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Agronomía Tropical 57(1): 7-14. 2007 Efecto
de la fertilización orgánica en el cultivo de la cebolla
Effect
of the organic fertilization in the cultivation of the onion
César
Ruiz*, Tania Russián** y Domingo Tua* *
Investigadores. INIA. Estación Experimental Falcón. E-mail: cruiz1192@latinmail.com. Recibido:
octubre 10, 2006 |
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Resumen En
suelos Franco-arcillosos, clasificados como Haplocambids, en el
municipio Federación, del estado Falcón, se evaluaron sobre el
cultivo de cebolla cv. Texas Grano 438, 5 fuentes alternativas de
fertilizantes orgánicos a razón de 30 t ha-1
de: bagazo de caña (bc), pulpa de café (pc), estiércol
caprino (ec), estiércol bovino (eb), gallinaza (g), conjuntamente
con la fertilización química; que consistió en 160 kg ha-1
de nitrato de amonio, 120 kg ha-1
de fosfopoder y 230 kg ha-1 de
K(NO3)2.
Se usó un diseño experimental en bloques al azar, con 6 tratamientos y
3 repeticiones. Cada tratamiento constó de 6 surcos, separados 0,60
cm por 1,50 m de largo. A los 86 d, se midieron las variables: altura
de plantas (ap), número de hojas, (nh), número y peso promedio de
bulbos (pb) y diámetro de bulbo (db); y a los 116 d, la productividad,
a través del número de plantas, producción, peso promedio del bulbo
y rendimiento (r). El ec promovió mayor ap y el mayor grosor del bulbo,
así como el mayor nh, encontrándose diferencias significativas
(P£0,05); el mayor r se alcanzó con la aplicación de bc (30,08 t
ha-1), seguido por el eb y la
pc, con 29,26 y 28,38 kg ha-1,
respectivamente. En cuanto a las variables de productividad no se
encontró diferencias estadísticas para ninguna de las variables.
En todos los casos el menor promedio correspondió al testigo, por
lo que se recomienda continuar los ensayos incluyendo el análisis
de las propiedades químicas del suelo. Palabras
Clave: Cebolla; Allium cepa
L.; bagazo; estiércol; fertilización; rendimientos. Summary In
clay loam soils classified as Haplocambids, located in the municipality
of Federacion, Falcon State, five (cane trash (bc), coffee pulp (pc), caprine manure (ec),
bovine manure (eb), hen dung (g) alternative sources of organic
fertilizers applied to an onion crop, cv. Texas Grain 438, at a rate of
30 T ha-1 were evaluated. Chemical fertilization was also applied at
160 kg ha-1 of ammonium
nitrate, 120 kg ha-1 of
fosfopoder and 230 kg ha-1 of
K(NO3)2.
A random block experimental design was used with six (6) treatments and
three repetitions. Each treatment consisted of six furrows of 1,5 m of
length, separated 0,60 cm. At 86 days the following variables were
measured: plant height (ap), number of leaves, (nh), number and average
weight of bulbs (pb) and bulb diameter (db); and at 116 days, the
productivity, through the number of plants, production, weight average
of the bulb and yield (r). The ec promoted greater ap, db, and nh,
showing significant differences (P£0,05); the greatest r was reached
with the bc application (30,08 t ha-1),
followed by eb and pc, with 29,26 and 28,38 kg ha-1,
respectively. With respect to productivity variables no statistical
differences were found. Since in all cases the smallest average corresponded
to the control, it is recommended to continue the investigations
including the analysis of the chemical properties of the soils. Key
Words:
Onion; Allium cepa L.; trash; manure; fertilization; yields. INTRODUCCIÓN El
volumen de producción mundial de la cebolla, Allium cepa L.,
alcanza los 28 millones de toneladas anuales, en 2,5 millones de ha;
en América del Sur destaca
la producción de Brazil con 70.000
ha, Argentina con 16.000
ha, Colombia con 11,000 ha y Chile con
9 000 ha (Pathak, 1994; FAO, 1993), en
Venezuela es la hortaliza que ocupa el segundo lugar en área sembrada
con 9 880 ha para el 2003 (FEDEAGRO, 2005). En
general, la producción del rubro en los países desarrollados se
realiza con alta tecnología, referido a los sistemas de riego por
goteo y materiales genéticos utilizados; sin embargo, en los trópicos
se requiere de mucha investigación referida a: conservación y
evaluación de recursos genéticos, cruzamientos para los requerimientos
en los trópicos, tecnologías de producción de semillas, estudios
agronómicos (Viloria et al., 2003), estudios de plagas y
enfermedades en relación al clima, el acondicionamiento fisiológico
de la semilla (Caseiro y Filho, 2005) sobre la respuesta ambiental de
diferentes tipos de cebollas de días cortos, vernalización
(Reghin et al., 2005), efectos de la temperatura, cosecha y
poscosecha (Currah y Proctor, 1994; Pathak, 1994). La
agricultura de los últimos años en Venezuela se ha caracterizado por
la introducción de factores de producción diversos, ajenos a los
agroecosistemas, es por eso que se encuentra una alta incorporación
de fertilizantes químicos, herbicidas, insecticidas, con
el consecuente incremento de los costos de producción; de allí
que exista la necesidad de hacer más eficiente el uso de estos
insumos para obtener mayor rentabilidad de los cultivos. De manera
general, la producción agrícola se realiza de forma intensiva, con
grandes aplicaciones de agroquímicos lo cual pone en riesgo la salud
del productor, de la familia, que en muchos casos vive dentro de la
unidad de producción y colabora con las labores de campo, así como
también del consumidor. La
sociedad cada vez está más interesada en reducir el daño al
ambiente causado por las actividades agrícolas, sobre todo con respecto
a riesgos de salud que son el resultado del uso desmedido de agroquímicos.
La agricultura convencional empezó a ser cuestionada, y en el campo
agrícola se están produciendo cambios, que reviertan el deterioro
y los efectos dañinos de los pesticidas en general (Van Bruggen,
1995 citado por Bettiol et al., 2004). Velasco et al.
(2001) resalta la importancia de implementar técnicas de producción
agrícola enfocadas al uso eficiente de los recursos que tiende
hacia una agricultura sostenible. En este sentido, la aplicación de
abonos orgánicos, son alternativas que pueden emplearse en la
producción agrícola. Se
han desarrollado muchos sistemas de producción alternativos,
estableciéndose y entre ellos, la agricultura orgánica, la
certificación en muchos países. La agricultura orgánica es caracterizada
por la ausencia de fertilizantes sintéticos y pesticidas, además
de la utilización frecuente de fuentes de materia orgánica para
mantener la fertilidad de la tierra (Van Bruggen, 1995 citado por
Bettiol et al., 2004). Es
reconocida la importancia y la necesidad de la agricultura orgánica en
hortalizas de hojas, en las cuales se demostró la compensación de las
pérdidas de nutrimentos ocurridas durante su cultivo (Kimoto,
1993); en repollo (Silva, 1984), así como también en alfalfa (Vigidal,
1997), se han demostrado incrementos de la producción cuando estas
fueron fertilizadas apenas con estiércol bovino. En tal sentido el
objetivo de este trabajo fue evaluar la aplicación de 5 fuentes orgánicas
sobre el crecimiento y los componentes del rendimiento de cebolla,
cultivar Texas Grano 438. MATERIALES
Y MÉTODOS Descripción
del Área Experimental El
estudio se realizó en el municipio Federación el cual se encuentra en
el centro sur del estado Falcón. La capital es Churuguara, ubicada a
936 m.s.n.m. Comprende un conjunto de sabanas colinosas en las zonas
más altas (unidad agro ecológica 2D1), clasificada como bosque seco
premontano (Ewel et al., 1976). Se presentan suelos
Franco-arcillosos, clasificados como Haplocambids. Mientras que las áreas
más bajas, son característicos de climas semiáridos, con vegetación
xerófita; caracterizada por 9 meses secos, y 3 meses húmedos,
con temperatura anual mínima 28,5 °C, máxima 32,5 °C; y la
precipitación promedio anual entre 550 mm y 1.100
mm. La ubicación geográfica es de 10°20’5” latitud norte y 69°31’33”
longitud oeste. Material
Genético Usado El
material genético usado en la siembra fue la variedad Texas Grano
438, que es un material de días cortos, de ciclo tardío, 110-120 días
después del transplante (DDT). De bulbos redondos y amarillos, el cual
ha mostrado una buena adaptación climática, sobre todo en transplantes
de comienzo de año. También es un material con resistencia a Fusarium
y raíz rosada. Manejo
Agronómico El
suelo se preparó con un pase de arado, 3 de rastra y se construyeron
serpentines con surcos de 1,50 m de largo
espaciados a 0,60 m la siembra fue manual transplantándose las
plantas a una distancia de 10 cm y el riego por surcos cada 2 d. El análisis
de suelo mostró una textura franco arcillosa, con niveles de P, muy
bajos; K, medio; Ca, alto; M.O., medio y C.E. baja. Se
usó una fertilización básica de 160 kg ha-1
de nitrato de amonio, 120 kg ha-1
de fosfopoder y 230 kg ha-1 de
K(NO3)2.
El P se aplicó todo en presiembra, el N fraccionado 50 kg ha-1
a los 12 DDT; 50 kg ha-1 a los
30 DDT y 60 kg ha-1 a los 60
DDT, de igual manera el K se fraccionó en 60, 60 y 110 kg ha-1
a los 12, 30 y 60 DDT, respectivamente. Tratamientos Los
tratamientos (5) consistieron en la aplicación de 30 000 kg ha-1
de cada una de las fuentes orgánicas (Cuadro 1), y un testigo, al
cual no se le aplicó ninguna fertilización; la aplicación de las
fuentes orgánicas se realizó 8 meses antes del transplante. El análisis
de cada fuente señaló los siguientes valores de macro y micronutrimentos:
Variables
evaluadas a)
Altura de plantas (ap):
se midió desde la zona de unión de la base de las hojas (cuello) hasta
el ápice de la rama más larga a los 86 DDT, sobre 3 plantas tomadas
al azar y marcadas previamente. Los resultados se expresaron en centímetros. b)
Número de hojas (nh): se
procedió a contar la cantidad de hojas emitidas por planta. Las
evaluaciones se realizaron a los 86 DDT. c)
Peso promedio de bulbos (pb):
al momento de la cosecha (116 DDT) se contaron y pesaron los bulbos
para obtener el peso total cosechado por tratamiento y el peso
promedio de bulbos. Los resultados se expresaron en kilogramos y
gramos. d)
Diámetro de bulbo (db): fue
medido, al momento de la cosecha, con un vernier el diámetro correspondiente
a la parte del bulbo más ensanchada o la zona del ecuador; esta
medición se hizo a los 116 d. Los resultados se expresaron en centímetros. e)
Producción (p):
se obtuvo pesando el número total de los bulbos cosechados por
tratamiento. El resultado se expresó en t ha-1. f)
Rendimiento(r):
con el pb, el número de plantas por ha, el número de bulbos totales,
se calcularon los r finales por tratamientos. Los resultados
se expresaron en kg ha-1. De
tal manera que, según la dosis aplicada, el aporte por hectárea de
cada una de las fuentes orgánicas se muestra en el Cuadro 2. Diseño
Estadístico Se
usó un diseño experimental en bloques al azar, con 6 tratamientos y 3
repeticiones, resultando 18 unidades experimentales en total. Cada
tratamiento constó de 6 surcos, separados 0,60 cm por 1,50 m de
largo; sembrados en serpentín. Los resultados se analizaron por el
programa estadístico InfoStat, realizando los ANAVAS correspondientes
y aplicando la prueba de separación de medias de Duncan a las
variables estadísticamente diferentes al valor de significancia de
5%.
RESULTADOS
Y DISCUSIÓN En
el Cuadro 3 se muestra el efecto de los tratamientos sobre las variables
de crecimiento y desarrollo, encontrándose diferencias significativas
para estas variables. La mayor altura se registró con el ec, con 71,74
cm. De la misma manera, para la variable nh con este tratamiento se
registró el mayor promedio de 8,07. En ambos casos el menor promedio
se encontró en el testigo. Con
relación al db, se encontraron diferencias significativas
resultando los mayores promedios a los tratamientos eb y ec con
valores que oscilaron entre 5,59 y 5,31 cm, respectivamente, el
testigo resultó con el menor promedio (4,55 cm) seguido por la g, con
4,86 cm. Cuando
se analizó el efecto individual de la fertilización orgánica vs.,
la fertilización mineral sobre las variables de crecimiento, se observa
que se encontraron diferencia significativas para las variables nh
y db (Cuadro 4). Con relación al nh y db, el mayor promedio se
registró con el tratamiento orgánico 7,68, 5,33 cm, respectivamente;
esto indica que existe un efecto aditivo positivo de las fuentes
orgánicas sobre estas variables, ya que el efecto de la fertilización
mineral esta bien documentado, sobre los componentes del rendimiento. El
Cuadro 5 muestra el efecto de la aplicación de fertilizantes orgánicos
sobre el número de plantas, peso pb (g), producción (kg) y rendimiento
(kg ha-1). Aún cuando no se
encontraron diferencias estadísticamente significativas, se observa
que con el eb, se registró el mayor número de plantas a cosecha con
183,0 y el menor promedio con el tratamiento pc, con 169,0. Con relación
al pb, el bc, mostró el mayor promedio con 128,31 g, seguido por el
testigo y el eb con 117,96 y 117,02 g, respectivamente y el menor
valor con la g (106,90).
La
mayor producción se registró en el tratamiento bc con 22 300,0 kg,
seguido por el eb con 21,160,0
kg y el testigo con 20,480,0 kg; los
demás tratamientos mostraron valores de 18,960,0;
18,620,0 y 18,520,0
kg (pc, ec y g, respectivamente). De la
misma manera, el mayor pb así como de r se encontró con el bc
(30,08 t ha-1), seguido por
el eb y la pc, con 29,26 y 28,38 kg ha-1,
respectivamente. La g mostró el menor valor con 26,72 kg ha-1. Figueroa
et al. (2001) en un estudio de fertirrigación de cebolla con 12
tratamientos de N-P-K, observaron que aún cuando no hubo diferencias
significativas, sino sólo en el peso de las hojas, los mejores
rendimientos resultaron de los niveles más altos de N (120 kg ha-1)
con el más bajo de fósforo (20 kg ha-1),
independientemente de la cantidad de K. De la misma manera, en este
ensayo tampoco se encontraron diferencias significativas en el r,
pero, si en el db y en el nh y el mayor r se obtuvo con el bagazo de caña
que fue la fuente que presentó mayor cantidad de N y menor de P. No
se encontraron diferencias significativas de la fertilización orgánica,
con relación a la productividad y el rendimiento, lo cual estuvo
influenciado por el contenido inicial de materia orgánica del suelo
y por lo corto del ciclo de producción de la cebolla, no hubo tiempo
suficiente para que los minerales estuvieran totalmente disponibles,
aún cuando las fuentes estaban bien descompuestas. En
tal sentido, Barber et al. (1992), en un estudio para evaluar
el efecto de los abonos orgánicos (estiércol bovino, caprino,
gallinaza y compost) sobre las propiedades físicas y químicas del
suelo sembrado con maíz, señalaron que los estiércoles se
mineralizan en 70% a partir del primer año de aplicación y con efecto
residual en el suelo hasta por 2 años y el resto se transforma en
humus, que se incorpora al suelo y produce un efecto benéfico en la
estructura del suelo durante el primer año. Por
el contrario en hortalizas de hojas, específicamente cilantro,
Oliveira et al. (2002) evaluando diferentes dosis de estiércol
bovino con y sin fertilización mineral señalan que cuando se aplicó
el fertilizante mineral conjuntamente con el orgánico fue mayor el
rendimiento en masa verde que cuando no se aplicó la fertilización
mineral. En
este trabajo, el estiércol bovino, después del bagazo de caña fue el
que registró mayor rendimiento, lo cual pudiera ser atribuidos al hecho
de que cantidades adecuadas de estiércol de buena calidad son capaces
de suplir las necesidades de las plantas de macronutrimentos, debido
a los elevados tenores de N, P y K disponibles tal como lo señala
Machado et al. (1983).
La
cebolla crece bien en suelos francos con pH entre 6 y 7,5 siendo muy
exigente en fósforo (Benacchio, 1982). Se señala que el fosfato es crítico
durante la etapa inicial de crecimiento y después de la emergencia
de las primeras hojas verdaderas, como promotor de un adecuado
desarrollo radical (Chandler, 1994). Como se dijo, en este estudio los
niveles de P en el suelo eran bajos, pero las fuentes evaluadas contenían
niveles altos para lo requerido por el cultivo, según lo presentado
por Jones et al. (1991). Con
relación al bagazo de caña, Uribe et al. (2004) aplicando
compost a base de caña y pulpa de café así como también un
biofertilizante en el cultivo de cebolla y zanahoria en Pueblo Rico,
Colombia, para determinar el efecto sobre la población microbiana edáfica
y su relación con el desarrollo del cultivo, al analizar la producción
señalaron que la aplicación de compost de caña y café así como el
biofertilizante al suelo, produjo un aumento estadísticamente
significativo de la productividad de ambos cultivos y variaciones
significativas en la abundancia y diversidad de los microorganismos,
así como en la variación de las poblaciones de los grupos funcionales
evaluados, especialmente en el grupo de los actinomicetos. Resultados
similares mostraron Arjona et al. (2004) quienes evaluaron el
efecto de aplicaciones de urea, melaza y aminoácidos al follaje y al
suelo en dosis convencionales y en todas sus posibles combinaciones,
sobre el crecimiento y el rendimiento del cultivo de la cebolla de
bulbo en la Sabana de Bogotá, señalaron que ningún producto o
combinación de productos presentó un mejor comportamiento agronómico
que el testigo absoluto para las variables evaluadas. No
obstante, señalaron que el uso de melaza, en dosis convencionales,
puede incrementar los rendimientos, aunque no fue demostrado en su
estudio, sugieren que podría ser objeto de estudios posteriores ya
que aunque no hubo respuesta de ninguno de estos productos con
respecto al testigo, pero si se observaron efectos individuales de los
productos, en las distintas combinaciones. Con
relación al estiércol bovino, se han señalado resultados similares así,
Goncalves et al. (2004), evaluaron entre otras sustancias
naturales, un biofertilizante anaeróbico (compuesto por 20 kg de estiércol
bovino en 40 l de agua el cual se fermentó por 5 días adicionando
luego otras fuentes de nutrimentos minerales) y otro aeróbico (igual al
anterior, pero fermentándolo con 1,5 kg de azúcar) para el control de
trips en cebolla y además determinaron productividad y peso fresco del
bulbo, indicando que no hubo diferencias con relación al control en
estas variables. Otras
investigaciones señalan resultados similares en otras hortalizas, por
ejemplo se ha observado que la aplicación de estiércol bovino, con una
dosis mínima de fertilización mineral incrementó la ap de
cilantro y el número de ramas fue mayor en ausencia de fertilización
mineral en el orden de 3 ramas por cada kg de estiércol aplicado al
suelo (Oliveira et al., 2002). De
la misma manera, Kristaponyte (2005) en un estudio para establecer la
productividad de la rotación de cultivos, el balance de nutrimentos
y la variación agroquímica de las propiedades de un suelo estableció
5 tipos de rotación de cultivo e investigó los sistemas de fertilización
mineral, orgánica y mineral-orgánica. Encontrando que la
aplicación de 80 t ha-1 de
estiércol de corral resultó, comparado con el sistema de
fertilización mineral, en un incremento en el contenido de humus en
la capa arable. En
el sistema de fertilización orgánica-mineral la aplicación de 40, 60
y 80 t ha-1 de estiércol de corral y NPK mineral en la misma cantidad
resultó en un incremento en el contenido de humus de 0,18; 0,24 y
0,21%, el contenido de fósforo en 41,0; 61,0 y 41,0 mg kg-1 y el contenido de potasio en 36,0; 46,0 y 54,0 mg kg-1,
respectivamente, comparado con la fertilización mineral. CONCLUSIONES -
La aplicación de estiércol caprino, mostró tener influencia
sobre las variables de crecimiento, aún cuando no se encontró
diferencias significativas en algunos de los casos. El eb y el bc
promovieron los componentes del rendimiento, lo cual pudiera estar
ligado al hecho de que cantidades adecuadas de estiércol de buena
calidad, son capaces de suplir las necesidades de las plantas de
macronutrimentos, debido a los elevados tenores de N, P y K
disponibles. - Aún cuando no se encontraron diferencias estadísticamente significativas, se observa que con el eb, se registró el mayor número de plantas a cosecha, y el menor promedio con el tratamiento pc. Con relación al pb, el bc, mostró tener influencia sobre esta variable; el testigo, eb, pc y la g mostraron tener muy poco efecto sobre este componente del rendimiento. Cuando se midieron los efectos individuales, el tratamiento orgánico superó de manera significativa al efecto mineral, en las variables ap, nh y db. BIBLIOGRAFÍA Arjona
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