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Revista Digital del Centro
Nacional de Investigaciones Agropecuarias de
Venezuela |
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Helmintosis gastrointestinal de los bovinos en Venezuela Gustavo Morales1 ; Luz A. Pino1 ; Espartaco Sandoval2 ; Delia Jiménez3 1 Sanidad Animal CENIAP-INIA | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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La helmintosis gastrointestinal es una afección parasitaria causada por la presencia en el abomaso, intestino delgado e intestino grueso de nematodos pertenecientes a diversas familias, que ocasionan trastornos gastrointestinales como diarreas, caquexia y anemia. Generalmente, los agentes patógenos responsables son trasmitidos por el alimento, en este caso los pastos o a través del agua de bebida y en algunos casos muy específicos mediante penetración transcutanea (Strongyloides papillosus, Bunostomum phlebotomum) o a través del calostro (Toxocara vitolorum). La parasitosis gastrointestinal incide negativamente y de manera constante sobre la producción y productividad de los rebaños, por que reduce el consumo de alimentos, retarda el crecimiento, disminuye la producción de carne y leche, la eficiencia reproductiva e incrementa la mortalidad, sobre todo en animales jóvenes (Hansen y Perry, 1994; Ordóñez, 1989; Fuentes et al., 1990), de ahí que organismos internacionales como FAO, OIE y OMS consideren a las infestaciones helmínticas como causa principal de las perdidas económicas en la producción ganadera (Moreno,1996). Al realizar la necrópsia helmintológica en bovinos criados a pastoreo, es frecuente encontrar en un mismo individuo infestaciones pluriespecíficas (Moreno et al., 1985, 1996; Morales et al., 1995; 1997; 2001), de ahí que se puede definir al parasitismo como a una asociación compuesta por la especie hospedadora y la comunidad parasitaria que alberga (Morales et al, 1996), ya que las infestaciones monoespecíficas son muy raras y generalmente se observan bajo condiciones controladas de laboratorio. Otra característica de las poblaciones parasitarias es que se encuentran sobre dispersadas en el seno de la población de hospedadores, es decir, al interior del rebaño sólo unos pocos albergan las mayores cargas parasitarias y son los que constituyen la fracción de animales acumuladores de parásitos (Morales et al., 1998; 2001). Esto limita el uso de la prevalencia observada para estimar la intensidad de la infección, debido a la no existencia de una relación lineal entre ambas variables, aunque no le resta importancia como información epidemiológica, dada su relación dependiente con la fracción de animales acumuladores de parásitos al interior del rebaño, pues el porcentaje de animales infestados se incrementa cuando el porcentaje de bovinos con infecciones severas aumenta (Morales et al., 2001). En Venezuela, las especies mas importantes, tanto por su prevalencia como por sus cargas y amplia distribución, pertenecen en su gran mayoría al orden Strongylida, aunque otros ordenes también son importantes aunque básicamente limitados a los primeros 6 meses de vida, como son el orden Ascarida (Toxocara vitolorum) y Rhaditida (Strongyloides papillosus). Dentro del orden Strongylida presente en nuestro país, tenemos básicamente a las siguientes especies: Haemonchus similis, Haemonchus placei, Mecistocirrus digitatus, Ostertagia Ostertagi, Trichostrongylus axei, T. colubriformis, Cooperia punctata, C. pectinata (familia Trichostrongylidae), Bunostomum phlebotomum y Agriostomum vriburgi (familia Ancylostomatidae) y Oesophagostomum radiatu (familia Strongylidae) (Moreno et al., 1980; Morales et al., 1996). Los otros nematodos reportados en el país son Trichuris bovis y Capillaria bovis (familia Trichuridae), Strongyloides papillosus (familia Rhadditidae) y Toxocara vitolorum (familia Ascarididae). En general, los ciclos de los nematodos Strongylida son muy similares y son de tipo directo, es decir que no requieren de otros animales para completar su ciclo de vida. La distribución cosmopolita de estos parásitos se ve favorecida por diversos factores:
En el caso de Toxocara vitolorum, este parásito afecta solamente a becerros menores de 6 meses, los cuales se infectan al ingerir el calostro o la leche de sus madres y ocasiona en los animales afectados cuadros neumónicos por la migración larvaria a través de los pulmones, además de diarrea, anemia, enflaquecimiento progresivo, cólicos e incluso perforación intestinal. En Strongyloides papillosus, sólo las hembras son parásitas y la forma infestante penetra a través de la piel y, al igual que Toxocara vitolorum, es un parásito que es autolimitado por la edad del hospedador, de ahí que sea encontrado básicamente en animales menores de 6 meses. En los parásitos del orden Trichurida la forma larvaria infectante se encuentra dentro del huevo y es liberada cuando este es ingerido por el hospedador (Graber y Perrotin, 1983). Las infestaciones ocasionan básicamente trastornos gastrointestinales y anemia, dependiendo la intensidad de las lesiones de la o las especies parásitas involucradas y de la cantidad de los mismos. Las parasitosis gastrointestinales son más frecuentes en animales jóvenes, generalmente hasta los dos años de edad; sin embargo, los adultos no están exentos de sufrir una fuerte parasitosis, ya que especies como Haemonchus similis, H. placei y Mecistocirrus digitatus son encontrados frecuentemente en animales adultos sacrificados en los mataderos (Morales et al., 1997). Las especies de Cooperia, aunque se requieren elevadas cargas (>10.000), ocasionan exudación mucosa y engrosamiento de la pared del intestino delgado, con presencia de petequias, así como perdida de plasma y potasio a través del intestino (Dunn, 1978; Bremer, 1982; Urquhart et al., 1999). En los parásitos abomasales, la anemia es un síntoma clínico de importancia, variando de acuerdo con la o las especies presentes. La misma es menos intensa en los casos de infestaciones dominadas por Trichostrongylus axei, que en los casos debidos a parásitos del genero Haemonchus o Mecistocirrus. Un signo clínico frecuente, como lo es el edema submaxilar, se encuentra asociado, tanto a las especies parásitas que se localizan en el abomaso, así como a la de otras especies hematófagas, básicamente Bunostomum phlebotomun y a trematodos como Fasciola hepática. Uno de los trastornos digestivos más comunes es la diarrea, la cual puede ser sanguinolenta como la ocasionada por Strongyloides y alternarse con periodos de estreñimiento como en Haemonchus, o ser muy intensa como la ocasionada por especies del genero Oesophagostomum, cuyas larvas en cada punto de entrada a la submucosa ocasionan una reacción del tejido que conlleva a la formación de nódulos que son envolventes para la larva y causantes de los trastornos fisiológicos. También ocasiona perdidas económicas directas al inutilizar el uso del intestino para la preparación de embutidos. Los otros signos clínicos que hacen sospechar de una parasitosis son: anorexia, perdida progresiva de peso, debilidad, pelaje áspero, vientre abultado, deshidratación. Se pueden observar también cuadros neumónicos, como los ocasionados por las larvas de Toxocara vitolorum y de Strongyloides papillosus durante su migración a través de los pulmones y lesiones dermatológicas debidas a la penetración transcutánea de las larvas de Strongyloides papillosus, básicamente a nivel podal.
En vista de que la mayoría de los helmintos liberan sus huevos en el intestino, el diagnostico de las infestaciones parasitarias puede ser confirmado por la puesta en evidencia de dichas formas de diseminación, mediante el examen de una pequeña cantidad de heces (coprología microscópica), cuyas técnicas son en general muy sencillas pero requieren de rigurosidad para evitar la emisión de resultados falsos. Es recomendable tomar la materia fecal directamente del recto del animal, para lo cual son de gran utilidad los guantes plásticos para palpaciones rectales o una simple bolsa plástica invertida colocada a manera de guante en la mano. Las muestras deben ser adecuadamente identificadas y colocadas en cavas de anime con recipientes refrigerantes congelados, para su traslado al laboratorio para ser procesadas a la brevedad posible (< 48 horas). En caso de no ser factible su procesamiento inmediato, deben mantenerse bajo refrigeración (4ºC). El análisis coprológico cuantitativo, a pesar de sus limitaciones, continua siendo la herramienta fundamental en el diagnostico de la helmintosis gastrointestinal de los bovinos, debido a su practicidad y bajo costo (Moreno, 1996). Existen variadas técnicas coproscópicas cuantitativas, pero las de uso más frecuentes tanto en laboratorios de investigación como de servicio son las siguientes (Morales et al., 2004): Esta técnica requiere de una cámara especialmente diseñada para el conteo de los huevos, conocida como cámara de McMaster y de un liquido de flotación, como la solución sobresaturada de NaCl (400 gramos de sal de cocina + 1000 mi de agua), o la solución de Sheater azúcar (350 gramos de azúcar + 340 ml de agua), cuyas densidades oscilan entre 1,18 a 1,20. Para estimar el número de huevos por gramo de heces, simplemente cada huevo observado dentro o sobre las líneas de demarcación se multiplica por 50 (Morales y Pino, 1977, 2004; Hansen y Perry, 1994). Esta técnica es de gran utilidad en infestaciones leves, lo cual es frecuente en bovinos adultos y tiene la ventaja de que como se lee al microscopio entre lamina y laminilla, los huevos de los parásitos se pueden observar con mayor nitidez. Es una técnica de sedimentación – flotación. En la primera etapa se mezclan 5 gramos de heces en 30 ml de agua, se tamiza la mezcla y se distribuye el contenido en dos tubos de ensayo de capacidad para 15 ml y se centrífuga a 800 rpm durante 10 minutos. Luego se descarta el sobrenadante y se le añade la solución azucarada hasta 2/3 de la capacidad de los tubos, se mezcla bien y se completa con dicha solución, garantizando la formación de un menisco convexo superior. Se le coloca una laminilla de 22x22 mm sobre los tubos de centrífuga y se repite la centrifugación a 800 rpm por 10 minutos, se toman estas laminillas y se colocan sobre laminas portaobjetos para su observación al microscopio a 10x. El total de huevos observados se divide entre 5 y así obtenemos la cantidad de huevos por gramo de heces.
El examen post-mortem constituye el método mas preciso para el diagnóstico de las helmintosis de los rumiantes (Hansen y Perry,1994; Moreno, 1996) ya que la infestación helmíntica puede ser evaluada de una forma directa mediante el aislamiento, identificación y cuantificación de las diferentes especies parásitas sobre animales recién muertos o sacrificados para tales fines. Es muy importante que la necrópsia parasitaria sea practicada lo mas rápido posible posterior a la muerte del animal, con la finalidad de evitar la destrucción de los parásitos. La necrópsia y procesamiento en el laboratorio o en campo de animales parasitados, brindará información precisa, no sólo de las especies y cargas de cada una de ellas, sino también del estado de desarrollo de las poblaciones parasitarias presentes (Fiel et al., 1999). La información sobre la metodología más adecuada para la realización de una necrópsia con fines de diagnostico helmintológico, aparece detallada en varias publicaciones, entre las cuales se pueden citar y recomendar las elaboradas por los siguientes autores: Skerman y Hillard (1966); Morales y Pino (1977); Urquhart et al. (1999); Fiel et al. (1999); Hansen y Perry (1994) y Euzeby (1982). Los métodos de control del parasitismo gastrointestinal, y muy específicamente de la estrongilosis digestiva, se basan en la reducción de las poblaciones de parásitos, que se logra mediante los tratamientos antihelmínticos adecuados y la restricción de la reinfestación, mediante la implementación de sistemas de pastoreo que disminuyan las probabilidades de contacto entre las formas infestantes de los parásitos y los animales del rebaño. Los antihelmínticos mas frecuentemente usados en ganadería bovina son los siguientes (Carrillo, 2002; Graber y Perrotin, 1983):
A continuación se presenta (Cuadro 1) un listado de antihelmínticos identificados con sus nombres genéricos, vía de administración, dosis y espectro de actividad (Hansen y Perry, 1964; Carrillo, 2002).
Bovinos a pastoreo: adicionar 1,8 kg de Sulfobendazol en 25 kg de sal común o con minerales. Colocar en comederos separados para que los animales puedan consumir dosis medias diarias de 50 g per capita , por un periodo de 2-3 dias. Esta cantidad de Sulfoxido de Albendazol provee 7 mg de principio activo por kg de peso vivo por dia. Bovinos estabulados: Adicionar 10 mg de Sulfoxido de Albendazol por kg de peso vivo, en la cantidad de ración a ser consumida en un día (dosis unica) por los bovinos. La administración a través de bloques multinutricionales a bovinos a pastoreo ha sido recientemente utilizada con muy buenos resultados (Morales et al., 2005, articulo en revisión)
Nota de los editores | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Referencia de este artículo: Morales, G.; L.A. Pino; E. Sandoval y D. Jiménez. 2005. Helmintosis gastrointestinal de los bovinos en Venezuela. Revista Digital CENIAP HOY Número 7 2005. Maracay, Aragua, Venezuela. URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n7/arti/morales_g1/arti/morales_g1.htm Visitado en fecha:DERECHOS
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