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Revista
Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela |
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EXPERIENCIAS EN EL MANEJO INTEGRADO DE ENFERMEDADES MICÓTICAS DEL DURAZNERO EN VENEZUELA
Investigadores |
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INTRODUCCIÓN El cultivo del duraznero (Prunus persicae L.) en Venezuela se desarrolla en zonas agroecológicas con características especiales: altitud entre 900 y 2.400 msnm, temperatura de 12 a 23oC, precipitación de 1.000 a 2000 mm anuales, terrenos de topografía accidentada con moderadas a elevadas pendientes. Generalmente se cultiva en fincas pequeñas (de 0,5 a 10 ha) utilizando las variedades 'Amarillo Criollo' y 'Jarillazo'. Se siembra principalmente en los estados Aragua y Miranda, sin embargo, existen pequeñas parcelas en Mérida, Lara, Táchira y Trujillo, que no son consideradas en las estadísticas de producción. Para el año 1999 la superficie cosechada alcanzaba 1.850 ha, con una producción de 28.070 t y un rendimiento promedio nacional de 15.173 kg/ha (MPC, 1999). De acuerdo con la ubicación geográfica de Venezuela, entre Oo -13o de LN y 58o - 73o de LO, en plena zona tropical, con elevada humedad relativa y altas temperaturas, prevalece un ambiente favorable para que las enfermedades se tornen más graves que en los países de clima templado. Es frecuente observar productores que pierden buena parte de la cosecha por el manejo inadecuado del cultivo, destacándose los aspectos nutricionales y de control de enfermedades por hongos, lo que origina un uso excesivo e inadecuado de agroquímicos (fertilizantes, fungicidas, insecticidas, herbicidas, defoliantes y otros). Esta problemática se agrava por la carencia de diagnósticos fitosanitarios oportunos y la limitada orientación técnica a los productores, que les permitiría tomar decisiones apropiadas para disminuir los costos de producción, el riesgo de intoxicaciones en humanos y la contaminación del medio ambiente. Las experiencias y recomendaciones que se presentan son producto de las investigaciones realizadas por el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP), principalmente durante el período 1998-2002. El levantamiento de la información se realizó mediante visitas a las Unidades de producción, análisis fitopatológico de partes vegetales y de suelo, encuestas a los productores del Municipio Tovar, estado Aragua y El Jarillo, estado Miranda. El resultado de la interacción con productores y del análisis de partes vegetales, suelo y de los factores bióticos en campo y laboratorio, produjo información que ha sido publicada en artículos científicos y técnicos, en eventos científicos y profesionales, así como en días de campo, conferencias, charlas, informes especiales a productores e instituciones oficiales (Aponte et al., 2001; Bolívar et al., 1999; Rondón, et al., 1990; Rondón et al., 2000; Soto et al., 2000; Soto et al., 2003; Suárez et al., 2000). En este documento se describen las principales enfermedades fúngicas diagnosticadas y se establecen las recomendaciones de control según el enfoque de Manejo Integrado de Plagas (MIP), lo cual contribuirá a lograr una mayor rentabilidad del cultivo y a obtener unidades de producción más sustentables y competitivas. HONGOS QUE ATACAN HOJAS, FLORES Y FRUTOS 1. Mancha marrón: causada por el hongo Monilia fructicola Pers (Teleomorfo Monilinia fructicola (Wint.) Honey), se manifiesta en la superficie del fruto en forma de manchas circulares de coloración marrón, las cuales aumentan rápidamente de tamaño hasta cubrirlo totalmente (Figura 1). Condiciones de elevada humedad relativa y temperatura superior a 20oC favorecen su desarrollo; el patógeno se perpetúa en los frutos momificados que permanecen sobre el árbol, en los "cancros" o lesiones de las ramas y en frutos enfermos esparcidos en el suelo. El organismo es diseminado por el viento, agua de lluvias e insectos asociadas con los frutos (Rondón, 1990). Las pérdidas de frutos por esta enfermedad suelen ser en algunos casos cuantiosas (Henríquez y Ramírez, 1977; Rondón, 1990).
Es importante destacar que en Venezuela no ha sido señalada la especie Monilia laxa (Aderh y Ruhl) Honey, la cual causa la pudrición de la flor. En consecuencia, se deben extremar los cuidados fitosanitarios para evitar la entrada de este peligroso patógeno que ocasionaría elevadas pérdidas económicas al productor y complicaría aún más el combate de la enfermedad. Esta especie se encuentra presente en Chile, EE.UU y Europa. 2. Ceniza: ocasionada por el hongo Oidium leucoconium Desm., (Teleomorfo Sphaerotheca pannosa (Wallr.: Fr.); afecta hojas, ramas jóvenes y frutos, cubriéndolos con una eflorescencia blanquecina que luego se torna marrón claro y daña el órgano afectado (Figura 2). El patógeno se perpetúa en las lesiones viejas, en el follaje y frutos esparcidos en el suelo; diseminándose por el viento, insectos, ácaros y gotas de agua (Rondón, 1990). El agente causal de esta enfermedad fue señalado por vez primera en Venezuela por Morales et al., el año 1976.
3. Roya: producida por el hongo Tranzschelia discolor (Fuck.) Tranz y Litv.; ocasiona pústula pequeñas, anaranjadas, sobre el follaje y ramitas, así como pequeñas heridas en el fruto (Figura 3). La perpetuación del hongo se produce en las lesiones de ramas tiernas, hojas y frutos; también en órganos vegetales esparcidos en el suelo, principalmente frutos. La disminución ocurre por el viento, agua de lluvia e insectos. Cuando el ataque es severo se origina una cierta defoliación de la planta y lesiones circulares hundidas sobre los frutos (Henríquez y Ramírez, 1977; Rondón, 1990).
4. Viruela o mal de munición: causada por el hongo Coryneum beijerinckii Oud.; produce manchas pequeñas, redondeadas, de color marrón, las cuales perforan el limbo foliar y también originan lesiones sobre ramas y frutos (Figura 4). El patógeno se perpetúa en las heridas de las ramas, así como en las hojas y frutos dispersos en el suelo; la enfermedad se disemina por el viento y el agua de lluvia (Rondón, 1990).
5. Torque: causada por el hongo Taphrina deformans (Berk.) Tul., o Exoascus deformans (Berk.) Fuck.; ocasiona deformaciones en las hojas jóvenes, las cuales toman una coloración rosada, posteriormente el color se torna gris amarillento y finalmente se vuelven pardas, marchitas y se caen (Figura 5). El organismo se perpetúa en brotes tiernos y en hojas esparcidas en la plantación, que también le sirven de vehículo para la diseminación de la enfermedad.
6. Sancocho o Podredumbre del fruto: causada por el hongo Dothiorella dothidea, anamorfo de Botryosphaeria dothidea (Moug. Ex Fr.) Ces. & de Not. (=B. Ribis Gross. & Dugg.). Los síntomas de esta enfermedad se observaron en frutos de la variedad Amarillo Criollo en una finca ubicada en Gavante, Municipio Tovar, a 1470 msnm. El hongo fue aislado en medio agarificado (PDA) y las pruebas de patogenicidad se realizaron en frutos sanos, colocando discos de PDA con el hongo en un orificio realizado con sacabocado en cada fruto (Figura 6) La prueba resultó positiva, por cuanto los síntomas comenzaron a observarse a las 24 horas de la inoculación, avanzando con el correr del tiempo hasta deteriorar severamente el fruto de durazno. Una sintomatología similar había sido encontrada el año 1992 por Cedeño et al. en la aldea El Arenal del estado Mérida, constituyéndose en el primer reporte de la enfermedad en Venezuela (Cedeño et al. 1994).
MANEJO INTEGRADO DE LAS ENFERMEDADES QUE AFECTAN HOJAS, FLORES Y FRUTOS Las enfermedades antes descritas son las de mayor incidencia, ocasionando elevadas pérdidas económicas al momento de comercializar los frutos, debido a la baja calidad del producto comercial ofrecido al consumidor y a la industria. Por otra parte, al considerar los numerosos agroquímicos aplicados, su alta frecuencia y las dosis elevadas utilizadas por los productores, se contribuye a deteriorar la calidad del fruto y se causa una importante contaminación del medio ambiente. Esta situación produce alarmantes efectos perjudiciales sobre la salud humana y se agrava aún más por la carencia de un servicio de diagnóstico de residuos tóxicos en frutas. Tomando en cuenta esta situación, se proponen un conjunto de medidas fitosanitarias enmarcadas bajo el enfoque de Manejo Integrado de Plagas (MIP), y se recomiendan las estrategias de control considerando el menor impacto ambiental, a saber:
2.- HONGOS QUE ATACAN TALLOS Y RAMAS 1. Muerte regresiva: es causada por el hongo Cytospora persicae Schaw, que ocasiona la muerte de las ramas y del tronco en árboles jóvenes y viejos (Figura 7), caracterizándose por presentar en medio de cultivo agarificado colonias de coloración oscura. Su incidencia está estrechamente relacionada con el ataque de insectos perforadores de la madera de los géneros Monarthrum y Pityophthorus (Coleoptera: Scolytidae). Las larvas y adultos de estos insectos causan múltiples perforaciones y galerías en tallos y ramas de duraznero (Arnal, Godoy y Rondón, 1982). Sus daños siempre se encontraron asociados con el hongo C. persicae, lo cual se evidenció en unidades de producción ubicadas en El Jarillo estado Miranda y La Enea, La Ciénega, La Lagunita, La Mora y Los Anaucos, en el Municipio Tovar, estado Aragua.
2. Partición o quebrazón de ramas: es una enfermedad reciente que se ha comenzado a observar en árboles adultos de la variedad 'Jarillazo', en una finca ubicada a 1860 msnm en El Jarillo, estado Miranda; así como en otra finca a 1470 msnm sembrada con la variedad 'Amarillo Criollo' y situada en El Peñón de Gavante, Municipio Tovar, estado Aragua. Se caracteriza por presentar en las ramas del árbol partiduras o resquebrajaduras, las cuales exhiben en su interior un micelio blanquecino. Por las características e incidencia que esta enfermedad está ocasionando, es perentorio iniciar los estudios que permitan esclarecer la etiología del problema, con el fin de determinar las medidas de control requeridas. HONGOS QUE AFECTAN EL CUELLO Y LAS RAÍCES 1.- Gomosis o pudrición del pie: causada por el hongo Phytophthora cinnamomi Rands; se manifiesta en forma de un exudado de goma en el cuello y raíces principales del árbol, con necrosis y pudrición marrón del tejido afectado (Figura 8). Las condiciones predisponentes de la enfermedad son heridas en la base del tallo cuando se realizan labores de desmalezado y la construcción de pocetas de riego alrededor del tronco del árbol (Guevara, 1999 y Rondón, 1990).
2. Secazón o muerte repentina: aun cuando la causa o etiología de esta enfermedad no ha sido del todo esclarecida, los aislamientos de raíces y suelo de plantas con decaimiento han revelado consistentemente la presencia de los hongos Phytophthora cinnamomi, Pythium sp y Fusarium spp, generalmente asociados con nematodos del género Meloidogyne, el cual es uno de los géneros más ampliamente difundido en el país (Suárez et al., 1999; González, 1993; y Rondón, 1990). Los síntomas de la enfermedad consisten en una pudrición seca y muerte de las raíces, acompañadas por un amarillamiento del follaje, pérdida de turgencia (flacidez) de las hojas y secamiento de las ramitas, con una muerte súbita de la planta (Figura 9). El amarillamiento de las hojas también se asocia con la carencia de macronutrimentos en la planta, aunque existe disponibilidad de los mismos en el suelo. Una sintomatología similar fue observada en Georgia, EE UU, habiéndose señalado los mismos patógenos como agentes principales del declinio o muerte repentina de las plantas (Chandler, Owen and Livingston, 1962; Hendrix and Powell, 1970; Hine, 1961).
La dispersión de esta enfermedad se realiza principalmente por la siembra de plantas infectadas procedentes de viveros que no esterilizan el suelo con calor, y por el uso y transporte de herramientas u otros utensilios infestados de un sitio a otro. Se presume que la perpetuación de los patógenos se efectúa por medio de estructuras de resistencia (clamidosporas y oosporas) que se desarrollan en las raíces y suelos contaminados por esos hongos. También se pueden mantener durante un menor tiempo en estado micelial en las raíces y en los suelos colonizados (Hine, 1961 y Rondón, 1990).
RECOMENDACIÓN GENERAL Es necesario realizar diagnósticos periódicos a nivel de finca, mantener un constante proceso de transferencia de tecnología y supervisar las prácticas de control utilizadas por los agricultores, para estimularlos en la utilización de nuevas tecnologías y conocimientos dirigidos a incrementar el rendimiento y la productividad del cultivo. Así, se logrará instaurar sistemas de producción sustentables que garanticen la producción de frutos de calidad y atractivos al consumidor, con residuos tóxicos por debajo de la tolerancia permisible por la Organización Mundial de la Salud, en beneficio de la calidad de vida de productores y consumidores. BIBLIOGRAFÍA
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Referencia de este artículo: Aponte, Asdrúbal. 2004. Experiencias
en el manejo integrado de enfermedades micoticas del duraznero en
Venezuela. Revista Digital CENIAP HOY,
número 5, mayo-agosto 2004. Maracay, Aragua, Venezuela. DERECHOS
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