Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

 CENIAP HOY
  Número 8  mayo-agosto  2005                                                                                                         


FOSFORO FÍTICO Y FITASA EN LA ALIMENTACIÓN DE AVES

 Susmira Godoy Y Claudio. F. Chicco  

Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias
CENIAP-INIA. Maracay


^      Introducción  

El fósforo presente en las fuentes de origen vegetal constituye la mayor parte (55-65%) del aporte total del elemento en las dietas para aves, elaboradas principalmente con granos de cereales y oleaginosas (Perney et al., 1991). La biodisponibilidad del fósforo en la mayoría de estos ingredientes es bajo (30-40%), debido a que gran parte del elemento se encuentra bajo la forma de ácido fítico (±70%), un componente poco utilizado por los animales no rumiantes (Perney et al., 1993), por la escasa actividad fitásica de estos animales.  Por lo anterior, las dietas para animales monogástricos son suplementadas con fuentes de fósforo inorgánico, para cubrir las necesidades del animal (Nelson et al., 1968).

La incorporación de la enzima fitasa en la formulación de dietas para aves permitiría que una fracción importante del fósforo fítico sea aprovechable en el tracto digestivo del animal, por hidrólisis del compuesto, produciendo ortofosfatos inorgánicos y esteres fosfóricos, de alta biodisponibilidad, disminuyéndose el uso de fosfatos inorgánicos y reduciéndose la contaminación ambiental, producida por el excedente de fósforo eliminado por las excreción cloacal.

El presente trabajo hace una revisión sobre el contenido de fitatos, la actividad fitásica intrínseca de los granos y de los animales, la biodisponibilidad del fósforo presente en granos de cereales y oleaginosas así como del uso de fitasas para mejorar la utilización del fósforo fítico.

Las fuentes de fósforo incluyen principalmente las de origen animal, especialmente harinas de carne, pescado y plumas, las fuentes vegetales (Summers, 1997) y las de origen geológico, como los fosfatos de calcio, naturales y procesados, de sodio, de amonio (mono y diamónico) y el ácido fosfórico (Thompson, 1980).

En las fuentes de origen vegetal el fósforo se encuentra principalmente en forma de fitatos y ácido fítico, que representa aproximadamente entre 50 al 80% del fósforo total del grano (Oberleas, 1971; Ogawa et al., 1975; Kirby y Nelson, 1988). El fósforo restante, del 20 al 30%, se encuentra formando compuesto de fosfolípidos, fosfoproteínas y ácidos nucleicos, y del 8-12% fosfatos inorgánicos.

 

El ácido fítico se forma por la esterificación del alcohol inositol cíclico con un máximo de seis grupos de ácido fosfórico, myo-inositol cíclico hexafosfato (Figura 1; Thompson, 1986). Según la nomenclatura química es llamado “Myo-inositol” 1,2,3,4,5,6-Hexakis; C6H18O24P6, PM=659.86 (Oberleas, 1971). Es un compuesto esencial de los granos (cereales y leguminosas), sin embargo, ha sido demostrado que los fitatos pueden limitar la disponibilidad de los minerales, principalmente, calcio, magnesio, zinc, hierro y cobre (Pointillart, 1994).  

Phytate {Alternative Phytate structure}

Figura 1. Molécula de fitato (Thompson, 1986).  

La molécula de fitato presenta un tenor elevado de fósforo (28.2%), con seis radicales de ácido fosfórico con una afinidad variable por los diferentes cationes (Fe<Ca<Mn<Co<Cu<Zn; Erdman, 1979). Los fitatos naturales son principalmente los de Mg y K, compuestos más solubles que los fitatos de calcio, hierro y zinc. Una molécula de ácido fítico puede unir de 3 a 6 moles de calcio, formando fitatos insolubles a pH intestinal, haciendo no disponibles al fósforo y al calcio.

El ácido fítico representa una reserva de fósforo y de glúcidos que son utilizados por la planta durante la germinación, por lo que el ácido fítico o los fitatos de Na, K y Mg deben ser hidrolizados para liberar ortofosfatos e inositol, siendo la enzima responsable una fosfatasa ácida, la fitasa (EC 3.1.3.8).

La desfosforilación del ácido fítico (IP6) produce inositol-5 fosfato (IP5), -4 fosfato (IP4), -3 (IP3), -2 (IP2), -1 fosfato (IP1), siendo los tres últimos susceptibles a atravesar la barrera intestinal (IP3 es un mediador bioquímico celular). En los granos la casi totalidad del ácido fítico  se encuentra como IP6.

En los cereales, el ácido fítico se encuentra asociado a las estructuras parietales del grano. En el arroz y el trigo los principales sitios de acumulación son el germen y en las envolturas (pericarpio, testa y aleurona) de los granos, mientras que en el maíz se encuentran esencialmente en el germen. En las leguminosas (dicotiledóneas), el ácido fítico se concentra en los cotiledones, asociado con proteínas (Yoon et al., 1996).

El contenido de fósforo total en granos de cereales y oleaginosas, a pesar de ser relativamente elevado, es de baja disponibilidad para los monogástricos, por el alto contenido de fósforo fítico (50-85%; Eeckhout, 1994).   

En las fuentes vegetales, el fósforo presente en la molécula de fitato es de baja disponibilidad para los no rumiantes, relacionada principalmente con la forma química del elemento, la proporción de otros minerales y nutrientes en la dieta (proteína y energía) y la especie animal (De Groote, 1983).

En la naturaleza, la molécula de fitato puede presentar diferentes tipos de uniones; proteína-almidón, catión-proteína, catión, almidón (Thompson, 1986). En el caso de los cationes,  el fitato no digerido precipita el calcio y otros cationes, impidiendo su absorción (Maynard y Loosli, 1969). Además, forman complejos no solamente con cationes divalentes sino también con proteínas, haciéndola poco soluble en soluciones acuosas. La formación de complejos fitato-proteína depende del pH y de la concentración de los iones metálicos del medio (Thompson, 1986). Lathia y Koch (1989) establecen que el ácido fítico se une primero con grupos terminales a-amino seguidos por grupos b-amino de los aminoácidos lisina e histidina.

Con relación a la especie animal, la biodisponibilidad del fósforo de los alimentos, en el caso de los no rumiantes, es variable, dependiendo de la proporción de fósforo fítico, de la solubilidad de los fitatos y del aporte asociado de fitasas vegetales y digestivas (intrínsecas y microbianas) que permiten hidrolizarlo (Pointillart, 1991).

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    Fitasas

La importancia de las fitasas en la alimentación de animales monogástricos se relaciona con la eliminación de los efectos antinutricionales del ácido fítico, por hidrólisis del compuesto y, a la mejor utilización del fósforo presente como fitatos, lo que reduce la incorporación de fuentes inorgánicas del elemento en las dietas para aves, disminuyéndose sustancialmente la contaminación ambiental (Denbow et al., 1995)).

La actividad de la enzima se expresa en unidades de fitasa y se define como la cantidad de enzima que libera 1 mmol de fósforo inorgánico/min de 5.1mM de fitato de sodio a un pH de 5.5 a 37ºC (NRC, 1994). El número de unidades de fitasa requeridas para reemplazar 1 g de fósforo inorgánico varia considerablemente, con la forma química del compuesto, composición de la dieta, y edad y estado fisiológico del animal (Schoner et al., 1993; Kornegay et al., 1996; Yi et al., 1996a,b; Kornegay et al., 1997).

^       Fitasas vegetales  

La mayoría de los componentes alimenticios de origen vegetal tienen actividad fitásica intrínseca variable. Así, la actividad fitásica en ingredientes comunes, expresada en U/kg, es alta para el trigo (1200), centeno (2700) y triticale (1100), mediana para la cebada (580) y más baja para el arroz (120), maíz (12), sorgo (24), soya (31) y avena (42) (Eeckhout, 1994). Por esta razón, es importante verificar si es necesario incorporar fitasas microbianas, o si el mismo resultado pudiera ser logrado mezclando ingredientes vegetales que tengan un alto contenido de fitasas. En este sentido, Pointillart (1991) utilizando cerdos alimentados con dietas maíz-soya, con y sin incorporación de una fuente rica en fitasas, como el salvado de centeno, sin adición de fósforo inorgánico, desarrolló deficiencias de fósforo sólo en los animales alimentados con la dieta sin salvado de centeno. Asimismo, el fósforo absorbido fue mayor en la dieta con fitasas (centeno) en comparación a la dieta control (55 vs 36%), al igual que la retención (50 vs 36%) del elemento.

En los granos de cereales y oleaginosas la actividad fitásica, expresada como porcentaje de la actividad total, se encuentra principalmente en la aleurona (39.5%) y en el endospermo (34.1%), la actividad restante se ubica en el escutelo (15.3%), testa (4.8%), germen (2.9%) y capas epidérmicas (1.9%). Estas enzimas, son llamadas fitasas (Myo-inositol hexafosfato hidrolasa), designadas así por la Comisión de Enzima (1972). Son fosfomonoesterasas, llamada también 6-fitasas (EC 3.1.3.26), por comenzar la hidrólisis del mioinositol en el fosfato en posición seis.

Las fitasas son extremadamente débiles, expresando su máxima actividad  pH que varían entre 5.0 y 7.5, por lo que, los bajos valores de pH presentes en el estomago (pH 2-3) limitan su actividad, con alguna actividad a un pH menor de 3.0, por lo que hay una ruptura considerable de la molécula de fitato de la dieta, en el buche de los pollos y en el estomago de los no rumiantes, antes de que la secreción gástrica reduzca el pH de la ingesta a un nivel demasiado bajo como para interrumpir la actividad enzimática (Simons et al., 1992). Además, la enzima tiende a ser fuertemente inhibida por exceso de substrato (fitato) y producto (fósforo inorgánico), y por altas temperaturas (Power y Khon, 1993).

La actividad fitásica en el intestino fue demostrada por primera vez en ratas. Posteriormente, se comprobó que la actividad fitásica está presente en la mucosa del duodeno de cerdos, conejos, becerros y pollos (Bitar y Reinhold, 1972), bajo la forma de meso-inositol-hexafosfato fosfohidrolasa.

Sin embargo, existe mucha controversia con relación a si la fitasa es una enzima independiente o si su actividad se atribuye a una fosfatasa alcalina, ya que, al igual que las fitasas, la fosfatasa alcalina hidroliza también ácido fítico. Además, la actividad de ambas enzimas tienen similar distribución subcelular, son dependientes de Mg o Zn, tienen el mismo pH óptimo y son modificadas por la presencia de la vitamina D3 o por bajos niveles de fósforo en la dieta.

Sin embargo, otras evidencias soportan la hipótesis de que la fitasa y la fosfatasa alcalina son enzimas independientes (Bitar y Reinhold, 1972). Más recientemente, Pointillart (1994) purificaron una proteína de la mucosa intestinal de ratas que mostró actividad de fitasa y de fosfatasa, pero con propiedades diferentes, sugiriendo la presencia de dos diferentes sitios activos en una misma enzima, por lo que es probable que la fitasa y la fosfatasa alcalina son partes de una misma entidad. Sin embargo, la actividad de ambas enzimas difieren en su magnitud, es decir, la fosfatasa alcalina tiene mayor actividad que la fitasa, 50-200 veces en cerdos (Pointillart, 1994), 50-100 veces en aves y cerca de 1000 veces en humanos. La rata posee una fuerte actividad fitásica, en el orden de 30 mgU/mg de proteína de la mucosa del intestino, mientras que, en las aves la actividad de la enzima es mínima.

La actividad de la fitasa está afectada por factores genéticos y nutricionales. Así, existen diferencias en la habilidad de utilizar fósforo fítico entre especies y entre razas. Se ha demostrado mayor actividad de la fitasa en la rata que en el conejo. Se han reportado utilizaciones de fósforo fítico de 7, 37 y 44% en aves, cerdos y ratas, respectivamente. En aves, las gallinas ponedoras tuvieron una mayor retención de fósforo fítico que los pollos de engorde con dietas deficientes del elemento (Edwards et al., 1983), indicando que existe efecto de la edad sobre la actividad de la enzima. Similarmente, pollos jóvenes tienen una capacidad muy limitada para hidrolizar fitatos, pero que aumenta con el incremento de la edad. Lo anterior indica que los fitatos son hidrolizados en el tracto intestinal por las fitasas de las células de la mucosa pero también por las enzimas presentes en la microflora (Wise, 1983) y que las diferencias entre especies o edades pueden resultar de la actividad fitásica bacterial.        

^       Fitasa exógenas

Las fitasas sintéticas, que hidrolizan el ácido fítico, al igual que las intrínsecas de los vegetales, son llamadas fitasas (Myo-inositol hexafosfato hidrolasa). Son fosfomonoesterasas capaces de hidrolizar el ácido fítico (myo-inositol 1, 2, 3, 4, 5, 6 hexakisfosfato) produciendo ortofosfatos inorgánicos y una pequeña proporción de esteres fosfóricos, pentafosfato a monofosfato, como productos intermediarios, y finalmente a myo-inositol libre (Nayini y Markakis, 1986; Lasztity y Lasztity, 1988; Harland y Morris, 1995). La IUPAC-IUB (1976) ha reconocido la 3-Fitasa (EC 3.1.3.8), la cual hidroliza primero la posición tres del myo-inositol a 1, 2, 4, 5, 6-pentakisfosfato, aislada en animales y microorganismos (Reddy et al., 1982; Lasztity y Lasztity, 1988).

Las fitasas exógenas han sido encontradas en microorganismos como hongos (Saccharomyces cerevisae, especies de Aspergillus sp), levaduras y bacterias (Bacillus subtilis, Pseudomonas).  La fitasa obtenidas del Aspergillus sp siguen un cierto orden para la hidrólisis de la molécula de fitato, es decir, después de ser liberado el grupo fosfato de la posición 3, continúa en el siguiente orden, 4, 5, 6 y 2. (Venekamp et al., 1995).

Las enzimas presentan actividad a dos pH diferentes, 2,5 y 5,5, siendo 40% menos efectiva al primer pH. Esto es de gran importancia debido a que la mayor absorción de fósforo ocurre en las proximidades del intestino delgado, donde el pH de 5.5 es óptimo para que la fitasa actúe hidrolizando los fosfatos, siendo primero necesario que la enzima se active en el medio ácido del estomago (pH 2,5) (Power y Khon, 1993).

La fitasa producida por el Aspergillus ficuumm, es una glicoproteína purificada, con una actividad enzimática que varía con la temperatura y cambios de pH. La temperatura óptima de la enzima es de 60 a 70ºC. Sin embargo, temperaturas de 68ºC, durante 10 minutos, provocan pérdidas del 60% de actividad (Nasi, 1990). Las enzimas obtenidas del Aspergillus niger son termoestables, resistente al proceso de pelletización y su actividad es de un mínimo de 5000 FTU/g. (Nasi, 1990).

Existen evidencias de que las fitasas pueden incrementar significativamente, la utilización de fósforo fítico (Qian et al., 1997; Yi et al., 1996a,b; Carlos et al., 1998; Maenz y Classen, 1998; Pan et al., 1998; Denbow et al., 1998).

Así, Denbow et al., (1998) establecen que la incorporación de fitasas (400, 800, o 1200 U/kg) a una dieta basal baja en fósforo, incrementó linealmente la ganancia de peso, el contenido de cenizas del dedo y la resistencia a la ruptura de las tibias de aves y mejoró, además, la digestibilidad del fósforo (Nelson et al., 1971; Denbow et al., 1995; Kornegay et al., 1996; Yi et al., 1996). Estos experimentos establecen que cerca de 821 U/kg de fitasa son requeridas para reemplazar 1 g de fosfato inorgánico como fosfato desfluorinado, en términos de ganancia de peso y porcentaje de cenizas.

Simons et al., (1990), adicionando fitasa (750 U/kg) en una dieta maíz-soya para pollos, aumentaron la disponibilidad de fósforo y calcio a 62% y disminuyeron la excreción de fósforo vía fecal y urinaria (2.0 g/kg MS). Por otra parte, Perney (1991), utilizando pollos de engorde alimentados con una dieta basal a base de maíz-soya, con 0.38% de fósforo disponible, con la adición de 500 U/kg de fitasa, obtuvieron mejoras (P £ 0.05) en la resistencia a la ruptura de la tibia, sin cambios significativos en el consumo y ganancia de peso de los animales. Estos resultados fueron similares a los obtenidos por Edwards (1993) quien observó poco beneficio debido a los bajos niveles de adición de la fitasa a dietas deficientes de fósforo.

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Nota de los editores
Este artículo fue revisado por:
Alfredo Romero S.        
Néstor Obispo  

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Fosforo Fítico y Fitasa en la Alimentación de Aves


Referencia de este artículo:

Godoy, S.  y Chicco C., F. 2005. Fósforo fítico y fitasa en la alimentación de aves. Revista Digital CENIAP HOY Número 8 mayo-agosto, 2005.  Maracay, Aragua, Venezuela. 
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