Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

 CENIAP HOY
  No 3.    septiembre-diciembre  2003


Cistitis y pielonefritis en cerdos: una patología que afecta la producción porcina

Yuraima Pineda


ypineda@inia.gov.ve
INIA-CENIAP
Laboratorio de Bacteriología
Maracay 


Características generales

La cistitis y pielonefritis es una infección de origen bacteriano que afecta el tracto urinario, con inflamación de la vejiga y luego asciende a los riñones. Ataca principalmente a las cerdas adultas, frecuentemente después del servicio y la multiparidad es considerada un importante factor de riesgo,. El principal agente causal de esta infección es Actinobaculum (Eubacterium; Actinomyces) suis. Otros posibles agentes causales incluyen a Escherichia coli, Streptococcus, Proteus, y Pseudomonas, los cuales pueden actuar facilitando el establecimiento de A.suis o por el contrario, pueden actuar como invasores secundarios, una vez que A. suis se ha establecido.

A. suis es parte de la flora normal del cerdo sano en la zona del divertículo prepucial, convirtiendo al macho en la principal fuente de infección para las cerdas. La mayoría de los machos infectados permanecen sin signos clínicos y en muy pocos casos se ha señalado una cistitis moderada.

La infección está estrechamente relacionada con factores predisponentes como traumatismos a nivel del canal vaginal y uretra durante la monta y el parto, así como con factores relacionados con la falta de higiene en los paritorios, especialmente debido a la alta contaminación fecal, baja disponibilidad de agua y alta temperatura ambiental.

Esta enfermedad fue inicialmente reportada en 1957 en Inglaterra por Soltys y Spratling (1957) y desde entonces se ha reconocido en numerosos países. En Venezuela se señala su presencia en 1987 (Depul y Mariño, 1987) y para el año 1993 se reseña nuevamente (León et al.,1993), en una granja porcina del estado Carabobo, confirmándose el aislamiento de A. suis en el Laboratorio de Bacteriología del Instituto de Investigaciones Veterinarias (IIV) del FONAIAP actualmente INIA (Pineda et al., 1993;1994).

Este proceso infeccioso se presenta con un índice significativo de mortalidad con su consecuente repercusión económica. Sin embargo, esta situación no está cuantificada estadísticamente en el país. En otros países se cita que en granjas afectadas la mortalidad de las cerdas puede exceder 12%.

Síntomas

Se observan entre los primeros 21 y 28 días posteriores a la monta; en esta etapa la orina de la cerda se hace alcalina, condición que permanece hasta por tres semanas post-parto y favorece la supervivencia y multiplicación de A. suis. Las cerdas enfermas presentan inapetencia, sed aumentada, conjuntivas de los ojos enrojecidas, vulva húmeda manchada de sangre y/o pus, orina blanquecina o con sangre y, en estados avanzados, hipotermia y muerte. Es frecuente observar signos reproductivos con caída de la fertilidad; se pueden presentar descargas vaginales, abortos, repeticiones de celo, madres no gestantes, afectando seriamente la eficiencia reproductiva. Sin embargo, existe controversia entre autores acerca de si A.suis puede conducir a estas alteraciones y algunos consideran que la falla reproductiva no está asociada con esta enfermedad específicamente, sino que resulta como una consecuencia de la misma. Las cerdas que sobreviven a la infección o que responden pobremente al tratamiento permanecen crónicamente infectadas.

Patogénesis

La patogénesis de la enfermedad no está claramente establecida, no existe información sobre diferencias antigénicas y de patogenicidad entre cepas de A. suis derivadas de machos y hembras. Existen evidencias que este agente es hábil para eludir la acción fagocítica del sistema inmune y su capacidad de migración se ve favorecida por la presencia de apéndices proteicos denominados pili. El periodo de incubación es variable y dependerá de la extensión del daño a la vejiga urinaria y está alrededor de 21 a 28 días.

Lesiones

Las lesiones varían de acuerdo con la etapa de la enfermedad: en estados agudos se observa cistitis hemorrágica ulcerativa, uretritis y pielitis hemorrágica; en etapa crónica se presenta cistitis hemorrágica crónica con adelgazamiento de la pared vesical, uretritis, ocasionalmente unilateral, y pielonefritis crónica activa.


Uréteres ulcerados   Vejiga urinaria hemorrágica (cistitis aguda)
Fotos: Yuraima Pineda

Diagnóstico

La evaluación en vivo se realiza con base en la historia clínica y signos clínicos, como la evidencia de sangre y pus en la orina. La orina debe evaluarse con el fin de detectar sangre, proteínas y determinar el pH, Animales afectados muestran sangre y proteína en la orina y un pH de 7 o más; cerdas que tengan el pH de la orina en 8 o más pueden morir en su próxima preñez. En caso de presentarse descargas vaginales puede realizarse cultivo bacteriológico.

La evaluación postmortem comprende estudios macro y microscópico de los órganos afectados y aislamiento bacteriano con antibiograma. Las muestras ideales para estudio bacteriológico son: vejiga urinaria, uréteres, riñones preferiblemente completos, debido a que A. suis es una bacteria anaeróbica y la exposición al oxígeno interfiere el aislamiento, resultando difícil su recuperación si las muestras son transportadas en ambiente aeróbico. La toma de la muestra debe ser lo más aséptica posible, recogida en recipientes estériles y transportadas de inmediato al laboratorio. Por las características de la bacteria se sugiere contactar previamente con el laboratorio, con la finalidad de asegurar su procesamiento (cultivo y aislamiento) dadas las condiciones especiales que son requeridas. Es importante señalar que esta infección es usualmente reconocida por la evaluación postmorten.

Tratamiento

El tratamiento se realiza con antibióticos y su eficacia dependerá de la elección adecuada y de la rapidez con que se aplique, preferiblemente al observar los primeros síntomas. Rara vez el tratamiento es de ayuda en casos avanzados de la enfermedad. La literatura sugiere el uso de penicilina, lincomicina, tetraciclina, clindamicina, eritromicina, cloranfenicol, entre otros, vía intramuscular. Sin embargo, es de gran valor realizar el antibiograma a la bacteria aislada cada vez que sea posible, debido a que existen experiencias (Pineda, et al. 1994) que señalan la aparición de resistencia a algunos de los antibióticos mencionados, debido a que la susceptibilidad bacteriana puede variar entre aislados y de una región geográfica a otra.

Prevención y Control

Las medidas de prevención y control son fundamentales para evitar la aparición de esta infección en las granjas. Entre ellas se deben considerar:

1.- Chequear a todas las cerdas durante el periodo de riesgo, o sea después del servicio (0-28 días) y parto, a fin de detectar algún signo clínico sugerente. El tratamiento será más efectivo cuando más temprano se aplique.

2.- Asegurar la mayor confortabilidad posible a las madres en los meses de calor y aumentar la disponibilidad de agua, con aumento del volumen y la presión de salida de la misma.

3.- Mantener las normas de higiene, con limpieza y desinfección de los sitios de alto riesgo como verraqueras y paritorios.

4.-Lavar las madres previo al servicio y parto.

5.-Reducir la manipulación manual en los partos, lavarse las manos, utilizar guantes y descartarlos con cada parto, con la finalidad de evitar convertirse en transmisor de la enfermedad. En caso de realizar manipulación manual durante el parto se debe suministrar antibióticos.

6.- Con los verracos se debe guardar las mismas normas de higiene, lavarse las manos, utilizar guantes distintos entre uno y otro al manipular el pene durante la monta y la recolección de semen para Inseminación artificial.

7.- No utilizar para la reproducción madres con descargas vaginales, separarlas y realizar la evaluación bacteriológica de estas descargas, así como del semen del verraco.


Población a riesgo

Conclusión

La cistitis y pielonefritis porcina es reconocida como un problema en la industria porcina. Al presentarse en una granja su acción puede ser devastadora para la población en riesgo, por lo que la aplicación de medidas sanitarias apropiadas, así como la detección precoz de signos clínicos sugerentes de su presencia pueden evitar el establecimiento de este proceso infeccioso y su consecuente repercusión económica.

Bibliografía

Cistitis http://www.organic-vet.reading.ac.uk/pigweb/disease/cyst/cyst1.htm s/f. Consultado el 31/05/2003.

Depul, G. y Mariño, L. 1987. s/n. II Congreso Latino de Veterinarios especialistas en cerdos ALVEC, XXII Convención AMVEC, III Encuentro Nacional de Porcicultura UNPC. Memorias. Acapulco México. 160 p.

León, A. et al. 1993. Evolución, tratamiento y control de un brote de descargas vaginales en una granja porcina. IV Congreso Nacional de la Sociedad Veterinaria Venezolana de Especialistas en cerdos SOVVEC. Memorias. 7 v. 42-43 p.

Pineda, Y. et al. 1993. Aislamiento de Eubacterium suis de cerdas con cistitis y pielonefritis. En memorias del IV Congreso Nacional de la Sociedad Veterinaria Venezolana de Especialistas en cerdos SOVVEC. Memorias. 7 v. 32-33 p.

Pineda, Y. et al. 1994. Aislamiento de Eubacterium suis de cerdas con cistitis y pielonefritis. Vet. Trop. 19:19-62.

Soltys, M.A. and Spratling. 1957 Infectious cystitis and pyelonephritis of pigs: a preliminary communication. Vet. Rec. 69:500-504.


Referencia de este artículo:

Pineda, Yuraima. 2003.  Cistitis y pielonefritis en cerdos: una patología que afecta la producción porcina.  En: CENIAP HOY no. 3, septiembre-diciembre 2003.  Maracay, Aragua, Venezuela. URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n3/texto/ypineda.htm visitado en fecha:


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