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Agronomía Tropical 53(3): 239-257. 2003 LAS PODAS CUADRADA Y PIRAMIDAL TRUNCADA, CON Y SIN ASERRADO, EN LA PRODUCCIÓN DEL MANGO1 Luis Avilán*, Gustavo Martínez*, Carlos Marín
R.**,
Margot Rodríguez**, 1 Financiado por FONACIT. Proyecto
SI-2000000761 |
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RESUMEN En el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias del INIA, Maracay-Venezuela, se condujo un ensayo durante los ciclos de producción 1999-2000 y 2000-2001, en árboles de mango en período de crecimiento, de los cvs. Haden, Tommy Atkins, Edward y Kent, injertados en "criollo", distanciados a 6 m entre si (278 plantas ha-1), para evaluar el efecto de la copa piramidal truncada, cuadrada y en libre crecimiento, con y sin aserrado de las ramas principales, sobre el desarrollo vegetativo, floración y producción. Los tratamientos fueron: testigo (T) plantas en libre crecimiento sin aserrado (TSA); T con aserrado (TCA); forma piramidal truncada con aserrado (FPTCA); FPT sin aserrado (FPTSA); forma cuadrada con aserrado (FCCA) y FC sin aserrado (FCSA). Las variables estudiadas fueron: incremento del volumen de copa (IVC), porcentaje de floración, rendimiento (kg de frutos planta-1) y eficiencia productiva kg frutos (m3)-1. Se empleó un diseño completamente aleatorizado con un arreglo factorial (4x3x2), donde cada parcela estuvo constituida por un árbol, con cinco repeticiones por tratamiento por cultivar. Los resultados evidenciaron que a mayor remoción de follaje para la configuración de la copa, mayor IVC, con reducción de la floración (%) y producción de frutos. La eficiencia productiva de la FPT ocupó la primera posición, y en el tiempo, acentúo su diferencia significativa en relación con la FC y al T. El aserrado de las ramas principales no tuvo efectos significativo sobre las variables estudiadas. Los rendimientos (t ha-1) promedio para los dos ciclos de producción fueron 19,29 T; 14,72 FC y 11,97 FPT. Los rendimientos de FPT y FC superan en 149% y 189%, respectivamente, a los alcanzados de 7,5-8,5 t ha' en huertos comerciales de la misma edad, 7 a 8 años, en el sistema tradicional donde emplean 69 plantas ha-1. Palabras Clave: Mangifera indica L.; copa; aserrado; rendimiento; eficiencia productiva. INTRODUCCIÓN El éxito económico del cultivo del mango está asociado a la calidad y los altos rendimientos de frutos por unidad de área (kg ha-1), y es por ello que en los centros de producción, a nivel mundial, la tendencia es hacia el empleo de marcos de plantación más estrechos y de nuevas técnicas orientadas a forzar la producción (Campbell y Wasielewski, 2000; Crame et al.,1997; Galán, 1999). La mayoría de los cultivares explotados comercialmente en Venezuela son monoembriónicos de origen subtropical, que en condiciones de alta temperatura se caracterizan por una elevada tasa de crecimiento que le infiere a los árboles, en corto lapso, alcanzar grandes dimensiones, lo cual trae como consecuencia, además de afectar su "eficiencia productiva", la necesidad de emplear bajas densidades de población, incidiendo en forma negativa en la productividad de los huertos (Avilán,1988; Campbell,1988; Whiley,1993; Chikiattiyos et al., 1994). La intercepción y distribución de la luz en el cultivo para asegurar una fotosíntesis óptima ha sido ampliamente discutida, concluyendo que los árboles pequeños, enanos y densamente plantados aseguran una alta captación y mejor penetración de la luz, que los grandes y vigorosos plantados en amplios espacios (Mika, 1986). Entre las opciones para modificar la arquitectura y controlar el tamaño de los árboles, destacan el empleo de cultivares y/o combinaciones patrón-copa que induzcan porte pequeño, baja altura de injertación, así como el uso de la poda y la aplicación de reguladores de crecimiento e inductores de floración (Whiley et al., 1991; Kulkarmi, 1991; Ram, 1992). Los resultados obtenidos a través del uso de altas densidades de población y la aplicación de estas técnicas en forma aislada o combinada para controlar el porte de las plantas, indican que se logran incrementos significativos en el rendimiento sin afectar la calidad del fruto (Ram y Sirohi, 1991; Medina-Urrutia, 1994; Avilán et al., 2001). Avilán et al. (2001) condujeron un ensayo durante el "período de crecimiento" (desde los seis a los nueve años de edad), con los cvs. Haden, Tommy Atkins, Springfels y Edward, injertados en "criollo", el cual induce el porte bajo, en un sistema de siembra de alta densidad (278 plantas ha-1), donde evaluaron el efecto de tipos de poda y el uso del regulador de crecimiento paclobutrazol sobre el desarrollo vegetativo, floración y producción de frutos. Los resultados mostraron diferencias altamente significativas entre los cultivares, tratamientos y la interacción cultivar por tratamiento. Los rendimientos de los tratamientos variaron entre 24,6 y 13,2 t ha-1, los cuales superan ampliamente las 7,5 t ha-1 obtenidos en huertos de similar edad en el sistema tradicional de 69 plantas ha-1; así como, en relación con el promedio nacional de 12 a 15 t ha-1, obtenidos cuando la planta está en el período de "plena producción", es decir, entre los 10 y los 14 años de edad. Los estudios sobre la conformación de la copa por medio de la poda, en los cultivares Tommy Atkins y Sensation, plantados a 5 m x 2 m (1000 plantas ha-1), señalan que la piramidal es la ideal para mejorar la penetración de la luz y obtener producciones superiores a las 30 t ha-1 después del séptimo año (Stassen et al., 1999). En Florida (USA), la poda de los árboles a una altura de 4,5 a 6 m se realiza usualmente, dándole a la copa una inclinación en un ángulo 15 (Galán, 1999). Resultados obtenidos de la técnica del anillado indican su efecto sobre el inicio y la diferenciación floral y en el crecimiento vegetativo (Davenport y Nuñez-Elisea, 1997). La aplicación del anillado en Tommy Atkins, a los 60 - 75 días antes de las aspersiones del nitrato de potasio, indujeron altos porcentajes de floración, con una anticipación de 23 días en la época de cosecha y bajo crecimiento vegetativo en relación con el tratamiento control (São José, 1997). En este trabajo se presentan los resultados del efecto de las formas de las copas piramidal truncada, cuadrada y en libre crecimiento, y del aserrado de las ramas principales, sobre el comportamiento, la producción y la eficiencia productiva de cuatro cultivares de mango de interés comercial durante dos ciclos de producción en el "período de crecimiento", plantados en alta densidad (278 plantas ha-1). MATERIALES Y MÉTODOS Este trabajo se realizó en el campo experimental del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP) localizado en la región centro norte del país (10° 17' N, 67°37 W), zona caracterizada como bosque seco tropical, una precipitación entre 850 y 1000 mm anuales y una temperatura media anual entre 24 °C y 26 °C; está situado a 450 m.s.n.m. y los suelos poseen buenas condiciones físicas de mediana fertilidad natural, clasificados dentro del Orden Entisol (Ewel y Madriz, 1968). Los árboles utilizados correspondían a los cvs. Haden, Tommy Atkins, Kent y Edward, injertados sobre patrón "criollo", inductor del porte pequeño (Avilán et al., 1997); tenían siete años de edad, es decir, finalizando el período de crecimiento (Avilán, 1988) y estaban distanciados 6 m entre sí (278 plantas ha-1). Se evaluó el efecto de las copas piramidal truncada, cuadrada y en libre crecimiento así como el del aserrado de las ramas principales sobre el desarrollo vegetativo, floración y producción de frutos, empleando un diseño completamente aleatorizado con un arreglo factorial (4x3x2) de tres factores, donde el primer factor estuvo conformado por cuatro niveles (cultivares), el segundo factor por tres niveles (forma de la copa) y el tercer factor por dos niveles (plantas con ramas aserradas y sin aserrado). Cada parcela experimental estaba constituida por un árbol, con cinco repeticiones por tratamiento para cada cultivar. Los tratamientos se muestran en el Cuadro 1, los mismos fueron aplicados al inicio de cada ciclo anual de producción
Las variables estudiadas fueron: incremento del volumen de la copa (IVC), porcentaje de floración, rendimiento ( kg de frutos por planta) y eficiencia productiva kg de frutos (m3)-1 de follaje. E1 IVC se estableció a través de la diferencia del volumen (m3) determinado al inicio y al final de cada ciclo de producción anual. En las plantas en libre crecimiento o testigo (T), el volumen se determinó por la fórmula (4/3)p r2 (1/2)h, donde r= radio de la copa y h= altura de la planta. En la forma piramidal truncada (FPT) se empleó la fórmula V= h/3(B+bÖ Bb) donde B= superficie de la base inferior, b= superficie de la base superior, h= altura de la planta. A1 inicio de cada ciclo se estableció, la altura de las plantas en 4m, y las dimensiones de la copa en su base inferior (B) en 6 m en la hilera y 4 m entre hileras. Para la base superior (b) se estimó que sus dimensiones eran el 25% de la base inferior. Para la forma cuadrada (FC) V= L3, donde L= 4m (Figuras 1, 2 y 3).
Para determinar la época de inicio y cuantificar la magnitud de la floración (%), se realizaron en cada uno de los árboles observaciones semanales desde el momento en que aparecieron las primeras estructuras florales, correspondiente al estadio "B" descrito por Aubert y Lossois (1972). El porcentaje de floración se estimó, dividiendo el árbol en cuatro cuadrantes imaginarios, a los cuales se les asignó un máximo de 25% en caso que estuviera completamente florecido (Fournier,1974); el rendimiento fue expresado en peso de frutos de cada árbol durante un ciclo anual de producción. Se determinó la "eficiencia productiva" de cada tratamiento mediante la relación peso de los frutos y el volumen de la copa al final de cada ciclo (EP = frutos (kg) volumen (m3)-1 del follaje). El aserrado o rayado consistió en dos cortes circulares de la corteza, de 1-2 mm de ancho, distanciados a 2 cm entre sí, en las ramas principales cerca del punto de inserción del tronco, a los cuatro meses (octubre) después de la cosecha del año anterior. Los árboles fueron abonados anualmente, empleando el plan de fertilización por restitución para el mango sugerido por Avilán (1998), basado en el comportamiento o ciclo de vida productivo de la planta observado en el trópico. Las dosis sugeridas fueron ajustadas a los niveles de disponibilidad de los elementos, determinados a través del análisis químico del suelo. La aplicación se realizó en el suelo, después de la cosecha del ciclo anterior y debajo de la proyección de la copa. Una vez ocurrida la floración y durante el proceso de fructificación se efectuaron riegos complementarios. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Incremento del volumen de copa (IVC) Mika (1986) señala que los árboles podados tratan de restablecer el balance que existía antes de ser intervenidos entre la parte aérea y el sistema radical y, como consecuencia, a mayor intensidad o severidad de la poda mayor respuesta de la planta. En relación con la interacción cultivar x forma (CxD), los IVC de los cultivares bajo la FC, fueron similares y significativamente superior a las otras formas (FPT y T) evaluadas (Cuadro 3).
Es importante destacar que los bajos rendimientos del Edward están asociados al elevado número de panículas afectadas (30%) por ataques de hongos, debido a la ocurrencia de su floración temprana, cuando aún no había finalizado el período de lluvias (Avilán et al., 2001).
En relación con la interacción ciclo x forma (AxD), se observa que independiente de la vecería o la alternancia en la producción (Cuadro 5), la remoción del follaje o poda efectuada para modificar o configurar la copa tiene un efecto de detrimento sobre la capacidad productiva de la planta. El mango pertenece al tipo de planta donde es frecuente que medidas que estimulen el crecimiento lo hagan a expensas de la floración y la fructificación (Cull, 1991; Verheij, 1986). Whiley et al. (1989 y 1991) determinaron que el incremento en el desarrollo vegetativo disminuye la concentración de las reservas de almidón en la planta, y que las altas concentraciones de almidón están asociadas con la floración y productividad del mango. La tendencia de los rendimientos obtenidos concuerdan, pero de manera inversa, con los IVC de las diferentes formas estudiadas. Los promedios de producción en t ha-1 para
la población de 278 plantas ha-1 y las formas de copa evaluadas, durante los ciclos de
producción 1999-2000 y 2000-2001, cuando las plantas tenían 7 y 8 años de edad, fueron
de 19,29 T; 14,72 FC y 11,97 FPT. Los rendimientos de las formas de copa FPT y FC
superaron en 149% y 189%, respectivamente, las 7,5-8,5 t ha-1 alcanzadas en
huertos de la misma edad, bajo el sistema tradicional, donde se emplean 69 plantas
ha-1.
La interacción cultivar x forma (CxD) evidencia que la respuesta de la planta está
asociada con el vigor vegetativo de los cultivares (Avilán, 1988). El Tommy
Atkins,
caracterizado por un vigor intermedio (Campbell, 1973), no presentó diferencias
significativas entre los rendimientos (Cuadro 6) de las formas en relación con el testigo
o en libre crecimiento (T); mientras que Edward y Kent, de elevado vigor, presentaron
diferencias significativas entre el T y las formas empleadas.
Eficiencia Productiva kg
de frutos (m3)-1 de follaje. Como era de esperar, en las plantas en libre crecimiento (T) la tendencia de la eficiencia es hacia una paulatina reducción, debido a la auto sombra y la competencia por luz con las plantas adyacentes. En lo que respecta a la FC, caracterizada por un acentuado IVC (Cuadro 2), una vez que las plantas alcancen el período de plena producción, la tasa de crecimiento es menos acentuada y los índices de eficiencia tienden a mejorar. La comparación de medias de la eficiencia productiva para la interacción cultivar x forma (CxD), para los ciclos 1999-2000 y 2000-2001 (Cuadro 8), indica que independiente del cultivar, la FPT alcanzó los mayores índices. Entre los cultivares caracterizados por su elevada capacidad productiva, el Haden no presentó diferencias significativas, mientras el Tommy Atkins en la piramidal truncada, donde presentó la mayor eficiencia (0,87 kg fruto m-3 follaje-1), se diferenció significativamente del resto de las formas. En relación al Kent, con hábito de crecimiento erecto que le infiere una copa tipo columna (Ruehle y Ledin, 1955), no presentó diferencias significativas entre la FTP y las plantas en libre crecimiento (T); sin embargo, en la primera el índice fue mayor (0,74 y 0,54 kg m3)-1, respectivamente.
La mayor amplitud e intensidad del período de floración (Cuadro 9) se evidenció en las plantas T, independientemente del ciclo y el cultivar que se trate. Los registros climáticos muestran que a partir de octubre y durante el mes de noviembre, en ambos ciclos, se incrementa la frecuencia del número de días por mes con temperaturas nocturnas iguales o menores a los 20° (Cuadro 10). El estrés provocado por las temperaturas menores o iguales a los 19 °C son determinantes para la inducción e iniciación floral, y el lapso con temperaturas bajas para que ocurra la floración varía entre 21 y 30 días (Núñez Elisea y Davenport, 1995).
Las diferencias en el inicio de la floración, entre las plantas en libre crecimiento (T) y las intervenidas o sometidas a poda para configurar las FPT y FC, están asociadas con el bajo número de hojas maduras presentes en el momento en que ocurren las condiciones que propician la floración. La planta tiende a reponer el follaje removido por la poda y la magnitud del crecimiento es estimulada por el régimen pluviométrico. En los meses de septiembre, octubre e incluso noviembre las precipitaciones fueron elevadas (Cuadro 10) lo cual incide en un mayor número de flujos de crecimiento (Avilán, et al., 2000). La inducción floral de las yemas es precedida por la acumulación de una sustancia inductora de la floración no identificada, que se sintetiza en las hojas maduras y es traslocada por el floema en condiciones de estrés producido por las temperaturas bajas (Núñez-Elisea et al., 1996). La ocurrencia del proceso en meses de elevada precipitación evidencia que el estrés hídrico no reemplaza al efecto de las temperaturas bajas para inducir la floración (Chaikiattiyos et al., 1994) pero su ocurrencia favorece el proceso, al paralizar y/o detener el desarrollo vegetativo. Respuesta al Aserrado. Cuando el aserrado se efectúa con mucha antelación a las condiciones que propician la floración, como es la ocurrencia de temperaturas nocturnas iguales e inferiores a 20 °C (Núñez-Elisea et al., 1996), ocasiona un efecto contrario al esperado, dando origen a un abundante crecimiento vegetativo (São Jose, 1997). Los estudios sobre la anatomía de la soldadura del injerto en mango señalan que el parénquima medular posee una capacidad notable de crecimiento, superior al de otras especies como el Aguacate (Shimoya et al., 1970). CONCLUSIONES
SUMMARY An
essay on mangoes was carried out by CENIAP-INIA (National Research Center for
Agriculture) in Maracay, Venezuela, during production years of 1999-2000 and
2000-2001. Mango trees of cultivars Haden, Tommy Atkins, Edwards and Kent,
grafted on "Criollo" that induces low height, spaced 6x6 m (278) pl
ha-1) were evaluated during full growth period in order to study
canopy effect of the shapes truncated pyramidal, square and free growth, with
cortical cutting and without cortical cutting or ring-shaped of fifty percent
of the main branches, over vegetative growth, flowering and
production.Treatments were: control trees in free growth without cortical
cutting (TSA), control trees in free growth with cortical cutting (TCA),
truncated pyramidal shape without cortical cutting (FPTSA), truncated
pyramidal shape with cortical cutting (FPTCA), square shape without cortical
cutting (FCSA), square shape with cortical cutting (FCCA). Variables studied
wee: increase of canopy volume (IVC), flowering percentage, yield (kg tree-1)
and productive efficiency. A completely randomized design with five
replications in a factorial arrangement (4x3x2) was used, having each tree
represent a plot. Results revealed that as pruning increased so did IVC, with
reduction of flowering and fruit yield. Productive efficiency of FPT was the
highest of the essay, and over time in increased its difference in relation to
FC and free growth (T). Cortical cutting did not show significant effect over
the variables studied. Mean yields (t ha-1), for the two years of
production, were: T 19.29, FC 14.72 and FPT 11.97; FPT and FC mean yields are
149% and 189% superior in relation to 7.5-8.5 t ha-1 of the
traditional system of planting (69 pl ha-1), with orchards of
similar age (seven to eight). Key
Words: Mangifera indica; canopy shape; cortical cutting; productive
efficiency and yield. BIBLIOGRAFÍA AVILÁN,
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