Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

 CENIAP HOY
  Número 10  enero-abril  2006                                                     


PARASITISMO EN PECES DE INTERÉS COMERCIAL Y su repercusión EN LA SALUD PÚBLICA

Walkiria Aragort Fernández

CENIAP-Sanidad Animal 
 Laboratorio de Parasitología



SUMARIO

 

Introducción

i.-Trematodos

ii.-Cestodos

  Diphyllobothrium

iii.-Nematodos

   Angiostrongylus cantonensis

Capillaria philippinensis

Recomendaciones

Bibliografía


 

^     Introducción

Los productos de la pesca van dirigidos a la alimentación humana, sean frescos, congelados o procesados. Estos productos ocupan un lugar destacado como aporte de proteínas, minerales y vitaminas, en la dieta de cualquier persona.

Ocasionalmente, los peces y moluscos destinados al consumo humano están infectados por determinadas especies de parásitos, que pueden poner en peligro la salud de sus consumidores. Son numerosas las referencias sobre el pescado como causa de enfermedades al producir, unas veces, reacciones de tipo anafiláctico y, otras, incluir agentes patógenos transmisibles al hombre (zoonosis) (Iglesias, 1998; Lorenzo, 2000; Ubeira et al., 2000; Ferre, 2001). La llegada al mercado de productos pesqueros de diversas procedencias, el mayor nivel de exigencia y sensibilización de los consumidores y el mejor conocimiento de las consecuencias sanitarias del consumo de estos productos parasitados, son algunas de las razones de la importancia actual del problema. Se deben minimizar los riesgos sanitarios que pudieran derivarse del consumo de pescado, lo que se logra con la comercialización del producto sanitariamente adecuado y con la colaboración de la población, que conoce y aplica las medidas preventivas oportunas en su consumo. En ambos casos, la contribución de las autoridades sanitarias es decisiva, ya sea en la inspección de esos productos o en la programación y realización de las actividades de educación sanitaria (Ubeira et al., 2000; Ferre, 2001).

En las especies de peces y organismos acuáticos de consumo habitual, la presencia de parásitos es relativamente frecuente y tiene consecuencias diversas, relacionadas principalmente, con aspectos económicos y sanitarios. Algunos parásitos marinos son patógenos importantes que provocan una elevada mortalidad en las poblaciones piscícolas afectadas y otros, debido a su aspecto desagradable o a las lesiones que producen en los peces infectados, son causa de la pérdida del valor comercial del producto, que resulta totalmente inadecuado para el consumo. Las infecciones humanas por estos parásitos están asociadas al consumo de platos de pescado crudo, insuficientemente cocinado o ligeramente salado, ahumado o marinado; lo cual esta ligado a factores culturales de ciertas poblaciones humanas. Tradicionalmente estas infecciones eran sólo frecuentes en los países donde se practicaban dichos hábitos alimentarios. Sin embargo, en la actualidad algunas infecciones han alcanzado trascendencia médica en numerosos países occidentales, debido a la popularidad creciente de algunos platos japoneses (suchi, sashimi) y peruanos (cebiche) o el incremento de movimientos naturistas que preconizan el consumo de pescado crudo o poco cocinado (Ferre, 2001).

El control de los parásitos en los animales domésticos está muy avanzado y en raras ocasiones el consumidor observa un parásito macroscópico en los mismos, lo que no ocurre con los productos del mar. Afortunadamente para los consumidores, la mayoría de los organismos parásitos en los pescados, se encuentran en las vísceras, las cuales son eliminadas durante su procesamiento. Sin embargo, hay ciertas especies de parásitos que se alojan en la musculatura del pez causando, en algunos casos, enfermedad al hombre si consume el pescado sin tratamiento adecuado (Rodríguez, 1998; Ubeira et al., 2000; Lorenzo, 2000).

Pocas enfermedades del hombre están relacionadas con parásitos y enfermedades de peces marinos. Existen cuatro categorías de interacción entre ambos, los peces marinos pueden:

  1. Estar infectados con muchos patógenos y parásitos que no son transmisibles al hombre.

  2. Estar infectados por unos pocos patógenos y parásitos transmisibles al hombre.

  3. Estar infectados por organismos que se conoce causan enfermedades al ser humano, pero las infecciones detectadas son poco frecuentes, localizadas, y pueden ser consecuencia del estrés.

  4. Los peces marinos pueden ingerir, acumular y trasmitir pasivamente microorganismos y sustancias tóxicas, sin que les provoquen un efecto severo, pero atentan contra la salud humana.

Haremos énfasis en la categoría 2, ya que contiene las enfermedades infecciosas de peces marinos que son de interés para la salud pública mientras que a la categoría 3 pertenecen aquellos patógenos marinos con una incidencia menor para la salud pública.

La literatura consultada, encierra en esta categoría enfermedades provocadas por helmintos: (i) trematodos, (ii) cestodos y (iii) nematodos, donde se ha demostrado:

  1. Zoonosis.

  2. Relación clara entre la enfermedad en los peces y la enfermedad en el hombre.

  3. Existencia de problemas para la salud pública.

  4. Detección de enfermedad en humanos en numerosas ocasiones.

Todos estos helmintos parásitos tienen ciclos de vida complejos, ellos no se diseminan directamente de pez a pez, sino que pasan a través de uno o más hospedadores intermediarios y, en algunos casos, uno o más hospedadores paraténicos. Muchos nematodos y cestodos tienen involucrados en su ciclo de vida crustáceos como primer hospedador intermediario, peces marinos como segundo hospedador y mamíferos marinos como hospedadores finales, en los cuales se encuentra el parásito adulto sexualmente maduro. Los ciclos de los trematodos son más complicados, con un estadio de multiplicación asexual en un primer hospedador intermediario que es un molusco, un pez o un invertebrado como hospedador secundario y un vertebrado marino como hospedador final.

Todas las especies potencialmente patógenas al hombre, penetran en su cuerpo durante su último estado larval; L1 y L3 en nematodos, plerocercoide en cestodos y metacercarias en trematodos digéneos.

En los tres grupos, la posibilidad de infección humana se ve favorecida o aumenta cuando los estadios larvales del parásito alojados en los peces, son ingeridos, al consumir éstos sin cocinar o sin congelar, de forma adecuada, para matar al parásito. 

^     i.- Trematodos

   

Se reportan como infectivos al hombre Heterophyes y H. nocens, aparecen en el músculo de los peces Mugil japonicus encontrados en aguas de Filipinas, Japón y China. Adicionalmente dos especies del género Nanophyetus spp., han sido reportados como parásitos humanos en Siberia y Estados Unidos. Otras especies de importancia son: Clonorchis sinensis, Opisthorchis viverrini, O. felineus, Metagoninus yokogawai, M. takahashii, Pygidiopsis summa, Diorchitrema (= Stellantchasmus) falcatus, Stictodora fascatum, Cestrocestus armatus, Echinostoma hortense, E. cinethorchis y Echinochasmus japonicus entre otros (Rodríguez, 1998; Lorenzo, 2000; Ubeira et al., 2000; McCarthy y Moore, 2000; Ferre, 2001).

La infección puede ser asintomática o causar molestias abdominales y diarrea.

^     ii.- Cestodos

Como patógenos a humanos, se reportan dos géneros: Diphyllobothrium spp., y Diplogonoporus. El género se puede diagnosticar con la demostración de la presencia de huevos característicos o de las proglotides en las heces. Pero las especies pueden ser determinadas sólo por el examen del escólex (Atías, 1991; Ferre, 2001).

Su significación patológica es usualmente menor y su expulsión mediante antihelmínticos no presenta problemas.

Se  han encontrado parasitando al humano.

^     Diphyllobothrium

  La especie que usualmente infecta al hombre es D. latum, se reporta principalmente en Japón, Norteamérica, países Bálticos, Rusia, Islandia y Perú. Esta especie puede sobrevivir en el hombre muchos años y se han encontrado hasta doscientos helmintos por persona.

D. ursi, infecta al hombre en Alaska y Canadá. Los plerocercoides de esta especie no se observan en el músculo sino en pequeños quistes en las vísceras de los peces, especialmente el salmón.

D. chordatum y D. pacifica normalmente infectan focas; se cree que tienen peces marinos como hospedadores intermediarios y son potencialmente patógenos al hombre.  D. pacifica ha sido identificado como parásito de humanos en las áreas de las costas de Perú y la infección se debe a la ingestión de peces crudos infectados con plerocercoides. Otras menos frecuentes son D. lanceolatum, D. dalliae y D. yonagoense (Atías, 1991; Ferre, 2001).

En la difilobotriasis el hombre se infecta al ingerir peces crudos o mal cocinados que contengan plerocercoides en la musculatura y enquistados en las vísceras, se estima que en el mundo están infectadas aproximadamente nueve millones de personas (Ferre, 2001).

Los síntomas de la parasitosis son dolor abdominal, diarrea, constipación y ocasionalmente anemia megaloblástica, producida por la absorción de vitamina B12 por el parásito, aunque existen casos asintomáticos.

Dilogonoporus (D. balaenoptera y D. grandis), se han detectado casos en Japón. Como fuente de infección se consideran peces de la costa como la sardina. Los pacientes presentan diarrea y dolor abdominal. El hospedador definitivo son los cetáceos. El hecho de que las larvas de los helmintos estén usualmente enquistadas en las paredes del estómago, más que en el músculo, reduce, aunque no elimina el riesgo de infección para el hombre (Rodríguez, 1998). 

^     iii. Nematodos

Los nematodos parásitos de peces marinos que tienen un efecto dañino demostrado para la salud humana son miembros de la familia Anisakidae, y se reportan dos especies de Anisakis como agente causal de infección en el ser humano y son: Anisakis simplex, especie muy estudiada y Pseudoterranova decipiens. Otras especies como Contracaecum, Hysterothylacium tipo MB usualmente no penetran al músculo del pez, por lo que el riesgo de infectar al hombre es menor. No obstante, se ha demostrado que larvas de Hysterothylacium, son capaces de infectar experimentalmente a monos y probablemente a humanos (Deardorff et al., 1986; Iglesias, 1998).

Anisakis simplex y Pseudoterranova decipiens. Estas dos especies producen, la primera la Anisakiosis  y la segunda la Pseudoterranovosis, enfermedades que pueden ser intestinales, extragastrointestinales y gástricas (Ubeira et al., 2000).

El primer caso de anisakiosis severa se detectó en Holanda en el año 1955 y no se reportó en la literatura, hasta 1960 (Van Thiel et al., 1960).  Es a partir de estos reportes que los pacientes que presentaban dolores gastrointestinales, fueron diagnosticados valorando la ingestión del parásito al consumir pescado infectado crudo o mal procesado. El primer caso en Norteamérica fue el de una mujer que se infectó accidentalmente al manipular salmón durante el proceso del salado; tras presentar dolor gastrointestinal se sometió a tratamiento quirúrgico en el que encontraron larvas de Anisakis en la lesión intestinal.

Pueden existir casos en los que no se observen síntomas severos o casos con diagnóstico erróneo; puede que la larva esté presente y no penetre, o que penetre sin dar síntomas, ya que según autores europeos, los síntomas severos, sólo se observan después de la penetración en un área de intestino que haya sido sensibilizada con una invasión previa. Asimismo, se ha comprobado que Anisakis simplex es capaz de originar alergias; para que éstas ocurran, es necesaria una parasitación activa y no el simple contacto con alergenos del parásito, contenidos en el pescado, como se creía hasta hace poco tiempo. De acuerdo con las investigaciones realizadas por Ubeira et al., 2000, la población general no está sujeta a riesgo alergológico relevante por la ingestión de larvas de Anisakis en el pescado, siempre y cuando se tomen las medidas de prevención oportunas: congelación o cocinado adecuado del pescado. Este grupo de investigadores propone realizar una campaña destinada a informar al personal sanitario y a la población en general, a fin de prevenir la anisaquiosis en la Comunidad Gallega.

El diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad se realizan mediante endoscopia y el empleo de técnicas quirúrgicas; los parásitos se remueven con los fórceps de la pinza de biopsia del gastroscopio y el diagnóstico postoperatorio se hace por cortes histológicos del tejido inflamado, en los cuales se identifica el parásito. El uso de rayos X puede ayudar al diagnóstico (Rodríguez, 1998; Ubeira et al., 2000)

Generalmente las zoonosis por nematodos involucran estadios larvarios, como los descritos anteriormente. No obstante, se han reportado infecciones accidentales por nematodos adultos, cuyo ejemplo lo constituye un caso de infección con una hembra de Philometra sp. la cual entró a través de una herida, anclándose en la palma de la mano de un pescador (Deardorff et al., 1986).  
 

^     Angiostrongylus cantonensis

Este nematodo causa la meningoencefalitis, enfermedad que se ha convertido en un problema de importancia para la salud en áreas del Pacífico y ha sido objeto de estudios epidemiológicos desde 1960. Este nematodo es parásito de ratas y puede invadir el sistema nervioso central del hombre. La infección en mamíferos se debe a la ingestión de un molusco o un pez, que lleva el primer estado larval del nematodo.  Se ha valorado como ruta de transmisión de la enfermedad la ingestión de peces crudos, la ingestión accidental del molusco o la larva al consumir vegetales crudos, ingestión de langostinos y cangrejos crudos, el agua contaminada y la penetración por la piel. La enfermedad se presenta como forma de meningitis o meningoencefalitis. Se consignaron dos casos fatales en Hawai y Taiwan, argumentándose asimismo que muchos de los casos no fatales de meningitis eosinofílica en el área del Pacífico eran causados por A. cantonensis. En 1967 se recuperó el parásito del sistema nervioso central de dos pacientes (Rodríguez, 1998). Estamos ante otra enfermedad en humanos, asociada al ambiente marino, pero el rol de los peces en la transmisión de la misma no está totalmente claro.

^     Capillaria philippinensis

Único capilarido conocido que infecta al humano por consumo de pescado, se conoce como entidad médica desde 1963. Aunque el humano se considera actualmente el reservorio natural, se han infectado experimentalmente monos y aves piscívoras. Este nematodo es capaz de producir huevos o larvas y, por tanto, causar la autoinfectación del hospedador, que supone el establecimiento de una elevada intensidad parasitaria en muy poco tiempo por lo que las infecciones mal diagnosticadas y no tratadas pueden ser fatales. La muerte se produce por fallo cardíaco (Ferre, 2001).

^     Recomendaciones

Elaboración de campañas destinadas a informar al consumidor sobre los riesgos que conlleva la ingestión de platos elaborados a base de pescado crudo o insuficientemente cocinado.

^     Bibliografía

Atías, A. 1991. Parasitología Clínica. In: Carbajal J. Anisakiasis; Torres y Pérez. C. eds. Difilobotriasis 3.th ed. Chile: Mediterráneo, 190-193, 203-212.

Deardorff, T.L.; Overstreet, R.M.; Okihiro, M and Tam, R. 1986. Piscine adult nematode invading and open lesion in human hand. Am. J. Trop. Med. Hyg., 35(4): 827-830

Ferre, I. 2001. Anisakiosis y otras zoonosis parasitarias transmitidas por consumo de pescado. AquaTIC, 14: 1.21

Iglesias, R. 1998. La anisaquiosis y su tratamiento. Tesis doctoral. (Ed. Ubeira, F.M.), Imprenta Universitaria, Santiago de Compostela, 144 pp

Lorenzo, S. 2000. Anisakis y alergia. Tesis doctoral. (Ed. Ubeira, F.M.), Imprenta Universitaria, Santiago de Compostela, 182 pp.

McCarthy, J. y Moore, A.T. 2000 .Emerging helminth zoonoses. International Journal for Parasitology, 30: 1351-1360.

Rodríguez, M.  1998. Parásitos de importancia en la salud pública. Curso taller: Diagnóstico y control de enfermedades en peces de cultivo. Centro de Investigaciones Pesqueras. Ciudad de la Habana. Cuba. 345 pp.

Ubeira, F.M.; Valiñas, B.; Lorenzo, S.; Iglesias, R.; Figueiras, A.; García-Villaescusa, R. 2000. Anisaquiosis y alergia. Un estudio seroepidemiológico en la comunidad Autónoma Gallega. Documentos Técnicos de Salud Pública. Consellería de Sanidade e Servicios Sociais. Xunta de Galicia. Serie B, n° 24, 102 pp.

Van Thiel, P.H.; Kuipers, F.C. y Roskan, T.H. 1960. A nematode parasitic to herring, causing acute abdominal syndromes in man. Tropical and Geographical Medicine, 12: 97-113.


Nota de los editores
Este artículo fue revisado y avalado por:
Luisa Centeno
Mayra Hidalgo

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Referencia de este artículo:

Aragort Fernández, W. 2006. Parasitismo en peces de interés comercial y su repercusión en la salud publica . Revista Digital CENIAP HOY Número 10, 2006.  Maracay, Aragua, Venezuela.  ISSN 1690-4117,  Depósito legal 200302AR1449. URL:
http://www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n10/arti/aragort_w/arti/aragort_w.htm  Visitado:   
 


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