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ZONIFICACIÓN
AGROECOLÓGICA DEL CULTIVO DE LA NARANJA Sergio Benaccio, Raúl Cañizales y William Avilan BARQUISIMETO 1985
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Cuando hace tres años definimos las áreas de trabajo donde la Fundación INLACA profundizaría en sus actividades, quedaron claramente establecidos dos de gran importancia dentro de la agricultura del país: La ganadería y la fruticultura. En el tiempo que llevamos funcionando hemos desarrollado una serie de actividades que sabemos han sido bien recibidas por los productores y agrotécnicos, sobre todo aquellos dedicados a la ganadería de leche y a la citricultura. Hoy, cuando las condiciones del país han cambiado substancialmente, y que el Estado ve reducida la disponibilidad monetaria para su funcionamiento, lo que se traduce en recortes presupuestarios en instituciones que se dedican a la investigación y extensión agropecuaria, la Fundación INLACA decide iniciar un programa de publicaciones con el fin de dar a conocer aquellos trabajos de carácter científico que ayuden en el proceso de desarrollo de nuestra agricultura. El presente trabajo, con el cual damos inicio al programa de "Publicaciones Fundación INLACA", está avalado en su seriedad y objetividad científica por el FONAIAP, institución a la cual pertenecen estos tres destacados profesionales que realizaron esta "Zonificación del Cultivo de la Naranja en Venezuela", que como señala el Dr. Edmundo Monteverde en el prefacio" . . . servirá sin duda de base para estudios posteriores más detallados. . ." Deseamos sinceramente con esta primera publicación, así como con las que en el futuro realizaremos, dar una nueva contribución al desarrollo agropecuario del país. Lic. Daniel Madrid
Briceño
Dr. En Ciencias
Agrarias de la Universidad de Torillo (Italia). Especialización en Ecología Agrícola Miembro del Colegio de Ingenieros de Venezuela. Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos. Sociedad Venezolana de Ciencias del Suelo. Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. Asociación Latinoamericana de Fitotecnia. Sociedad Conservacionista del Estado Aragua. American Society of Agronomy. American Ecological Society. International Society for Tropical Ecology. Cargos: Investigador V del Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias (FONAIAP). Jefe de la Sección de Ecología Agrícola del Instituto de Investigaciones Agrícolas Generales (IIAG) del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP) del FONAIAP. Coordinador Nacional del Programa de Ecología Agrícola del FONAIAP y Miembro de Comisiones Asesoras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT). Durante ocho años fue Profesor en la Cátedra de Ecología Agrícola de la Facultad de Agronomía de la U. C. V. Participación activa en numerosas reuniones científicas nacionales e internacionales. Autor o coautor de tres libros y 67 trabajos científicos, la mayoría de ellos relacionados con la Ecología Agrícola.
Técnico en suelos y fotointerpretación, CEPERN-IPGH- Universidad Rural de Río de Janeiro. Especialización en suelos y fotointerpretación. Cargo: Investigador II del FONAIAP - CENIAP - IIAG. Autor de 25 publicaciones.
Ingeniero Agrónomo de la Universidad Central de Venezuela. Master of Science, Iowa State University, IOWA, U.S.A. Candidato a Ph.D. ISU. IOWA, U.S.A. Especialización en Biometría y Estadística Experimental. Miembro del Colegio de Ingenieros de Venezuela, Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos, Asociación Latinoamericana de Ciencias Agrícolas, Asociación Latinoamericana de Estadística Agropecuaria, Asociación para el Avance de la Ciencia, American Society of Agronomy, Soil Cience Society of Agronomy, Crop Cience Society of Agronomy, The Biometrics Society. Representante del CENIAP ante la Comisión de Estudios para Graduados de la Facultad de Agronomía de la U.C.V. Cargos: Investigador II, Jefe de la Unidad de Estadística Experimental, y de la Unidad Técnica Experimental del Campo de la Oficina de Análisis de Proyectos del FONAIAP. Jefe para la Región Central del Proyecto IBSNAT (International Benchmark Sites Network for Agrotechnology Tranfer). Jefe de la Oficina de Análisis de Proyectos del FONAIAP. Profesor de Cursos de ampliación de conocimientos en el área de estadística, del FONAIAP. Autor o coautor de más de 20 publicaciones. La existencia del cultivo de las cítricas en Venezuela como actividad rentable, es relativamente reciente. En la mayoría de las áreas citrícolas importantes, como son por ejemplo: los Valles Altos de Carabobo, Valles de Yaracuy y Caripe en el Estado Monagas, se ha producido un incremento constante del área sembrada. Este incremento ha ocurrido a finales de la década del 60 como consecuencia del estimulo producido por el establecimiento de plantas dedicadas al empaque de naranjas o a la elaboración de jugos concentrados para su posterior reconstitución en jugos: de naranja o naranjadas. Esos incrementos de superficie se han producido en áreas tradicionalmente dedicadas al cultivo, donde la incorporación de nuevas superficies tiene un limite. La siembra de áreas no tradicionales requieren de estudios climáticos como son: temperaturas, precipitaciones y estudios edáficos que permitan el establecimiento de plantaciones con condiciones edafoclimáticas favorables. En el estudio presentado por el Dr. Sergio Benacchio se indican las áreas donde las condiciones ambientales satisfacen las exigencias agroecológicas de la naranja, lo cual reduce mucho los riesgos de fracaso en su explotación. Además la delimitación de áreas no tradicionales en zonas bajas, puede servir de gran ayuda para su expansión, y especialmente para planes de autoabastecimiento a mediano plazo. Si bien la escala a 1:250.000 no permite un mayor nivel de detalle, y se indican grandes áreas potenciales, el trabajo, además de guía para la expansión de la frontera agrícola del cultivo, servirá sin duda de base para estudios posteriores más detallados, cuando se disponga de mayor información, y también para experimentación in situ. INGº AGRº EDMUNDO MONTEVERDE
A mediados de los años 60 en el país se implementan medidas restrictivas a la importación de frutas exóticas, lo cual obliga a una mayor expansión de la producción nacional de frutas, especialmente de naranjas. La agroindustria, que aunque incipiente era la mayor importadora, se constituye en aliciente para la expansión del cultivo y en la mejora de los rendimientos. Para el año 1984, debería estar sustentada por un 75 % de frutas tropicales producidas en el país. La nueva legislación dió un gran impulso a la producción de naranjas, también porque la agroindustria aseguraba un mercado confiable y seguro. La producción aumentó de 85.312 Tm. en 1961 a 262.690 Tm. en 1978, el correspondiente aumento de la superficie fue de 9.308 hás. en 1961 a 27.806 hás. en 1978. La producción unitaria pasó de 9.165 Kg/há. en 1961 a 9.447 Kg/há. en 1978. Para el año 1982 las estimaciones eran de 26.841 hás. con una producción de 244.633 Tm. de naranjas y un rendimiento unitario de 9.114 Kg/há. A continuación se indica la distribución de la producción por estado en 1961 y 1982
Según se puede apreciar en la tabla, el Estado Carabobo sigue siendo el principal productor, sin embargo, aunque la superficie sembrada de naranjas aumentó en el período 1961-1982 del 108 %, el aporte del estado a la producción nacional que en 1961 era del 34,6 % es en 1982 del 24,8 %, una disminución del 9,8 %. Esto se debe a la mayor expansión del cultivo en otros estados. Al estado Carabobo sigue el estado Yaracuy donde la superficie sembrada pasó de 749 hás. en 1961 a 3.844 hás. en 1982, un incremento del 986 %. Viene luego en orden de importancia el estado Monagas, tradicionalmente productor de naranjas, y donde la superficie sembrada en el periodo refleja un aumento del 176 %. En el mismo lapso en los estados Miranda y Lara se observa un ligero aumento de la producción, mientras ese aumento es mucho más notable en los estados Falcón, Aragua, Trujillo, Táchira, Anzoátegui y Distrito Federal. En años recientes se incorporan a la producción con un importante hectaraje los estados Bolívar, Mérida y Barinas. El estado Zulia constituye una excepción ya que el número de hectáreas de naranjas disminuyen en el periodo de 300 a 111. Otros estados como Cojedes, Apure, Guárico y Portuguesa y el Territorio Federal Delta Amacuro también contribuyen, aunque con menor cuantía a la producción. Lo expuesto indicaría que el cultivo de la naranja se ha extendido a todo el país y cada año ocupa nuevas áreas. Sin embargo los rendimientos siguen siendo bajos si se comparan con otros países productores. El promedio que en 1961 era de 9.165 Kg/há, en 1982 estaba previsto en1 0.131 Kg/ha., un incremento de apenas el 8 %. Demasiado bajo si se consideran los avances tecnológicos en la producción ocurridos en el mismo periodo. Entre los problemas que afectan al cultivo, según el diagnóstico conducido por el FONAIAP en 1980 figuran por orden de importancia: cosecha y transporte, mercadeo, zonificación, plagas y enfermedades, administración de fincas, suelos, prácticas agronómicas, riego y drenaje, fitomejoramiento. Si se considera un paquete tecnológico para el incremento de la producción y especialmente a nivel de rendimiento por hectárea, es evidente que la zonificación del cultivo es una prioridad y una necesidad ineludible. La producción de naranjas se encuentra en plena etapa de expansión, para cubrir una demanda en continuo incremento y que para el año 1980-81 era del orden de las 530.000 Tm., mientras la producción nacional cubría solamente poco más del 50 %. Se estima que para el autoabastecimiento de naranjas, sea para uso agroindustrial para producción de jugos y concentrados, como para uso directo como fruta de mesa, se necesitaría agregar 26.000 hás. al área de siembra actual, lo cual llevaría el total del área a naranjas a aproximadamente 53.000 has. Pero para abastecer al país en el año 1990, con un consumo previsto de 662.000 Tm., se necesitará un área de naranjas de 66.000 has., y para el año 2.000, para un consumo previsible de 861.000 Tm. de naranjas, un área de 86.000 hás. Esto equivale a más que triplicar el área actualmente bajo cultivo. La zonificación puede ayudar mucho en la escogencia oportuna de áreas aptas, como al mismo tiempo puede eventualmente indicar áreas marginales ya actualmente bajo cultivo. Las características y exigencias agroecológicas de la especie hacen que el cultivo de la naranja sea particularmente exigente en cuanto a áreas y situación ambiental. La satisfacción de esas exigencias es una de las condiciones más importantes para el aumento de la producción y la rentabilidad económica del cultivo. En esta zonificación se indican las áreas que potencialmente son las más aptas para la especie, y como tal puede constituirse en una guía útil para una mejor programación de la producción y expansión del cultivo. Se hizo la revisión bibliográfica de las exigencias agroecológicas de la especie, y características climáticas y edáficas de áreas productoras a nivel nacional y mundial. Esa información se amplió mediante consultas directas a investigadores, técnicos y productores. Se analizó la información agroclimática disponible a nivel nacional, con particular cuidado a la referente a temperatura, precipitación y evaporación. Siempre que fuera posible especialmente para las regiones más importantes para el cultivo se prepararon balances hídricos mensuales para suelos de textura moderadamente gruesa, textura media y textura fina, estimándose en 100 mm., 180 mm., y 270 mm., respectivamente su capacidad de retención de agua. Para el cálculo del balance hídrico se utilizaron datos de evaporación en tina Tipo A., cuando disponibles. Al no haber datos de tina se utilizó el método del "Thornthwaite distribuido". Como coeficiente de cultivo se utilizó globalmente 0.55. El balance hídrico constituye un elemento fundamental para la delimitación de áreas ecológicamente aptas para un cultivo, ya que la disponibilidad oportuna de agua en sus fases de crecimiento, desarrollo y maduración es quizás el factor crítico más importante en la determinación del rendimiento final. El balance hídrico es la diferencia entre la suma de la precipitación y el agua almacenada en el suelo, y el agua perdida por el cultivo y el suelo. Para calcularlo se necesitan: a) datos de precipitación; b) datos de evaporación, o, en su defecto, estimados de evapotranspiración potencial; c) una estimación de los requerimientos de agua del cultivo; d) información sobre la capacidad de almacenamiento de agua del suelo. a. Precipitación. No existiendo en el país mayor experiencia al respecto, y también con la finalidad de una más cautelosa estimación de los balances hídricos, se tomó como "lluvia efectiva", a los fines del cálculo, solamente el 80 0/0 de la precipitación real. b. Evapotranspiración potencial,(ETP). Se refiere al uso potencial de agua incluyendo evaporación desde suelo húmedo y vegetación húmeda. Depende de la demanda evaporativa potencial de la atmósfera y en consecuencia de la temperatura y el contenido de humedad de la atmósfera. Al haber tina de evaporación se utilizó esa información. Cuando no se disponía de datos de tina de evaporación, para el cálculo de la evapotranspiración potencial se utilizó la metodología de Thornthwaite, modificándola según el método del "Thornthwaite distribuido" (60) para el logro de valores mensuales de ETP más acordes al periodo y la localidad. Esos valores luego fueron divididos por 0,70 para obtener estimados de evaporación en tina. Esta metodología supone distribuir el total de ETP anual, calculado según el método Thornthwaite, para el cual se necesitan solamente valores de temperatura y fotoperíodo, de conformidad con el 0/0 de ETP que corresponde al mes en análisis, y basándonos en datos reales de tina de evaporación de una estación cercana a la localidad. c. Estimación de los requerimientos de agua del cultivo. Estos varían según la fase de crecimiento y desarrollo. Por lo general son bajos en la primera fase de crecimiento, alcanzan el máximo en el periodo inmediato que precede la floración y en el período de reproducción y formación del fruto, y luego disminuyen con el acercarse de la maduración del fruto. Para la estimación de los requerimientos de agua se hace uso de coeficientes que indican la relación existente entre la evapotranspiración potencial del cultivo en las distintas fases de crecimiento y desarrollo y la demanda evaporativa potencial de la atmósfera. A los fines de este trabajo, y por tratarse de un cultivo arboreo perenne, se utilizó un coeficiente global, 0,55, calculado experimentalmente por Posadas del Río en zonas de clima árido y semiárido de México, lo cual nos permitió una estimación enmarcada en un rango de mayor seguridad, que si se hubiera utilizado en coeficiente obtenido en áreas más húmedas. Multiplicando el coeficiente global por los valores mensuales de evaporación en tina se obtuvieron los requerimientos mensuales de agua del cultivo. d. Almacenamiento de agua en el suelo. Está representado por el agua proporcionada directamente por la precipitación durante el periodo, más la cantidad previamente almacenada. Se obtuvo sustrayendo a la lluvia efectiva la ETP calculada para el cultivo, sumando siempre el almacenaje del mes anterior, hasta un máximo de 100 mm. para suelos de textura moderadamente gruesa (franco -arenosos), 180 mm. para suelos de textura media (francos, franco-arcillo-limosos, franco-arcillosos), y 270 mm. para suelos de textura fina (arcillo-arenosos, arcillo-limosos, arcillosos). El cálculo se hizo en base a una profundidad de 100 cm. del perfil del suelo, suponiendo esa una profundidad adecuada para la explotación radicular del cultivo. El cálculo de los balances hídricos, solamente se efectuó para estaciones con datos reales de precipitación, y luego se extrapoló esa información a áreas cercanas carentes de ella. Esos balances hídricos, la altitud, la exposición de la vertiente, el tipo general de vegetación y suelos, y la información de gente del lugar sirvieron de base para la estimación de la aptitud del área para el cultivo. Además de la información agroclimática se analizaron los mapas de asociaciones de grandes grupos de suelo, geomorfológicos, de uso actual de la tierra, de vocación de uso bajo diferentes sistemas de manejo, aguas subterráneas, estudios agrológicos locales, unidades agroecológicas homogéneas; y de cualquier otro tipo de información que fuera considerada de utilidad. Sin embargo, en términos generales se puede afirmar que la información referente a suelos en las áreas que desde el punto de vista agroclimático son potencialmente las mejores, como valles intramontanos y laderas con terrazas, es muy escasa o inexistente. Por otra parte en mapas a escala 1:250.000 es muy difícil delimitar áreas en base a tipos específicos de suelo. Consecuentemente, aunque siempre que posible se tomó en consideración ese factor, a falta de esa información se consideró la vegetación natural existente y se le dió particular peso al aspecto climático. En lo referente a exigencias agroecológicas del cultivo se tomaron en consideración los siguientes aspectos: a. Calidad de la naranja y clima. Depende si es naranja de jugo o de mesa. En el primer caso sobresalen por su importancia las variedades Valencia y Pine-apple, óptimas para la extracción de jugos y producción de concentrados. En el segundo caso sobresale la variedad California, Mientras en la naranja de jugo tiene mayor importancia la cantidad y calidad del jugo, en la naranja de mesa tiene también particular importancia la cantidad y calidad de la pulpa. De conformidad con la literatura mundial el clima es el factor más importante con relación a duración del período de crecimiento y maduración, calidad del fruto y rendimiento. En el trópico se acortan las etapas de crecimiento y desarrollo del cultivo, cuando se comparan con regiones subtropicales y mediterráneas productoras de naranjas. A menor elevación sobre el nivel del mar corresponde un desarrollo y una madurez más rápida del fruto, pero la calidad mejora con la elevación. Aumentando la altitud mejora la coloración tanto de la concha como la de la pulpa, los frutos se hacen más pequeños pero aumentan los grados Brix o porcentaje de sólidos solubles (la mayor parte constituida por azúcares) en el jugo. Consecuentemente mejora la calidad del jugo para su procesamiento. Esto es de la mayor importancia para la industria procesadora, y por consiguiente para el productor que tiene un mercado asegurado; ya que es más fácil lograr una relación grados Brix/acidez que sea superior a doce (12), el limite establecido para asegurar un buen rendimiento en la obtención de concentrado congelado. También con el aumento de la elevación, el fruto puede permanecer más tiempo almacenado en el árbol sin sufrir daño, lo cual facilita las operaciones de cosecha y mercadeo. Por esas consideraciones se recomienda que la naranja no se siembre por debajo de los 500 m. en los trópicos. Sin embargo en investigaciones recientes, conducidas en los Llanos Altos Occidentales, se encontró que la naranja de jugo variedad "Valencia" puede darse bien en altitudes muy por debajo de ese limite, como son las de los Llanos de Portuguesa cercanos a Guanare. A menor altitud se acorta el periodo de maduración y también el de conservación de la calidad de la naranja para su procesamiento. En el caso especifico de Portuguesa habría que cosecharla en los meses de Diciembre y Enero, cuando ocurren los más altos porcentajes de contenido de jugo y las mejores relaciones de sólidos solubles/acidez. Estas observaciones abren una nueva perspectiva al cultivo de la naranja de jugo en el país, que hasta ahora había sido relegada casi exclusivamente a áreas montañosas de poca elevación. Ciertamente el cultivo de la naranja en áreas planas y baja altitud necesita de mayor investigación. Caben esperar, especialmente en los Llanos Occidentales, problemas de drenaje, acidez de los suelos; en otras partes bajas del país, problemas de acidez y pobreza de los suelos. Además a menor altitud aumenta la temperatura. La naranja se adapta bien a altas temperaturas diarias, pero su calidad es muy favorecida por bajas temperaturas nocturnas, como también por una humedad atmosférica relativamente alta y brisas suaves. Estas exigencias sugirieron los criterios ecológicos de escogencia de áreas para el cultivo. El cultivo de la naranja de jugo con fines industriales supone un cierto nivel de inversión y de tecnología, escogencias de suelos con buen drenaje, fértiles y con un pH neutro, características que pueden encontrarse en muchos suelos de terrazas de valle y piedemonte y también en muchos suelos aluviales. También se suponen labores correctivas del drenaje tanto interno como externo, cuando necesarias, ya que la naranja no tolera el aguachinamiento; la utilización del encalado para mejorar el pH, el uso de abonos y riego complementario. La gran diversidad de situaciones edáficas que presenta el país tanto en macro-escala a nivel nacional, como en microescala a nivel de municipio, y frecuentemente a nivel de parcela, hacen prácticamente imposible indicar áreas "edafologicamente aptas", sin enmiendas, para el cultivo. En muchos casos, por su característica de cultivo arboreo perenne, y con un sistema racicular relativamente superficial, este cultivo prospera muy bien en áreas que agroecológicamente han sido clasificadas en clases V subclases VI, VII y VIII de capacidad de uso de la tierra, lo cual confirma más aún la importancia determinante que tienen los factores climáticos sobre el cultivo. Por estas razones, aún tomando en cuenta, siempre que fuera posible y existiera la información correspondiente, el factor edáfico, se tuvieron particularmente presentes los aspectos climáticos de la región. Temperaturas altas de día y relativamente bajas de noche, insolación oderada, brisas moderadas, una humedad atmosférica un poco alta, son características bastante comunes en los valles intramontanos y áreas de piedemonte, donde también el factor hídrico es generalmente más favorable al cultivo, por una mejor disponibilidad de agua en el suelo. Son esos factores los que mayormente influyen en la producción y calidad de la naranja. En base a ello a los fines de esta zonificación se acordó indicar áreas potencialmente prioritarias, tanto a los fines de investigación que de explotación comercial para el cultivo. También se indicaron áreas que son potenciales, pero donde el cultivo puede tener más inconvenientes o restricciones de orden agroecológico con relación a la calidad del producto final. Esta zonificación es primeramente para naranjas de jugo, aunque las áreas indicadas por encima de los 600 m.s.n.m. son aptas también para la naranja de mesa de variedad "California". La zonificación se efectuó sobre mapas base a escala 1:250.000. Hubo varias razones para no escoger otra escala. La mayoría de los estudios edafoclimáticos han sido conducidos a esa escala, y la zonificación se queda que tuviera un alcance de área nacional, con la limitante, que por lo escaso de la información existente hubo que considerar únicamente el área al norte del río Orinoco. Localmente, a nivel de áreas restringidas, en algunos casos hay información a nivel de escalas menores, 1:100.000, 1:50.000, 1:25.000 y hasta menos. Pero por las características propias del cultivo son muy pocas las áreas naranjeras con estudios edafoclimáticos a nivel de escalas menores, más bien muchas de ellas carecen casi completamente de información. En cualquier caso esta es solamente una zonificación preliminar que necesariamente deberá ser continuada y mejorada a través de trabajos de zonificación a nivel de área y escala mucho más pequeñas. La zonificación está distribuida en 21 mapas a escala 1:250.000, identificados con el nombre del centro urbano más importante. Las áreas naranjeras, o potencialmente naranjeras, son coloreadas de gris, las que se consideran reúnen las características más favorables para el cultivo, y por ello deberían tener prioridad tanto a los fines de investigación como de la explotación comercial; las que presentan características menos favorables, especialmente en el aspecto climático, y en particular de la temperatura, son representadas con un rayado. Como ya se indicó en la metodología, se consideró únicamente el área al norte del río Orinoco, sin embargo aparentemente hay un buen potencial para la producción de la naranja también en ciertas áreas al sur del Orinoco, especialmente en el Estado Bolívar. Nota importante: Se hace notar que la delimitación de las áreas potencialmente naranjeras en los mapas fue hecha por consideraciones de aptitud en base a situación climática y edáfica. Sin embargo debido a la gran variedad que presentan los suelos y frecuentemente la topografía, también dentro de un área restringida, se ha considerado conveniente, y útil, hacer un estimado de área que seria potencial para el cultivo dentro de cada sector. Ese estimado puede variar desde el 5 hasta el 35% del área indicada, lo cual implica que los mapas son muy útiles como guía, pero la escogencia final del área de cultivo, dentro de la indicada, es una tarea importante donde los factores edáficos y topográficos serán decisivos, como también el nivel tecnológico aplicado. Otro factor de tener muy presente es el abastecimiento de agua al cultivo. En muchas de las áreas indicadas, la falta de precipitación en un periodo largo, superior a tres meses, puede constituirse en una severa limitante del rendimiento final, por lo cual, habría siempre que contar con un mínimo de posibilidades para el riego complementario al momento de establecer una plantación. El estimado de hectáreas potenciales para el cultivo cubre las áreas primarias y las áreas secundarias. Esta división responde a un análisis de factores que eventualmente podrían afectar la calidad de la naranja, sin embargo se ha demostrado que con la tecnología apropiada se puede lograr jugo de óptima calidad también en áreas que agroecológicamente se pueden clasificar como secundarias, es decir, con mayores limitantes. Conviene insistir sobre la necesidad de utilizar esta zonificación con un criterio conservador. Muchas de las áreas indicadas como potenciales, con referencia particular a las indicadas "áreas secundarias", pueden, y lo son en muchos casos, "áreas primarias" para otras especies de cultivo, que quizás son económicamente más rentables. Sin embargo, con la prudencia que aconseja el caso, ya que para el cultivo de la naranja, en áreas bajas en Venezuela existe muy poca investigación, no cabe duda que las "áreas secundarias" pueden representar un potencial enorme para la expansión del cultivo y el autoabastecimiento de jugo en el país. ESTADO ZULIA Las mejores áreas naranjeras potenciales del Estado Zulia se encuentran en los valles intramontanos de la Serranía de Perijá. En los Distritos Mara y Maracaibo en los valles del río Guasare y el río Socuy. En el Distrito Perijá en el valle del río Lajas y los vallecitos de los diferentes ríos y quebradas que bajan de la vertiente este de la Serranía entre el río Palmar y Machiques. También se indica una franja de 10 -15 Kms. de profundidad en el piedemonte donde se estima que el cultivo de la naranja es todavía posible, pero el clima es mucho menos favorable especialmente en lo referente a temperatura. Esas áreas están comprendidas en las zonas de vida del Bosque muy Húmedo Premontano y Húmedo Premontano. Es una región con humedad bastante alta, brisas moderadas, y un periodo lluvioso de entre 7 y 10 meses de duración. La precipitación varia entre 1581 mm. anuales en el piedemonte a la altura de Cerro Negro, 1387 mm. en El Diluvio a la desembocadura del valle intramontano del río Palmar, 1557 mm. en Las Lajas en el valle del río Lajas, 1436 mm. en Rosarito al noroeste de Villa del Rosario, 1889 mm. en Medellín en el piedemonte al oeste de Machiques y 1526 mm. en Machiques. Los meses verdaderamente secos en la región son Enero, Febrero y Marzo, sin embargo, también en ese período caen siempre algunas lloviznas. Al sur de Machiques son consideradas favorables para el cultivo las áreas de la vertiente este de la depresión que separa la Sierra de Motilones de la Serranía de Abusanqui, desde El Tocuco hasta el Río del Norte en la frontera con Colombia. Esta franja pertenece a los Distritos Perijá y Colón. El área se encuentra en la zona de vida del Bosque muy Húmedo Premontano y es recorrida por varios ríos y quebradas. En El Tocuco la precipitación es de 2556 mm. al año, y solamente Enero y Febrero son meses secos. En toda el área de la Sierra de Perijá se observa que el régimen de precipitación es bimodal, y la curva de precipitación presenta una inflexión en los meses de Junio, Julio y Agosto, siendo los meses más lluviosos Mayo, Junio, Septiembre, Octubre y Noviembre. (Anexo 1) No hay registros de temperatura en el área montañosa donde se escogieron las áreas para el cultivo. En las áreas planas del piedemonte la media varia desde 27.40ºC en La Cabaña al norte, a 28.4ºC en Machiques y 26.8ºC en Encontrados al sur. Por la circulación atmosférica típica de la cuenca del Lago de Maracaibo, la disposición de los valles en la Sierra de Perijá, y la abundancia de agua en el área, cabe esperar que independientemente de la variación de la temperatura con la altitud, la situación térmica en ese sistema montañoso sea bastante diferente que la que se observa en las partes planas bajas. Sin embargo, en la franja baja del piedemonte que se ha indicado como potencial para el cultivo, la que va desde el río Palmar al norte de Machiques, hasta el río Negro al sur, la mayor limitante del cultivo puede ser la temperatura, particularmente la nocturna. En los valles se encuentran suelos moderadamente desarrollados y estructurados, con topografía de terrazas altas. En los valles cercanos a Machiques predominan Alfisoles y Oxisoles. En el sector Palmar-Machiques predominan las texturas franco-arcillosa y franco - arenosa, pH neutro, baja fertilidad, sin problemas de salinidad. En el piedemonte los suelos son franco-arcillosos, con pH ácido, baja fertilidad y sin problemas de salinidad. Más al norte los suelos de los valles del Lajas, Socuy y Guasare son más pesados, con predominio de suelos franco-arcillosos, baja fertilidad, pH alcalino y con algún problema de salinidad. En general en los valles se estima que del 10 al 25% del área indicada es apta para naranja. En el valle entre la Sierra de Motilones y la Serranía de Abusanqui predominan los Inseptisoles de texturas franco-arcillosa, la fertilidad es baja, el pH de neutro a ácido, no tienen problemas de salinidad, y se estima que el 25% del área es apta para el cultivo. En la parte más llana del piedemonte hay suelos con poco desarrollo o poca evolución, bien estructurados. La topografía es plana con poca pendiente. Más al sur hacia Encontrados los suelos son más evolucionados y ácidos, además de ser húmedos casi todo el año. La topografía es de terrazas estables. Las principales limitaciones al cultivo en el área son la temperatura y el exceso de humedad edáfica. En general en la franja del piedemonte se estima que no más del 25% del área indicada tiene condiciones edáficas favorables al cultivo, agravándose la situación al sur de Machiques. Se ha indicado también como favorable al cultivo una franja de 3 . 5 Kms. de ancho, entre el río Guayabanes y el río Trio, en el Distrito Colón en el sureste del Lago de Maracaibo, en zona de vida de Bosque Húmedo Tropical. En el área la precipitación supera los 2000 mm. anuales y presenta una curva bimodal con inflexión en los meses de Julio, Agosto y Septiembre. Las altas temperaturas de la zona pueden ser un factor limitante del rendimiento. Por ello es aconsejable, antes de cualquier explotación comercial del cultivo en el área, como también en el piedemonte de la Sierra de Perijá, algún tipo de plantación de prueba. Un estimado tentativo del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado es el siguiente: Valle del Guasare: 2250 hás., con un área primaria de 1250 hás. Valle del Socuy: 1950 hás., con un área primaria de 700 hás. Sector, Machiques-Palmar y Valle del Río Lajas: 19.700 hás. con un área primaria de 950 hás. en el Valle del Lajas. Sector, Sierra de Motilones-Serranía de Abusanqui: 5.100 hás. (área secundaria). Sector, Río Guavabanes - Río Frío: 1.600 hás (área secundaria). Esto indica que el Estado Zulia tendría un área potencial para el cultivo de la naranja equivalente a 30.600 hás., de las cuales 2.900 hás., por sus características, deberían considerarse como área primaria. ESTADO TÁCHIRA En el Estado Táchira se han considerado como áreas potenciales para el cultivo: el Valle del Río Carapa, entre Rubio y Bramón en el Distrito Junín, el área está en la zona de vida de Bosque Húmedo Premontano. La precipitación media anual es de 1215 mm. Es una zona Típicamente cafetalera, sin embargo es factible también el cultivo de la naranja. El área de Santa Ana en las cabeceras de los ríos Quirimari y Burga en el Distrito San Cristóbal, en zonas de vida de Bosque Húmedo y muy Húmedo Premontano y Bosque Húmedo Tropical. Las cabeceras del río Uribante en el Distrito Cárdenas en zonas de vida de Bosque muy Húmedo Premontano y Bosque Húmedo Tropical. Récords pluviométricos de esas áreas registran 1771 mm. anuales de precipitación en la Hacienda El Dorado y 2229 mm. en La Copé, siendo Enero, Febrero y Marzo meses secos. (Anexo 2). Otra área potencial es el valle del Torbes desde la confluencia del Cimaral hasta San Cristóbal en los Distritos Cárdenas y San Cristóbal. El Valle se encuentra en la zona de vida del Bosque Húmedo Premontano. La precipitación en Cordero en la parte central del área es de 1144 mm. anuales. La temperatura media, tomando como referencia San Cristóbal es de 22.2ºC, la amplitud térmica media diaria 12ºC, la humedad relativa media 84%. Son también aptos para el cultivo el Valle del Río La Grita, desde La Grita hasta La Fría, y los vallecitos de los ríos Caliche, Capire, Jovilla, Umuquena, Morututo en el Distrito Jáuregui. En el mismo Distrito se ha indicado como potencial una amplia franja de tierras planas y bajas que se extienden desde La Fría hasta el río Escalante a ambos lados de la carretera panamericana, en una profundidad que varía entre 5 y 10 Kms. El área pertenece a los Distritos Panamericano, Jáuregui y Ayacucho y está ubicada en la zona de vida del Bosque Húmedo Tropical. Se ha indicado porque la amplitud diaria de la temperatura y su posición de piedemonte son favorables en principio al cultivo, aunque no puedan esperarse altos rendimientos. El valle de La Grita está dentro de las zonas de vida del Bosque Húmedo y muy Húmedo Premontano y presenta situaciones muy contrastantes entre sí. En Seboruco caen un promedio de 842 mm. de precipitación anual, siendo meses relativamente secos Enero, Febrero, Marzo, Julio y Agosto. A escasos 10 Kms. hacia La Fría, en las Mesas de Seboruco la precipitación alcanza los 2101 mm. anuales y prácticamente no hay una época seca bien definida. En La Fría la precipitación media anual es de 2631 mm. En ambos casos el régimen de precipitación es bimodal con una clara inflexión de la curva en los meses de Julio, Agosto y Septiembre. La temperatura media en La Grita es de 18.9ºC y la amplitud media diaria de 11.7ºC. En la Fría la temperatura media es de 27.2ºC y la amplitud media diaria 11.9ºC. En los valles del Torbes, y la región de Santa Ana y Rubio predominan Inseptisoles y Entisoles. En las partes altas son suelos de poco desarrollo, bien estructurados, mientras en !a topografía plana del valle son poco evolucionados y también poco estructurados. Del 10 al15% del área indicada se presta al cultivo de la naranja. En el valle del Seboruco hay predominio de Entisoles e Inseptisoles con un 15% del área apta para el cultivo. En el piedemonte hacia La Fría se encuentran suelos con poca evolución, bien estructurados, y con ciertos problemas de drenaje; la topograía es de planicies aluviales y colinas. Predominan los Alfisoles e Inseptisoles, pero por diferentes motivos se estima que no más del 15-25% del área indicada presenta condiciones que son favorables al cultivo. En general en las áreas indicadas en la vertiente andina oeste del Estado Táchira los suelos son de textura franca o franco-arcillosa, de moderada fertilidad, pH neutro o moderadamente alcalino, sin problemas de salinidad. Por la vertiente este de los Andes se consideran aptas las áreas altas de los valles de los ríos Navay y Camburito y la franja de tierras bajas del piedemonte entre El Piñal y el río Capara en una profundidad de 5-10 Kms., siguiendo aproximadamente la carretera Barinas-San Cristóbal en el Distrito Libertador. Toda el área, con excepción de la parte alta de los valles que se encuentran en la zona de vida del Bosque muy Húmedo Premontano, está en la zona de vida del Bosque Húmedo Tropical. La precipitación es muy alta, 2753 mm. anuales en Doradas, 2182 mm. en Navay, por lo cual puede haber problemas de drenaje en la temporada de lluvias. Pero contrariamente a lo que ocurre en la vertiente oeste, en la vertiente este de los Andes la curva de precipitación es unimodal, y los meses de Junio, Julio, Agosto, Septiembre y Octubre son los más lluviosos; además se presenta un periodo seco muy bien definido en los meses de Enero, Febrero y Marzo. (Anexo 2). Las temperaturas medias son altas, pero en el piedemonte de noche refresca bastante. En los valles de la vertiente este predominan los Inseptisoles; una buena parte del área se inunda cada año y los problemas de mal drenaje aumentan yendo de La Pedrera hacia El Piñal. Debido a esto se estima que no más del 10-15% de lo indicado es apto para el cultivo. El piedemonte presenta suelos pocos desarrollados, moderadamente estructurados, livianos, y ácidos, con predominio de Alfisoles e Inseptisoles. En l¡nea general los suelos de la vertiente este son franco-arenosos y franco-arcillosos, de baja fertilidad, pH ácido, sin problemas de salinidad, La topografía varia desde la de colinas y terrazas altas hasta la de bancos y bajos con mal drenaje. Solamente 10% del área indicada de piedemonte no presenta limitaciones edáficas para el cultivo. En general esta área es crítica para el cultivo porque puede ocurrir inundación y también por la acidez de los suelos, sin embargo con el manejo apropiado se pueden lograr buenos rendimientos. Una estimación aproximada del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado es la siguiente: Sector Rubio- Delicias, 1400 hás. (área primaria). Sector Santa Ana - Torondoy - Caracaros, 1.700 hás. (área primaria). Valles del Torbes al norte de San Cristóbal, 440 hás. (área primaria). Valle del Uribante, 560 hás. (área primaria). Sector de San Juan de Colón, 750 hás, (área primaria). Sector La Fría - Coloncito - Río Escalante, 16.200 hás. (área secundaria). Valle de La Grita, 450 hás. (área primaria). Valle del Escalante, 300 hás. (área primaria). Valle del Navay, 500 hás. (área primaria). Valle del Camburito, 500 hás. (área primaria). Sector El Piñal - Río Caparo, 4.070 hás. (área secundaria). Esto hace un gran total de 26.870 hás. que dispondría el Estado Táchira para el desarrollo del cultivo, de las cuales 6.600 hás. estarían ubicadas en áreas primarias. ESTADO MÉRIDA Se consideran como áreas potenciales primarias el Valle del Río Mocotíes, desde las cercanías de Bailadores hasta Santa Cruz; una franja de aproximadamente 5 Kms. de ancho que se extiende desde Zea hasta la Mesa Bolivar; tierras estas comprendidas en los Distritos Rivas Dávila y Tovar. Son áreas ubicadas en las zonas de vida de Bosque muy Húmedo y Húmedo Premontano. La precipitación media anual en la zona es alrededor de 1100 mm. La temperatura media medida en Bailadores es de 18.1°C, con máximas medias de 22.9ºC, y mínimas medias de 13.4ºC, la amplitud media diaria es de 8.7ºC. Siguiendo el esquema típico de la vertiente oeste de los Andes y de la cuenca del Lago de Maracaibo, el régimen de precipitaciones es bimodal con una reducción en los meses de Julio, Agosto y Septiembre. Son meses relativamente secos Enero, Febrero y Marzo. (Anexo 3). En el piedemonte se ha indicado como potencial (con rayado) una amplia faja de 5 a 10 Kms. de profundidad, que se extiende desde el río Escalante hasta el río Pocó, y comprendida en los Distritos Alberto Adriani, Andrés Bello y Justo Briceño. Esta faja se encuentra mayormente en la zona de vida del Bosque Húmedo Tropical, pero tiene estribaciones en valles, como los de los ríos Escalante, Chama, Capaz, Tucán, Torondoy y Chirurí, donde la zona de vida vana desde el Bosque muy Húmedo Tropical a las del Bosque Húmedo y muy Húmedo Premontano, como es el caso del área de La Azulita en la cuenca del río Capaz. La precipitación en esta faja está alrededor de los 1900 mm., siendo Febrero, Junio, Julio, Agosto los meses en que llueve menos. En el área no hay un periodo seco bien definido y esto podría ser un factor limitante para el cultivo. (Anexo 3). La temperatura media en El Vigía es de 26.5ºC. En los valles indicados los suelos son poco y muy poco evolucionados, presentan buena estructura. Predominan los Inseptisoles, de texturas franca y franco-arcilloso-arenosa, moderada fertilidad, pH moderadamente ácido, sin problemas de salinidad. Un 15-20% del área indicada presenta condiciones edáficas favorables al cultivo. En el piedemonte predominan los Alfisoles e Inseptisoles, muchas áreas tienen problemas de mal drenaje. Posiblemente no más del 20% de ellas es apta para el cultivo. La topografía típica es de pie de monte y montañas. En la vertiente este de los Andes existe un potencial para el cultivo en la parte correspondiente al estado en una pequeña área entre el río Caparo y el río Camburito, en el Distrito Arzobispo Chacón. Hay predominio de Inseptisoles, la acidez es bastante alta, sin embargo las condiciones son mejores que en los valles más al sur, se estima un 10% de área apta. Un estimado del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado es el siguiente: Sector Río Escalante - Tucani - Arapuey, 10.625 hás. (área secundaria). Sector Río Escalante - Zea - Río Chama, 2.900 hás. (área primaria). Valle del Mocotíes, 250 hás. (área primaria). Valle del Capaz, 2.700 hás. (área primaria). Valles del Torondoy - Capiú - Chiruri - Muyapa, 800 hás. (área primaria). Sector Río Caparo - Río Camburito, 300 hás. (área secundaria). El total de área potencial para el cultivo de la naranja en el estado Mérida seria de 17.575 hás., de las cuales 6.650 tienen condiciones ambientales que las hacen prioritarias para su desarrollo. ESTADO TRUJILLO En el Estado Trujillo se ha identificado una zona potencial para el cultivo en una franja en la vertiente oeste de los Andes, que se extiende desde el río Pocó hasta Isnotú - Betijoque; y en el piedemonte los valles de los dos Pocó y Buena Vista. Mientras en el primer caso el área se encuentra en las zonas de vida del Bosque Húmedo Premontano y del Bosque muy Húmedo Premontano, en el caso, de las áreas de piedemonte la zona de vida es del Bosque Húmedo Tropical. El área indicada está comprendida en los Distritos Escuque y Rafael Rangel. La precipitación varia entre los 850 y los 1300 mm. anuales, disminuyendo de sur a norte. (Anexo 4). Otras áreas aptas se encuentran en el Distrito Valera en los valles de los ríos Momboy y Motatán al sur de Valera, y de los ríos Motatán y Jiménez al norte de Valera. Estos valles están en las zonas de vida del Bosque Seco Premontano y Bosque Seco Tropical. La temperatura es favorable para el cultivo, pero el factor hídrico puede constituirse en una limitante si no se cuenta con riego complementario, a menos que se cultive en la parte baja del valle. La precipitación en Mendoza Fría es de 705 mm. anuales, en,'Valera de 973 mm. Se observa un esquema bimodal, con una disminución de la precipitación en Junio y Julio. Areas más favorables son las de los vallecitos entre Trujillo y Valera, como el valle de San Lázaro, y los valles al norte de Trujillo en la región de Santa Ana y Flor de Patria, un área en zonas de vida de Bosque Húmedo y muy Húmedo Premontano en el Distrito Trujillo. El valle del Motatán al norte de Valera es un área potencial siempre si se cuenta con riego complementario. Lo mismo se puede afirmar por la parte sur-occidental de los Llanos de Monay. Hacia el piedemonte estos llanos son favorables al cultivo especialmente a la derecha del río Manoicito en el Distrito Carache, área en la zona de vida del Bosque Húmedo Premontano. La precipitación en el valle del Motatán al norte de Valera está alrededor de los 1000 mm, anuales, pero el balance hídrico es siempre negativo por la elevada evaporación. En Pampán y Monay los promedios de precipitación están alrededor de los 1450 mm., una situación mucho más favorable al cultivo. El régimen es bimodal en toda el área, pero al norte de Valera en el eje Motatán - Agua Viva los meses de Junio y Julio son prácticamente meses secos, lo mismo que Enero, Febrero y Marzo. (Anexo 4). Más al norte en el mismo estado se pueden encontrar pequeñas áreas aptas para el cultivo en los alrededores de Chejendé y Cuicas en el Distrito Carache, y El Paradero en el borde con el Zulia, en zonas de vida de Bosque Húmedo y muy Húmedo Premontano. En la vertiente este, el valle del río Boconó en el Distrito del mismo nomb~e, ofrece buenas posibilidades al cultivo. El valle se encuentra en zonas de vida de Bosque Húmedo Premontano y Bosque Húmedo Tropical y la temperatura es favorable. La topografía sin embargo puede constituirse en un factor de limitación para el cultivo en una parte importante del valle. El total de precipitación en Boconó es de aproximadamente 1000 mm. anuales, pero el régimen no es bimodal como en el restante del estado, por corresponder el valle a la vertiente este de los Andes. Los suelos del piedemonte son bastante evolucionados; predominan los Alfisoles seguidos por los Inseptisoles. La textura es franco-arcillosa, la fertilidad es baja, el pH relativamente ácido. En áreas con topografía de colinas y más altas los suelos presentan poco desarrollo, pero buena estructura. En general en los valles predominan los Inseptisoles con texturas franco-arenosa y arcillosa, baja fertilidad, pH neutro a moderamente alcalino, con problemas de salinidad en algunas áreas. En las terrazas y partes altas predominan los Alfisoles. Los suelos son mayormente de textura franco-arcillosa, con muy baja fertilidad, pH moderamente ácido, sin problemas de salinidad. El área apta para el cultivo en los valles indicados es alrededor del 5-15%, mientras que en el piedemonte el área apta no es mayor del 20-25% en razón de problemas de drenaje, acidez y otros. Un estimado del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado es el siguiente: Sector Arapuey - Buena Vista - Sabana de Mendoza, 3.600 hás. (área secundaria). Sector La Mesa del Palmar. Isnotú, 1.300 hás. (área primaria). Sector Mendoza - Valera - Embalse de Agua Viva, 2.680 hás. (área secundaria). Sector San Lázaro - Trujillo, 400 hás. (área primaria). Valle del Mombay al sur de Valera, 30 hás. (área primaria). Valle del Motatán al sur de Valera, 30 hás. (área primaria). Sector Monay - Agua Viva, 4.400 hás. (área secundaria). Sector de Santa Ana, 250 hás. (área primaria). Valle del Boconó, 1.000 hás. (área primaria). Sector de Chejendé, 125 hás. (área primaria). Las áreas indicadas forman un gran total de 13.815 hás. con potencial para la naranja, de las cuales 3.135 estarían en áreas primarias para el cultivo. ESTADO BARINAS En el Estado Barinas se ha identificado como apta para el cultivo una franja del piedemonte que se extiende desde Punta de Piedras hasta Boconoíto. Esa franja sigue la carretera Guanare-Barinas-San Cristóbal y en general no se extiende más de 5-8 Kms. en el lado este de la carretera, mientras que en el lado oeste su profundidad puede ser mucho mayor en algunos valles de los ríos que bajan de los Andes. Entre esos valles están los de los ríos Paguey, Santo Domingo, Calderas, en los Distritos Bolívar y Barinas; los valles de los ríos La Yuca, Masparro y Boconó en los Distritos Barinas, Obispo y Arvelo Torrealba. Toda el área indicada pertenece a las zonas de, vida del Bosque muy Húmedo Premontano en la parte más alta y colinosa del piedemonte, y del Bosque Húmedo Tropical en la parte plana más baja. La precipitación va en aumento de norte a sur y de este a oeste. (Anexo 5). En La Marqueseña, en el extremo norte de la franja, el promedio anual de precipitación es de 1573 mm.; en Punta de Piedra (Estado Táchira) en el extremo sur es de 2223 mm. En Barinas en la parte baja del piedemonte a 185 m. de altitud el promedio es de 1492 mm. En Barinitas a 450 m. es de 2623 mm., y en Altamira más al oeste a 900 m. es de 2959 mm. Toda la región es caracterizada por mesoclimas Húmedo y Subhúmedo Húmedo. Aunque hay siempre alguna llovizna en el periodo, son secos los meses de Diciembre, Enero, Febrero y Marzo, mientras Mayo, Junio, Julio, Agosto, Septiembre y Octubre son meses muy lluviosos, con precipitaciones mensuales entre los 200 y 400 mm., lo cual puede crear problemas de inundación y aguachinamiento en áreas que no tengan asegurado un buen drenaje. (Anexo 5). En toda esa área de piedemonte desde Barinas hasta La Pedrera los valles son angostos y los ríos de poco cauce, pero son cuencas muy poco intervenidas y poco erosionadas, suelos generalmente livianos y ácidos, muy profundos, más de 1 m., y con una gran acumulación de materia orgánica; encontrándose suelos Tropohumult (Ultisoles), Humitropept (Inseptisoles), Tropodult (Ultisoles). La, topografía es de bancos bajos con mal drenaje y de colinas y terrazas altas. En la parte plana pueden encontrarse suelos pesados y arcillosos con problemas de drenaje que van aumentando de norte a sur. Por el contrario en los valles del Caparo, Suripá, Santa Bárbara, Socopó, Singuis, Acequia, Canaguá, Curbatí y Paguey los suelos son franco-arenosos y arenosos, de baja a moderada fertilidad, pH de ligeramente ácido a ácido, sin problemas de salinidad. En general se estima que el 15% de los valles, donde predominan los Inseptisoles y del 10 al 15% del piedemonte donde predominan Inseptisoles y Alfisoles son áreas aptas para el cultivo de la naranja. Las zonas indicadas también presentan una amplitud diaria de temperatura, favorecida por su cercanía a la cadena andina, que favorece al cultivo. En toda el área para el logro de buenos rendimientos es recomendable el encalado a fin de reducir la acidez, la cual puede constituirse en un factor limitante de importancia. En la cuenca del Santo Domingo, en el área de Barinitas, Altamira, Caldera, los suelos son livianos, francos, franco-arenosos, profundos, muy ricos en materia orgánica: 9-10 % en los primeros 20 cms. y 4-5% de 20-45 cms. El pH es ácido: 4.4-4.9, lo cual puede afectar el cultivo de la naranja si no se utiliza el encalado. Son suelos bajos en fósforo y saturación de bases. Predominan Inseptisoles y Entisoles; la topografía es de terrazas y planicies aluviales. Se estima que del, 20 al 30% del área indicada es apta para la naranja. En los valles de los ríos La Yuca, del Masparro y del Boconó también los suelos son muy livianos, con predominio de los franco-arenosos y arenosos, el pH es de ligeramente ácido a ácido, de baja a moderada fertilidad, sin problemas de salinidad. En general en estos valles las áreas potenciales para el cultivo de la naranja son mucho más limitadas que en la cuenca del Santo Domingo. Se estima que en las cuencas de esos valles del 20 al 25% del área indicada es apta para el cultivo. La amplitud media diaria de temperatura (10.5ºC en Barinas) también en esta área al norte de Barinas es favorable al cultivo, especialmente en los valles intramontanos. Un estimado del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado Barinas es el siguiente: Sector Punta de Piedra - Santa Bárbara, 2.150 hás. (área secundaria). Sector Santa Bárbara - Río Curito,1.100 hás. (área secundaria). Sector Capitanejo - Río Curbati, 16.250 hás. (área secundari.a). Valle del Acequia y Singuis, 800 hás. (área primaria). Valle del Curbati, 375 hás. (área primaria). Sector Río Paguey - Barinas, 6.885 hás. (área secundaria). Valle del Santo Domingo, 1.475 hás. (área primaria). Sector Barinas - Veguitas, 10.060 hás. (área secundaria). Sector Barinas - Veguitas, 1.100 hás. (área primaria). De acuerdo a estas estimaciones el Estado Barinas dispondría de un potencial para la naranja de un total de 40.195 hás., de las cuales 3.750 están ubicadas en áreas con condiciones ambientales que las hacen prioritarias para el cultivo. ESTADO PORTUGUESA En el Estado Portuguesa las mejores áreas para el cultivo también están ubicadas en los valles intramontanos y el piedemonte. Por razones climáticas son áreas primarias la parte; alta del valle del río Guanare y la parte baja y media del río Chabasquén. Como secundarias se han delimitado algunas áreas comprendidas entre la Quebrada Sipororo, el río Tucupido y el río Guanare en una región de piedemonte relativamente plana y con varias quebradas. El valle del río Guanare, al norte de la ciudad, los valles de sus afluentes, el río Anus, el río Saguás, parte de los valles de los ríos Guache y Acarigua. Además de partes del área plana de piedemonte que se extiende al noroeste de eje Agua Blanca - Guanare. Esta área es la continuación de la faja plana de piedemonte que ha comenzado en el Estado Táchira, continuando por el Estado Barinas, y que termina aproximadamente en las cercanías de Agua Blanca en el Estado Portuguesa. Una región donde, hecha abstracción del factor drenaje, la precipitación no es limitante para el cultivo. Un factor climático eventualmente limitante podría ser la temperatura, sin embargo por su ubicación al pie de la cadena andina, la región es favorecida por una amplitud diaria que permite el cultivo, especialmente cuanto más cerca del área se encuentre al pie de los Andes. Los valles indicados están generalmente en la zona de vida del Bosque Húmedo Tropical, excepcionalmente en el Bosque muy Húmedo Premontano. La parte plana del piedemonte está ubicada en la zona de vida de Bosque Seco Tropical. Los mesoclimas que caracterizan la mayor parte del área son el Subhúmedo Húmedo en la parte más baja y plana y el Húmedo en su parte más montañosa. La precipitación es del orden de 1400 - 1500 mm. anuales en la franja del piedemonte que sigue la carretera que une Acarigua con Barinas, pero a pocos kilómetros hacia el pie de los Andes, y especialmente en los valles, la precipitación aumenta considerablemente, situándose entre los 1700 y 2000 mm. anuales. En toda la región son meses secos Enero, Febrero y Marzo, mientras que es particularmente lluviosos el periodo Mayo - Octubre. (Anexo 6). En los valles intramontanos los suelos son moderadamente desarrollados, con acumulación de arcilla, pero con buen drenaje. La topografía es de terrazas aluviales. En las subcuencas del Anus, Chabasquen y Saguas, en las terrazas bajas predominan los Ustropepts, con un pH de 6,5, y altos en porcentaje de saturación de bases en todo el perfil del suelo. Son profundos alrededor de 80 cms., tienen buen drenaje y estructura, aunque son arcillosos, la fertilidad es baja. En las terrazas medias y altas predominan los Haplustalfs, y en las más altas los Paleostults. En los valles de los ríos Guanare, Portuguesa, Guache y Acarigua predominan suelos de texturas franco-arenosas y franco-arcillosas, de moderada fertilidad, pH neutro o ligeramente ácido, sin problemas de salinidad. En la zona se están actualmente cultivando naranjas en la parte montañosa yen pendiente bastante fuerte, reservando el valle para pequeñas crías de ganado. Se estima que el 15-20 % del valle del río Guanare tiene condiciones que permiten el cultivo de la naranja. Más abajo en el piedemonte los suelos presentan un menor desarrollo, son moderamente estructurados y la topografía predominante es de vegas o valles de ríos, Mientras en los valles y vallecitos predominan los Inseptisoles y Entisoles aquí hay una buena presencia de Alfisoles, seguidos por Ultisoles más cerca de la carretera. Son suelos mayormente con texturas arcillosa y franco-arcillosa, de baja fertilidad, pH moderadamente ácido, sin problemas de salinidad. En esta zona del piedemonte entre los ríos Portuguesa, Acarigua, debido al mal manejo, producto de quemas periódicas en explotaciones ganaderas, hay muchos signos de una fuerte erosión, lo cual indicaría la conveniencia de un cambio del patrón de producción que bien podría ser el de cultivos perennes, en este caso de los cítricos. Se estima que un 20-25 % del área presenta condiciones favorables para el cultivo. Un estimado del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado es el siguiente: Sector Boconoíto - Rio Guanare, 5.960 hás. (área secundaria). Sector Río Guanare - Guanare, 2.030 hás. (área secundaria). Valles de los ríos Anus y Guanare, 2.470 hás. (área secundaria). Sector Campo Elías - Paraíso de Chabasquen, 950 hás. (área primaria). Sector Río Portuguesa - Ospino, 3.285 hás. (área secundaria). Sector Ospino - Río Acarigua, 3.265 hás. (área secundaria). Sector Acarigua - Agua Blanca, 5.780 hás. (área secundaria). El total estimado de área potencial para el cultivo en el estado sería de 23.740 hás., de las cuales solamente 950 se consideran ubicadas en áreas prioritarias. ESTADO COJEDES El Estado Cojedes no tiene en general condiciones para un mayor desarrollo del cultivo de la naranja. Sin embargo se han podido identificar dos áreas que tienen potencial para el cultivo, una comprende el valle del río Cojedes, al norte de Apartadero en el Distrito Anzoátegui, la otra, parte de los valles de los ríos San Carlos y Mapire al norte de San Carlos y en el área de Manrique en el Distrito San Carlos. La mayor parte del valle del Cojedes pertenece a la zona de vida del Bosque Seco Tropical, la del valle del San Carlos, a la zona de vida del Bosque Húmedo Tropical, pero en ambas áreas está también presente el Bosque muy Húmedo Premontano. Las dos zonas se encuentran en un mesoclina Subhúmedo - Húmedo. La precipitación en Apartaderos es de 1471 mm. anuales, en Manrique 1783 mm. anuales, siendo muy lluvioso el periodo Mayo - Octubre con el 82 y el 81 % respectivamente de la precipitación total (Anexo 7). En el área se observan suelos moderamente desarrollados y drenados, con topografía de planicies aluviales y valles, y suelos con poco desarrollo, bien estructurado en topografía de colinas. En los valles de los ríos San Carlos y Mapire predominan Inseptisoles y Entisoles, en el Valle del Cojedes los Inseptisoles. En general en las áreas indicadas los suelos tienen texturas franco-arcillosa y franco-limosa, baja fertilidad, pH neutro, sin problemas de salinidad. Se estima que un 15% del área indicada presenta condiciones ambientales favorables al cultivo. Un estimado de área con potencial para naranja en el estado es el siguiente: Valle del Cojedes, 975 hás. (área secundaria). Valle del San Carlos, 500 hás. (área secundaria). El total estimado de área potencial para el cultivo en el estado sería de 1.375 hás., sin áreas con características de prioridad. ESTADO LARA En el Estado Lara, una región predominantemente seca, el cultivo de la naranja, aunque se hace ocasionalmente también en otras áreas, encuentra condiciones favorables para su desarrollo solamente en el extremo sur del estado, en la zona montañosa que lo separa del Estado Portuguesa, en los Distritos Morán y Jiménez. En el Distrito Morán se ha identificado un área que comprende zonas adyacentes a los Humocaros. Allí la precipitación no es aparentemente favorable, estando entre los 624 y 753 mm. anuales (Anexo 8), sin embargo, por la altitud, las condiciones térmicas, y porque todos los meses tienen un mínimo de precipitación, además de otras condiciones ecológicas, se cree que la naranja, si se toma la previsión del riego complementario, podría constituirse en un cultivo rentable para el área. La zona de vida en los Humocaros pertenece al Bosque Húmedo Premontano, que es favorable al cultivo. En la zona predominan suelos de texturas franco-arcillosa y arcillosa, moderada fertilidad, pH neutro a ligeramente alcalino, sin problemas de salinidad. Siempre en el mismo Distrito se ha delimitado un área que es la continuación de la de los valles de los ríos Guanare y Chabasquén en el Estado Portuguesa, toca Sabana Grande y Anzoátegui y se extiende hasta Guarico en el Estado Lara. Aquí la precipitación se sitúa alrededor de los 1 000 mm. anuales y las zonas de vida que caracterizan esa franja son las del Bosque muy Húmedo Premontano y Bosque Húmedo Premontano. Es también esa una zona cafetalera de importancia. Los suelos son poco desarrollados, bien estructurados, en topografía de colinas y terrazas aluviales. Predominan los Inseptisoles y Entisoles franco-arcillosos y arcillosos, de baja fertilidad, moderadamente alcalinos, sin problemas de salinidad. Mientras el área de los Humocaros presenta un mesoclima Subhúmedo Seco, en el área de Sabana Grande - Guarico , el mesoclima tiene las características del Subhúmedo Húmedo. Se estima que del 15 al 20 % de las áreas indicadas tienen condiciones que permiten el cultivo de la naranja. En el Distrito Jiménez se ha delimitado una zona en los alrededores del valle bajo del río Yacambú. El área tiene una precipitación próxima a los 900 mm. anuales. Es una zona muy poco intervenida, donde el cultivo se estima que podría darse en un 10 % del área. La zona de vida es de Bosque Húmedo Premontano y Bosque Húmedo Montano Bajo y el mesoclina Subhúmedo Húmedo. En el piedemonte de las estribaciones noreste de los Andes bajos se ha indicado como potencial para el cultivo el Sector La Miel - Sarare en el Distrito Palavecino. Es una amplia región que está ubicada en la zona de vida del Bosque Seco Tropical. La precipitación en el área está alrededor de los 1300 mm. anuales, siendo Enero, Febrero y Marzo los meses más secos. Se estima que un 25 % del área indicada reúne condiciones favorables para el cultivo. También se considera potencial un área perteneciente al Distrito Urdaneta en el valle del Tocuyo que bordea el estado Falcón. Un estimado del área potencial para el cultivo de la naranja en el estado es el siguiente: Sector de los Humocaros, 1000 hás. (área primaria). Sector Sabana Grande - Anzoátegui - Guarico, 1000 hás. (área primaria). Sector del Yacambú, 560 hás. (área primaria). Sector La Miel -Sarare, 3.125 hás. (área secundaria). Sector Cara rapa, 680 hás. (área secundaria). El total estimado de área potencial para el cultivo sería de 6.365 hás., de las cuales 2.560 están ubicadas en áreas prioritarias. ESTADO FALCÓN El Estado Falcón, a pesar de ser la región más árida del país, también ofrece posibilidades para el cultivo de la naranja; a tal efecto se han identificado tres áreas potenciales, dos situadas en la sierra falconiana al sur de Coro y una en la parte más baja lindante con Yaracuy al sureste del Estado. En la Sierra, en el Distrito Federación se ha delimitado un área que iniciándose en las cercanías de Churuguara se extiende hacia el este pasando por Maparari, Santa Cruz de Bucaral, hasta La Taza; básicamente sigue el curso del río Bucaral. La región indicada está ubicada entre 800 y 900 m., y la amplitud de la temperatura favorece al cultivo. La precipitación va en aumento desde el oeste hacia el este, 745 mm. anuales en Churuguara, 1086 en Santa Cruz de Bucaral, siendo meses secos, aunque siempre cae alguna llovizna Enero, Febrero y Marzo (Anexo 9). La zona de vida es la del Bosque Húmedo Premontano, el mesoclima es Subhúmedo Seco. La topografía es de colinas, los suelos son bien estructurados, con poco desarrollo, y predominio de Inseptisoles, de texturas franco-arcillosa y arcillosa, moderada fertilidad, pH ácido, sin problemas de salinidad. En la Serranía de San Luis se encuentra el área tradicionalmente naranjera de Falcón, la de Curimagua, extendiéndose hasta la Soledad de Uria en el Distrito Petit, y con pequeñas estribaciones de menor importancia en los Distritos Colina, Miranda y Bolívar, siempre en la misma Serranía de San Luis. La amplitud diaria de la temperatura en la zona, y la precipitación que en Curimagua es de 979 mm., bastante bien distribuida en el año, son favorables al cultivo; sin embargo en áreas relativamente cercanas las condiciones ecológicas pueden ser limitantes, especialmente por deficiencia de humedad. La topografía dominante es de colinas y los suelos Inseptisoles. Predominan los suelos con textura franco-arcillosa, de moderada fertilidad, ácidos, sin problemas de salinidad. La región está ubicada en la zona de vida del Bosque Húmedo Premontano y mesoclina subhúmedo Seco. Hacia el sureste del estado se ha delimitado un área que saliendo de la carretera Morón Coro en las proximidades de Yaracal comprende parte de los valles de los ríos Aurima y de la parte baja del Tocuyo. La precipitación en el área está alrededor de los 1500 mm. anuales bien distribuidos, por su posición de Barlovento a los vientos predominantes del noreste y sureste. Un factor limitante en la zona podría ser la poca elevación y la temperatura, especialmente en la parte baja del Tocuyo. Sin embargo por consideraciones hechas anteriormente el área es potencial para el cultivo. La zona de vida es la del Bosque Seco Tropical, y el mesoclima Subhúmedo Seco; sin embargo las condiciones generales del área indicarían una situación más húmeda. La topografía es de colinas y planicies aluviales con suelos moderadamente estructurados. En esa zona al oeste de Yaracal los suelos son bastante pesados con predominio de textura arcillosa, baja fertilidad, pH neutro, sin problemas de salinidad. En el valle del bajo Tocuyo los suelos son franco-arcillosos y arcillosos, de moderada fertilidad, pH neutro, pero presentan problemas de salinidad en algunas áreas. La presencia de suelos pesados en algunos casos, y de salinidad en otros, hacen que el sector Yaracal - Bajo Tocuyo debe ser considerado con una cierta precaución antes del establecimiento del cultivo, seleccionando bien el área. Un estimado del potencial de área para el cultivo de la naranja en el estado Falcón es el siguiente: Sector Churuguara - Santa Cruz de Bucaral - La Taza, 2.400 hás. (área primaria). Sector Curimagua - Uria, 1.500 hás. (área primaria). Sector Yaracal - Valle del Bajo Tocuyo, 2.720 hás. (área secundaria). El total de superficie apta para el cultivo en el Estado sería de 6.720 hás., de las cuales 3.900 hás. están ubicadas en áreas prioritarias. ESTADO YARACUY Este Estado ha sido tradicionalmente un productor de naranjas, especialmente en el Distrito Nirgua, lindante con los distritos naranjeros del Estado Carabobo. Sin embargo en los últimos años el cultivo se ha extendido prácticamente en todo el estado, con la sola excepción de la franja costanera. Esta difusión del cultivo se debe a las particulares condiciones climáticas y geomorfológicas que presenta el estado, donde predominan los valles del Yaracuy y el Aroa, y vallecitos más pequeños esparcidos en el sistema montañoso de la región. La disposición de los valles que van de suroeste a noreste favorece la recepción de abundante precipitación, como también una amplitud bastante favorable de temperatura diaria. Los totales de precipitación van desde 1590 mm. anuales en Yumare a 966 en Aroa, en el Valle de Aroa, y desde 1513 mm. en San Felipe a 1095 en el Central Matilde en el Valle del Yaracuy. (Anexo 10). Como tal se observa una tendencia muy definida de reducción de la precipitación yendo desde el valle bajo al noreste hacia el valle alto al suroeste acercándonos al Estado Lara. En el sistema montañoso la precipitación es variable pero siempre disminuyendo del noreste al suroeste, en Temerla caen 1372 mm. contra solamente 878 en Nirgua. Aunque siempre llueve un poco, son meses secos Enero, Febrero, Marzo y Abril; la estación de lluvia prolongándose hasta finales de Noviembre y principios de Diciembre en prácticamente casi las dos terceras partes del estado al norte de la troncal Valencia - Barquisimeto. El balance hídrico es siempre favorable al cultivo en la mayor parte del estado, sin embargo en el valle alto del Yaracuy y del Aroa, como también en los sectores de Nirgua y Temerla se debería contar con riego complementario en el período Febrero - Abril. En las áreas de mayor precipitación predomina un mesoclima Subhúmedo Húmedo y un mesoclima Subhúmedo Seco en el remanente del Estado. Esto se debe mayormente a la disposición de los valles que permite aprovechar bastante también la precipitación que traen los alisios del noreste hacia el final de la estación lluviosa. El promedio de temperatura es de 25ºC en San Felipe a 254 m. de altitud, 26.2ºC al Central Matilde, y 22.3ºC en Nirgua a 780 m. de altitud. Como la temperatura es un factor muy importante para la calidad de la naranja, se puede esperar que esta varíe según que se cultive en la parte baja del valle, en las laderas, o en las partes altas por encima de los 400 m.; esto se pudo confirmar también en base a información recogida localmente de los propios productores. En las partes bajas la topografía dominante es de planicies aluviales con suelos poco desarrollados, bien estructurados, profundos, generalmente fértiles, con predominio de Entisoles e Inseptisoles. Sin embargo, existen diferencias entre los valles del Yaracuy y del Aroa. En el valle del río Yaracuy los suelos son franco-arenosos y franco-arcillosos, fertilidad de moderada a alta, pH neutro. En el valle del Aroa los suelos son arcillosos y arenosos, la fertilidad es moderada, el pH neutro. En ambos valles en la zona indicada no hay problemas de salinidad. En las partes altas la topografía es de terrazas antiguas con predominio de Entisoles y Alfisoles. En la zona de Nirgua los suelos son arcillosos, tienen baja fertilidad, pH ácido, no hay problemas de salinidad. En base a altitud y al efecto de la amplitud diaria de la temperatura sobre la calidad de la naranja, se delimitaron áreas primarias, y áreas que aunque potenciales para el cultivo, y en realidad allí ya se cultiva con éxito, pueden presentar una mayor limitación ambiental. En el primer caso se delimitó en la parte noroeste toda una franja del piedemonte alto que se extiende desde Urachiche hasta Albarico en el valle del Yaracuy, en los distritos Urachiche, Bruzual, Sucre y San Felipe. En el sureste se delimita una franja del piedemonte alto entre Panchito y el Aguacatal; la ladera este del valle alto del río Taria, el área comprendida entre Temerla y Roncadores y los sectores Guayabito - Nirgua y Salom - Corumbo. Áreas todas ubicadas en los distritos San Felipe y Nirgua en las zonas de vida de Bosque Seco Premontano, en las áreas vecinas circundantes Nirgua y Salom, y de Bosque Húmedo Premontano en las restantes. Como área secundaria, y sin embargo con un gran potencial de producción, se ha indicado todo el valle del Yaracuy desde Chivacoa hasta Farriar, y la parte media del valle del Aroa desde el Km. 58 hasta el extremo norte de la Colonia Yumare. En toda esta gran área el factor limitante podría estar constituido por la temperatura, que obligaría a acortar el tiempo de cosecha para conservar la calidad del fruto. Se estima que del 10 al 30 % del área indicada, dependiendo de los factores suelo y topografía, presenta condiciones favorables para el cultivo. En base al estudio conducido se puede concluir que el estado Yaracuy si bien ya actualmente es el segundo estado productor de naranjas, sin embargo tiene todavía un gran potencial para la expansión del cultivo. Un estimado aproximado del potencial de área para el cultivo de la naranja en el Estado Yaracuy es el siguiente: Sector Valle del Río Yaracuy - Valle del Río Aroa, 24.875 hás. (área secundaria). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||