Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

 CENIAP HOY
  Número 8  mayo-agosto  2005                                                                             


HELMINTOSIS GASTROINTESTINAL DE LOS BOVINOS EN VENEZUELA

 Gustavo Morales1; Luz A. Pino1; Espartaco Sandoval2; Delia Jiménez3

 

1Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas
 Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias
Sanidad Animal, Laboratorio de Parasitología
 Las Delicias, Maracay (Venezuela)

2
Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas
 Centro de Investigaciones Agropecuarias del  Estado Yaracuy
 San Felipe, Yaracuy (Venezuela)
  

3
Docente Escuela Técnica Agropecuaria Mayorica
 Vía Aroa , Albarico , estado Yaracuy (Venezuela) 


 

^      Introducción 

La helmintosis gastrointestinal es una afección parasitaria debida a la presencia en el abomaso, intestino delgado e intestino grueso de nematodos pertenecientes a diversas familias que ocasionan trastornos gastrointestinales como diarreas, caquexia y anemia. Generalmente, los agentes patógenos responsables son trasmitidos por el alimento en este caso los pastos, o a través del agua de bebida y en algunos casos muy específicos mediante penetración transcutánea (Strongyloides papillosus, Bunostomum phlebotomum) o a través del calostro (Toxocara vitolorum).

Las parasitosis gastrointestinales inciden negativa y constantemente sobre la producción y productividad de los rebaños reduciendo el consumo de alimentos, retardando el crecimiento, disminuyendo la producción de carne y leche, disminuyendo la eficiencia reproductiva e incrementando la mortalidad, sobre todo en animales jóvenes (Hansen y Perry, 1994; Ordóñez, 1989; Fuentes et al., 1990). Distintos organismos internacionales como FAO – OIE– WHO consideran a las infestaciones helmínticas como causa principal de las pérdidas económicas en la producción ganadera (Moreno, 1996).

Al realizar la necropsia helmintológica en bovinos criados a pastoreo es frecuente encontrar en un mismo individuo infestaciones pluriespecíficas (Moreno et al., 1985, 1996; Morales et al.,1995, 1997, 2001), en consecuencia, definimos parasitismo como una asociación compuesta por la especie hospedadora y la comunidad parasitaria que alberga (Morales et al., 1996), ya que las infestaciones monoespecíficas son muy raras y generalmente se observan bajo condiciones controladas de laboratorio.

Otra característica de las poblaciones parasitarias es que se encuentran sobre dispersadas en el seno de la población de hospedadores. Es decir, al interior del rebaño sólo unos pocos albergan las mayores cargas parasitarias y son los que constituyen la fracción de animales acumuladores de parásitos (Morales et al.,  1998,  2001). Esto limita el uso de la prevalencia observada para estimar la intensidad de la infección, debido a la no existencia de una relación lineal entre ambas variables, aunque no le resta importancia como información epidemiológica por su relación dependiente con la fracción de animales  acumuladores de parásitos al interior del rebaño y debido a que el porcentaje de animales infestados se incrementa cuando el porcentaje de bovinos con infecciones severas aumente (Morales et al., 2001).

^      Etiología

En Venezuela las especies más importantes tanto por su prevalencia como por sus cargas y amplia distribución, pertenecen en su gran mayoría al orden Strongylida, aunque otros órdenes también son importantes aunque básicamente limitados a los primeros seis meses de vida, como son el orden Ascarida (Toxocara vitolorum) y Rhaditida (Strongyloides papillosus).

Dentro del orden Strongylida presente en nuestro país, tenemos básicamente a las siguientes especies (Moreno et al.,1980; Morales et al., 1996): Haemonchus similis, Haemonchus placei, Mecistocirrus digitatus, Ostertagia Ostertagi, Trichostrongylus axei, Trichostrongylus colubriformis, Cooperia punctata, Cooperia pectinata (familia Trichostrongylidae). Las especies Bunostomum phlebotomum y Agriostomum vriburgi (familia Ancylostomatidae), Oesophagostomum radiatum (familia Strongylidae).

Los otros nematodos reportados en el país son  Trichuris bovis y Capillaria bovis (familia Trichuridae), Strongyloides papillosus (familia Rhadditidae) y Toxocara vitolorum. (familia Ascarididae).

En general, los ciclos de los nematodos Strongylida son muy similares y son de tipo directo, es decir, no requieren de otros animales para completar su ciclo de vida. Esto, con su diseminación a través de huevos provistos de cáscara resistente a las condiciones adversas del medio exterior así como de larvas infestantes provistas de una doble cutícula y reservas alimenticias acumuladas durante las etapas preinfestantes que favorecen su capacidad de sobrevivencia en el medio exterior, unido al intercambio comercial de sus hospedadores, ha favorecido la distribución cosmopolita de estos parásitos (Hansen y Perry, 1994).

En el caso de Toxocara vitolorum, este parásito afecta solamente a becerros menores de seis meses (los cuales se infectan al ingerir el calostro o la leche  de sus madres) y ocasiona en los animales afectados cuadros neumónicos por la migración larvaria a través de los pulmones, además de diarrea, anemia, enflaquecimiento progresivo, cólicos e incluso perforación intestinal. En Strongyloides papillosus, solamente las hembras son parásitas y la forma infestante penetra a través de la piel y al igual que en el caso de Toxocara vitolorum es un parásito autolimitado por la edad del hospedador. De ahí que sea encontrado básicamente en animales menores de seis meses. En los parásitos del orden Trichurida, la forma larvaria infectante se encuentra dentro del huevo y es liberada cuando éste es ingerido por el hospedador (Graber y Perrotin, 1983).

Las infestaciones ocasionan trastornos gastrointestinales y anemia básicamente, dependiendo la intensidad de las lesiones de la o las especies parásitas involucradas y de la cantidad de los mismos. Las parasitosis gastrointestinales son más frecuentes en animales jóvenes, generalmente hasta los dos años de edad. Sin embargo, los adultos no están exentos de sufrir una fuerte parasitosis ya que especies como Haemonchus similis, H. placei y Mecistocirrus digitatus son frecuentemente encontrados en animales adultos sacrificados en los mataderos (Morales et al., 1997). Las especies de Cooperia, aunque se requieren elevadas cargas (>10.000), ocasionan exudación mucosa y engrosamiento de la pared del intestino delgado, con presencia de petequias, así como pérdida de plasma y potasio a través del intestino (Dunn, 1978; Bremer, 1982; Urquhart et al., 1999).

En los parásitos abomasales, la anemia es un síntoma clínico de importancia, variando esta anemia de acuerdo a la o las especies presentes. Así tenemos que la misma es menos intensa en los casos a infestaciones dominadas por Trichostrongylus axei, que en los casos debidos a parásitos del género Haemonchus o Mecistocirrus.

Un signo clínico frecuente, como lo es el edema submaxilar, se encuentra asociado tanto a las especies parásitas que se localizan en el abomaso así como a la de otras especies hematófagas, básicamente Bunostomum phlebotomun y a trematodos como Fasciola hepatica. Uno de los trastornos digestivos más comunes es la diarrea, la cual puede ser sanguinolenta como la ocasionada por Strongyloides y alternarse con periodos de estreñimiento como en Haemonchus, o ser muy intensa como la ocasionada por especies del género Oesophagostomum, cuyas larvas, en cada punto de entrada de la submucosa, ocasionan una reacción del tejido que conlleva a la formación de nódulos, envolventes para la larva, y, además de los trastornos fisiológicos inherentes, también ocasionan pérdidas económicas directas al inutilizar el uso del intestino para la preparación de embutidos. Los otros signos clínicos que nos hacen sospechar de una parasitosis son: anorexia, pérdida progresiva de peso, debilidad, pelaje áspero, vientre abultado, deshidratación. Se pueden observar también cuadros neumónicos, como los ocasionados por las larvas de Toxocara vitolorum y de Strongyloides papillosus durante su migración a través de los pulmones, lesiones dermatológicas debidas a la penetración transcutánea de las larvas de Strongyloides papillosus, básicamente a nivel podal.

^      Diagnóstico

En vista de que la mayoría de los helmintos liberan sus huevos en el ámbito intestinal, el diagnóstico de las infestaciones parasitarias puede ser confirmado por la puesta en evidencia de dichas formas de diseminación, mediante el examen de una pequeña cantidad de heces, lo cual constituye la coprología microscópica, cuyas técnicas son en general muy sencillas pero requieren de rigurosidad para evitar la emisión de resultados falsos. Es recomendable tomar la materia fecal directamente del recto del animal, para lo cual son de gran utilidad los guantes plásticos para palpaciones rectales o una simple bolsa plástica invertida colocada a manera de guante en la mano. Las muestras deben ser adecuadamente identificadas y colocadas en cavas de anime con recipientes refrigerantes congelados para su traslado al laboratorio en donde deben ser procesadas a la brevedad posible (<48 horas). En caso de no ser factible su procesamiento inmediato deben mantenerse bajo refrigeración (4ºC). El análisis coproscópico cuantitativo, a pesar de sus limitaciones, continúa siendo la herramienta fundamental en el diagnóstico de la helmintosis gastrointestinal de los bovinos, debido a su practicidad y bajo costo (Moreno, 1996). Existen variadas técnicas coproscópicas cuantitativas, pero las de uso más frecuentes tanto en laboratorios de investigación como de servicio son las siguientes (Morales et al., 2004):  

Esta técnica requiere de una cámara -conocida como cámara de McMaster- especialmente diseñada para el conteo de los huevos y de un líquido de flotación, como la solución sobresaturada de NaCl (400 g de sal de cocina + 1000 ml de agua), o la solución de Sheater azúcar (350 g de azúcar + 340 ml de agua) cuyas densidades oscilan entre 1,18 a 1,20. Para estimar el número de huevos por gramo de heces, simplemente cada huevo observado dentro o sobre las líneas de demarcación se multiplica por 50. (Morales y Pino, 1977, 2004; Hansen y Perry, 1994).

Esta técnica es de gran utilidad en infestaciones leves, lo cual es frecuente en bovinos adultos y tiene la ventaja de que, como se lee al microscopio entre lamina y laminilla, los huevos de los parásitos se pueden observar con mayor nitidez. Es una técnica de sedimentación – flotación. En la primera etapa se mezclan 5 gramos de heces en 30 ml de agua, se tamiza la mezcla y se distribuye el contenido en 2 tubos de ensayo de capacidad para 15 ml y se centrífuga a 800 rpm durante 10 minutos, luego se descarta el sobrenadante y se le añade la solución azucarada hasta 2/3 de la capacidad de los tubos, se mezcla bien y se completa con dicha solución garantizando la formación de un menisco convexo superior. Se le coloca una laminilla de 22x22 mm sobre los tubos de centrífuga y se repite la centrifugación a 800 rpm por 10 minutos, se toman estas laminillas y se colocan sobre láminas portaobjetos para su observación al microscopio a 10x. El total de huevos observados se divide entre 5 y así obtenemos la cantidad de huevos por gramo de heces.

El examen post-mortem constituye el método más preciso para el diagnóstico de las helmintosis de los rumiantes (Hansen y Perry, 1994; Moreno, 1996) ya que la infestación helmíntica puede ser evaluada de una forma directa mediante el aislamiento, identificación y cuantificación de las diferentes especies parásitas sobre animales recién muertos o sacrificados para tales fines.

Es muy importante que la necropsia parasitaria sea practicada lo más rápido posible posterior a la muerte del animal, con la finalidad de evitar la destrucción de los parásitos. La necropsia y procesamiento en el laboratorio o en el campo de animales parasitados, brindará  información precisa no sólo de las especies y cargas de cada una de ellas, sino también del estado de desarrollo de las poblaciones parasitarias presentes (Fiel et al., 1999). La información sobre la metodología más adecuada para la realización de una necropsia con fines de diagnóstico helmintológico, aparece detallada en varias publicaciones, entre las cuales nos permitimos citar y recomendar las elaboradas por los siguientes autores: Skerman y Hillard (1966); Morales y Pino (1977); Urquhart et al. (1999); Fiel et al. (1999); Hansen y Perry (1994)  y Euzeby (1982).

^

      Antihelmínticos

Los antihelmínticos más frecuentemente usados en ganadería bovina son los siguientes (Carrillo, 2002; Graber y Perrotin, 1983):

^      Piperazinas

Sales de Piperazina, Dietilcarbamazina.

La piperazina es una droga ampliamente usada contra los ascáridos mientras que la dietilcarbamazina ha sido empleada contra nematodos pulmonares y filarias.

Levamisol y Tetramisol / Morantel, Pirantel.

El Levamisol y el tetramisol son eficaces frente a las formas adultas de los parásitos y en menor escala contra las larvas, son en general muy eficaces contra las estrongilosis gastrointestinales y la mayoría de las estróngilos pulmonares, que en nuestro país se reducen básicamente a las ocasionadas por el género Dyctiocaulus. Éstos, cuando se diagnostica una bronconeumonía verminosa, constituyen una buena alternativa terapéutica (Levamisol, Tetramisol). En cuanto al Morantel y el Pirantel  su rango de  eficacia abarca los agentes responsables de la estrongilosis gastrointestinal y  a la ascaridosis, pero su acción sobre los Trichostrongylus y Strongyloides es muy irregular. En cuanto a su toxicidad, son bien tolerados y la dosis tóxica es 5 veces superior a la dosis terapéutica en el caso del Pyrantel y 10 veces la dosis terapéutica para el morantel.

^      Benzimidazoles

Albendazol, Cambendazol, Ciclobendazol, Fenbendazol, Fluobendazol, Luxabendazol, Mebendazol, Oxfendazol, Oxibendazol, Parbendazol, Ricobendazol, Tiabendazol, Triclabendazol.

La mayoría de estos químicos poseen una adecuada actividad frente a los nematodos, excepto el Triclabendazol, cuya actividad especifica es contra formas larvarias y adultas de F. hepatica y es la razón por la cual se comercializa en presentaciones que combinan un antihelmíntico de amplio espectro contra nematodos gastroentéricos con el triclabendazol, en general los antihelmínticos de este grupo poseen una baja toxicidad. La administración de la mayoría de estos antihelmínticos es por vía oral.

^       Probenzimidazoles

Netobimin, Febantel, Tiofanato.

La  metabolización de estos da origen a Bencimidazoles, su mayor efectividad es frente a las formas adultas. Algunos presentan una eficacia limitada contra larvas inhibidas; sin embargo, otros son buenos larvicidas y ovicidas. Algunos de ellos tienen eficacia contra parásitos bronco pulmonares como Dicyocaulus, nematodos Strongylida tanto adultos como inmaduros (tiofanato), contra nematodos del tubo digestivo y de las vías respiratorias e incluso contra cestodes Anoplocephalidos (febantel), contra nematodos, cestodos y trematodos (netobimin).

Avermectinas (Ivermectina, Doramectina) y Milbemicinas (Moxidectinas).

El grupo de las avermectinas / milbemicinas está conformado por una serie de lactonas macrocíclicas, que son productos derivados de la fermentación del Streptomyces avermitilis. En general están dotados de una excelente actividad a muy bajas dosis, no sólo contra un amplio rango de nematodos sino también contra algunos artrópodos parásitos. Estas drogas pueden permanecer activas al menos por dos semanas después de su administración debido a su persistencia en la grasa corporal.

Constituyen los antiparasitarios endectocidas por excelencia y permiten una eficaz lucha terapéutica contra nematodos y artrópodos de forma simultánea. Son eficaces frente a diversos nematodos adultos (Haemonchus spp, Oesophagostomum spp, etc.), como contra larvas inhibidas y frente a parásitos bronco pulmonares. Son productos de actividad prolongada y existen presentaciones tanto para administración oral como parenteral. Por su eficacia prolongada exigen periodos de retirada más largos que los requeridos por otros antihelmínticos. Para las Ivermectinas, es de 28 días para la leche y 21 días para la carne. En el caso de la Moxidectina, el periodo de supresión para la carne es de 14 días cuando se administra oralmente y 40 días cuando su administración es parenteral y no es recomendable usar la leche de animales tratados con este producto. 

A continuación suministramos un listado de antihelmínticos sobre la base de sus nombres genéricos, vía de administración, dosis y espectro de actividad. (Hansen y Perry, 1964; Carrillo, 2002).

Cuadro 1. Antihelmínticos: Vías de administrción y espectro de acción


Nombre genérico Vía de administración Dosis (mg/Kg) Espectro de actividad

Benzimidazoles

Suloxido
Albendazol*

Sub-cutánea
Oral
3.75-4
7-10
Nematodos gastroentéricos y cestodos
Albendazole Oral 5-7.5 Nematodos gastroentéricos, pulmonares y cestodos
Cambendazol Oral 20-25 Nematodos gastroentéricos, pulmonares y cestodos
Febantel Oral 5-10 Nematodos gastroentéricos, y pulmonares
Fenbendazole Oral 5-7.5 Nematodos gastroentéricos, pulmonares y cestodos
Mebendazole Oral 12.5 Nematodos gastroentéricos, pulmonares y cestodos
Oxfendazole Oral/IntraruminalOral 4.5-5 Nematodos gastroentéricos, pulmonares y cestodos
Oxibendazole Oral 10-15 Nematodos gastroentéricos
Parbendazole Oral 20-30 Nematodos gastroentéricos
Thiabendazole Oral 44-110 Nematodos gastroentéricos
Thiofanato Oral 50-80 Nematodos gastroentéricos, y pulmonares

Imidazotiales

Tetramisol Oral 15 Nematodos gastroentéricos, y pulmonares
Hidroclorido de Levamisol Oral/Spot-On y subcutánea 7.5 Nematodos gastroentéricos, y pulmonares
Fosfato de Levamisol Oral y subcutánea 8-9 Nematodos gastroentéricos, y pulmonares
Tetrahidopirimidinas
Moratel Oral 10 Nematodos gastroentéricos
Tartrato de Pirantel Oral 25 Nematodos gastroentéricos
Lactonas macrocíclicas
Ivermectina
Doramectina
Oral/Sop-On y subcutánea 200 mcg/kg Nematodos gastroentéricos, y pulmonares
Moxidectina Subcutánea 200 mcg/kg Nematodos gastroentéricos, y pulmonares

**Bovinos a pastoreo: Adicionar 1,8 kg de Sulfobendazol en 25 kg. De sal común o con minerales. Colocar en comederos separados para que los animales puedan consumir dosis medias diarias de 50 g per capita, por un periodo de 2-3 días. Esta cantidad de Sulfoxido de Albendazol provee 7 mg de principio activo por kg de peso vivo por día.

Bovinos estabulados: Adicionar 10 mg de Sulfoxido de Albendazol por kg de peso vivo, en la cantidad de ración a ser consumida en un día (dosis única) por los bovinos.

La administración a través de bloques multinutricionales a bovinos a pastoreo ha sido recientemente utilizada con muy buenos resultados (Morales et al., 2005, artículo en revisión).

Los métodos de control del parasitismo gastrointestinal y muy específicamente de la estrongilosis digestiva se basan en la reducción de las poblaciones de parásitos, lo cual se logra mediante los tratamientos antihelmínticos adecuados y la restricción de la reinfestación mediante la implementación de sistemas de pastoreo que disminuyan las probabilidades de contacto entre las formas infestantes de los parásitos y los animales del rebaño.

  • Adecuado conocimiento de las especies presentes y de su epidemiología, así como la realización periódica de chequeos coproscópicos cuantitativos.

  • Se debe evitar la sobre carga del pastizal, ya que esta favorece la tasa de transmisión, debido a que los animales se ven obligados a consumir pasto próximos a la materia fecal y se incrementa el riesgo de consumir elevadas cantidades de larvas infestantes. (L3) .

  • En vista de que los animales adultos constituyen una fuente de infestación para los jóvenes y que estos últimos son más susceptibles, se debe evitar el pastoreo conjunto.

  • Garantizar un buen nivel nutricional de los animales, debido a que de esta manera se mejora la resistencia del hospedador frente a la infestación parasitaria y en general se disminuyen los efectos de la acción de los parásitos gastrointestinales.

  • Reconocer y delimitar dentro de la explotación las áreas de mayor riesgo, es decir las ubicadas en lugares que favorecen la retención de agua, ya que las larvas infestantes sobreviven mejor en zonas húmedas que en las secas.

  • La rotación de potreros a pesar de ser una medida de control parasitario tradicionalmente recomendada, tiene el problema de que el máximo aprovechamiento y la disminución de los riesgos de infestación para los animales es de difícil implementación debido a la capacidad de sobre vivencia de las larvas infestantes debido a las reservas alimenticias y a la protección contra la desecación brindada por su doble capa cuticular. La alternativa parece ser la implementación de sistemas designados como Pastoreo Rotativo Alterno, en el cual se combina la rotación de los potreros con el uso de especies animales diferentes aprovechando el pastizal en forma discontinua.

  • Una adecuada gestión de los pastizales desde el punto de vista del control parasitario debe minimizar el riesgo del consumo de L3 y a la creación de pastizales seguros para el rebaño.

  • Se deben emplear antihelmínticos de buena calidad y comprobada eficacia Los mismos deben ser utilizados en forma racional (selectiva; evitar tratamientos en masa) y evaluados para detectar a tiempo el posible desarrollo de cepas de parásitos quimioresistentes.

  • En aquellas fincas en las que se detecte quimioresistencia frente a un principio químico proceder a su rotación y recurrir a productos de composición y mecanismos de acción diferentes.

  • Analizar la posibilidad de  introducir cepas susceptibles de parásitos con miras a lograr la reversión de la helmintorresistencia.

  • Realizar evaluaciones coproscópicas seriadas de los padrotes a través de su progenie, para de esta manera implementar programas de selección que consideren a la resistencia a la infestación parasitaria, en vista de ser esta un carácter hereditario. Esto implica, además la evaluación comparativa entra razas como entre individuos al interior de una misma raza o cruce. Esta estrategia permite la selección de individuos helmintoresistentes al interior de la raza o la explotación de razas que han incrementado su helmintorresistencia como producto de la selección natural.

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Nota de los editores:
Este artículo fue revisado por:

Nelson Perez       
Sara Papo 

         Comentarios a este artículo a ceniaphoy@inia.gov.ve Asunto: CH8 Helmintosis gastrointestinales de los bovinos en Venezuela. 


Referencia de este artículo:

Morales, G.; Pino, L.; Sandoval, E. y Jiménez, D. 2005. Helmintosis gastrointestinales de los bovinos en Venezuela. Revista Digital CENIAP HOY Número 8 mayo-agosto, 2005.  Maracay, Aragua, Venezuela. 
URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n8/arti/morales_g2/morales_g2.htm   Visitado en fecha:


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