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Agronomía Tropical 57(1): 51-59. 2007 Evaluación de la forma de copa y el Aserrado de las ramas en Haden,
Tommy Atkins, Edward y Kent, sobre los rendimientos y y la eficiencia
productiva. Ciclos 2000 al 2003
*Investigadores y **Técnicos Asociados a la Investigación.
INIA. Centro |
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En
el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA-CENIAP) se
realizó un ensayo durante 3 ciclos anuales de producción (CAP)
comprendidos entre 2000 y el 2003, con árboles de mango Mangifera
indica L. en período de crecimiento. Se evaluó el efecto de la
copa Piramidal truncada (PT), Rectangular (R) y en libre crecimiento
(T), con y sin aserrado (A) de las ramas principales sobre el
desarrollo vegetativo y la producción de los cultivares Haden, Tommy
Atkins, Edward y Kent, injertados en “criollo” y distanciados a
6 m entre si (278 plantas ha-1).
Se empleó un diseño completamente aleatorizado en un arreglo
factorial (4x3x2) en el cual cada parcela experimental estuvo
constituida por un árbol, con 4 repeticiones por cultivar. Los
resultados correspondientes a los 3 CAP evidenciaron que a mayor
remoción de follaje para la configuración de la copa (PT y R), mayor
fue el incremento de volumen de copa, con reducción de la producción
de frutos. El empleo del A tuvo un efecto contrario al esperado,
promoviendo el desarrollo vegetativo. Los rendimientos (t ha-1)
promedio para los 3 CAP fueron 22,7 en PT; 18,3 en R y 31,3 en T, los
cuales superaron en 163% (R)
y 206% (PT)
respectivamente, las 11,0 t ha-1,
alcanzadas en huertos de la misma edad (8 a 10 años) en el sistema
tradicional (69 plantas ha-1).
Referente a la eficiencia productiva, el tratamiento R ocupó la
primera posición. Palabras
Clave: Mangifera
indica
L.; cultivar; copa; aserrado; rendimiento; eficiencia
productiva In the National Center of Agricultural Research
(INIA-CENIAP) a trial was carried out
during 3 annual cycles of production (CP) between the years
2000 and 2003, in mango trees of Haden, Tommy Atkins, Edward and Kent
cultivars, grafted in ´criollo´ and planted 6m apart (278 plantas ha-1). The effect of the pyramidal truncated canopy (PT),
rectangular canopy (R) and free growing canopy (T), with and without
sawing (A) of the main branches was evaluated over the vegetative
development and production periods. A complete randomized design was
used in a factorial arrangement (4x3x2) where each plot was
constituted by a tree, with four repetitions by cultivar. The results
corresponding to the three CP revealed that with mayor removal of
foliage for the configuration of the canopy (PT and R), there was a
greater increase in canopy volume, with the reduction of fruit
production. The use of A had an effect opposite as to what was
expected, promoting vegetative development. The average yields (t ha-1)
for the three cycles considering a density of 278 plantas ha-1
were 22,7 in PT; 18,3 in R and 31,3 in T, which exceeded in 163% (R)
and 206% (PT) respectively, the 11, t ha-1
that orchards of the same age (8 to 10 years) reach in the traditional
system (69 plantas ha-1).
The productive efficiency of R occupied the first position. Key
Words:Mangifera
indica L. canopy, sow, yield, productive efficiency. En los principales centros de producción
del cultivo de mango, Mangifera indica L., a nivel mundial, la
tendencia para mejorar la producción y la productividad es hacia
el empleo de marcos de plantación más estrechos y el uso de nuevas
técnicas orientadas a forzar la producción; y su implementación
ha logrado incrementos significativos en el rendimiento sin afectar la
calidad del fruto (Ram y Sirohi, 1991; Medina-Urrutia, 1994; Campbell
y Wasielewski, 2000; Crane et al., 1997; Galán, 1999). En el país, Rojas (1998), en árboles de
‘Haden’ a los cuales cortó 80 a 100 cm de la porción terminal de
todas las ramas y aplicó un retardante químico del crecimiento
(Paclobutrazol) al suelo, determinó que este último revirtió
parcialmente el efecto adverso de la poda severa sobre la floración.
Avilán et al. (2005) en árboles establecidos en alta
densidad de población (278 árboles ha-1)
que tenían 6 años de edad y hasta que alcanzaron los 9 años, es
decir durante el “período de crecimiento”, evaluaron el efecto
del empleo de la poda y el uso del retardador de crecimiento
(Paclobutrazol) sobre los rendimientos y la eficiencia productiva.
Los resultados mostraron incrementos altamente significativos, que
superaron ampliamente las obtenidas en huertos de similar edad en
el sistema tradicional de 69 plantas ha-1. Con relación a la conformación de la
copa a través de la poda para mejorar la eficiencia productiva,
Stassen et al. (1999) determinaron para los cultivares Tommy
Atkins y Sensation, plantados a 5 m x 2 m (1.000
árboles ha-1),
que con el efecto de la copa piramidal es posible obtener
producciones superiores a las 30 t ha-1,
después del 7mo año. Avilán
et al. (2003) al evaluar el efecto de la piramidal truncada
(PT), rectangular (R) y en libre crecimiento (T), en árboles de 6 y
7 años de edad, determinaron que la eficiencia productiva de PT
ocupó la primera posición y se diferenció significativamente
de R y el testigo (T). Los rendimientos (t ha-1)
promedios para los 2 ciclos de producción (CAP) fueron 19,29 en
T; 14,72 en R y 11,97 en PT. Los rendimientos de PT y R superaron en
149% y 189%, respectivamente, los alcanzados en huertos de la misma
edad que obtuvieron 7,5-8,5 t ha-1,
en el sistema tradicional donde emplean 69 plantas ha-1. Entre las técnicas, Núñez-Elisea y
Davenport (1992): destacan que el anillado de las ramas favorece
el inicio y la diferenciación floral así como reduce el desarrollo
vegetativo. Sao José (1997) en Tommy Atkins con la aplicación del
anillado a los 60-75 días antes de las aspersiones del nitrato de
potasio, indujo altos porcentajes de floración, con una anticipación
de 23 días en la época de cosecha y bajo crecimiento vegetativo con
relación al tratamiento testigo. Agustín y Almela (1991) señalan
que el rayado o aserrado estimula la floración en cítricos; sin
embargo, Avilán et al. (2003) en mango no tuvo efecto,
promoviendo por el contrario el desarrollo vegetativo. McCarty et al. (1969) en la búsqueda de mayor productividad de los huertos citrícolas a través de las altas densidades de población establecieron las siguientes premisas: los conceptos de espacio y forma del árbol se deben descartar a favor de volumen de follaje capaz de producir frutos por unidad de área explotada; disposición de ese follaje para la producción más eficiente de frutas, y el espacio necesario entre bloques de follaje para realizar las labores culturales incluyendo por supuesto la cosecha. En
el trabajo se presenta la evaluación realizada durante 3 CAP
comprendidos entre el año 2000 y 2003, del efecto del aserrado y la
forma de copa PT, R y en T, sobre los rendimientos y la eficiencia
productiva (EP), en cultivares de interés económico que difieren
en su vigor vegetativo (VV) y perfil de copa, plantados en alta
densidad de población (278 árboles ha-1) dentro del período de crecimiento. Durante
los CAP 2000-2001, 2001-2002 y 2002 -2003 se condujo un ensayo, desde
los 8 y hasta los 10 años de edad (Período de crecimiento), en
cultivares de interés comercial que difieren en el perfil de la
copa y VV. El ‘Haden’ de copa circular y de alto vigor, ‘Tommy
Atkins’ y ‘Edward’ de copa semicircular y vigor intermedio,
y ‘Kent’ de copa rectangular y vigor intermedio, distanciados
a 6 metros (278 árboles ha-1)
para evaluar el efecto de la copa PT, R y en T, con y sin aserrado (A)
sobre el desarrollo vegetativo y la producción de frutos. Este
ensayo es una continuación del iniciado en 1999, el cual fue
evaluado entre 6 y los 7 años de edad, es decir, en
los inicios del período de crecimiento (Avilán et
al., 2003). El
ensayo estuvo ubicado en el campo experimental del Centro Nacional
de Investigaciones Agropecuarias (INIA-CENIAP) localizado en la región
centro norte del país (10º17' N, 67º37' W), caracterizado como
bosque seco tropical, que tiene como límites climáticos generales
una precipitación entre 850 y 1.000
mm anuales, una temperatura media anual entre 24 ºC y 26 ºC, situado
a una elevación de 450 m.s.n.m., y suelos con buenas condiciones físicas
de mediana fertilidad natural, clasificados dentro del Orden Entisol
(Ewel y Madriz, 1968). Los tratamientos aplicados se describen en
el Cuadro 1, y las variables estudiadas fueron: incremento anual del
volumen de copa (IVC) determinado por la diferencia del volumen de
la copa al inicio y al final de cada CAP (IVC = Vfinal
- Vinicial) empleando fórmulas:
de volumen ajustadas a cada figura geométrica. En las plantas en libre crecimiento o
testigo (T), el volumen (v) se determinó utilizando la fórmula de
una esferoide (4/3)pr2(1/2)h,
donde r = radio de la copa y h = altura de la planta. En la forma PT
se empleo la fórmula V = h/3 (B+b + Ö
Bb); donde B = superficie de la base inferior, b = superficie de la
base superior, h = altura total de la planta. Al inicio de cada ciclo,
la altura de las plantas se estableció en 4 m, y las dimensiones
en su base inferior, de 4 m en la hilera y 4 m entre hileras. Para
la base superior se estimó que sus dimensiones eran el 25% de la
inferior. Para la forma R o cuadrada V = L3, donde L = 4 m al inicio de cada CAP. El rendimiento se determinó
por el peso de frutos (PF; kg) de cada árbol al final de cada ciclo
anual. La EP se estableció relacionando PF y el volumen de la copa (m3)
al final de cada CAP. El
aserrado o rayado de las ramas principales (ver Figura) consistió
en cortes circulares de la corteza, de 2-3 mm de ancho, distanciados
a 2 cm entre sí cerca del punto de inserción del tronco, a los 4
meses (octubre) después de la cosecha del año anterior. La presencia
en la planta de una sustancia promotora de la floración que puede
ser modificada en su síntesis y/o transporte por el rayado parece
ser la causa del incremento de la floración (Agustí y Almela,
1991). Los
árboles fueron abonados anualmente, empleando el plan de
fertilización por restitución para el mango sugerido por Avilán
(1998), basado en el comportamiento o ciclo de vida productivo de la
planta observada en el trópico. Las dosis sugeridas fueron ajustadas a
los niveles de disponibilidad de los elementos, determinados a través
del análisis químico del suelo. La aplicación se realizó en el
suelo, después de la cosecha del ciclo anterior y debajo de la
proyección de la copa. Una vez ocurrida la floración y durante el
proceso de fructificación se efectuaron riegos complementarios.
Como promotor de la floración para toda la población del ensayo se
empleó el nitrato de potasio (KNO3) al 6%, asperjando la copa a los cinco meses de realizada la
poda; en consideración de que los brotes, podados y sin podar, a
los cinco meses están aptos para ser inducidos a florecer (Avilán
et al., 2000). Fue
empleado un diseño completamente aleatorizado en un arreglo
factorial (4x3x2) de 3 factores, donde el primer factor estaba
conformado por 4 niveles (culti vares), el 2do
factor por 3 niveles (forma de la copa) y el 3er
factor por 2 niveles de aserrado (con y sin aserrado), que generó
un total de 24 combinaciones de tratamientos (cultivar por
tratamiento de poda y aserrado). Cada parcela experimental
estuvo constituida por un árbol, con 4 repeticiones por
tratamiento. Por cada CAP se realizó un análisis de
la varianza. Posteriormente, se realizó el análisis de la varianza
combinado en el tiempo considerando los 4 CAP como las subparcelas
y las parcelas principales constituidas por los cultivares y los tipos
de poda. La separación de medias se realizó mediante la prueba de
Tukey con un nivel de significación del error tipo I al 5% (P=0,05)
(Snedecor y Cochran, 1982). Previamente, se probaron los supuestos
de normalidad (prueba de Shapiro-Wilk), homocedasticidad (prueba de
Bartlett), aleatoriedad (prueba de la Mediana), aditividad (prueba de
Tukey) y autocorrelación (prueba de Durbin-Wartson) (Steel y Torrie,
1960) en las variables IVC, PF y EF. Estas pruebas permitieron
demostrar que las variables en estudio presentaron sendas
distribuciones normales, pero con altos coeficientes de variación
(Cv>30%). Estos casos son comunes en el cultivo de frutales
perennes de tipo arbóreo. Para corregir estos elevados coeficientes
de variación se utilizó la transformación de la raíz cuadrada:
El análisis estadístico combinado
(Cuadro 2) de los 3 CAP considerados, desde el 2000 hasta el 2003, señalan
que el manejo (Forma de copa) efectuado a las plantas indujo a
respuestas diferentes entre los cultivares evaluados a través de
las variables: IVC anual, PF y eficiencia productiva EP. Incremento del volumen de copa (IVC) El análisis estadístico de la variable
IVC (Cuadro 2) mostró diferencias altamente significativas entre
las formas de copa (FC), cultivares (C), CAP (CP), las interacciones
simples FC x CAP, C x CAP y la interacción triple FC x C x CAP; y
significativa para la interacción simple aserrado (A) x CAP y
triple FC x A x CAP. El árbol de mango se caracteriza por un
incremento continuo de su área foliar a lo largo de su vida útil,
y durante el período de crecimiento (desde los 2 y hasta los 9 años
de edad) su tasa es la más elevada (Avilán, 1988). Los CAP
independiente de las variaciones interanuales, muestran la
tendencia a disminuir la tasa de crecimiento (Cuadro 3) lo cual
es indicativo que cuando el árbol fisiológicamente “madura”
decrece la intensidad del mismo.
Los mayores IVC anuales entre las FC
(Cuadro 3) ocurrieron en PT diferenciándose significativamente de R y
las plantas en T. La copa de los cultivares, con excepción del Kent
de ramificación erecta y perfil rectangular u ovoide, son de
ramificación abierta y perfil circular y semicircular (Avilán et
al., 2002); lo cual implica para la conformación anualmente de
la copa PT, una acentuada remoción del follaje o poda. Mika (1986)
señala que los árboles podados tratan de restablecer el balance que
existía antes de ser intervenidos entre la parte aérea y el
sistema radical; y en consecuencia, a mayor intensidad o severidad de
la poda mayor respuesta de la planta. El mayor IVC anual entre los C ocurrió en
Haden y Edward, seguido en orden decreciente por Kent y Tommy Atkins,
ver Cuadro 3. Estos resultados se corresponden con el VV alto e
intermedio que caracteriza respectivamente a los cultivares señalado
en diferentes trabajos (Ruelhe y Ledin, 1955; Campbell, 1988). El análisis de los resultados del A
(Cuadro 4) como mecanismo para controlar el crecimiento de los árboles
a través de la inducción de la floración, mostró diferencias
significativas en el IVC anual de la PT entre las plantas sin y con
A y con el resto de FC evaluadas. Estos resultados coinciden con los
determinados en ciclos anteriores (Avilán et al. 2003). Los
significativos incrementos del IVC indican un efecto contrario al
esperado, el cual posiblemente esté asociado a la intensidad de
la poda efectuada en PT, el VV del mango, así como a la época
establecida para su ejecución, la cual se efectuó a los 4 meses
de iniciado el CAP. Cuando
el A se realiza con mucha antelación a la presencia de las
condiciones que propician la floración, como es la ocurrencia de
temperaturas nocturnas iguales e inferiores a 20 ºC (Nuñez-Elisea
y Davenport, 1995-1992) da origen a un abundante crecimiento
vegetativo (Agustí y Almela, 1991; Sao José, 1997). Por
otra parte, los estudios sobre la anatomía de la soldadura del
injerto en mango señalan, que el parénquima medular posee una
capacidad notable de crecimiento, superior al de otras especies
frutícolas como el aguacate (Shimoya et al., 1970). El
corte efectuado a la corteza por el A es menos acentuado al causado
por anillado, donde parte de la corteza es retirada de la rama. El VV
del mango suelda o subsana rápidamente la incisión efectuada. Rendimiento de la planta (PF) El
análisis estadístico combinado de los 3 CAP (Cuadro 2) para la
variable PF indican la ocurrencia de diferencias altamente
significativas entre las variables FC, C, CAP y las interacciones
simple FC x C, FC x CAP y C x CAP. El A de las ramas no tuvo
incidencia significativa sobre el rendimiento. Los
cultivares Haden y Tommy Atkins (Cuadro 5 ) ocuparon la primera posición;
seguido en orden decreciente por ‘Kent’, y en última posición
‘Edward’, lo cual concuerda con el comportamiento productivo
observado en estos cultivares a lo largo de su vida útil, en la
colección del CENIAP (Avilán et al., 1998).
Según Cull (1991) y Verheij (1986), el
mango pertenece al tipo de planta donde es frecuente, que
medidas que estimulen el crecimiento, lo hagan a expensas de la
floración y fructificación. Whiley (1993) y Whiley et al.
(1989 y 1991) determinaron que el incremento en el desarrollo vegetativo
disminuye la concentración de las reservas de almidón en la
planta, y que las mismas están asociadas con la capacidad de
floración y la productividad del mango. Los
incrementos de PF en T se mantiene a través de los CAP; mientras los
intervenidos por la poda (PT y R) son variables (Cuadro 6). En la
interacción CAP x FC
se observa independiente de la veceria o
la alternancia en la producción y el incremento de PF por efecto del
aumento de la edad, que la remoción del follaje efectuado para
configurar la copa PT y R, puede tener un efecto negativo sobre la
capacidad productiva de la planta. El
follaje removido por la poda, está constituido principalmente por
ramas nuevas (brotes) y hojas, en las cuales se encuentra una parte
importante de las reservas de la planta. Stassen et al.
(2000) determinaron para el momento de la cosecha, los patrones de
acumulación de varios elementos en las diferentes partes del árbol
de mango, señalando que el nitrógeno y calcio en las hojas
representó el 40% del contenido total en el árbol; y en relación a
los otros elementos que los mismos se encuentra en alta proporción,
como el potasio (20%) y el fósforo (15%).
En
el Cuadro 7, se muestran las medias y su significación para la
interacción C x CAP. La variación entre los ciclos consecutivos de
producción fue caracterizada como una alternancia (Veceria), independientemente
de los incrementos anuales de rendimiento, asociados a la edad de la
planta. Los rendimientos del CAP 2002-2003, fueron superiores al
obtenido en 2000-2001 y 2001-2002. Este
hecho es común en el mango, donde después de una elevada cosecha,
le sigue uno de baja producción o viceversa. Los
rendimientos promedios por planta (Cuadro 7) del ensayo son inferiores
a los considerados como “adecuados” (Avilán, 1998) para árboles
con edades comprendidas desde los 8 y hasta los 10 años, establecidos
en baja densidad (69 plantas ha-1).
Sin embargo, representan para una población de 278 árboles ha-1,
rendimientos para los diferentes FC evaluados de 31,1 T, PT 22,7 y R
18,3 t ha-1, respectivamente;
los cuales superan entre 163% y 282% los rendimientos de 11 t ha-1
que se obtienen en los huertos comerciales de similar edad en el país,
donde emplean el sistema tradicional de 69 plantas ha-1 (Avilán, 1988 y 1998). Eficiencia Productiva (EP) El
análisis estadístico combinado de los 3 CAP ver Cuadro 2 indican
para EP la ocurrencia de diferencias altamente significativas entre
las variables FC, C, CAP, las interacciones simple FC x C, FC x CAP, C
x CAP y la interacción triple FC x C x CAP.
Stassen et al. (1999) en
árboles de 7 años de edad de los cultivares Sensation y Tommy
Atkins determinaron que la Piramidal es la ideal para mejorar la
penetración y distribución de la luz en los huertos. La mayor EP
entre FC fue determinada en R y T (Cuadro 8), las cuales se
diferenciaron significativamente de PT, contrariamente a lo
esperado y a los resultados obtenidos en ciclos anteriores en el
mismo ensayo (Avilán et al., 2003). Este
hecho puede estar asociado a la acentuada remoción de follaje para
configurar la PT, donde los mayores IVC entre las FC (Cuadro 5)
ocurrieron en PT, la cual se diferenció significativamente de R y
las plantas en T; y en consecuencia a una mayor disminución de las
reservas para afrontar el proceso reproductivo. El Tommy Atkins
presentó la mayor EP; mientras el Edward la menor. Las variaciones
interanuales (CAP) de EP, están asociadas a las determinadas en PF
(Cuadro 7) por efecto de la veceria. En
las observaciones realizadas durante el transcurso de la conducción
del ensayo es importante destacar dos aspectos importantes
relacionados con el manejo de la población. A pesar del discreto IVC
determinado en T con relación a los otros tratamientos (Cuadro 5),
la copa de los árboles se han entrecruzado entre las hileras y en la
hilera, lo cual ha traído como consecuencia, además de dificultar
las labores culturales (aspersiones, otras) que los frutos se ubiquen
en la parte superior de la misma, dificultando la cosecha y
exigiendo mayor tiempo para su ejecución. Esta situación acarreará
la necesidad de efectuar controles en las dimensiones de las copas a
través de la poda, para facilitar las labores de cosecha y
propiciar la penetración de la luz hacia las partes inferiores de
la planta. Dado el tamaño alcanzado por los árboles se trataría de
una poda drástica o severa, lo cual puede acarrear una acentuada
reducción de los rendimientos. Con
relación a PT y R, en la conformación de las copas efectuada a cada
árbol durante la fase experimental, se realizaron cortes de follaje
entre las hilera de plantas, lo cual trajo como consecuencia además
de la remoción de parte de las reservas, perdida de la superficie de
fructificación, lo cual repercutió en la reducción de los
rendimientos y EP. Es
de presumir que en el manejo de una población con estas formas, en la
configuración de las copas el corte del follaje entre plantas de una
misma hilera no se efectuaría, y se manejaría como un
“seto”. Es decir la poda o remoción del follaje se realizaría
en ambos lados de la hilera, dejando el espacio entre hileras a la
distancia predeterminada, lo cual facilita la adopción de las
formas (McCarty et al., 1969).
CONCLUSIONES
-
Se evidenció que a mayor remoción de follaje para la
configuración de la copa, mayor el IVC, con reducción de la PF y
la EP. -
El empleo de la técnica del aserrado tuvo un efecto contrario
al esperado promoviendo el desarrollo vegetativo. -
Los rendimientos promedios para los 3 CAP considerando una
población de 278 pl ha-1 y
las formas evaluadas fueron t ha-1,
respectivamente 31,3 en T o plantas en libre crecimiento; 18,3 en R
y 22,7 en PT. -
Los rendimientos de las copas, R y PT, superan en 206% y 163%,
respectivamente, las 11 t ha-1
alcanzadas en huertos de la misma edad (8 a 10 años) en el sistema
tradicional sin intervención de la planta y 69 pl ha-1. -
La EP de la poda R ocupó la primera posición. -
El ‘Tommy Atkins’ carectarizado por su vigor intermedio,
al presentar bajos incrementos anuales del volumen de copa (IVC),
altos rendimientos y EP, constituye el cultivar con mayores
atributos para su empleo en altas densidades de población. BIBLIOGRAFÍA
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