|
Revista Digital del Centro
Nacional de Investigaciones Agropecuarias de
Venezuela |
INDAGANDO SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO EN EL MEDIO RURAL DE LA REGIÓN ORIENTAL DE VENEZUELA Luisa Caraballo1, Eunice Guevara1, Fernando Silva1, Rafael Pacheco2 y Niggol Seo3 1 INIA Anzoátegui, El Tigre, Anzoátegui2 INIA Táchira, Bramón, Táchira 3 University of Aberdeen, UK (lcaraballo@inia.gob.ve) |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Los factores naturales y las actividades humanas ejercen un fuerte efecto sobre el clima, siendo el factor humano el componente responsable en gran medida del cambio climático o del calentamiento atmosférico y, según se prevé, tendrá en el porvenir una fuerte interacción con el componente natural, es decir, ocasionando un daño ambiental impredecible Por ejemplo, es probable que un aumento de la temperatura de lugar a una circulación atmosférica más intensa y a un ciclo hídrico más rápido, que se traduciría en precipitaciones más intensas pero menos predecibles, vientos más fuertes e inundaciones más frecuentes. Si los agricultores se adaptan al actual sistemas de lluvias irregulares, sin duda estarán en mejores condiciones de hacer frente en el futuro a condiciones mas penosas (FAO, 1977). En el año 2004, la Escuela de Recursos Forestales y Medio Ambiente de la Universidad de Yale (USA) dio inicio al proyecto "Clima y Pobreza" el cual tiene como objetivo general evaluar el impacto socioeconómico del cambio climático sobre el ingreso de los productores de las comunidades rurales de América del Sur. Mediante los programas cooperativos de investigación agropecuaria existentes en este continente, como PROCIANDINO Y PROCISUR, se logró la colaboración de los institutos de investigación agrícola de Brasil, Colombia, Ecuador, Argentina, Uruguay, Chile y Venezuela, bajo los auspicios del IICA (Dias Avila et al., 2005).
En líneas generales el proyecto abarca tres componentes:
área cultivada, consumo interno, consumo por animales, porcentaje de pérdida de cosecha por plagas y enfermedades, cantidad vendida, destino de la producción, valor de la producción, cantidad y precio de semillas, fuente de de agua, uso de riego, uso de fertilizantes y pesticidas, cría de animales, número de animales, animales comprados y vendidos, precio de venta y precio de compra de los animales, entre otros. En el caso de Venezuela, fueron asignadas 300 encuestas para ser distribuidas en las diferentes condiciones climáticas del país. Para ello, basados en la clasificación de mesoclimas de Sánchez Carrillo (1981), se seleccionaron 30 municipios y en cada uno de ellos se escogieron 10 unidades de producción para evaluar su desempeño económico durante el año 2003, considerando los dos rubros más importantes del municipio.
En el cuadro 1 se presentan las características climáticas de los ocho municipios seleccionados en la región oriental, para un total de 80 encuestas.
Como preámbulo a la información socioeconómica se hicieron las preguntas siguientes: ¿Ha detectado algún tipo de cambio en las condiciones climáticas en su región? En caso de ser positiva su respuesta ¿Ha realizado algún tipo de ajuste en su sistema de producción como consecuencia de ello? ¿Ha tenido alguna limitación para realizar esos ajustes? A continuación se detallan los resultados encontrados.
Las lluvias irregularidades, principalmente en el ciclo conocido como "norte" (período octubre-enero) y el incremento del calor fueron las respuestas de mayor ocurrencia en ese mesoclima árido; la cría de chivos es el rubro agrícola tradicional, quejándose los criadores de la escasez de pastos naturales, los cuales se han agotado; dicen los criadores que antes suplementaban con cují, cardón y melón de cerro pero ahora esos recursos están escasos, especialmente el cují que lo utilizan como madera; mencionan que antes obtenían uno a dos baldes de leche pero han dejado de ordeñar.
tanques australianos que prácticamente no han podido ser utilizados porque el agua en ese municipio proviene de costa firme y es principalmente para uso doméstico. En las pocas áreas regadas se utiliza el agua del acueducto urbano.
Las lluvias son cada vez más irregulares en el ciclo de "norte", con temperaturas más altas y vientos más fuertes en el verano que tumban las flores de las palmas y los pequeños dátiles. Mencionan los lugareños que años atrás se podía disfrutar de la neblina y el río San Juan tenía agua todo el año. Han venido introduciendo el riego para mejorar la producción y han cambiado a otros rubros más rentables como el limón persa, y el higo. El agua que utilizan para regar los frutales que están establecidos en los cerros proviene de los manantiales, mientras que en el Valle es del acueducto urbano; el riego es por aspersión convencional, pero algunos productores lo están sustituyendo por goteo, buscando más eficiencia.
La ganadería y los cultivos de ciclo corto, como fríjol, patilla, melón , auyama son los rubros principales de los pequeños y medianos productores de las sabanas cercanas a Soledad, muchos de ellos trabajaban anteriormente en las islas del Orinoco; expresaron que antes se podía sembrar fríjol hasta en enero y ahora no, porque las lluvias de "norte" han ido desapareciendo; mencionan también que los veranos están tan calientes que hasta el chaparro se seca; que las noches de diciembre antes eran frías y ahora no; los ganaderos con más recursos han probado una gran cantidad de pastos y han hecho cambios en el rebaño, buscando un animal más fuerte, tienen pasto bajo riego porque han perforado pozos y tienen plantas eléctricas, con altos costos de mantenimiento y funcionamiento; mientras que los pequeños y medianos ganaderos suplementan el ganado con maíz amarillo, algunos han perforado aljibes pero usan el agua para el consumo del hogar principalmente.
también han recibido capacitación de la Misión Vuelvan Caras en cuanto a la producción de hortalizas en sistema organopónico; mencionan días y noches más cálidos y las lluvias muy irregulares además de disminución del cauce del río Areo, que ellos atribuyen en gran parte a la intervención del desarrollo forestal; tienen pozos y equipo de bombeo, pero problemas internos de la comunidad no han permitido su uso.
Los pequeños y medianos ganaderos han tenido que ajustar su sistema de producción, incluyendo cultivos como maíz amarillo para suplementar los animales en el verano en forma de soca, algunos poseen equipos de riego en pequeñas superficie para producir alimento para el ganado (maíz amarillo, pasto de corte); los grandes productores hacen uso de costosos equipos de riego de pivote central para la producción de semilla de sorgo, pasto de corte para la producción de pacas y patilla En la comunidad indígena Tascabaña, la producción de yuca para la obtención del casabe es toda una tradición; los productores entrevistados mencionan que el cultivo de ese rubro en la sabana conlleva cada día mayor riesgo; por años han seleccionando materiales que proporcionen una producción más segura, y que cumplan con los parámetros de calidad que buscan para la elaboración del casabe; están convencidos de que tienen que sembrar temprano, tan pronto se regularicen las lluvias, pero muchas veces no pueden; pues los tractores y equipo de preparación de tierra son de uso comunitario y tienen que esperar su turno. Han diversificado la producción, con especies menores (ovejos, porcinos, aves) y siembran cerca del morichal algunas hortalizas y tubérculos para el consumo de la familia (ají dulce, yuca dulce, ocumo, plátano); tienen equipos de bombeos y riego por aspersión, dotados por el gobierno hace varios años, pero están abandonados y su uso ha sido escaso; el INIA los ha apoyado en la producción artesanal de semilla de yuca.
Existen también en este municipio pequeños agricultores del típico conuco, donde siembran maíz, quinchoncho, frijoles, auyama; anteriormente sembraban yuca amarga que han ido sustituyendo por frutales como lechosa.
La mayoría de los consultados manifestó que las lluvias estaban cada día mas irregulares y que el calor se había incrementado; es una zona básicamente maicera, pero que en los últimos años ha comenzado a diversificar su producción hacia un sistema maíz-ganadería, ya que un solo rubro era muy riesgoso, especialmente por el exceso o la falta de agua que ocasiona disminución de la producción de maíz y no pueden pagar el crédito. Han ido descartando híbridos que no se adapten; sólo trabajan en la mañana. En el periodo lluvioso, como las mayores superficies de la finca son destinadas a la siembra de maíz, los animales son movilizados a zonas más secas, por lo que en este periodo los animales pierden peso. La actividad ganadera se basa en la producción de queso durante el periodo seco.
Los rubros principales son: café, cítricos y hortalizas. Dicen que el sol está tan bravo que el calabacín se quema, sienten mayor irradiación, temperaturas más altas y lluvias muy irregulares especialmente en la época de "norte"; el rocío mañanero se observaba antes todos los días, ahora es sólo ocasional; antes regaban solo dos veces en el verano, ahora el número de riegos ha incrementado; un productor de café manifestó que ha incrementado la densidad de la sombra para proteger más el café.
Las comunidades indígenas de Betania y Warinwatey siembran principalmente yuca amarga y dulce, plátano, ocumo; antes sembraban también mucho maíz y caraota , pero se han dado cuenta que son cultivos mas riesgosos y ahora los siembran a menor escala; están diversificando y desde hace 20 años para acá además del conuco tradicional tienen algunos frutales.Comentan que las noches antes eran mas frescas; en los cultivos tradicionales han ido seleccionando materiales que se adapten mejor y en el caso de la yuca amarga buscan materiales que tengan ciertas características para la calidad del casabe típico de la región; en este cultivo han mantenido un sistema de producción tradicional, con mínimos insumos, sin fertilizantes ni pesticidas, siendo gran parte de las labores realizadas en forma comunitaria; el casabe, al igual que sus otros productos agrícolas, son comercializados directamente en Santa Elena de Uairén, observándose un buen nivel de vida en estas comunidades.
El comportamiento de algunos especies de animales, especialmente insectos como el coleóptero llamado "escarabajo o congorocho aserrador", le indica a la gente del campo si el invierno será bueno y abundante o si las lluvias serán escasa: si el congorocho pica bajo al guayabo, chaparro o al manteco, el invierno será malo y si pica alto será bueno; también el comportamiento de las cigarras, iguanas, bachacos, hormigas, alacranes indican si se acercan las lluvias o si serán abundantes; hablan de "lluvias iguaneras" en El Callao. Igualmente son indicadores del comienzo de lluvias la fecha de inicio de la floración de algunos árboles de la montaña o de la sabana (jobo, chaparro, aceite), ya sea que su floración se adelante o se atrase en la época seca. La posición de la luna y de las estrellas en cierta época del año es utilizada principalmente en las comunidades indígenas, especialmente en el municipio Gran Sabana. Asimismo, la fecha en que comienza a relampaguear o a tronar se relaciona con la fecha de inicio de las lluvias: menciona un productor que si a la fecha en que ocurre el primer trueno, en febrero, marzo o abril, se le suma 60 días, la fecha resultante será aquella en la cual se iniciará el invierno. También la observación del nivel de las aguas de los ríos, morichales o mar en cierta época del año se relaciona con la proximidad de las lluvias o si las mismas serán abundantes o escasas. Muchos de los productores encuestados hablaron sobre las cabañuelas y creen en sus pronósticos; otros pocos prefieren consultar Internet o ver el estado del tiempo en la televisión, pero la mayoría consulta a alguna persona de la comunidad, por lo general una persona mayor (agricultor, pescador) con conocimiento reconocido en ese asunto. La mayoría se guían por la situación meteorológica presente para pronosticar la del próximo año: un largo verano indica que el próximo invierno será abundante.
Esos conocimientos están basados en la observación de la naturaleza y a la relación de una situación con otra. La cercanía de morichales y del río Areo les permitía vivir de la cacería de animales silvestres (lapas, chiguires) y de la siembra de yuca para la elaboración del casabe, del maíz amarillo para los jojotos y alimento para los animales: "viviendo en armonía con la naturaleza y aprendiendo de ella". Así se dieron cuenta que si tronaba en febrero o marzo seguro que las lluvias se iban a iniciar en los primeros días de mayo; si se sucedían dos meses con poca agua, digamos mayo y junio, entonces el invierno se corría y se prolongaba hasta diciembre; que cuando el aceite, árbol que encontramos cerca de los morichales, florecía en febrero las lluvias iban a comenzar temprano; que cuando los terrenos cerca del morichal comenzaban a "cargarse" de agua, seguro que el invierno se acercaba; que cuando el río comenzaba a "botar humo", que se veía blanquito era porque venía agua; que el terreno greoso, al cuartearse, indicaba que ya la temporada de lluvia se acercaba: un día que salió de cacería con su papá, éste le comentó "cará chico, el invierno se acerca, ve la como la tierra se está agrietando". Su papá tenía como norma sembrar maíz y yuca el 3 de mayo, día de la Santísima Cruz y sus cosechas se le daban bien, cerca del morichal.El señor Benavides, acompañado de su hijo, sigue actualmente sembrando como aprendió de su padre: una a dos hectáreas de yuca en la costa del río, a mediados del mes de mayo y no tiene problemas como aquellos que siembran muchas hectáreas en plena sabana. Ha probado muchos materiales de yuca amarga, pero se ha quedado con aquellas que aguanten el verano, que no se caigan y que tenga la cantidad de almidón que ellos buscan para obtener un casabe de calidad, que no se desborone; por esa razón tiene mucho tiempo sembrando la yuca que llaman "Negrita" y la "Querepa blanca". Comenta el señor Benavides que en el verano la yuca pierde gran parte de sus hojas y cuando empiezan las lluvias comienza a vestirse de nuevo, en ese momento no tiene suficiente almidón y el casabe no queda bien, después que tiene todas sus hojas otra vez, aproximadamente en el mes de agosto, es cuando se obtiene la calidad que él busca para elaborar el casabe y empieza la cosecha. Estas observaciones coinciden con los resultados del trabajo realizado por Caraballo y Velásquez (1993). Aunque actualmente trabaja en PROFORCA, sigue siendo agricultor, elaborando el casabe que le vienen a comprar a muy buen precio por su excelente calidad y de esa manera ha levantado a sus cincos hijos, algunos de los cuales están ya en la universidad.
Lluvias o inviernos cada vez más irregulares, especialmente en la época de "norte" y aumento del calor principalmente en las noches fueron las respuestas más frecuentes en cuanto a cambios climáticos observados; también fueron mencionados: desaparición del rocío mañanero, alta irradiación y vientos más fuertes. Búsqueda de materiales genéticos de cultivos, pastos o ganado que sean más estables a las irregularidades del clima y diversificación de los cultivos, son los ajustes más importantes para enfrentar las adversidades del clima. En los climas áridos, semiáridos y subhúmedos secos se reconoce la importancia del riego para mejorar la producción en cantidad y calidad, y así proveer alimento para el ganado en el verano. No obstante, son pocos los que pueden hacer uso de esta tecnología, bien sea por falta de recursos o por falta de agua. Los ganaderos se preocupan principalmente por saber si el verano será muy fuerte y los agricultores si las lluvias van a ser buenas y si van a comenzar temprano. Para las personas del campo, la observación de la naturaleza a través de los años es su metodología para el pronóstico del estado del tiempo y del clima en su región.
Caraballo, L. y E. Velásquez. 1993. Respuesta de tres cultivares de yuca a diferentes condiciones hídricas y fechas de cosecha. Agronomía Tropical. 50(2):267-284. Dias Avila, A.F. 2004. Clima y pobreza rural: incorporación del clima a las estrategias de desarrollo rural (Estudio sobre el impacto del calentamiento global en América del Sur). Informe del 2º semestre de 2004. Coordinación técnica Regional. Brasilia, Brasil. 19 p. FAO. 1997. Cambio Climático. Informes de avance. http://www.fao.org/sd/SPdirect/EPre0035.htmMendelsonh, R., A.F. Diaz Avila, A. Basist y A. Dinar. 2003. Climate and Rural Poverty: incorporating climate into rural development strategies. Anteproyecto. Yale University. 46 p. Sánchez Carrillo, J. 1981. Mesoclimas de Venezuela. MAC, FONAIAP, CENIAP. Caracas, Venezuela. 34 p.
Igualmente a las siguientes personas que apoyaron en el levantamiento de la información: Aníbal Torres, Douglas Torres, María Padrino y José Connell (INIA Anzoátegui), José Betancourt ( INIA Monagas), Luis Carlos Valerio (Alcaldía del Municipio Salmeron Acosta), Alfredo Porras (Asociación de ganaderos de El Callao), Dr. Maximiliano Figueroa. (Gran Sabana), Janet Mata (MAT Bolívar), Leyla Padrón (MAT Anzoátegui). A la TSU Dalia Medina por la elaboración de la base de datos y las labores de transcripción. Nota de los editores El artículo fue revisado y avalado por: blozada@inia.gob.ve Mercedes Pérez – INIA- mazkue@inia.gob.ve Amalia Rincón - INIA- arincon@inia.gob.ve Citación del presente artículo: Caraballo, L.; E. Guevara; F. Silva; R. Pacheco y N. Seo. 2006. INDAGANDO SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO EN EL MEDIO RURAL DE LA REGIÓN ORIENTAL DE VENEZUELA. Revista Digital CENIAP HOY Nº 12 septiembre-diciembre 2006, Maracay, Aragua, Venezuela. ISSN: 1690-4117 Depósito Legal: pp.200302AR1449 Sitio: www.ceniap.gov.ve Consultado: |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
DERECHOS
RESERVADOS ® 2003 REVISTA DIGITAL CENIAP HOY |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||