Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

  CENIAP HOY
  Número 8  mayo-agosto  2005                                                                                                          


ACERCA DE LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y 
LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA EN EL PROYECTO BID/FONACIT II

  Alfredo Romero

CENIAP-INIA


 

Los conceptos de datos, información, conocimiento e inteligencia están íntimamente relacionados y, a menudo, prevalece una tendencia a tratarlos como sinónimos. Vivimos ante una constante lluvia de datos, especialmente como científicos. Estos datos que están en el ambiente, en la realidad material, en una forma cruda, y al percibirlos, y procesarlos bajo ciertos patrones de regularidad, los transformamos en información, porque estamos habilitados para asignarles significados y, cuando lo comprendemos, estamos practicando el conocimiento.  

(Figura 1).  

Ese conocimiento inteligentemente aplicado, nos da sabiduría para tomar decisiones acertadas en su debida oportunidad. Cada uno de estos niveles es totalmente distinto el uno del otro. En muchas ocasiones, pretendemos dejar de lado alguno o algunos e ir directamente al conocimiento, o nos quedamos en los meros datos. Pero, sin duda, para llegar a una toma de decisión oportuna, tenemos que pasar por todos, inevitablemente. Porque la información, por sí sola, no tiene valor intrínseco si no existe un mínimo contexto de conocimiento previo en nuestros marcos mentales, con el cual reducimos la incertidumbre o ampliamos nuestros marcos de acción y decisión.


A partir del desarrollo del transistor y de la simplificación y reducción en volumen, costo y operatividad de las computadoras, se inicia un proceso totalmente emergente y que, en algunos ámbitos, los gubernamentales, defensa, académico, comenzaron a tomar ventajas de las posibilidades que ofrecía este paquete de nuevas  tecnologías: nuevos proceso que facilitaban básicamente la comunicación. Así, un conjunto infraestructuras informáticas y telemáticas han posibilitado lo que ya es un lugar común, la instantánea conectividad. “Conectividad” entre comillas, porque conectividad no es computadora o telecomunicación o infraestructura. Conectivad es en realidad humana una actitud nuestra. En realidad, es el complemento infraestructural y de equipamiento el que facilita la conectividad. Pero la conectividad y la comunicación siguen siendo un proceso esencialmente humano y social. Todo este aparataje y toda esta evolución en las comunicaciones, en los equipos, en la transmisión de datos, ya sea a  través de satélites o de ondas de cualquier tipo y estaciones de retransmisión o de fibra óptica, lo que ha hecho es favorecer el desarrollo de un nuevo tipo de comunicación alterno a la comunicación como la que estamos viviendo, a la comunicación de una sola vía desde los medios hasta los usuarios, desde la radio, la televisión, el cine. La comunicación asincrónica, de par a par y sin limitaciones de tiempo y espacio  De allí ha surgido una nueva manera de informar, persuadir, de entretener, que en algunos casos, no ha dado los resultados idealmente esperados (Figura 2).

 

(Figura 2).  

Sin embargo, el acceso a Internet sigue siendo un grave problema mundial. Tanto es así, que esfuerzos de la  más diversa índole, por gobiernos e instituciones gubernamentales, nacionales, internacionales, todavía enfrentan ese problema. Una iniciativa del Foro Mundial de las Naciones Unidas realizó la Primera Cumbre de la Información, en diciembre del 2003, en Génova, y como siempre, muchas palabras y declaraciones, muchas buenas intenciones y planes, pero pocas decisiones. Se han realizado ya tres reuniones preparatorias para la Segunda Cumbre Mundial que será este año en Túnez. Y todavía no hay acuerdo tácito o explicito con relación a cómo resolver el problema de la división digital. Esto es, básicamente, el problema en lograr que haya información accesible, disponible, utilizable por la mayoría de los pobladores de este mundo. Sin embargo, ¿dónde existen las tecnologías y hay la provisión tecnológica gestionaría y administrativa del potencial de estas tecnologías de la información y comunicación?

Ha cambiado la posibilidad de trabajo en equipo interinstitucionalmente desde que funcionan los sistemas de correo electrónico amigables y sencillos. Afortunadamente, el gobierno del presidente Clinton decretó que Internet fuera libre, público y sin costo y había quienes abogaron porque cada vez que yo entraba a Internet, cada vez tenía que pagar céntimos de dólar, pero tenía que pagar.  

Sin embargo, existe una división digital. 85% de los países africanos de los 50 y tantos países, no tiene acceso a Internet. Nosotros, en América Latina, tenemos, de acuerdo con las estadísticas, un acceso cercano a 40%, En el país, a pesar de que hay cerca de 2.500.000 de computadoras distribuidas, entre el gobierno, empresas, personas y hogares, el acceso a Internet no llega a 15%. Sólo en el ámbito de las instituciones gubernamentales públicas y privadas existe el acceso generalizado a Internet.

Otro aspecto muy importante es que las nuevas tecnologías de comunicación son un instrumento y como ha pasado con todas innovaciones de la historia, muchas veces confundimos el instrumento con el fin. En realidad, la computadora, Internet, las aplicaciones, toda esa parafernalia que implican las nuevas tecnologías de Información y comunicación sólo son un instrumento. La gente cree que por tener Internet ya tiene todo y no es así. Tener Internet en la casa, es tener un instrumento y una aplicación disponible. El fin sigue siendo un problema esencialmente humano, gestionario, de política pública, de política de desarrollo. Empero, la provisión de información y conocimiento debe estar aparejada con estrategias y políticas públicas que habiliten y creen competencias comprobadas en el uso asertivo, constructivo e innovativo de esta provisión.

Algo que vale la pena destacar, en el ámbito mundial, el crecimiento y desarrollo de riquezas en los últimos diez años, se ha debido más que a la generación de bienes y servicios, se ha debido a la creación de medios de comunicación. Venezuela creció entre el 99 y el 2003 en su economía, no sólo por el precio del petróleo ni porque la industria o la agricultura crecieran; creció por que la inversión en telecomunicaciones fue inmensamente grande, no sólo de parte del gobierno sino también por parte una serie de transnacionales que al implantarse la nueva Ley de Telecomunicaciones vieron una gran posibilidad y un gran negocio como efectivamente  ha sido.

De nada valen las nuevas tecnologías si paralelamente no hay políticas funcionales de educación y aprendizaje continuo que viabilice su aprovechamiento. Y esto, porque, aunque cueste un poco decirlo, 300 INFOCENTROS que hay en el país, millones de usuarios en edades escolares, no están haciendo el uso asertivo que se previó. Es más, hay  centros de comunicaciones y cibercafés que han tenido que ser clausurados por que niños de 13 años lo que están viendo es pornografía. Ese es un grave problema, y si en los espacios de foros internacionales o mundiales, o a nivel de políticas públicas y mecanismos regulatorios eso no  se soluciona, no vamos aprovechar el potencial que tiene este mecanismo habilitador para la instantánea comunicación y acceso a mucha información. Claro, eso no implica que haya estudiantes muy aplicados, capaces de acceder a información útil que complementa y con creces su proceso educativo.

  Definitivamente hay un grave problema alrededor de esto. Por supuesto, dentro de ciertas esferas como la académica y la científica, esto ha sido un gran instrumento que ha facilitado mucho las cosas. Por ejemplo, grupos de trabajo, repartidos en diferentes partes del mundo, trabajan en lo que se llama “colaboratorios”. Los  laboratorios de biotecnología, el CIBA, por ejemplo, pueden estar realizando trabajos con el centro de tecnologías avanzadas en Harvard o en Holanda, a través de lo que ellos llaman un colaboratorio. Es básicamente a través del uso del correo o de mecanismos de interacción continua y permanente, a través de líneas muertas, que llaman, médicos en Suiza operan en el Clínico de Caracas, desde Suiza, Todo, gracias a los recursos de la telemática, de la telemedicina, que se llama. Todo, gracias a estas nuevas tecnologías de información y comunicación.  

Es así como surge la Informática Social, una disciplina científica de orientación socioeconómica y gestionaria que está todavía en emergencia pero que implica el trabajo de equipos para la mejora de la utilización de las posibilidades de las nuevas  tecnologías, de los centros de documentación, de los sistemas de información en línea, y, sobre  todo, del uso compartido de información asincrónica y a lo largo del tiempo para generar nuevos conocimientos. Precisamente, fue un profesor, el profesor Robert Klink, de la Universidad de Indiana, de donde es doctorada nuestra compañera Iris, quien acuñó el término en 1998, pero hay seguidores, e inclusive dentro de la Cumbre Mundial de la Información, está como punto de mucha relevancia e importancia, el establecimiento de la disciplina de informática social dentro de las academias del tercer mundo, básicamente.

Otro aspecto muy importante relacionado con la Gestión del Conocimiento es la Innovación Tecnológica. La innovación tecnológica muchas veces la hemos visualizado, la hemos tomado como eso, etimológicamente, innovar tecnológicamente. En realidad, la  innovación tecnológica es un proceso que, de acuerdo con los economistas del siglo veinte y contemporáneos, es un proceso mucho más complejo, mucho más amplio que está marcando la pauta para lo que es la definición de desarrollo o atraso socioeconómico. Es un proceso multidimensional, interinstitucional, sistémico, que trasciende tiempo y espacio y que está en constante cambio. No hay innovación tecnológica que perdure más allá de los cinco o diez años. Lo vemos constantemente. La Ley de Moore ¿qué está indicando? Que las computadoras, sus programas y sus sistemas operativos están cambiando, creciendo de manera acelerada y no hay una previsión de hasta dónde pueda llegar…Algunos visualizan que, en lugar de un reloj, vamos a tener una como computadora como la que tenemos ahora, una laptop. Otras van más allá y dicen que con un pequeño implante de un chip acá tenemos la computadora con las mismas características de la laptop que tenemos acá. Algo muy importante y de lo  cual va a  hablar Ángel Berrío posteriormente, es que la innovación tecnológica requiere de un continuo aprendizaje, de un permanente enriquecimiento de saberes, de un permanente revisar, reconfigurar y crear conocimientos. Porque la innovación tecnológica no es más que el conocimiento colocado en el contexto de su aplicación y extendido para su uso, en la producción de bienes de servicios materiales tangibles e intangibles y como digo, no hay posibilidades de innovar si no hay aprendizaje. Por supuesto, el proceso de innovación tecnológica, hoy día, va a estar favorecido y  dependiente de las  nuevas tecnologías de información y comunicación. Pero la innovación tecnológica no exclusivamente tecnológica. Es más, no hay innovación tecnológica, si primero no hay innovación social-psicológica. El primer cambio que debe haber, la primera innovación que debe ocurrir, está a este nivel, al nivel psicológico y al nivel social. Por más que hagamos esfuerzos en difundir innovaciones de carácter técnico, si primero no hay una innovación en nuestro modo de pensar, en nuestras visiones el mundo, que debemos compartirla, lógicamente, no vamos a lograr la innovación tecnológica. Nada valdrá tener la más sofisticada plataforma comunicacional y telemática si antes no hay una innovación social.

Por lo tanto, la innovación no es un proceso lineal. Al contrario, es un proceso  mucho más  complejo, en muchos casos no lineal, o sea que se supersede, se contrapone o sobrepone, porque las implicaciones, los requerimientos y los factores críticos que determinan la innovación tecnológica forman un enmarañado sistema que debe colocarse a tono y a punto. De otra manera no hay innovación tecnológica y creo que ése es el caso de las innovaciones en biotecnología. Las aplicaciones en biotecnología y, recordando un poco lo que se planteaba ayer sobre la necesidad de compartamentalizar las responsabilidades y prerrogativas en ese ciclo de innovación, van a requerir de una acción conjunta e integral de todos los actores, no sólo de los que crean o inventan el mecanismo o la investigación básica que habilita la innovación biotecnológica, es también quien la procesa, quien la hace accesible, quien la difunde o multiplica y quien la utiliza.


Ese conjunto tiene que estar íntimamente interactuando para que la innovación biotecnológica, la aplicación de la biotecnología a los procesos productivos, tenga lugar. Por ello, instituciones y su staff, clientes, usuarios, participativamente y con criterios de comunicación y de colaboración, son los únicos que pueden innovar y por ello compartir percepciones, problemas, recursos y soluciones. De allí que volvamos a recordar mi primera intervención de ayer. O es un problema de que yo creo, él multiplica y el otro aplica. Todos estamos involucrados en todo. No quiero decir todos vamos a tener preocupaciones y a involucrarnos en todo el proceso; pero sí tenemos que tener un nivel de percepción, de preocupación y de apoyo para que ese complejo proceso de innovación tecnológica tenga lugar. Sobre el aprendizaje nos va a hablar Ángel. Así que no vamos a hacer mayor énfasis en esto; sobre la sociedad de la información. Lo hemos conversado durante todo el día de ayer y esta mañana también (figuras 3, 4 y 5).

(Figura 3).  

(Figura 4).  

   

 

(Figura 5).  

Tal y como está concebido y planificado, el proyecto de fortalecimiento del sector biotecnológico en apoyo a la seguridad alimentaria que actualmente ejecuta el FONACIT, en conjunto con sus cuatro institutos de adscripción, no es más que un proceso de gestión del conocimiento. Claro, necesita una inversión, una organización, una infraestructura, una normativa, una regulación, pero, sobre todo, un compromiso de todos. ¿Qué beneficios tiene esta visión? Mejora el desempeño organizacional, mejora la capacidad de toma de decisiones, reduce el costo de operaciones, y mejorar el servicio hacia el cliente. La satisfacción del cliente se convierte en objetivo primordial. De allí nuestro interés no sólo en crear redes de comunicación entre investigadores y tecnólogos sino de involucrar a los productores que van a ser los usuarios de estas aplicaciones de biotecnología en las que estamos trabajando. Lógicamente, no sólo a nivel del FONACIT, básicamente a nivel de las empresas, todo este esfuerzo debe incrementar el valor financiero de las instituciones, sobre todo en su intangible, su capital intelectual, que no sólo son sus científicos y los tecnólogos, son también los productores unas vez que captan, internalizan, aplican y mantienen la aplicación de las herramientas biotecnológicas. Todos  ellos son parte de ese capital intelectual que gestiona conocimiento (Figura 6).

(Figura 6).  

Hay cinco factores contextuales muy importantes (Figura 3). Por una parte está el entorno, que determina el contexto de la relación. Por otra parte está el contexto de la fuente, donde existen paquetes de conocimiento tácito, gente, herramientas, rutinas creativas, procesan y ofrecen un conocimiento tácito a aquel que lo busca. Por otra parte, está el contexto del recipiente, donde la captación de ese conocimiento, su procesamiento, la internalización y creación de nuevo conocimiento, crean nuevos paquetes de conocimiento internalizado. Si no compartimos conocimientos, no vamos a crear nuevos conocimientos. En un entorno científico e interinstitucional hay información como recurso, hay información como proceso y hay conocimiento como producto, siempre y cuando haya una gestión que implica herramientas, decisiones políticas,  recursos  y aprendizaje.


Todo esto es una red, una maraña una interacción y no podemos dejar de lado uno de los siete elementos que están aquí. En nuestro caso nosotros tenemos en el recuadro de arriba al proyecto BID/FONACIT y tenemos una gran cantidad de elementos colaterales no menos importantes que van a incidir en el logro a de la producción y la productividad de los rubros prioritarios. En esencia, es allí donde debe donde practicarse la gestión del conocimiento compartido

Dentro de los públicos que nos interesan se encuentran investigadores, productores, agroindustria, cadenas de distribución, investigadores y técnicos de otras instituciones -no necesariamente agrícolas, nacionales e internacionales- extensionistas, capacitadores, promotores del desarrollo, opinión pública en general, planificadores, agencias e instituciones de educación y salud, comercializadores y distribuidores de insumos, formuladores de políticas, líderes y dirigentes del gobierno central, estadal y local. Por ejemplo, habría que cambiar esa percepción de no a los transgénicos que practican algunas de las altas autoridades, profesores y estudiantes universitarios, comunicadores sociales, y, en general, todos aquellos implícitos en el sistema de ciencia, tecnología e innovación.


Referencia de este artículo:

Romero, A. 2005. Acerca de la Gestión del Conocimiento y la Innovación Tecnológica en el Proyecto BID/FONACIT II Revista Digital CENIAP HOY Número 8,  mayo-agosto 2005.  Maracay, Aragua, Venezuela. 
URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n8/arti/romero_a/romero_a.htm  Visitado en fecha: 


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