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Zootecnia Tropical, 21(1):1-15. 2003 Efecto de la adición de afrechillo de trigo,
harina de maíz y sebo a la cama de pollos sobre el crecimiento de vacunos
postdestete en pastoreo restringido Ramón Álvarez 1* y Jorge Combellas Universidad Central de
Venezuela |
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RESUMEN Con el propósito de evaluar efecto de la adición de
afrechillo de trigo (AT), harina de maíz (HM) y sebo (S) a la cama de
pollos (CP) sobre la respuesta productiva de vacunos postdestete en
pastoreo restringido, se realizó un experimento en la Unidad de
Metabolismo del Instituto de Producción Animal, Facultad de Agronomía
(UCV). Se compararon 4 tratamientos a través de un
diseño completamente aleatorizado, con
un arreglo factorial de 2x2 (2 niveles de S y 2 subproductos de molinería:
AT y HM). A un concentrado ofrecido a voluntad,
compuesto por 50% de CP, se le adicionó sebo de bovinos (0 vs. 4%)
y completado con la adición de HM o AT. Se seleccionaron al azar 20
vacunos postdestete de ambos sexos, con un peso vivo (PV) y edad promedio
de 151±17 kg y 12±1,5 meses respectivamente. El ensayo tuvo una duración
de 90 días, durante los cuales los animales pastoreaban colectivamente
potreros de estrella (Cynodon nlemfuensis) entre las 07:00 y 11:00 h sin
restricción de oferta, el resto del día se estabulaban en corrales
individuales semitechados y se les ofrecían las mezclas y agua a
voluntad. La adición de S no afectó ninguna de las variables evaluadas.
Los animales en los tratamientos con AT consumieron en promedio 0,33 kg
MS/100 kg PV más de concentrado que los del tratamiento con HM. El bajo
consumo de los concentrados con HM puedo estar asociado a una mayor
concentración energética y su efecto negativo sobre el consumo en dietas
altas en concentrado. El alto contenido de almidón de la HM también pudo
reducir la utilización de la fibra y afectar el consumo. Sin embargo, las
ganancias diarias de peso de
los animales recibiendo HM fueron similares a los de aquellos recibiendo
AT, lo cual indica que la combinación de la CP con la HM se utilizó más
eficientemente. Palabras clave: Cama de pollos, afrechillo de trigo,
sebo, harina de maíz, vacunos. INTRODUCCIÓN En las zonas productoras de pollos se han generado sistemas de
producción mixtos aves-vacunos, en los cuales la cama de pollos (CP) y
los subproductos de la molinería de cereales son utilizados en la cría y
ceba de vacunos. Debido al tamaño de las explotaciones avícolas, y por
ende a la reducida superficie para el pastoreo, estos recursos constituyen
la base de dieta, lo cual hace que la respuesta animal esté muy
influenciada por el contenido de CP y por los ingredientes que la
complementan (Combellas y Álvarez, 2001). La
CP es un recurso de alta disponibilidad debido al gran desarrollo de la
industria avícola nacional en los últimos años, tiene altos niveles de
nitrógeno y minerales, fracciones frecuentemente deficientes en las
dietas de bovinos de doble propósito, y su costo es muy bajo en comparación
a las fuentes convencionales de estos elementos. El afrechillo de trigo
(AT) y la harina de maíz (HM), a pesar de tener costos superiores a la
CP, también tienen una alta disponibilidad y su combinación con la CP
posiblemente permita un mayor consumo y utilización de la CP y del
concentrado resultante. De la misma forma, la adición de una fuente de
grasa, como por ejemplo el sebo (S), permite incrementar los niveles de
energía en el concentrado y pudiendo a su vez aumentar la respuesta
animal. En tal sentido, el presente estudio se realizó con el propósito
de evaluar efecto de la adición de AT, HM y S a la cama de pollos (CP)
sobre la respuesta productiva de vacunos postdestete en pastoreo
restringido. MATERIALES Y MÉTODOS Diseño
experimental El experimento se realizó en la Unidad de Metabolismo del
Instituto de Producción Animal de la Facultad de Agronomía de la
Universidad Central de Venezuela, ubicada en Maracay a una altura de 450
msnm, con una temperatura y precipitación anual promedio de 25,7 °C y
850 mm respectivamente. Se
utilizó un
diseño completamente
aleatorizado, con arreglo
factorial de 2x2. Los factores evaluados fueron la incorporación de sebo
de bovinos (0 vs. 4%) al concentrado y el tipo de subproducto de molinería (AT vs.
HM) utilizado para complementar a la CP, la cual constituía el 50% del
concentrado. El Cuadro 1 muestra los concentrados de los tratamientos
resultantes. El ensayo tuvo una duración de 90 días, en un período
comprendido entre 12 de mayo y el 10 de agosto, coincidiendo el inicio con
el final del período seco.
Animales y su manejo Se utilizaron 20 vacunos postdestete de ambos sexos, 10 hembras y
10 machos, de 151±17
kg de peso inicial y una edad promedio de 12±1,5
meses. Los grupos raciales estaban comprendidos entre ½ y ¾ Bos taurus x Bos indicus y
se balancearon según peso
vivo inicial y grupo racial
en los cuatro tratamientos. Los animales se alojaron en corrales individuales de 2 x 6 m, con
un área techada y piso de cemento, provistos de un comedero y un
recipiente para el suministro de agua a voluntad y fueron sometidos a un
período pre-experimental de 15 días de acostumbramiento a las dietas con
CP, siguiendo las sugerencias de Morales y Egaña (1997).El concentrado se
ofreció diariamente a las 11:00 AM, permitiendo un rechazo de
aproximadamente el 10% del consumo. Los animales permanecían en los
corrales hasta las 7:00 AM del día siguiente, momento en el cual se
trasladaban a potreros de estrella (Cynodon
nlemfuensis) donde pastoreaban colectivamente durante cuatro horas. Se
utilizaron cuatro potreros de aproximadamente 0.25 ha con 15 días
de pastoreo y 45 días de descanso, fueron sometidos a riegos
semanales desde el inicio del ensayo. Igualmente se desconocida la madurez
de estos pastos para el momento de iniciar el ensayo. Mediciones
experimentales Se
realizaron mediciones en el pastizal con el objeto de determinar la
cantidad y calidad del recurso forrajero. Para ello se tomaron cinco
muestras al azar por potrero del pasto a nivel del suelo antes y después
del pastoreo, utilizando el método de la transecta y mediante un marco de
50 x 50 cm. Estas muestras eran pesadas individualmente para determinar la
cantidad de biomasa presente por superficie. Posteriormente se mezcló
el material recolectado y se seleccionaron dos submuestras
representativas, de las cuales una se utilizaba para determinar la relación
hoja:tallo, a través de la proporción que cada una representa en la
muestra. La otra submuestra se secó
en una estufa a 70°C durante 48 horas, se molió en un molino de
martillo utilizando una criba de un milímetro de diámetro y se envió al
Laboratorio de Nutrición Animal de la Facultad de Agronomía, donde se
realizaron las determinaciones de humedad, cenizas, extracto etéreo
y proteína cruda siguiendo las especificaciones del A.O.A.C.
(1984), calcio por espectrofotometría de absorción atómica (Fick et al., 1979), fósforo según Harris y Popat (1954) y fibra
detergente neutro de acuerdo a la metodología de Goering y Van Soest
(1970). El consumo individual
de concentrado se determinó diariamente, por diferencia entre lo ofrecido
y lo dejado. Los animales se pesaron semanalmente
después del pastoreo y antes de ofrecerles el concentrado,
mediante una balanza con capacidad de 1000 kg y 100g de precisión. La
ganancia diaria de peso se determinó por regresión lineal simple de los
pesos vivos en el tiempo, considerando la autocorrelación entre las
distintas mediciones. Ambas variables fueron sometidas a un análisis de
varianza para evaluar diferencias entres las medias, utilizando el
siguiente modelo fijo: Yijk
= m
+ Si + Cj + (SxG)ij + eij, donde: Yij
= observación correspondiente a la variable respuesta obtenida con el i-ésimo
tipo de subproducto de cereal, la j-ésima adición de sebo en la k-ésima
repetición. m
= media poblacional Si
= efecto fijo del i-ésimo tipo de subproducto de cereal; i = 0 y 1 Gi
= efecto fijo de la i-ésima adición de sebo; j = 0 y 4% (SxG)ij
= efecto fijo de la ij-ésima interacción eijk
= componente aleatorio no observable (error experimental) , asociado a la
observación obtenida con el i-ésimo tipo de subproducto de cereal, la j-ésima
adición de sebo y la ij-ésima interacción en la k-ésima repetición. En los casos donde se observaron diferencia estadísticas entre las
medias, éstas fueron comparadas utilizando una prueba de medias según
Tukey (Steel y Torrie, 1986). Los análisis estadísticos se realizaron
mediante el uso del paquete estadístico SAS (SAS, 1990). RESULTADOS
Y DISCUSIÓN Biomasa presente del pasto y composición química de
los alimentos Los valores de la biomasa del pasto, así como la relación
hoja/tallo presente en los
cuatro potreros utilizados al inicio y final del ensayo, se presentan en
el Cuadro 2. Se aprecia que durante la evaluación hubo una alta
disponibilidad de este recurso, cuyo
promedio fluctuó entre 4823 y 3352 kg MS/ha para el inicio y final del
período, respectivamente, reduciéndose en 31% la cantidad de biomasa
presente entre el comienzo y el final del experimento. Sin embargo, el
valor final fue superior a los 2000 kg MS/ha, valor por encima del cual
Minson (1981) señala que el consumo voluntario de los vacunos no es
limitado por la biomasa presente, estando la ingestión restringida en
este ensayo por el corto tiempo de pastoreo.
A pesar de que el recurso forrajero estaba constituido por un pasto
introducido, los altos
valores promedio de fibra y extracto etéreo y bajos de proteína cruda,
calcio y fósforo denotan la oferta de un material fibroso de baja calidad
(Cuadro 3), lo cual está relacionado
con la baja relación hoja/tallo característica de un pasto en
estado de crecimiento avanzado. La baja presión de pastoreo impedía que
los animales hicieran una poda profunda del material lo que hacia difícil
el rebrote y facilitaba el envejecimiento del pasto con el aumento de
material muerto en la parte mas cercana al suelo. En virtud de la ausencia de mediciones de consumo durante las
cuatro horas de pastoreo, no fue posible estimar el aporte nutricional de
este recurso. Sin embargo, basados en los altos consumos de los
concentrados suministrados en los corrales, se puede asumir que el forraje
constituyó un componente minoritario de la dieta. Pero, debido a su alta
disponibilidad sumado a la baja presión de pastoreo por el tiempo
restringido destinado a tal fin, posiblemente el pasto consumido estaba
constituido principalmente por hojas durante todo el ensayo, las cuales
tienen, como se puede apreciar en el Cuadro 3, una calidad superior al
material total ofrecido.
En
el Cuadro 3 se muestra la composición química de los distintos
concentrados utilizados en los tratamientos y de las materias primas
empleadas en su elaboración. En términos generales se observa una ligera
variación en los contenidos de proteína cruda y fibra entre los
suplementos, relacionada principalmente con el tipo de subproducto
utilizado. Así, los tratamientos con HM (T2 y T3) presentan en promedio menores niveles de proteína
cruda y fibra, relacionados con los mayores niveles de estas fracciones en
los tratamientos con AT (T0 y T1). Lo mismo ocurre con los niveles de fósforo
y cenizas, pero muestran superioridad en los de calcio y extracto etéreo
por la presencia del sebo. Sin embargo, en los cuatro suplementos, el
aporte de proteína, calcio y fósforo excedió los requerimientos
nutritivos dietarios de bovinos establecidos en las normas (NRC, 2001).
Igualmente se observa que la adición de sebo en T1 y T3 casi duplica los
niveles de extracto etéreo en estos tratamientos respecto a T0 y T2
sin sebo. Inclusión de AT ó HM al concentrado Los consumos diarios del concentrado por factores y tratamientos,
se presentan en el Cuadro 4. Se observó que las variaciones entre los
tratamientos se debieron principalmente al tipo de subproducto incluido en
el concentrado (P=0,017), siendo superiores en el tratamiento T0, con AT y
sin sebo, que en los tratamientos con HM. Así, los animales alimentados
con AT consumían en promedio 0,33 kg MS/100 kg PV más que los de la ración
que contenía HM.
Una
posible explicación del menor consumo de los concentrados con HM, es su
mayor nivel energético, ya que cuando los rumiantes son alimentados con
raciones altas en concentrado, el nivel de energía es el factor principal
que regula el consumo (Conrad et al.,
1964). Otra posible explicación puede ser el alto contenido de almidón
en estas dietas y su efecto negativo sobre la digestibilidad de la fracción
fibrosa tanto de los constituyentes del concentrado como del pasto. Estos
efectos se acentúan al pasar el concentrado
a constituir más del 25% de la dieta (Dixon, 1986) o más de 0,7–0,8%
del peso vivo (Canton y Dhuyvetter, 1997). Las causas de la disminución
de la utilización de la fibra se han atribuido a una disminución del pH
(Mould et al., 1983a, b) que favorece a las poblaciones de bacterias amilolíticas
en detrimento de las celulolíticas, siendo estos efectos de particular
importancia en los sistemas basados en pastos tropicales y otros recursos
con altos contenidos de fibra. Los
consumos de materia seca de los suplementos
T0, T1 y T2, superan al valor de 2,45 kg MS del National Research
Council (2001) para bovinos de estas características (150 kg PV), lo que
indica que a pesar de que la CP se describe como un insumo de baja
aceptabilidad, al mezclarla con ingredientes más palatables su consumo
aumenta apreciablemente. En este sentido, Gerig et
al. (2000) observaron en un estudio similar, que estas limitaciones al
consumo se observan cuando el nivel de inclusión de la CP está por
encima del 50% de inclusión en el concentrado. Otros autores también han
observado una marcada disminución en el consumo utilizando dietas con
altos niveles de CP (Cross et al., 1978; Muller, 1980). Los resultados obtenidos aquí
coinciden con los de Morales y Egaña (1997), quienes con una ración
completa que contenía 60% de CP observaron consumos de 3,3 kg MS/100kg
PV. Otro aspecto resaltante fue el aumento del consumo de los concentrados a lo largo del período experimental (Figura 1), los cuales en promedio se incrementaron 0,99 y 0,63 kg MS/100kg PV, entre los meses 1-2 y 2-3 del período experimental, respectivamente. Este tipo de comportamiento es característicos en suplementos a base de CP y coincide con los consumos encontrados por Morales y Egaña (1997) y Egaña et al. (1994), quienes señalan que el bajo consumo de la CP está solamente limitado a un período inicial del suministro, debido a la falta de adaptación para degradar eficientemente el ácido úrico presente en las excretas de aves. De la misma forma, Arieli et al. (1991) concluyen que los rumiantes, a pesar del relativo corto tiempo (aproximadamente de 1 semana) requerida para reajustar los niveles de amoníaco en el rumen y de urea en la sangre, requieren un período de adaptación relativamente largo, de 3 a 4 semanas, para alcanzar el máximo consumo de materia seca cuando se adiciona CP a sus dietas.
A
pesar de las diferencias observadas en el consumo de concentrado, las GDP
no mostraron diferencias significativas
(Cuadro 4). Estos resultados son similares a los encontrados por
Morales y Egaña (1997) (1,07 kg/d) utilizando vacunos de 215 kg de peso
vivo, pero superiores a los de otros autores (Cross et
al., 1978; Rankins et al.,
1993), al incorporar CP en niveles semejantes al de este estudio, pero en raciones completas. Al comparar los consumos del
suplemento con las GDP, se pudo comprobar que la combinación de la CP con
la HM permitió un uso mas eficiente del concentrado, al permitir obtener
las mismas ganancias de peso con consumos significativamente inferiores
(P<0,0166), relacionado posiblemente a una mayor calidad y concentración
energética de la HM, que permite hacer un uso mas eficiente no solo de la
proteína de la CP sino también del concentrado en su conjunto. Adición
de sebo al concentrado La
adición de sebo en los concentrados tendió a disminuir (P=0,0761) su
consumo, no observándose mejoras
significativas en las ganancias de peso (Cuadro 4), las cuales eran de
esperar al aumentar la concentración energética de los concentrados. La
disminución energética pudo estar asociada, al igual que se señaló
para el caso de la incorporación de HM, a un incremento en la concentración
energética en dietas sin limitaciones físicas al consumo (Conrad et
al., 1964). Los altos niveles de EE alcanzados al adicionar el sebo,
debido a los elevados contenidos de esta fracción en los concentrados sin
sebo (Cuadro 3), también pudieron afectar negativamente la utilización
del alimento y su consumo (Brosh et
al., 1989; Devendra y Lewis, 1974; Brooks et
al., 1954), quienes atribuyeron la disminución de la digestibilidad
de la fibra detergente neutro a un incremento en la concentración de
grasa en la dieta. Los valores de EE fueron de 9,0 y 11,8 en T1 y T3
respectivamente, y si se considera que los
concentrados fueron el componente principal de la ración, los máximos
recomendados de 6 a 7% en el alimento fueron superados (NRC, 2001). Cuando
se planificó el experimento, se esperaba que el pastoreo de cuatro horas
fuera suficiente para obtener consumos moderados del concentrado. Sin
embargo, los altos consumos de este último (cercano al 3% del peso vivo),
sugieren un bajo consumo de pasto, lo cual posiblemente este relacionado
con los altos consumos de grasa que superan a los requeridos por el
animal. Estos niveles altos de grasa pueden
resultar en una protección de la fibra contra la fermentación (Harfoot
et al., 1974), dificultando la
actividad ruminal (Brosh et al., 1989) o también en efectos tóxicos sobre los
microorganismos celulolíticos (El Hag y Miller, 1972). En este trabajo se
observó que el efecto detrimental del sebo sobre el consumo fue mayor en
el concentrado con AT, con un contenido de fibra superior al de la HM. Sin
embargo, las ganancias de peso fueron similares en los alimentos con y sin
sebo, indicando que el aporte energético por unidad de concentrado sigue
siendo superior al adicionar sebo, a pesar del posible efecto negativo
sobre la utilización de la fibra. Los
resultados indican que la adición de AT ó HM como ingredientes para
complementar concentrados a base de CP resultan en similares ganancias de
peso. Sin embargo, los consumos del alimento con HM son inferiores y en
consecuencia son utilizados con mayor eficiencia. La adición sebo en
estas raciones incrementa el contenido de grasa a niveles superiores a los
recomendados y tiende a disminuir el consumo de concentrado sin afectar
las ganancias de peso. Effect of adding wheat bran, corn-meal and tallow to broilers litter on
post weaning growth of bovine under restricted grassing In
order to evaluate the effects of maize meal by-product (MM), wheat
middling (WM), and bovine tallow (T) added to poultry litter (PL) on the
productive response of yearlings with restricted grazing, an experiment
was carried out at the Agronomy Experimental Field in Maracay, Venezuela.
A completely randomized design with a factorial 2x2 arrange was used to
compare concentrates with 50% PL with or without 4% of tallow and
complemented to 100% with the addition of MM or WM. Twenty animals of both
sexes were used with 151±17
kg average of initial weight and 12±1.5
months old. The trial lasted for 90 days and the animals were stalled in
individual pens and were allowed to graze during four hours on paddocks of
Cynodon nlemfuensis grass.
Concentrate intake was influenced by either by-product with average daily
consumption 0.33 kg/100 kg live weight higher on treatments with WM
(P<0.0166). A possible explanation of the lower intake of concentrates
with MM is due to higher energy content and its negative effect an intake
in diets with high level of concentrate. The high MM starch content and
its negative effect on fiber utilization also could have reduced the
intake. Live weight gains were not different in diets with WM or MM in
spite of the lower intake of the latter, possibly because a higher energy
quality of this by product. The addition of T did not affect any of
variables analyzed. Key
words: Poultry litter, maize meal by-product, wheat middling, yearling. Arieli,
A., y. Pecht, S. Zamwell y H. Tagari. 1991. Nutritional adaptation of
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