donde el perfil del egresado se enmarca hacia el profesional capacitado para producir en función de modelos económicos inviables y empobrecedores. Bastará revisar los ‘pensa’ y programas de estudios de las universidades con carreras afines al agro y se podrá advertir la evidente debilidad de asignaturas que formen a los futuros profesionales en función de sensibilizarlos por el entorno ambiental.

Aún cuando Venezuela no ha sido precisamente un país destacado en avances biotecnológicos, puede afirmarse, no obstante, que se han obtenido valiosos y significativos logros en algunos aspectos y áreas del ámbito agrícola: desarrollo de protocolos y metodologías eficientes para la micropropagación de rubros vegetales, obtención de plantas libres de patógenos, rescate de embriones, obtención de androestériles y haploides, caracterizaciones genéticas de germoplasmas y colecciones, identificación y detección de patógenos en peces y animales de granja, transformación genética de algunas especies de interés agronómico para validar metodologías y/o incorporar genes de resistencia a virus, bacteriosis y otros; destacándose el hecho de la existencia de personal capacitado y equipos e instalaciones adquiridos para los logros de metas concretas, aún así, no en cantidades suficientes para enfrentar efectivamente los retos inmediatos por venir. 

Pero todas estas iniciativas y esfuerzos no pasan de satisfacer a los equipos de trabajo a través de la publicación de los resultados en revistas arbitradas, contribuir con la “consistencia” de los Currícula Vitae de los investigadores y establecer aislados convenios interinstitucionales e internacionales, palpándose la evidente ausencia del impacto que debe reflejarse en los actores principales del quehacer agrícola nacional y por ende en las comunidades. Se hace necesario entonces implementar políticas de Estado orientadas a colocar la biotecnología al servicio expedito del entorno social, y eventualmente, tener un campesinado consciente y usuario de estas nuevas tecnologías como parte de un microsistema de desarrollo rural endógeno e integral capaz de ofrecerle al pequeño y mediano productor una óptima calidad de vida. Posiblemente la instauración de un “sistema nacional de biotecnologías para la implementación de políticas de desarrollo endógeno integral” pudiera representar una vía para la ejecución de hechos concretos. 

Una de las fortalezas y ventajas comparativas que tiene Venezuela para direccionar políticas y estrategias de Estado en materia del uso e implementación de las “biotecnologías”, es el hecho que estas modernas herramientas están principalmente en manos de instituciones del Estado mismo: institutos nacionales de investigaciones científicas y universidades, y en pocos casos, empresas privadas, investigadores con alto nivel ético, sentido de la responsabilidad y gran capacidad de respeto por las leyes, así como la preferencia de éstos de trabajar para las instancias gubernamentales. Así se presenta la oportunidad -y sobre la base de experiencias foráneas- de diseñar el estamento legal más idóneo y evitar que casos como Monsanto, Dupont, Novartis, Bayer, Pioneer y otros, puedan reproducirse en nuestro país, entendiendo que han sido muchos los casos, en los que empresas como éstas propenden a la dependencia tecnológica de países y regiones enteras en desmedro de las economías de los pueblos más necesitados. 

Ante todo, el uso y desarrollo de las modernas biotecnologías en nuestro país debe enmarcarse dentro de los preceptos constitucionales claramente establecidos en los artículos 110, 112, 113, 120, 124, 127, 129, 131, 299, 300, 301, 304, 305, 306 y las respectivas leyes relacionadas, como la Ley de Biodiversidad, así como el Convenio de Diversidad Biológica, el Protocolo Internacional de Biodiversidad, las decisiones 345 y 391 acordadas en la CAN, Acuerdo de Cartagena y demás acuerdos internacionales en los cuales Venezuela sea país signatario.  

En este sentido, algunas de las estrategias que pudieran trazarse como políticas de Estado dentro un “sistema nacional de biotecnologías para la implementación de políticas de desarrollo endógeno integral”, siempre sobre consideraciones basadas en el respeto por el medio ambiente, la búsqueda constante de la soberanía alimentaria, el desarrollo social y endógeno integral, generación de empleos, justicia social, oportunidades equitativas y el cabal cumplimiento de los acuerdos y leyes, desde este momento y con prospección pudieran ser: 

  • Continuar investigaciones en materia de micropropagación masiva in vitro de rubros agrícolas comestibles y medicinales y promover el desarrollo de técnicas alternativas a fin de adaptarlas a las condiciones agroclimáticas, cultura alimentaria y políticas nacionales. Las técnicas de cultivos in vitro (tejidos, células, órganos y otros explantes) para la propagación y multiplicación (clonación) de especies vegetales de interés alimentario, agroindustrial, medicinal, forestal y ornamental, ofrecen ilimitadas oportunidades para el desarrollo agrícola y puede contribuir directamente con el fortalecimiento del aparato productivo nacional.  

  • Masificar biotecnologías como la lombricultura, la fabricación de biofertilizantes y biopesticidas o técnicas de reproducción o micropropagación in vitro a través de la incorporación de unidades curriculares teórico-prácticas en las universidades, IUTs, ETAs y liceos: laboratorios de cultivo in vitro  que generen plantas para huertos universitarios y escolares, a fin de fomentar la cultura para el desarrollo endógeno y autosustentable desde edades tempranas a través de un sistema

  • Implementar y desarrollar una red nacional de infraestructuras que contemplen laboratorios de cultivos in vitro / laboratorios de manejo integrado de plagas / galpones – invernaderos en cada estado del país a fin de micropropagar los rubros agrícolas más representativos de cada región, promover, los "semilleros de biodiversidad" mediante la incorporación de pequeños productores, cooperativas agrícolas, Misión Vuelvan Caras, iniciativas particulares, reservistas organizados y estudiantes o cualquier otra forma asociativa, y poner al servicio de los pequeños productores y la agroindustria materiales viables y con las condiciones fitosanitarias adecuadas.  

  • Continuar con las caracterizaciones de los distintos bancos de germoplasma y colecciones botánicas y recursos genéticos animales mediante genómica y proteómica e impulsar la bioinformática a fin de obtener la información genética necesaria y útil compilada en una base nacional de datos a ser manejada por los productores, investigadores, entidades gubernamentales asociadas al agro y al ámbito académico. La información generada representaría los insumos referenciales para la secuenciación e identificación de genes patentables de interés (especies autóctonas) que habrían de utilizarse en programas dirigidos de mejoramiento genético. 

  • Fortalecer al SASA y organismos afines con personal capacitado en técnicas moleculares, bioquímicas y fisicoquímicas para conformar una división (interinstitucional) bien dotada en trazabilidad alimentaria. Esta división pudiera tener unidades en puertos, aeropuertos y sitios estratégicos fronterizos con el fin de monitorear y rastrear los posibles materiales genéticamente modificados, bacterias, micotoxinas, priones, etc. que pudieran ingresar ilegalmente al país. 

  • Impulsar empresas gubernamentales que sean capaces de desarrollar biotecnologías para la obtención de OGMs de interés agrícola así como la identificación de genes de interés susceptibles de ser patentados, con tendencia a desarrollar las condiciones para competir con las grandes corporaciones transnacionales. 

  • La biotecnología tiene la capacidad y el  potencial de contribuir con la recuperación y conservación de especies animales y vegetales en peligro de extinción o en desventajas ecológicas. Pudiera replantearse la creación de un Instituto Nacional de Recursos Genéticos sobre la base de una nueva realidad constitucional y con personal capacitado en biotecnologías y laboratorios debidamente dotados. Debe recordarse y revisarse los orígenes de este tipo de institutos a fin de detectar las inconsistencias y debilidades conceptuales y operativas. La biotecnología puede contribuir en la implementación de controles biológicos y desarrollar organismos que ayuden en biorremediación (uso de sistemas biológicos para la reducción de la polución del aire o de los sistemas acuáticos y terrestres) de ecosistemas. Por ejemplo, organismos utilizados en derrames de petróleo y extracción de metales pesados. La biotecnología puede ser utilizada para evaluar el estado de los ecosistemas, transformar contaminantes en sustancias no tóxicas, generar materiales biodegradables a partir de recursos renovables y desarrollar procesos y manejo de desechos ambientalmente seguros. 

  • Fomentar y favorecer el desarrollo de la biotecnología animal: sistemas diagnósticos, nuevas vacunas y drogas, fertilización de embriones in vitro, uso de hormonas de crecimiento, etcétera y promover el empleo de tecnologías reproductivas, bacterias y cultivos celulares capaces de producir hormonas, evaluación de enfermedades genéticas (tanto en humanos como en animales), uso de animales para la producción de drogas y de vacunas recombinantes y medicinas (proteínas sanguíneas específicas, anticuerpos, insulina, hormonas de crecimiento, interferón, enzimas otros metabolitos) y como fuente donante de células y órganos. 

  • Impulsar y desarrollar biotecnologías para la fabricación de Inmunobiológicos y metabolitos secundarios a fin de minimizar la dependencia comercial de empresas farmacéuticas foráneas y fomentar el autoabastecimiento. 

  • Deben seguir fortaleciéndose las iniciativas para detección de enfermedades virales, bacterianas y por protozoarios a través de técnicas biotecnológicas. Proponer la creación de una especie de “División Nacional de Higiene y Control de Enfermedades Epidemiológicas” con personal entrenado en técnicas y herramientas moleculares y bioquímicas. 

  • Fortalecer la medicina forense con las herramientas biotecnológicas idóneas en la determinación de identidades genéticas mediante marcadores moleculares de ADN, proteómica y microscopía electrónica TEM y SEM. 

  • Estimular el uso de las diferentes herramientas biotecnológicas en investigaciones de tipo arqueológicas, paleontológicas y antropológicas. 

  • Reorganizar o reconformar la Comisión Nacional de Biotecnología, Bioética y Bioseguridad con miembros de distintas orientaciones profesionales e intereses institucionales que posean probada idoneidad, honestidad y consonancia filosófica con el espíritu de la CRBV. Dicha comisión debe ser oficialmente considerada órgano asesor cuyas opiniones, observaciones y reflexiones en la materia podrían ser discutidas por la Asamblea Nacional para la toma de las decisiones pertinentemente ajustadas. 

  • Impulsar y adecuar el estamento legal pertinente y apropiado conducente a monitorear, regular, orientar y sistematizar todo lo referente a las modernas biotecnologías; estamento legal que sea lo suficientemente flexible para considerar la posibilidad de administrar e implementar el desarrollo y uso de OGMs y alimentos genéticamente modificados. 

  • Crear en las universidades y/o IUTs, postgrados y profesiones relacionadas con Biotecnologías (agrícola, pesquera, forestal, conservacionista, agroalimentaria, etc.) con un perfil de egresado consciente y sensible por el entorno sociocultural y respetuoso del equilibrio ecológico, así como poseer un gran sentido ético y de corresponsabilidad profesional. 

  • Desplegar una “macrocampaña” de información social para educar a la población en materia de alimentos transgénicos, OGMs y biotecnología a través de la transmisión de “micros” en emisoras de radio o TV comunitarios o de cobertura local o nacional. 

  • Reorientar la visión y objetivos de las instituciones de investigación del Estado que hacemos biotecnologías en función de los aspectos antes señalados. 

  • Invertir en infraestructura adecuada para el desarrollo de las propuestas antes señaladas e implementar políticas de Estado para la concreción de las metas planteadas. 

Como puede apreciarse, hay mucho por hacer en nuestro país en materia de biotecnologías, pudiéndose asumir éstas en tanto y en cuanto el Gobierno Nacional, los gobiernos  regionales y  locales, así como las comunidades organizadas o sociedad civil, logremos comprender la dimensión y el alcance de estas tecnologías biológicas para coadyuvar con los planes de desarrollo y el bienestar integral colectivo. 

ADN: ácido desoxirribonucleico.
AN:
Asamblea Nacional (de la República Bolivariana de Venezuela).
ARN:
ácido ribonucleico.
CRBV:
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
ETA: Escuela Técnica Agropecuaria (ETAs: plural).
FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Interferón: nombre genérico de un grupo de proteínas antivirales producidas por los animales, entre ellos el ser humano, en respuesta a las infecciones provocadas por virus.
IUT:
Instituto Universitario de Tecnología (IUTs: plural).

OECD:
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (México).
OGM:
Organismo Genéticamente Modificado (OGMs: plural).
PCR:
Polymerase Chain Reaction (reacción en cadena de la polimerasa).
PEG:
Polietilenglicol.
Priones:
Partículas proteínicas infecciosas relacionadas con patologías como la encefalopatía espongiforme bovina.
SASA:
Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria.
SEM:
Microscopía Electrónica de Barrido.
TEM:
Microscopía Electrónica de Transmisión.
 

Glick, B. y Pasternak, J. 1998. Molecular Biotechnology, Principles and Applications of Recombinant DNA. ASM Press, Washington D.C. 

Grace, Eric S. 1998. La biotecnología al desnudo. Promesas y realidades. Edit. Anagrama. Barcelona, España. P 112. 

http://www.bioetica.org 

http://www.oecd.org.mx/ 

http://www.ec.gc.ca/EnviroRegs/ENG/SearchDetail.cfm?intAct=1001. Environmental Acts and Regulations 

Vegas, A. y E. Salazar. 2004. Transformación genética en frutales. INIA Divulga, Nº 2 mayo-agosto. pp. 2 – 4. 

www.fonendo.com/noticias/41/2001/09/3.shtml. Declaración de la FAO sobre Biotecnología.


Nota de los editores
Este artículo fue revisado y avalado por:

 Fuchs, Morela  Unidad de Biotecnología. Inv. INIA–CENIAP
 Salazar, Efraín  Unidad de Biotecnología. Inv. INIA–CENIAP

Comentarios a este artículo a ceniaphoy@inia.gov.ve Asunto:CH9 El uso de la Biotecnología en Venezuela: propuestas para la acción.


Referencia de este artículo:

Saldaña R.,G. 2005. El uso de la Biotecnología en Venezuela: propuestas para la acción. Revista Digital CENIAP HOY Número 9, septiembre-diciembre 2005. ISSN: 1690-4117, Depósito Legal: 200302AR1449, Maracay, Aragua, Venezuela. URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n9/arti/saldana_g/arti/saldana_g.htm  Visitado en fecha:


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