Enterrar
los tallos en la época de invierno empleando el arado, provoca
entre 75 y 80% de la mortalidad de las larvas del gusano rosado.
Los métodos físicos combinados con prácticas de siembras
tempranas, permiten un manejo más aceptable de los niveles
poblacionales de los insectos plagas (Adkisson
et al., 1960). En Nigeria, la quema de tallos después de
la cosecha puede destruir 100% de las larvas del perforador del
tallo de sorgo Busseola
fusca (Fuller) (Lepidoptera:
Noctuidae) (Adesiyum
y Ajayi, 1980). Sin embargo, la
práctica no ha tenido acogida debido a que los campesinos
emplean los tallos para otros fines (para techar sus viviendas).
La quema total o parcial de tallos inmediatamente después de la
cosecha elimina aproximadamente 95% de las larvas y podría
permitir el uso de los tallos como material. Esta práctica es
usada en el cultivo de arroz en Venezuela para el control de
diversas plagas (Aponte et al., 1998).
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Perforador
del grano del
sorgo B. Fusca (L.)
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Los
insectos plaga pueden ser desplazados o removidos de las plantas
por medio de aparatos que soplan o aspiran el aire (Khelif
et al., 2001). El soplado es mucho más eficiente para la
remoción de insectos en los cultivos y con el aspirado pueden
colectarse los insectos. Recientemente se han
realizado trabajos con Lygus
spp. en
fresa; L. decemlineata (Say)
escarabajo de la papa de Colorado; L.
huidobrensis (Blanchard)
en celery y
Bemisia tabaci (Gennadius)
en melón. (Weintaub y
Horowitz, citados por
Vincent et al., 2003). En
insectos móviles como Lygus
spp., y adultos de B.
tabaci
(Gennadius) resulta más fácil
y eficiente la remoción de los insectos que en aquellos que se
pegan o adhieren a las plantas, como los adultos y larvas del
escarabajo de la papa de Colorado (Misener
et al., 1993). El proceso de aspiración resulta más
eficiente a medida que se realice más cerca de la planta (Vincent
y Changon, 2000). Se deben estudiar
diferentes aspectos para mejorar la eficiencia de la tecnología
neumática; el foco de la ingeniería debería ubicarse en la
aerodinámica; debe optimizarse la tasa de flujo de aire y
velocidad, así como el diseño de la unidad de control (ha/hora)
(Vincent y
Boitea, citados por Vincent
et al., 2003).
La
investigación del comportamiento de los insectos podría ser la
clave para mejorar la eficiencia, por ejemplo, tanto ninfas como
adultos del chinche manchador Lygus
lineolaris (Palisot
de Beauvois) (Hemiptera:
Miridae) están presentes en las
plantas de fresa todo el día, es por ello que el proceso de
aspirado puede realizarse en cualquier momento (Rancourt
et al., 2000).
El control
neumático no es específico, se necesita evaluar sus efectos
sobre la fauna benéfica. En campos de papa su efecto es negativo
sobre los depredadores diurnos pertenecientes a los taxones:
Arácnida, Crysopidae y
Coccinellidae. Por otro lado, no
tiene efectos sobre depredadores
generalistas nocturnos como
Carabidae y los arácnidos del orden
Opiliones (Lacasse
et al., 2001). Ningún efecto significativo se determinó
sobre los parásitos de B. tabaci
(Gennadius) como el
Eretmus
mundus (Mercet)
y Encarsia
lutea (Masi)
(Weintraub, 2001). En campos de papa
varios pases de aspiradora no tienen efecto sobre la
diseminación de virus como el PSTV (virus del tubérculo de la
papa) y PVX (virus del mosaico de la papa) (Boietau
et al., citados por Vincent
et al., 2003).
La
desinfección de granos de trigo o harina de trigo en molinos
empleando máquinas de impacto o de choque (Entoleter)
se han venido usando rutinariamente por más de 50 años en la
industria de las harinas para destruir todos los estados de los
insectos (Plarre y
Rechmuth, citado por
Vincent et al., 2003).
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Entoleter
(Maquina de impacto)
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El control
por medio de la temperatura se ha usado ampliamente en
postcosecha para disminuir la
degradación de los productos provocados por procesos
fisiológicos, patógenos e insectos. Para el control de plagas,
tanto las altas como las bajas temperaturas son efectivas. Los
factores que contribuyen en el proceso son: temperatura, tasa de
cambio de la temperatura y el tiempo de exposición. Los efectos
biológicos que tiene la temperatura se pueden resumir en un
término: “Termobiología”. (Fleurat-Lessard,
citado por Vincent et al.,
2003).
En el
campo, el control térmico resulta más difícil de implementar
debido a que la transferencia de calor es muy difícil de
controlar y las diferencias en
termosensitividad entre los cultivos y las plagas suelen
ser muy sutiles (Lague et al., 2001). En tratamientos
cuarentenarios puede resultar
prometedora la implementación de tiempos cortos con altas
temperaturas (Tang et al,
citados por Vincent et al.,
2003).
Uno de los tratamientos cuarentenarios
más antiguo y más utilizado es el almacenamiento de productos
frescos entre –0,6 y 3,3ºC durante 7
a 90 días, dependiendo de la plaga y la temperatura, muy usado
en una amplia variedad de frutas y vegetales (APHIS, citado por
Vincent et al., 2003).
Las
ventajas del tratamiento con frío son su tolerancia a un amplio
rango de productos, incluyendo la mayoría de las frutas
tropicales, y por el hecho de que algunas frutas como la manzana
se almacenan por largos periodos de tiempo a bajas temperaturas,
las cuales resultan muy letales a los insectos e incrementa su
comercialización en una determinada época del año; además que no
existe nada parecido con dichos tratamientos. El almacenamiento
en frío puede aplicarse después que el producto se ha empacado y
depositado en un transporte lento como los barcos. La
principal desventaja es la longitud del período de tratamiento
que se necesita.
El
congelamiento se emplea en productos que van a ser procesados,
por ejemplo: pulpa de frutas, frutas frescas y vegetales que van
directamente a los mercados y de allí al consumidor. La
congelación en al menos 1 día, generalmente puede matar a la
mayoría de los insectos que no tienen
diapausa. Sin embargo, la congelación rápida a
temperaturas de £
-15 puede aniquilar a insectos que presentan
diapausa (Vincent
et al., 2003).
Los
tratamientos cuarentenarios
empleando aire caliente, se usaron durante las primeras
infestaciones de la mosca del mediterráneo en Florida a inicios
del año 1929. Estos tratamientos exponen el material vegetal a
temperaturas en un rango de 40 a 52ºC
por pocas o muchas horas. El tratamiento puede ser ejecutado en
un tercio del tiempo si el aire es forzado a pasar a través del
material. La velocidad del tratamiento va a depender de la
temperatura, tamaño de la mercancía y el contenido de humedad
del aire. Estos factores combinados con la generación de un
choque caliente sobre las proteínas pueden modificar la
susceptibilidad, tanto de los insectos como del material, al
calor y contribuyen en la variabilidad de los resultados de los
tratamientos con aire caliente en términos de eficacia y calidad
de la mercancía (Hallman, 2000). El
preacondicionamiento de los frutos
con un tratamiento de calor suave antes del tratamiento con
plaguicidas disminuye el daño al producto (Hara
et al., 1997). Los tratamientos con aire caliente
generalmente no son muy bien tolerados por frutas de clima
templado.
Los
tratamientos con aire seco a temperaturas más altas que las
usadas para productos frescos (sobre los 100
ºC) son empleadas para tratar
productos agrícolas como: harinas, granos, hierba seca (paja) y
para secar plantas para propósitos ornamentales y construcción.
La
inmersión a temperaturas de 43 y 55ºC
de pocos minutos a pocas horas, es usada para eliminar una gran
variedad de artrópodos y nematodos en materiales de propagación
de naturaleza vegetal. La inmersión en agua caliente es un
tratamiento simple, económico y rápido. El método se ha empleado
en los EE UU desde 1987 para desinfectar los frutos de mango en
el control de la mosca de la fruta
Tephritidae (APHIS, citado por
Vincent et al., 2003). La
mayoría de las frutas especialmente las de clima templado se
dañan al introducirse en agua caliente, pero es suficiente para
eliminar a los insectos. Este daño se ha atenuado en algunos
casos usando el calentamiento gradual en toronja y naranjas (McGuire,
1991). Cuando se realizan tratamientos con aire caliente, la
tolerancia a la inmersión con agua caliente puede incrementarse
exponiendo algunos frutos a temperaturas entre 25 y 46ºC
por 0,5 a 72 horas previas al tratamiento
cuarentenario con calor (Jacobi
et al., 2001). Una variación a la inmersión con agua
caliente consiste en un remojo o baño rápido en agua caliente
con el propósito de ocasionar menos daño a los frutos que el
provocado con la inmersión total (Bollen y De la
Rue, 1999).
La
termosensitividad de los insectos y
las plantas debe tomarse en cuenta cuando se tratan cultivos con
gas propano, para que provoque la destrucción o el deterioro a
la plaga sin afectar al cultivo (Duchense
et al., citados por Vincent
et al., 2003). La temperatura de exposición se usa como
un indicador de la termosensitividad.
Se han empleado temperaturas de 70°C
para tratar a los adultos del escarabajo de la papa de Colorado
Leptinotarsa
decemlineata (Say) (Coleoptera:
Chrysomelidae); los huevos, larvas y
adultos del mismo coleóptero pueden ser afectados y en última
instancia hasta aniquilarlos. Cuando se protegen las hojas,
disminuye la tasa de mortalidad de los huevos entre 5 y 20% y
para una temperatura y tiempo de exposición dado. La mortalidad
puede resultar más alta sobre todo en el periodo primaveral.
El flameo
está asociado con la compactación de suelos y en vista de la
necesidad de repetir los tratamientos por no poseer actividad
residual en el campo, provoca efectos ambientales negativos. Con
este método se liberan productos de la combustión como el CO, CO2,
oxido nitroso y azufre, que son importantes puesto que pueden
estar asociados con el uso de plaguicidas (Lague et al.,
citado por Vincent et al.,
2003). Se ha cuestionado su empleo como una alternativa
ambiental amigable.
En el
campo los efectos del vapor sobre los insectos es similar a los
del flameo. Se basa en que las patas de los insectos pueden ser
afectadas por su exposición a temperaturas entre 68 y 75°C
y los músculos de las patas son inactivados por la inmersión del
insecto por 0,2 a 0,4 segundos en agua caliente. El uso del
vapor se ha investigado bajo condiciones de laboratorio y de
campo, debido a que afecta la locomoción de los adultos del
escarabajo de la papa de Colorado
Leptinotarsa Decemlineata
(Say). La proporción de adultos
afectados presentó una correlación positiva con la temperatura y
el tiempo de exposición. Sólo 35% de los adultos del escarabajo
son afectados gravemente a temperaturas máximas de 79°C
sin causar daños al cultivo de la papa (Pelletier
et al., 1995); sin embargo, es poco probable que este
método tenga un uso comercial. El vapor requiere un gran
suministro de agua que incrementa la compactación del suelo;
equipos y costos operativos (Lague et al., citado por
Vincent et al., 2003).
La
construcción de un calentador solar, con tela oscura y laminado
plástico translucido, se ha probado para el control de insectos
en granos almacenados; pudiéndose mencionar el caso de la
erradicación del gorgojo de los granos
Callosobruchus maculatus
(F.) (Coleoptera:
Bruchidae) (Murdock
y Shade, 1991). El calentador solar
alcanza temperaturas de más de 60°C.
Todos los estados de crecimiento del gorgojo de los granos,
dentro de los granos son destruidos a temperaturas superiores a
los 60°C en aproximadamente 100
minutos; este método puede resultar útil, particularmente en
países en vías de desarrollo donde el costo de la energía es muy
alto. Todos los estados del
Callosobruchus spp fueron
eliminados cuando el cultivo del quinchoncho
Cajanus
cajan L. fue tratado con luz
solar en bandejas de polietileno en la India. La germinación de
los granos fue levemente afectada por el tratamiento con luz
solar (Chauhan y
Ghaffar, 2002).
La
radiación electromagnética transfiere energía de una fuente a un
blanco, sin necesidad de la transferencia de un fluido
energético. La energía electromagnética puede ser absorbida por
átomos ionizados a un blanco o, a través de un cambio de
vibración inducida a las partículas dentro de la materia. De
esta manera, se incrementa la temperatura debido a la fricción
interna (Lewandowski, citado por
Vincent et al., 2003). Como
se sabe, existen fuentes naturales y artificiales que generan
energía electromagnética en forma de ondas electromagnéticas.
Dichas ondas consisten en campos eléctricos y magnéticos de
carácter oscilante, que interactúan con sistemas biológicos como
células, plantas, animales o seres humanos.
Según su
frecuencia y energía, las ondas electromagnéticas admiten la
siguiente clasificación a efectos biológicos: radiaciones
ionizantes y radiaciones no ionizantes.
La
radiación ionizante suministrada por el cobalto 60, Cesio 137 o
los aceleradores lineales constituyen un tratamiento
cuarentenario efectivo que tiene
diferentes medidas de eficacia con relación a los otros
tratamientos que se han usado comercialmente (Halman,
2001). El calor producido por la radiación ionizante no
contribuye con el control de insectos; para que ocurra la
mortalidad aguda en insectos con radiación (la medida de la
eficacia de la mayoría de los tratamientos
cuarentenarios) se requieren dosis más altas que las
toleradas por los productos frescos. No obstante, la radiación
es efectiva puesto que impide el desarrollo o causa esterilidad
a dosis que son toleradas por productos frescos y previenen el
establecimiento de organismos exóticos que no requieren una
mortalidad aguda. En 1995, las lechosas y otras frutas en Hawai
se irradiaron, comercializaron y embarcaron al continente
(USA). En agosto del 2000, debido a una contaminación ocurrida
en Hawai, se interrumpió la comercialización de frutas de la
isla al continente.
En 1999,
se enviaron de Florida a Texas y California, frutos de guayaba
irradiadas para prevenir infestaciones de la mosca de la fruta
del Caribe. En el año 2000, batatas irradiadas contra el gorgojo
de la batata fueron enviadas de Florida a California. En
limitadas ocasiones, en sur África se ha irradiado uvas
importadas y otros productos frescos que se han considerado de
riesgo fitosanitario. Se espera que el uso de los tratamientos
aumente, si la asociación gubernamental APHIS aprueba el primer
protocolo de irradiación para frutas importadas propuesto en
mayo del 2000 (APHIS, citado por Vincent
et al., 2003). El Servicio de Inspección de Sanidad
Animal y de Plantas (APHIS) es el responsable de proteger y de
promover la salud agrícola para los Estados Unidos.
La radio
frecuencia (RF) o
microondas son parte del espectro electromagnético en el
intervalo de frecuencia comprendido entre las zonas del
infrarrojo y las ondas de radio (300 MHz-300
GHz); dicho intervalo corresponde a
longitudes de onda entre 1 m y 1 mm.
Debido a la proximidad existente entre las bandas de las
microondas y de las ondas de radio, pueden solaparse las
primeras en la zona de las ondas del radar. Con el fin de no
interferir con estos usos, los microondas domésticos e
industriales operan a unas frecuencias de 2450
MHz y 915 MHz.
Estas ondas no son ionizantes. La radio frecuencia transfiere
energía más rápido y eficientemente que los tratamientos con
aire o agua caliente. La energía RF, se conoce desde hace más de
70 años por los efectos
deletéreos que causan a los insectos, y en los últimos años se
ha conducido mucha investigación atinente a los efectos y
alcances sobre los artrópodos plaga
(Hallman y
Shard, citados por Vincent
et al., 2003).
Muy pocas
veces, se ha
empleado a escala comercial como una técnica para el control de
insectos. El calentamiento por RF, se podría utilizar como un
tratamiento cuarentenario contra
plagas de productos secos, como la nuez del nogal que es
afectada por lepidópteros (Wang
et al., 2001).
En
general, cuando un insecto posee mayor contenido de humedad que
su hospedero, el insecto es más susceptible al calentamiento por
RF, especialmente a frecuencias muy bajas de 10 a 100
Mhz (Nelson et al., 1998).
Además, los productos secos son más tolerantes que los frescos a
altas temperaturas, lo mismo puede ocurrir cuando se maneja el
calentamiento con RF. Cuando el calentamiento con RF, se probó
como tratamiento cuarentenario para
el control de plagas de productos frescos, muchos factores
afectaron su eficiencia; entre ellos, se cita a la humedad en la
superficie del fruto que pueden afectar la energía del
microondas; si los insectos están en la superficie del fruto o
bajo el fruto o a diferencias en el tamaño del fruto (Ikediala
et al., 1999).
Los
mayores desafíos a vencer en la efectividad del método RF
empleado como tratamiento cuarentenario
son: el suministro uniforme del calentamiento a través de los
productos y el desarrollo de medios de monitoreo y control de la
temperatura final del producto (Tang
et al., citados por Vincent
et al., 2003).
Poco se ha
publicado sobre los efectos del calentamiento con RF sobre la
fisiología e histología de los insectos. Una notable excepción
lo constituye los resultados obtenidos con el gusano amarillo de
la harina Tenebrio molitor
(L.)(Coleoptera:
Tenebronidae) que después de la
aplicación de dosis subletales a
larvas del ultimo instar y pupas, dio origen a adultos que al
final de su ciclo de vida presentaron malformaciones provocadas
por el sobrecalentamiento de tejidos y células sensitivas al
calor (Fleurat-Lessard
et al., 1979).
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Larva de
T. molitor (L.)
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La
radiación infrarroja puede desinfectar granos que son expuestos
a dicha radiación (en capas de 2 cm)
(Busnel, citado por
Vincent et al., 2003). En
general, se ha estudiado poco en relación con este método
físico.
La
inundación se conoce hace más de 70 años y es utilizada como una
práctica agronómica normal en la producción del arándano
(Ericácea) por su valor insecticida
contra un gran número de insectos. Se usan dos tipos de
manejo en las plantaciones del arándano (Averill
et al., 1997). La primera con “agua temprana” o primera
agua, se define como una cama donde entra el agua de invierno (o
inundación de invierno) y es usada para proteger el cultivo del
daño de insectos y la segunda: el agua tardía o segunda agua es
la inundación por 30 días que se realiza desde abril a mayo para
manejar al gusano del fruto del arándano
Acrobasis vaccinii
(Riley), el acaro rojo del sur
Oligonychus
illicis (McGregor)
y gusanos cortadores. El agua tardía reduce significativamente
las posturas del gusano de la fruta del arándano en comparación
con el agua temprana. Un beneficio adicional con esta práctica
es que con el agua tardía se controla la pudrición del fruto del
arándano. Se puede emplear la inundación sólo donde el agua es
abundante y donde el cultivo pueda tolerarla por largos
periodos. En el cultivo del arroz Oryza
sativa L. se emplea para el
control de Spodoptera
frugiperda (Smith),
trips del arroz
Stenhaetothrips biformis
(Bagnall) y chinche chapulín
Trigonotylus
tenuis (Reuter)
(Hemiptera:
Miridae) (Aponte et al.,
1997; Vivas et al., 2005).
La
irrigación aérea y nocturna de plantaciones de berros, reduce el
número de huevos puestos por la palomilla del repollo
Plutella
xylostella (L.) (Lepidoptera:
Plutellidae), afectando el
desarrollo de los huevos, larvas, pupas, emergencia de adultos y
apareamiento (Tabashnik y
Mau, 1986). En cultivos de manzana,
el riego aéreo disminuye significativamente el vuelo,
oviposición y
sobrevivencia de huevos y larvas de la polilla
Cydia
pomonella (L.). Algunas limitantes del método,
incluye el daño provocado a las frutas por la calidad del agua,
disponibilidad del agua en algunas regiones y dependencia del
tiempo y cantidad de agua utilizada, incremento del daño a los
frutos de manzana por Venturia
inaqualis (CKE).
Los
métodos físicos pueden emplearse solos o en combinación, siempre
y cuando existan efectos sinergísticos
entre ellos. A continuación, se menciona algunas combinaciones:
Atmósferas
con poco oxigeno y alta cantidad de dióxido de carbono en sitios
herméticamente cerrados; generalmente, presentan una alta tasa
de eficiencia para el control de insectos, sobre todo cuando la
temperatura se aumente a niveles tales que provoquen
hiperactividad (Delinger y
Yucum, 1998). La reducción del
tiempo necesario para el proceso de desinfección es
significativa, aún para especies que son poco sensibles a
concentraciones de dióxido de carbono como
Tribolium confusum
(Jacquelin du
Val) (Buscarlet,
1993). Se ha demostrado el efecto
sinergístico entre estos dos tipos de estrés físico en
otras especies de insectos que afectan productos almacenados (Fleurat-Lessard,
citados por Vincent et al.,
2003).
La
combinación de presión a un rango entre 2 a 5
Mpa en un autoclave en una atmósfera
enriquecida con dióxido de carbono, permite una completa
desinfección de materias primas como: alimentos especies
animales, plantas aromáticas; bajo ambientes (no completamente
herméticos) en menos de 4 horas (Reichmuth,
citados por Vincent et al.,
2003).
Atmósferas
modificadas con alto contenido de dióxido de carbono (50 a 60%
v/v) o bajo contenido de oxigeno (<
1% v/v) constituyen métodos efectivos cuando los productos
alimenticios son almacenados en un sitio herméticamente cerrado
o en materiales empacados con coberturas resistentes a la
entrada de insectos (Fleurat-Lessart,
citados por Vincent et al.,
2003). Generalmente, estos métodos sólo son empleados en
productos con un alto valor comercial, como frutas secas y
flores.
-
La
sustitución de una tecnología por otra, como el control
químico por el físico, se realiza tomando en cuenta varias
consideraciones, entre las cuales las económicas juegan un
papel preponderante.
-
La
implementación de tecnologías de control físico en
precosecha posee varias limitantes donde, se pueden incluir:
los costos relativos de competir con otras tecnologías,
dificultades técnicas en la implementación de estrategias,
disponibilidad de productos y dependencia de los productos
químicos.
-
El
método de aislamiento de campos puede ser mejorado aplicando
eficientemente los fundamentos inherentes a la ingeniería y
con una mayor investigación entomológica.
-
Las
zanjas son aceptadas técnica y ambientalmente como poco
prácticas y relativamente costosas cuando se compara con la
aplicación de productos químicos.
-
La
mayoría de los métodos físicos dependen de una transferencia
de energía, bien sea por difusión, convección o radiación.
En el campo, esto constituye el principal obstáculo a la
hora de emplearlos, puesto que es difícil usar la energía
eficientemente sin pérdidas excesivas.
-
El
objetivo del método físico constituye el principal reto a
vencer en el desarrollo de técnicas de control a los fines
de uso a nivel de campo. La misma dificultad existe con la
aplicación de insecticidas, donde se estima que menos de
0,03% de las aplicaciones foliares en el cultivo de fríjol
es usado efectivamente para el control de
áfidos.
-
Cuando
nos movemos en la cadena productiva, se incrementan las
regulaciones legales que restringen él número de opciones de
control a aplicar.
-
En
condiciones de postcosecha,
especialmente en granos almacenados, el uso de plaguicidas
está altamente restringido y por consiguiente, los métodos
de control físico son ampliamente usados bajo estas
condiciones (entoleter, polvos
inertes, modificación atmosférica de almacenamiento).
-
En
situaciones de postcosecha, la
mayoría de los métodos de control físico se han
implementado con gran éxito
-
Se
debería estudiar en mayor profundidad, si los insectos plaga
pueden llegar a presentar resistencia a los métodos de
control físico.
-
Se
conoce muy poco sobre los efectos que tienen los métodos
físicos sobre los organismos objeto de estudio,
especialmente en situaciones de precosecha
-
Se
desconoce la acción de los métodos físicos sobre las
enfermedades en plantas.
-
El
contexto socio-legal de la protección vegetal es la clave
para la adopción de nuevas tecnologías y debe evolucionar en
un futuro cercano. Se tiene el caso de los países que
firmaron el protocolo de Montreal para reemplazar el bromuro
de metilo por métodos alternativos para el 2005, lo que sin
lugar a dudas ofrece una buena oportunidad a los métodos de
control físico.
-
A
pesar de la gran brecha que existe entre las tecnologías y
economías de los países desarrollados y los países en vías
de desarrollo, las soluciones técnicas para manejar el
problema que representan los insectos deberían ajustarse a
la realidad de cada país; sobre todo en los aspectos
socioeconómicos y ecológicos y finalmente, los métodos de
control físico deberían estar a la disposición tanto para
países desarrollados como en vías de desarrollo.
-
En
Venezuela, las posibilidades de uso de los métodos físicos
para el control de plagas agrícolas resultan infinitas, todo
depende de las posibilidades de investigación en este campo
dependiente del presupuesto destinado a dichos estudios y
del grado de adopción por la parte técnica y de los
productores.
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