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Revista
Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela |
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EL FÓSFORO Y SU UTILIZACIÓN EN LOS RUMIANTES Godoy Susmira y C. F. Chicco CENIAP-INIA. Maracay |
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El fósforo es considerado el elemento más versátil de todos los minerales requeridos en la alimentación de las distintas especies animales. Además de su alta distribución en el tejido óseo, participa en casi todas las reacciones metabólicas y está relacionado con los aspectos del metabolismo y utilización de carbohidratos, lípidos y proteínas (McDowell, 1993). Asimismo, el fósforo es un mineral que tiene un rol importante en el aumento de la masa muscular, síntesis de los componentes de la leche, formación de huevos y crecimiento de la lana (Goodrich et al., 1985; Arnaud and Sanchez, 1990). Sin embargo, la deficiencia de fósforo es la de más amplia distribución e impacto económico de todas las carencias minerales que afectan a los bovinos a pastoreo. En el caso de los Llanos venezolanos, en casi 90% de los muestreos realizados en la vegetación, el contenido de fósforo es inferior a 0,20%, considerado como límite para la producción bovina. Se ha demostrado que la corrección de la deficiencia de fósforo tiene un efecto marcado sobre el consumo de alimento, ganancia de peso, fertilidad, producción de leche y mortalidad. Consecuentemente, el uso de suplementos minerales es una práctica imprescindible para mejorar la productividad de los rumiantes a pastoreo. Las mezclas minerales que se formulan para rumiantes contienen alrededor de 50 a 60% de una fuente de fósforo, que en la mayoría de los casos, son fosfatos de calcio de origen importado y de alto costo. Venezuela posee gran cantidad de reservas probadas de fosfatos sedimentarios que pudieran ser utilizados en la alimentación animal, previo a la realización de estudios sobre la biodisponibilidad de estas fuentes fosfatadas. El propósito de este documento es revisar algunos aspectos sobre la utilización del fósforo de los principales yacimientos del país en la alimentación de rumiantes. Los requerimientos minerales que se utilizan en América se estiman en base a las normas de la National Research Council (NRC), que se aplican en animales y sistemas de producción y condiciones ambientales diferentes a las del trópico. Posiblemente, los requerimientos para el trópico sean inferiores a los señalados por esas normas, debido a que las mismas fueron elaboradas para animales de alta producción en climas templados, basadas sobre estudios de tipo factorial (mantenimiento + producción + pérdidas endógenas) para los macroelementos y de dosificación y respuesta para los elementos menores. En ovinos, los requerimientos de fósforo total se encuentran entre 0.20 y 0.35%, para mantenimiento y para las etapas de mayores necesidades por el elemento, respectivamente (NRC, 1975). En bovinos de carne, el requerimiento para mínimo crecimiento es de 0,22% de fósforo total para animales jóvenes y 0,20% para adultos (NRC, 2000). En bovinos de leche, los requerimientos diarios son de 1.83 g de fósforo/kg de leche (3,5% grasa), además de la cantidad necesaria para mantenimiento, tomando como referencia una vaca de 450 kg de peso vivo, de aproximadamente 13 g de fósforo/día (NRC, 2001). Desde hace algunos años, se han venido realizando estudios sobre la nutrición mineral en varias regiones del país que incluyen evaluaciones en suelo, plantas y animales. En la vegetación, los resultados reflejan deficiencias generalizadas de fósforo y sodio, marginales de calcio, y más localizadas de cobre y zinc. Adicionalmente, hay elevados niveles de hierro y manganeso. El magnesio en ningún caso es limitante para la producción bovina. La deficiencia de cobalto ha sido diagnosticada clínicamente en pocas localidades de los Estados, Monagas y Bolívar. Sin embargo, en rumiantes a pastoreo, la deficiencia mineral más relevante en extensas áreas del mundo es la de fósforo (Underwood, 1981; McDowell, 1985). En una revisión (McDowell et al., 1985) sobre deficiencias de fósforo se reportaron en 46 países de América Latina, Sureste de Asia y Africa. En Venezuela los estudios realizados sobre concentraciones minerales en los forrajes (Cuadro 1) de las principales áreas de pastoreo (Chicco y Godoy, 2002) señalan que la deficiencia de fósforo es la condición predominante en las sabanas infértiles bien y mal drenadas. La concentración promedio de fósforo en los forrajes, independientemente de la localidad, son menores de 0,20%, sugerido como crítico por McDowell y Conrad (1977), siendo de 0,16% en la época de lluvias y de 0,18% durante la sequía. En las sabanas bien drenadas, independientemente de la época del año el contenido promedio de fósforo en los forrajes es de 0,08%, y en las mal drenadas de 0,16%, como fue señalado por Chicco y Godoy (1987).
Las fuentes de fósforo que se utilizan en la alimentación de rumiantes son principalmente los fosfatos inorgánicos que se pueden dividir en cuatro grupos: fosfatos de calcio, fosfatos de sodio, fosfatos de amonio (mono y diamónico) y ácido fosfórico (Thompson, 1980). Los fosfatos de calcio pueden ser naturales o no procesados, como los fosfatos de roca, y los procesados químicamente, como el fosfato monocálcicos, monodicálcicos y dicálcicos y los fosfatos desfluorinados. Cuando se utilizan fosfatos de rocas en la formulación de alimentos comerciales o suplementos minerales se debe conocer la biodisponibilidad del fósforo y la presencia de residuos indeseables como el flúor, elemento comúnmente presente en los fosfatos de roca y que ha sido considerado ser un factor detrimental del comportamiento animal. Biodisponibilidad del fósforo de diferentes FOSFATOS ^ La concentración de un elemento mineral en suplementos y raciones, determinada por análisis químico, no tiene mucho valor a no ser que se conozca la disponibilidad biológica del mineral para la especie animal a ser suplementada. El término disponibilidad biológica se define como una medida del grado en que un nutriente ingerido de una fuente particular es absorbido de tal forma que puede ser utilizado en el metabolismo del animal. En el país se ha evaluado la biodisponibilidad del fósforo de fosfatos comerciales grado alimenticio como los fosfatos monodicálcicos, dicálcicos y tricálcicos y la urea fosfato, entre otros, y también, la de los principales fosfatos sedimentarios venezolanos, Riecito (RIO) del estado Falcón y Monte Fresco (MONTE) del estado Táchira, además se ha evaluado un fertilizante, superfosfato triple (SFT) en comparación con un fosfato dicálcico de alta pureza (DICAL), a los que se hace referencia en este documento (Godoy et al., 2000; Godoy y Chicco, 2004). La biodisponibilidad se ha determinado a través de medidas de absorción aparente y verdadera y, de la eficiencia de utilización de fósforo. Los valores de absorción aparente de fósforo en ovinos (Cuadro 2) indican que las fuentes de mayor biodisponibilidad son el fosfato dicálcico (DICAL) y el superfosfato triple (SFT), con valores mas bajos para los fosfatos de yacimiento de Riecito (RIO) y Monte Fresco (MONTE), debido a una mayor excreción fecal del elemento, como resultado de una utilización mas baja, como señalado también por Vitti et al. (1989) y Lópes et al. (1990), con otros fosfatos sedimentarios. La eficiencia de utilización del fósforo (Cuadro 2) presentó la misma tendencia de la absorción aparente, con valores mayores por la eliminación de la fracción metabólica fecal a la excreción total (Braithwaite, 1985).
La absorción verdadera de fósforo (Cuadro 2) se aproximó a la eficiencia de su utilización, por considerar ambas las pérdidas metabólicas del elemento. El valor para DICAL se encuentra entre los límites (50 y 75%) señalados por varios autores (Lofgreen, 1960; Long et al., 1957). El SFT fue equivalente al DICAL, indicando que es una fuente de alta biodisponibilidad de fósforo. Los más bajos valores para las rocas de RIO y MONTE se deben a la mayor excreción del fósforo dietario con las heces y a la menor excreción endógena fecal del elemento, por menor absorción. Vitti et al. (1989) reportan valores similares para fosfatos de roca de Brasil. La biodisponibilidad relativa del fósforo (Cuadro 3), en relación a DICAL (100%), fue más baja para los fosfatos de roca, lo que se relaciona con la forma química del elemento y con el contenido de flúor.
En el caso del flúor (Cuadro 4), la cantidad retenida aumentó con el nivel del elemento en la dieta (Spencer et al., 1974), siendo más elevada en los animales que recibían SFT, demostrando la mayor solubilidad del flúor en esta fuente. El aumento en la retención de flúor a medida que se incrementa la retención de fósforo indica que la mayor biodisponibilidad del fósforo está asociada también con una mayor absorción de flúor (Underwood, 1977).
En el caso de la suplementación de bovinos adultos con fosfatos de mediano y alto contenido de flúor, durante períodos prolongados, la acumulación de flúor en el tejido óseo aumentó con la ingestión del elemento y con el tiempo de suplementación, lo que confirma las observaciones de otros autores (Suttie y Faltin, 1973; Suttie, 1980). El incremento en la concentración de flúor en el hueso, en el caso de RIO, después de 38 meses de suplementación alcanzó 52% del nivel considerado como tóxico para huesos esponjosos (7000 ppm; Underwood, 1977), mientras que para las fuentes de mayor contenido del elemento, MONTE y SFT, alcanzó 79 por ciento.
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Referencia de este artículo: Godoy, S. y C. F. Chicco. 2004. EL FÓSFORO Y SU UTILIZACIÓN EN LOS RUMIANTES. Revista Digital CENIAP HOY. Número 6 septiembre-diciembre 2004, Maracay, Aragua, Venezuela. URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n6/arti/godoy_s/arti/godoy_s.htm visitado en fecha: DERECHOS
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