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Revista Digital del Centro
Nacional de Investigaciones Agropecuarias de
Venezuela |
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Diagnóstico de la Influenza Aviar (IA) Mariela Brett y Elsy Saume Sanidad Animal | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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La Influenza aviar (IA),
también conocida como peste de las aves, es causada por un virus de la
familia Orthomyxoviridae, existiendo tres tipos: A, B y C. Sólo el tipo A
afecta a las aves, pudiendo afectar también a porcinos, equinos y
humanos. La infección por el virus de IA ha sido observada en una amplia
variedad de aves silvestres y domésticas, siendo en su mayoría
infecciones subclínicas; en aves comerciales la infección puede ser
subclínica, pero los cuadros clínicos son variables, dependiendo de la
cepa del virus, especie, edad y raza del
hospedero, infecciones concurrentes, estrés fisiológico y factores
ambientales. Las cepas de alta patogenicidad (H5 y H7) producen una
enfermedad sistémica con altas mortalidades que pueden llegar a 100%,
observándose en algunas ocasiones muerte súbita sin signos clínicos, o
mostrar enfermedad respiratoria, edema de la cabeza, cianosis y diarrea,
aunque ninguno de estos signos puede ser considerado patognomónico. Estas
cepas se han visto involucradas en infecciones en humano causando
mortalidad. Específicamente, la H5N1 fue observada por primera vez en
1997 en Hong Kong, por lo que se ha considerado la enfermedad como una
zoonosis que en ocasiones puede ser letal. Es una enfermedad viral altamente contagiosa, que afecta al sistema respiratorio, gastrointestinal y nervioso de todas las especies de aves, en ocasiones puede afectar otros animales incluyendo al humano. Fue descrita por primera vez en Italia por Perroncito en 1878. Es producida por un virus del género Influenza virus tipo A, miembro de la familia Orthomyxoviridae (Figura 1), su genoma es un Acido Ribonucléico (ARN) segmentado (ocho segmentos), lo que le permite gran capacidad de recombinaciones, produciendo progenies del virus genéticamente diferentes. Existen tres tipos de virus de Influenza antigénicamente diferentes: A, B y C, clasificación basada en la naturaleza antigénica de dos de sus proteínas estructurales: la nucleoproteína y la proteína de matriz. Los virus tipo A poseen similitud antigénica y pueden afectar a cerdos, equinos, aves y humanos; los virus B y C son muy diferentes al tipo A y afectan sólo a los humanos.
Según sus proteínas de membrana Hemaglutininas (HA) y Neuroaminidasas (N), los virus se han clasificado antigénicamente en subtipos, reconociéndose hasta ahora 16 hemaglutininas (H1-H16) y 9 neuraminidasas (N1-N9), pudiendo ocurrir 144 combinaciones posibles. Todos los subtipos han sido identificados en aves, pero la gran mayoría de éstos causan enfermedad de baja patogenicidad. Los subtipos que han causado brotes de alta patogenicidad contienen las hemaglutininas H5 y H7, aunque estos pueden presentarse como cepas de baja patogenicidad y luego cambian a alta patogenicidad. Su transmisión es horizontal, donde cantidades de virus son expulsados a través de las heces y secreciones naturales de las aves infectadas (descargas nasales y oculares), contaminando el agua, alimento, suelo y el polvo. Los virus transportados por el aire pueden extender la enfermedad de ave a ave causando la infección; así mismo, se moviliza a través de equipos, medios de transporte, alimentos, jaulas y ropas. Los virus también pueden ser transportados por vectores como roedores. Los excrementos de las aves silvestres infectadas, pueden introducir el virus en grupos de aves de corral, con mayor riesgo cuando las aves domésticas viven libremente, comparten la fuente de agua o utilizan agua que podría estar contaminada previamente. La enfermedad puede extenderse de un país a otro a través del comercio internacional de aves de corral vivas o el comercio ilegal de aves mascotas o de riña. Las aves migratorias pueden transportar el virus a grandes distancias y están implicadas en la expansión internacional de la enfermedad. La aparición y desarrollo de la enfermedad es muy variable y depende de factores como la patogenicidad del virus, estado inmunológico del hospedero, condiciones ambientales, entre otros. En brotes de baja patogenicidad, los signos pueden ser tan leves que muchas veces pueden pasar desapercibidos, pero comúnmente se observan plumas erizadas, disminución en la producción de huevos, dificultad respiratoria, descarga nasal y ocular, diarrea, aumento de mortalidad, edema de la cabeza, cresta y cloaca (Figura 2), ocasionalmente uratos en riñones y peritonitis. En cepas de alta patogenicidad su aparición es súbita y estos signos son acompañados por alta mortalidad, muy cercana a 100%, hemorragias en órganos y cianosis. Si la enfermedad es hiperaguda sólo se observa muerte súbita, sin la presencia de signos clínicos.
Las aves acuáticas migratorias, principalmente los patos, constituyen el reservorio principal de los virus de la gripe aviar, y son también las más resistentes a la infección. Aunque todas las especies de aves son susceptibles de infectarse, las aves de corral domésticas son especialmente vulnerables, en particular los pollos y pavos. Se ha considerado el contacto directo o indirecto de los animales domésticos con las aves acuáticas migratorias como causa frecuente de epidemias. El mercado de aves vivas juega también un papel importante en la expansión de epidemias. Por otra parte, investigaciones recientes han puesto de manifiesto que virus de baja patogenicidad pueden mutar a virus muy patógenos, después de circular por periodos cortos entre la población de aves de corral.
Son muy variables y dependen en gran parte de la especie afectada y de la patogenicidad de virus infectante. En cepas de mediana patogenicidad se puede observar inflamación catarral serofibrinosa y fibrinosa en senos; edema en tráquea con secreción serosa y ruptura de óvulos en la cavidad ocasionando peritonitis, enteritis catarral o fibrinosa . Las cepas de alta patogenicidad pueden producir congestión y hemorragia transudativa, con cambios necróticos en órganos como tráquea, proventrículo, intestinos, cloaca, óvulos (Figura 3), focos necróticos en hígado, bazo y riñón congestión y hemorragia subcutánea en muslos y patas. En aves con muerte súbita no se observan lesiones aparentes en órganos.
Edema, hiperemia, hemorragia y acumulo linfoide perivascular con degeneración y necrosis parénquimal en miocardio, cerebro, bazo y riñón. Acumulo linfoide perivascular, proliferación vascular, necrosis focal y cambios neuronales en cerebro. Algunas cepas pueden producir pancreatitis severa. Las lesiones varían de acuerdo con la especie y la cepa infectante. Se realiza a través del aislamiento viral en huevos embrionados y la detección serológica de anticuerpos específicos. La detección del virus de IA se realiza por la técnica de reacción en cadena de la polimerasa RT-PCR (siglas en inglés) de tiempo real, y en algunas ocasiones, debido a la premura con que se debe realizar el diagnóstico, ha reemplazado el aislamiento viral como primera opción. Pero este resultado debe ser corroborado por el aislamiento viral y su posterior caracterización. Se deben tomar muestras de tráquea, pulmón, intestino y/o contenido intestinal y cerebro en la fase aguda de la enfermedad. La médula ósea debe ser tomada cuando las aves son encontradas muertas, y deberán ser conservadas en congelación hasta su procesamiento. En aves vivas, las muestras a tomar son hisopados traqueales, hisopados cloacales, heces y suero. Todas las muestras serán tomadas por separado y deberán estar bien identificadas. No se deben hacer pool de órganos de diferentes aves, lo ideal es procesar las aves separadamente, y por sistemas: respiratorio, nervioso y gastrointestinal. Se realiza en embriones de pollo de 9 a 11 días de edad libres de anticuerpos específicos contra el virus (SPF), utilizando la cavidad alantoidea como ruta de inoculación (Figura 4).
Para determinar la patogenicidad de la cepa es necesario realizar el Índice de Patogenicidad Intravenoso (IPIV).
Se inoculan 8 pollos de 6 semanas de edad por vía intravenosa o intramuscular, con 0,1 ml de una dilución 1/10 del FA. Se observan diariamente por 10 a12 días y se llevan los registros de mortalidad, parálisis, signos y aves normales, a los cuales se les da un valor de 3, 2, 1 y 0 respectivamente.
IPIV = 98/88 = 1.11 IPIV = 1.11 Cepas de alta patogenicidad: cuando el IPIV resulte mayor o igual a 1,2 o cuando mueran al menos 6 aves de las 8 inoculadas. La detección de anticuerpos se realiza mediante las pruebas de ELISA e Inmunodifusión en Agar Gel (AGID), siendo ésta última la prueba de oro. Para la identificación de los subtipos se realiza la prueba de Inhibición de la Hemoaglutinación (HI) para cada una de las 16 Hemoaglutininas, e Inhibición de las Neuroaminidasas (NI) para cada una de las nueve Neuroaminidasas. Principalmente enfermedad clínica respiratoria producida por cepas del virus de la Enfermedad de Newcastle, Laringotraqueitis y Bronquitis Infecciosa Aviar, cuyo diagnóstico depende del aislamiento e identificación viral. Las medidas de control más importantes son la rápida eliminación de todas las aves expuestas o infectadas, destrucción apropiada de cadáveres, cuarentena y rigurosa desinfección de granjas. El calor (56ºC durante 3 horas o 60ºC durante 30 minutos) y los desinfectantes comunes como la formalina, los compuestos yodados y aquellos a base de glutaraldehido inactivan el virus. Otra importante medida de control es la restricción del movimiento de las aves de corral dentro del país y entre países. En algunos países el control es realizado por vacunaciones combinado con estrictas medidas de bioseguridadd En Venezuela hasta el momento no se ha aislado el virus de IA ni tampoco se han detectado anticuerpos específicos contra este virus. Actualmente los estudios para la detección del virus de IA se están conduciendo en el laboratorio de Patología Aviar del INIA-Sanidad Animal, como apoyo al plan de contingencia para la vigilancia epidemiológica de IA en Venezuela, el cual esta enmarcado dentro del programa de alerta, prevención y detección del virus de IA recomendado por la OMS para el continente. Este artículo fue revisado y aprobado por: Mayra Hidalgo
INIA-SANIDAD ANIMAL
mhidalgo@inia.gob.ve Comentarios a este artículo a ceniaphoy@inia.gov.ve .Asunto CH10: Diagnóstico de la Influenza Aviar (IA) | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Referencia de este artículo: Brett, M.; y Saume. E. 2006. Diagnóstico de la Influenza Aviar (IA). Revista Digital CENIAP HOY Número 10, 2006. Maracay, Aragua, Venezuela. ISSN 1690-4117, Depósito legal 200302AR1449. URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n10/art/brett_m/arti/brett_m.htmVisitado: DERECHOS
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