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Zootecnia Trop., 22(1): 15-27. 2004 Uso de tusa de maíz en dietas que contienen
gallinaza sobre el comportamiento Getulio
Méndez1,
Leyla Ríos de Álvarez1, Josefina B. de Combellas1 1Instituto de Producción Animal, Facultad de Agronomía |
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RESUMEN Con
el propósito de evaluar dos niveles de tusa de maíz (t) en dietas que
contienen gallinaza sobre el comportamiento productivo de ovinos en la
etapa de crecimiento, se realizó un experimento durante 60 días,
utilizando un diseño
de parcelas divididas en el tiempo, donde la parcela principal eran los
animales y la parcela secundaria las diferentes mediciones en el tiempo,
para comparar dos tratamiento según el nivel de t en la dieta: T1: 26%
y T2: 13%. Los otros ingredientes eran gallinaza (50%), melaza (5%),
sebo (3%) y el afrechillo de trigo que se utilizó para ajustar las
dietas a 100% cuando se varió la cantidad de t entre los tratamientos.
Se utilizaron 14 corderos machos provenientes de cruces de las razas
tropicales West African y Barbados Barriga Negra, con peso promedio
inicial de 15,5±1,4 kg. Se dividieron en dos grupos y se ubicaron en
puestos individuales provistos de comederos y bebederos, recibiendo un
alimento completo ad libitum. El consumo de las dietas se estimó semanalmente mediante el pesaje
del alimento ofrecido y rechazado. Se realizó pesaje individual
de los corderos una vez por semana, a fin de estimar la ganancia diaria
de peso (GDP) y conversión de alimento (CA). Se evaluó la composición
química de las dietas, encontrándose 16,9 y 17,5% de PC; 6,7 y 5,8% de
EE; 36,1 y 37,8% de FDN; 11,3 y 9,4% de Ca y 2,0 y 1,9% de P para T1 y
T2, respectivamente. No se encontró diferencia estadística (P>0,05)
entre tratamientos para consumo. Sin embargo, los animales de T1
mostraron significativamente
(P<0,05) menor GDP (58,5 vs. 99,2 g/animal/día) y mayor CA (18,5 vs.
9,4) en relación con T2. Se concluye que a pesar de no afectar el consumo de las dietas, el incremento de 13 a 26%
de t en una ración que contiene 50% de gallinaza causó un deterioro en
la eficiencia de uso de la misma, reduciendo la ganancia de pesos de los
animales e incrementando el índice de conversión. El uso de recursos
abundantes y de bajo costo como la tusa y la gallinaza en niveles de 13%
y 50% respectivamente, permitió una ganancia de peso adecuada para
corderos tropicales en crecimiento. Palabras
clave: gallinaza, tusa de maíz, corderos, ganancia diaria de peso. Effect
of two levels of maize cobs in diets with poultry litter on the SUMMARY To
evaluate two levels of maize cobs (t) in diets containing poultry litter
on the productive behaviour of growing lambs, an experiment was
conducted for 60 days, using a split plot design. The main plots where
the animals and the secondary plots the different measurements in the
time, to compare two treatment according to maize cob level in the diet:
T1: 26% and T2: 13%. Other ingredients were poultry litter (50%), sugar
cane molasses (5%), tallow (3%) and wheat meadling, included to complete
100% of the complete rations. Fourteen crossbred (West African x Barbados Black Belly) male
lambs (initial body weight mean 15.5±1.4 kg) were divided in two groups
and were located in individual pens. The chemical composition of the
rations T1 and T2 were: 16.9 and 17.5% CP, 6.7 and 5.8% EE, 36.1 and
37.8% NDF, 11.3 and 9.4% Ca, and 2.0 and 1.9% P, respectively. Average
DM consumption was 856 g/day and no differences between treatments were
found (P> 0.05). Body weight gains (BW gain) in T1 and T2 were 58.2
and 99.2 g/day (P <0.05), respectively. Feed conversions were 18.5
and 9.4 g DM feed/g BW gain. It was concluded that in complete rations
with 50% poultry litter, an increase in the content of maize cobs from
13 to 26% did not affect DM intake, but decreased the BW gain and
increased the feed conversion. The use of low cost abundant resources in
rations for lambs, such as maize cobs and poultry litter, may allow
similar BW gain to those usually found in tropical conditions. Key
words: poultry litter, maize cobs, lambs, body weight gain. INTRODUCCIÓN
En la actualidad la producción de alimentos concentrados se
encuentra sustentada casi en su totalidad en fuentes de origen foráneo,
creando una alta dependencia en cuanto a materias primas importadas, las
cuales aumentan de precio
con la continua devaluación del bolívar produciendo un constante
aumento de los costos de producción.
El uso de la
gallinaza dentro de los sistemas de producción con rumiantes constituye
una alternativa de alimentación, que no solo contribuye a abaratar los
costos de alimentación de estas especies, si no que a su vez, es una
forma no contaminante de deshacerse de éste abundante recurso. Existen
al menos dos posibilidades de uso en la alimentación animal, bien sea
como suplemento catalítico para corregir en el rumiante deficiencias
puntuales de nitrógeno y/o minerales de la dieta base ó, como
suplemento completo, siendo un componente cuantitativamente importante
dentro de la dieta (Álvarez, 2001).
Según estos autores, la gallinaza constituye un recurso valioso
para la alimentación de rumiantes tomando en cuenta su elevado
contenido de nitrógeno (ácido úrico), lo cual es importante en las áreas
tropicales, que se caracterizan por la abundancia de alimentos ricos en
energía y la limitada presencia de alimentos proteicos. Asimismo, Ruiz (1984) y León et
al. (1985) aseguran que los
rumiantes son los animales ideales para utilizar este tipo de
subproducto de la industria avícola por su relación simbiótica con la
microbiota que ocupa el rumen, el cual le permite utilizar
eficientemente la fibra, los compuestos nitrogenados no proteicos y los
ácidos nucleicos presentes en las excretas de las aves.
El presente trabajo propone el uso de la gallinaza y de una
fuente fibrosa alternativa y de bajo costo (tusa de maíz) como partes
de dietas completas para ovinos en crecimiento en sistemas de producción
mixtos (aves-ovinos), de manera de generar una dieta estratégica que
permita uniformizar el suministro de alimento a lo largo del año para
estos animales.
MATERIALES
Y MÉTODOS
El ensayo se realizó en la Sección de Ovinos con el apoyo de la
Sección de Aves, del Instituto de Producción Animal, Facultad de
Agronomía, Universidad Central de Venezuela. El área experimental se
ubicada en la ciudad de Maracay a 452 msnm, con una precipitación anual
promedio entre 800 y 1.200 mm, temperatura promedio de 25ºC y humedad
relativa entre 65 y 85%. Diseño experimental
Se utilizó un diseño de parcelas divididas en el tiempo, donde
la parcela principal eran los animales y la parcela secundaria las
diferentes mediciones en el tiempo, para comparar dos tratamiento según
el nivel de tusa en la dieta (T1: 26% y T2: 13%). Los otros ingredientes
eran gallinaza (50%), melaza (5%), sebo (3%) y afrechillo de trigo que
se utilizó para ajustar las dietas a 100% cuando se varió la cantidad
de tusa entre los tratamientos (Cuadro 1).
A
través de una prueba preliminar se logró determinar que la mayor
incorporación de la gallinaza en la dieta debía ser de 50%, ya que por
encima de este nivel el consumo de la ración se afectaba negativamente.
Ambas dietas contenían igual porcentaje de gallinaza; sin embargo, en
la dieta T1 se duplicó el nivel de tusa con respecto a la dieta T2, con
la finalidad de reducir el costo de la misma y sustituir la materia
prima importada (afrechillo) por un recurso local disponible y de bajo
costo (tusa). Animales y su manejo
Se utilizaron 14 corderos machos provenientes de los cruces de
las razas tropicales West African y Barbados Barriga Negra, con un peso
inicial aproximado de 15±1,4 kg, los cuales fueron distribuidos al azar
en dos tratamientos y balanceados por peso inicial. Los animales se
ubicaron en puestos individuales de
1.5 x 1 m, provistos
de rejillas de plástico
sobre piso de cemento,
comederos y bebederos,
donde recibían un alimento completo (dietas
experimentales) y agua ad libitum.
Con el fin de controlar las cargas parasitarias y prevenir
problemas de salud, desde el inicio del experimento se
tomaron muestras de heces a los corderos cada 21 días y se aplicó,
en los casos donde fue necesario, el tratamiento recomendado con un
desparasitante según el tipo de parásito.
Se realizaron estimaciones semanales del consumo de las dietas, a
través del pesaje de los alimentos ofrecidos y el dejado en el
comedero, tomándose
muestras para posterior análisis químico de materia seca, proteína
cruda y cenizas (AOAC, 1984), fibra soluble en detergente neutro
(Goering y Van Soest, 1970), calcio (Fick et
al. 1973) y fósforo (Harris y Popat, 1954).
Los animales fueron pesados individualmente,
en ayuna, una vez por semana para estimar las ganancias diarias
de peso por regresión lineal del peso en el tiempo (SAS, 1988).
Finalmente los datos obtenidos sobre consumos y ganancias diarias
de peso fueron sometidos a un análisis de varianza, utilizando el
paquete estadístico SAS (1988). RESULTADOS Y DISCUSIÓN Composición química de las
dietas
La composición química de las dietas utilizadas se muestra en
el Cuadro 2. El cambio más importante al variar la proporción
tusa:afrechillo se evidencia en el nivel de proteína cruda, el cual se
incrementa en más de 2%, debido al mayor aporte de proteína que hace
el afrechillo (±18%) respecto a la tusa (±3%). De la misma forma se
aprecia un aumento considerable en los niveles de calcio al disminuir
los niveles de tusa. En general se observa que la mayor cantidad de tusa
en la dieta redujo los niveles de proteína cruda (PC), calcio (Ca), fósforo
(P) y extracto etéreo (EE) e incremento los de fibra y cenizas.
En términos nutricionales, los valores de las fracciones señalados
en ambas dietas son ligeramente inferiores a los establecidos en la
tabla de requerimientos adaptada del NRC por Díaz y Combellas (1989)
para corderos de razas tropicales entre 15 y 20 kg.
Sin embargo, los niveles de Ca y P fueron elevados respecto a los
que señala dicha tabla, posiblemente debido a los altos niveles de
minerales que contienen normalmente la gallinazas, que provienen de
ponedoras alimentadas con dietas altamente concentradas. Estos elevados
niveles de minerales podrían estar comprometiendo el metabolismo
animal, ya que los animales utilizan parte de la energía proveniente de
los alimentos para la excreción de los excesos de estos elementos vía
orina y heces, lo que reduce el valor biológico que posean dichos
alimentos (Maynard et al., 1981).
Las
dietas mantienen una relación Ca:P alrededor de 8:1 en ambos
tratamientos, si bien una relación de Ca:P adecuada pareciera ser
necesaria para una adecuada utilización de los mismos (McDowell, 1992).
No obstante, en un estudio posterior (Meschy y Guéguen, 1990),
demostraron que la relación Ca:P tiene especial importancia cuando los
niveles de estos elementos se encuentran por debajo de los
requerimientos mínimos de los animales. Estos autores encontraron que
aportando dietas de hasta 16 veces más la cantidad de Ca respecto al P,
la digestibilidad de este último no se afecta significativamente. Además,
una relación adecuada de calcio y fósforo no solo depende de la
cantidad suministrada en la dieta sino también de la forma química en
la que el mineral se presenta en la dieta y del estado en que se
encuentre la vitamina C en el animal (McDowell, 1992).
Siendo el cobre (Cu) un elemento señalado en la literatura como
altamente tóxico para la especie ovina cuando se encuentra en altas
concentraciones, se realizó el análisis por separado del mismo. Merck
(1993) señala que el Cu a partir de 50 a 100 mg/kg, comienza a hacerse tóxico para la especie
ovina. Igualmente, NRC (1985) señala que los excesos de este mineral en
dietas para animales pueden ocasionar una acumulación principalmente en
el hígado, pudiendo resultar luego en la muerte por intoxicación. Consumo
de alimento
Los valores de consumo de materia seca por animal para los
tratamientos T1 y T2 resultaron similares entre si (Cuadro 3), lo que demuestra
que el aumento en los niveles de tusa en T1 no afectó la aceptación de
la dieta y por ende el consumo de la misma. Por el contrario, los
consumos en ambos tratamientos mostraron un comportamiento creciente y
similar a lo largo del período experimental (Figura 1), lo cual
coincide con los resultados obtenidos por Álvarez y Combellas (2003),
utilizando una ración completa con 50% de cama de pollos en vacunos de
150 kg de peso vivo.
Este
comportamiento creciente del consumo de las dietas, posiblemente este
relacionado con el aumento de peso vivo de los animales. Sin embargo, también es característico cuando se utilizan
suplementos elaborados sobre la base de excretas de aves, coincidiendo
con los consumos encontrados por Egaña et al. (1994) y Morales y
Egaña (1997) quienes señalan que el bajo consumo de este recurso
alimenticio está solamente limitado a un período inicial del
suministro, debido a la falta de adaptación para degradar
eficientemente el ácido úrico presente en las excretas. De la misma
forma, Arieli et al. (1991)
concluyen que los rumiantes requieren un período de adaptación de 3 a
4 semanas, para alcanzar el máximo consumo de materia seca cuando se
adiciona cama de pollos a sus dietas, a pesar de que solo requieren de
una semana para reajustar los niveles de amoníaco en el rumen y de urea
en la sangre.
Por
otra parte, los consumos de materia seca en ambos tratamientos son
similares a los señalados por Rodríguez et
al. (1989) y González y Combellas (2000), quienes alimentaron
corderos con dietas completas que contenían hasta 30% de gallinaza. Ganancia
diaria de peso y conversión alimenticia
A pesar de no afectar el consumo de las dietas, la mayor proporción
tusa:afrechillo en la dieta T1 desmejoró significativamente (P<0,05)
la ganancia diaria de peso y la conversión de los animales respecto a
T2 (Cuadro 4).
Al incorporar mayor cantidad de tusa y reducir el afrechillo en
las dietas, la GDP se redujo en promedio 41%, mientras que la conversión
aumentó 96%, respecto a los valores obtenidos en T2. Esto indica que la
dieta basada en gallinaza con menor proporción tusa:afrechillo se usó
más eficientemente, debido a su mejor calidad nutricional (ver Cuadro
2).
La Figura 2 muestra como a pesar de que los corderos de T2
iniciaron con un peso promedio ligeramente inferior, éstos lograron a
mitad del ensayo igualar a los corderos T1 e incluso superarlos en más
de 1 kg al final del mismo. Igualmente, aunque ambas curvas muestran un
crecimiento ascendente, el comportamiento de la curva de T1 tiende a ser
más errático en su trayectoria respecto a T2.
Los valores de GDP obtenidos se corresponden a los esperados teóricamente,
según la tabla de requerimientos adaptada del NRC por
Díaz y Combellas (1989), en la cual se espera para corderos con
pesos vivos similares (15 a 20 kg) una ganancia de 50 a 100 g/día.
Resultados similares fueron obtenidos por Ríos (2001), al
combinar 35% de cama de pollos con Morera (Morus alba), mataratón
(Gliricidia sepium) y heno,
ofrecidos como dietas completas a corderos en crecimiento bajo
condiciones de estabulación. De
igual manera, Saaghy et al.
(2001) en las mismas condiciones pero utilizando cama de pollos y
follaje de leucaena (Leucaena leucocephala) obtuvo ganancias de
110 g/día.
Sin embargo, cuando la gallinaza o cama de pollos se usaron en
menores cantidades dentro de la ración y bajo condiciones
experimentales similares a las anteriores, Thomas et
al. (1972), Rodríguez et al.
(1989) y Padilla et al. (2000), encontraron GDP superiores a las
obtenidas en este estudio, pudiéndose atribuir a una mayor
disponibilidad de energía en la dieta, que permite un mejor uso del
nitrógeno contenido en la cama de pollos, al propiciar un balance energía:proteína
de la ración más adecuado.
Los
valores de conversión alimenticia obtenidos en el experimento y en
particular en T1 se pudieran considerar elevados, respecto a los señalados
en la literatura consultada bajo condiciones experimentales similares.
En parte pudiera atribuirse al alto consumo de las dietas (casi 5% de su
peso vivo) y la relativa baja ganancia de peso de los corderos, debido a
que un porcentaje importante de los componentes de las dietas eran de
baja calidad, lo que resultó finalmente en dietas cuyos aportes de
nutrientes estaban ligeramente por debajo de los requeridos por los
animales (ver Cuadro 1).
CONCLUSIONES
A pesar de no afectar el consumo de las dietas, la mayor
incorporación (26%) de tusa de maíz a raciones conteniendo 50% de
gallinaza, causó un deterioro en la eficiencia de uso de éstas,
reduciendo la ganancia de pesos de los animales e incrementando el índice
de conversión. La inclusión de materias primas de bajo costo como la gallinaza y la tusa, en niveles de 50 y 13% respectivamente, permitieron ganancias adecuadas en corderos en crecimiento.
AGRADECIMIENTO
Se agradece a la Sección de Ovinos de la Facultad de Agronomía-Universidad
Central de Venezuela, por el apoyo logístico y suministro de
materiales. Al Vicerrectorado Académico y al Consejo de Desarrollo
Científico y Humanístico (Proyecto PI-36-4558-1999) de la Universidad
Central de Venezuela por el financiamiento de esta investigación.
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