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Zootecnia Trop., 22(1): 1-13. 2004 Efecto
del nivel de gallinaza sobre el consumo de dietas completas para ovinos Getulio
Méndez1,
Leyla Ríos de Álvarez1, Josefina B. de Combellas1 1Instituto de Producción Animal Recibido: 15/09/03 |
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RESUMEN Con
el objetivo de evaluar el efecto del nivel de gallinaza sobre el consumo a
voluntad de dietas completas para ovinos estabulados en etapa de
crecimiento, se realizó un experimento a través de un diseño de
cuadrado latino 3x3 doble. La duración del experimento fue de 36 días,
dividido en 3 períodos de 12 días cada uno, donde se evaluaron tres
tratamientos establecidos según el nivel de gallinaza en las dietas: 30
(TA), 40 (TB) y 50% (TC). Se utilizaron 6
corderos machos provenientes de cruces de razas tropicales West African y
Barbados Barriga Negra, con un peso promedio de 15±1,3 kg, ubicados en
puestos individuales provistos de comederos y bebederos. Los otros
ingredientes incluidos en las dietas completas eran tusa de maíz, melaza,
sebo y afrechillo de trigo (éste último sirvió para ajustar a 100% las
diferencias que surgen por los 3 niveles de gallinaza entre tratamientos).
El consumo fue estimado diariamente para cada uno de los animales. Los
datos experimentales fueron analizados mediante un análisis de varianza y
una prueba de Tukey. La composición química de las dietas fue 18,7; 18,0
y 17,5% de PC, 4,8; 7,9 y 9,5% de Ca y 1,7; 1,9 y 1,9% de P para TA,
TB y TC respectivamente. El nivel de gallinaza en
las dieta no afectó significativamente el consumo de las raciones
(P>0,05), demostrándose que puede incluirse hasta 50% en dietas
completas de corderos en etapa de crecimiento sin afectar el consumo
voluntario. Palabras
clave: gallinaza,
tusa de maíz, corderos, consumo. Effect
of the level of hen manure on the intake of diets for stall fed SUMMARY In
order to evaluate the effect of the level of hen manure on the intake of
diets for stalled fed growing lambs, an experiment was carried out using a
Latin square 3x3 design, with 12 days periods and two squares. The
treatments consisted in three levels of hen manure in the ration: 30 (TA),
40 (TB) and 50% (TC) and mean differences were
analyzed by the Tukey test. Six male lambs crossed from tropical breeds
(West African and Barbados Black Belly) were used, with an initial live
weight of 15±1.3 kg. The animals were housed in individual pens provided
with feeding troughs and drinking water. The ingredients of the diets were
maize cobs, sugar cane molasses, tallow, and wheat meadling, included to
complete 100% of the complete rations. These diets were offered ad
libitum and weighed daily in order to estimate individual intake.
Chemical composition of rations TA, TB and TC
were 18.7, 18 and 17.5% CP, 4.8, 7.9 and 9.4% Ca and 1.6, 1.8 and 1.9% P.
The level of hen manure in the ration did not affect significantly the
intake, so it could be included in the highest level (50%) without effect
on growing lambs intake. Key
words: hen manure, maize cobs,
lambs, intake. INTRODUCCIÓN
El uso de la gallinaza dentro de los sistemas de producción con
rumiantes, surge como una alternativa de alimentación, que no solo
contribuiría a elevar la productividad y rentabilidad al
incorporar un material de poco a moderado valor nutricional de bajo costo,
sino que además es una vía no contaminante de deshacerse de ellas; ya
que la disposición de las excretas dentro de sus sitios de producción
es uno de los principales problemas sanitarios que confronta hoy en
día la industria avícola, constituyendo estas peligrosos focos de
contaminación de sus adyacencias. Adicional a esto, se aumenta la
eficiencia de las unidades avícolas al reducir la proporción de desechos
cuando estos son transformados en un subproducto de la granja con valor
comercial.
El uso de la gallinaza como recurso alimenticio en sistemas de
producción con rumiantes amerita definir con mayor precisión prácticas
de manejo y modalidades de uso que conlleven a optimizar su incorporación
como parte de la dieta de los animales. Su utilización de forma empírica
e indiscriminada, tal como ha venido ocurriendo en algunos casos pudiera
acarrear daños al sistema donde se ha utilizado. En el caso de los
sistemas de ovinos, la información bibliográfica sobre las formas de uso
de la gallinaza es escasa, y de allí la necesidad de generar información
tendente a orientar a los usuarios de manera de garantizar resultados
satisfactorios sin detrimento del medio ambiente.
En respuesta a esto último, el presente estudio pretende evaluar
el efecto del nivel de gallinaza sobre el consumo de dietas completas para
ovinos estabulados en la etapa de crecimiento. MATERIALES Y MÉTODOS
El ensayo se realizó en la Sección de Ovinos del Instituto de
Producción Animal, Facultad de Agronomía, Universidad Central de
Venezuela, ubicada en la ciudad de Maracay, a 452 msnm, con una
precipitación anual promedio que varía entre 800 y 1200 mm, con una
temperatura promedio de 25ºC y humedad relativa entre 65 y 85%. Diseño
experimental
Se utilizó un diseño experimental cuadrado latino 3x3 doble, para
comparar tres tratamientos conformados según niveles crecientes sobre la
base de MS de gallinaza (TA 30, TB 40 y TC
50%) en las dietas. Este diseño estaba constituido por columnas y filas,
que representaban los animales y periodos, respectivamente (Cuadro 1). Cada
período tuvo una duración de 12 días, de los cuales los primeros 7
fueron utilizados para la adaptación a las dietas por parte de los
animales y los siguientes 5 días
para realizar las determinaciones del consumo. La duración total del
experimento fue de 36 días. Animales
y su manejo
Se utilizaron 6 corderos machos provenientes de cruces de las razas
West African y Barbados Barriga Negra, con un peso promedio de 15±1,3kg.
Estos animales se encontraban en puestos individuales de 1,5 m x 1 m,
equipados con comederos, bebederos y rejillas de plástico sobre el piso
de cemento.
Los
corderos fueron desparasitados al comenzar el ensayo, según sus cargas
parasitaria previo análisis de heces. Además de esto, se realizaron
contajes de huevos cada 21 días para así tener un control sobre el nivel
de infestación y estado de salud de los animales.
Las distintas dietas se suministraron diariamente a voluntad según
el tratamiento al cual se encontraba asignado cada animal. Estas se
formularon a través del programa para formulación de raciones (UFFDA)
(Pesti et al., 1992), previa obtención del requerimiento de los corderos
basados en la Tabla de Requerimientos adaptada del NRC por Díaz (1988).
La composición de las mismas se muestra en el Cuadro 2. Además de la
gallinaza, el único componente que varió su composición,
fue el afrechillo de trigo con el objeto de ajustar
a 100% las diferencias por los incrementos de la gallinaza en las dietas.
Las materias primas utilizadas para la elaboración de las dietas
fueron mezcladas en un mezclador horizontal modelo TEW 11 con capacidad
para 40 kg. Previo a este proceso, la gallinaza se debió secar y moler en
un molino de martillo a un diámetro de 0,2 mm. Este material no provenía
de fosas sino de bandas transportadoras, ya que el proceso de recolección
de las heces se hacía de forma mecánica, lo cual facilita su
procesamiento. En el caso de la tusa de maíz también fue molida con un
molino de martillo, pero utilizando una criba de 0,5 mm de diámetro.
Mediciones
experimentales
En los días destinados para mediciones, según el diseño
utilizado, se tomaron diariamente muestras del alimento ofrecido y dejado
en los comederos, las cuales fueron sometidas a los siguientes análisis
químicos: materia seca, proteína cruda y ceniza (A.O.A.C., 1984), fibra
soluble en detergente neutro (Goering y Van Soest, 1970), calcio (Fick et
al. 1973) y fósforo (Harris y Popat, 1954). Estos análisis fueron
realizados en el Laboratorio de Nutrición Animal del Instituto Nacional
de Investigaciones Agrícolas (INIA).
En estos cinco días también se realizaron estimaciones diarias
del consumo, por diferencia entre el alimento ofrecido y el rechazado por
los animales. Análisis
estadístico Los consumos promedios por tratamientos fueron sometidos a un análisis
de varianza utilizando el siguiente modelo estadístico: Yij(k)=
μ+ Ti + Aj
+ Bk + εijk Yij(k)
= Respuesta al consumo en el i–ésimo tratamiento, en la j–ésima
hilera y la k–ésima columna. μ
= Media teórica poblacional. Ti
= Efecto del i –ésimo tratamiento. (i = 1,....,3) Aj
= Efecto de la j –ésimo periodo. (j = 1,....,6) Bk
= Efecto de la k –ésima repetición. (k = 1,....,6) εijk
= Error experimental, aleatorio e independiente distribuido con media cero
y varianza σ².
El análisis de los datos fue realizado utilizando el paquete estadístico
SAS (1988). RESULTADOS Y DISCUSIÓN Composición
química de la gallinaza y dietas
La composición química de la gallinaza utilizada en este estudio
y las dietas experimentales se muestra en el Cuadro 3. Tal como lo indica
la literatura (NRC, 1983), la gallinaza resultó ser un material con alto
contenido de proteína y cenizas. De este último se destacan los elevados
niveles fósforo y particularmente calcio, al compararlo con la cama de
pollos (Álvarez, 2001; De Andrade et al., 1997), debido
principalmente al tipo de dieta que
se ofrecen a estas aves productoras de huevos (con alto contenido de Ca;
León et al., 1985) y posiblemente a baja biodisponibilidad de este
nutriente en las fuentes empleadas.
Respecto al valor encontrado para el Cu, éste resultó ser similar
al señalado por el NRC (1983) en la gallinaza sin procesar. Teniendo en
consideración su efecto tóxico cuando se encuentra en cantidades
superiores a las requeridas por los animales, los niveles elevados de Cu
en este tipo de material deberían ser estudiados con precaución cuando
se piensa utilizar en la alimentación de ovinos (Bradley, 1983). Sin
embargo, en esta oportunidad, a pesar de que el nivel encontrado en la
gallinaza (60 mg/kg) se encuentra dentro del rango donde comienza a ser tóxico
al animal (50-100 mg/kg) (Merck, 1993), la dilución causada al mezclar
con los otros ingredientes de las dietas hace que éstas no comprometan la
salud del animal por intoxicación con este elemento.
Es importante tener presente que estos valores (39-48 mg/kg), se
encuentran 9 veces por encima del requerido por los ovinos (5mg/kg), según
NRC (1985). Sin embargo, puede haber factores que afecten la absorción
del cobre impidiendo de este modo que sea tóxico para el animal. Así la
absorción de cobre puede verse afectada por la presencia de azufre y
molibdeno en la dieta. Estos dos elementos forman tetratiomolibdato que se
une al cobre para formar un complejo altamente insoluble que hace el cobre
indisponible para la absorción (NRC, 2001). Suttle y McLauchlin (1976)
desarrollaron una ecuación que describe el efecto de azufre y molibdeno
en la dieta sobre la eficiencia de absorción del cobre de la dieta. Por
otra parte, algunos estudios han sugerido el descenso en la absorción de
cobre cuando se añade calcio a la dieta (NRC, 2001); sin embargo, esta
relación no ha podido ser verificada, por lo que no se realizan ajustes
en los niveles de cobre sobre
la base del calcio de la dieta.
En cuanto a la composición química de las dietas utilizadas, en términos
generales se observa, que a pesar de los incrementos en los niveles de
gallinaza y su consecuente descenso del afrechillo de trigo, los niveles
encontrados en las fracciones evaluadas son similares entre las dietas, a
excepción de los niveles de calcio, donde la diferencia entre el menor y
el mayor nivel de gallinaza es de 4,63%, lo que representa un incremento
equivalente a 95,7%. El fósforo también se incrementa con el aumento de
la gallinaza en las dietas, pero de manera menos marcada que el Ca
(equivalente a 13,8%).
Una nutrición adecuada de Ca y P,
no depende solamente de un abastecimiento dietético suficiente de
estos minerales. Además de la presencia de la vitamina D, la absorción
de calcio y fósforo depende de numerosos factores que afectan a su
solubilidad en el punto de contacto con las membranas de absorción. Las
cantidades excesivas de calcio o fósforo interfieren la absorción del
otro elemento al descender la solubilidad del producto fosfato cálcico.
Por lo tanto, una relación de Ca:P adecuada pareciera ser necesaria para
una adecuada utilización de los mismos (McDowell et al., 1984 y
McDonald et al.,1987). La literatura señala que la relación óptima
de estos dos elementos en la dieta es de 2:1, indicándose que tazas dietéticas
inferiores a 1:1 ó superiores a 7:1 deprimen significativamente la
eficiencia de uso del alimento (McDowell et al., 1984 y Garmendia et
al., 1991). Según estos trabajos, las relaciones Ca:P obtenidas con
las tres dietas eran menores
de 7:1, por lo que pudieran no generar efectos adversos sobre el consumo
de los animales ni sobre la eficiencia de uso.
Adicional a estos, en un estudio posterior (Meschy y Guéguen,
1990), demostraron que la relación Ca:P tiene especial importancia cuando
los niveles de estos elementos se encuentran por debajo de los
requerimientos mínimos de los animales. Estos autores encontraron que
aportando dietas de hasta 16 veces más la cantidad de Ca respecto al P,
la digestibilidad de este último no se afecta significativamente.
Los niveles obtenidos en las diferentes fracciones de las dietas
evaluadas son semejantes a los establecidos en la tabla de requerimientos
adaptada del NRC por Díaz (1988) para corderos de razas tropicales entre
15 y 20 kg de peso. Solamente los valores para calcio y fósforo fueron
mayores a las recomendaciones de dicha tabla. También fueron superiores a
los encontrados por otros autores (Rodríguez, 1989), que emplearon
gallinaza (hasta 30%) en dietas para corderos, pudiendo estar relacionado
con una menor biodisponibilidad de estos nutrientes en las fuentes
empleadas en las dietas de las aves que produjeron las excretas utilizadas
en este estudio. También pudiera interpretarse como la variabilidad que
presenta la composición química de este tipo de material, en función
considerable número de variables que lo afectan, y que se debe considerar
al momento de utilizarlo en la elaboración de dietas para la alimentación
de otras especies (Álvarez y Combellas, 2003). Consumo
de las dietas
En el Cuadro 4 se presentan los consumos diarios de las dietas
evaluadas en términos de kg de materia seca y como % del peso vivo. Se
observa que el incremento del nivel de gallinaza en las dietas no afectó
significativamente el consumo de las mismas (P>0,05), cuyos valores
fluctuaron desde 769 hasta 845 g MS/animal/día
para las dietas con 40 y 50% de gallinaza respectivamente.
Resultados semejantes son señalados por Thomas et al. (1972),
Tinnimit et al. (1972)
y Rodríguez (1989), quienes evaluaron el consumo de dietas completas que
incluían niveles de gallinaza que variaron de 20 a 30% en su composición,
para la alimentación de corderos en etapa de crecimiento.
Sin embrago, Hill et al. (1979) en un trabajo con cama de
pollos en vacunos de carne, al medir el consumo de raciones que contenían
30, 40 y 50% de este recurso, encontraron una relación inversa entre el
nivel de excretas en la ración y la aceptabilidad de la misma. La
discrepancia con este estudio, además de la especie, pudiera relacionarse
con los tipos de ingredientes que se utilizan para completar la ración,
lo cual a su vez pudiera afectar la palatabilidad de las raciones.
Respecto a los consumos
expresados como porcentaje de peso vivo (4,7-5,1), resultaron mayores a
los señalados por el NRC (1985) para la especie ovina.
Algunos autores han señalado que el bajo consumo de las excretas
de aves está solamente limitado a un período inicial de suministro,
debido a la falta de adaptación para degradar el ácido úrico presente
en éstas (Egaña et al., 1994; Morales y Egaña, 1997).
Igualmente, Nouel y Combellas (1999) agregaron saborizante comercial a un
suplemento que tenía 79% de CP, ofrecido a voluntad a bovinos de 219 kg
de peso vivo durante las épocas seca y lluviosa, y no lograron aumentar
el consumo, ya que su posible efecto pudo ocurrir sólo a nivel del período
de acostumbramiento de la
dieta (Tien et al., 1997).
Cabe resaltar, que a pesar del período de acostumbramiento a que
fueron sometidos los animales antes de iniciar el experimento, se aprecia
una considerable variabilidad de los consumos dentro de los distintos
tratamientos, lo cual pudiera atribuirse a los distintos grados de
aceptación de la gallinaza entre los animales que la consumen, lo cual ha
sido observado por distintos autores (Álvarez y Combellas, 2003; Álvarez
y Combellas, 1995).
Los resultados sugieren que cuando la gallinaza forma parte de una
ración completa para ovinos en crecimiento, el incremento hasta 50% de
este recurso avícola en la dieta, no afecta el consumo de la misma, tal
como ha ocurrido en vacunos. Sin embargo, en estos últimos la literatura
indica que por encima de este nivel, el consumo de las dietas se ve
afectado como consecuencia de la limitada capacidad de éstos animales
para hacer uso del ácido úrico (Morales y Egaña, 1997). CONCLUSIÓN
La inclusión de gallinaza de manera creciente (30, 40 y 50%) en
dietas completas para ovinos en crecimiento no afectó el consumo de las
mismas, pudiendo ser recomendada en el nivel más elevado por ser un
recurso altamente disponible y además económico. AGRADECIMIENTO
Se agradece a la Sección de Ovinos de la Facultad de Agronomía-Universidad
Central de Venezuela, por el apoyo logístico y suministro de animales. Al
Vicerrectorado Académico y al Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico
(Proyecto PI-36-4558-1999) de la Universidad Central de Venezuela por el
financiamiento de esta investigación. BIBLIOGRAFÍA Álvarez,
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