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FONDO NACIONAL DE INVESTIGACIONES AGROPECUARIAS
^ GENERALIDADES SOBRE LA ECOLOGÍA VENEZOLANA Venezuela es un país netamente tropical, por estar ubicado entre los paralelos 0º40' y 12º28' de latitud norte; sin embargo, en los 916490 km2 que comprenden su territorio, encontramos un amplio mosaico de situaciones ambientales, las cuales han originado ecosistemas típicos de la faja ecuatorial, hasta ecosistemas propios de las latitudes más elevadas. En líneas generales, el país podría dividirse en cinco (5) partes, muy bien diferenciadas entre sí. La parte al Sur del Orinoco, que comprende el Territorio Federal Amazonas y el Distrito Cedeño del Estado Bolívar. Es la parte más húmeda y con características típicas de la faja ecuatorial. Las cuatro partes restantes que abarcan principalmente el área del norte del Orinoco, con algunas excepciones, son más secas que el área Sur. Una parte está constituida por la Cuenca del Lago de Maracaibo. con características muy definidas; la región Occidental o de los Altos Llanos Occidentales. Más húmeda, con mejores suelos v relativamente fértiles. Aunque un alto porcentaje son suelos pesados con problemas de drenaje; la parte de los Llanos Orientales, con predominio de suelos livianos, muy baja capacidad de retención de agua y en consecuencia con excesivo drenaje, muy baja fertilidad y elevado índice de acidez, y la parte de los Llanos Centrales, que es un área de transición con características de las dos regiones antes citadas. En la evolución ecológica del país tenemos lo siguiente: en Período de Cretáceo, casi toda la Región de los Llanos formaba un gran geosinclinal, cubierto por un mar continental. El cual fue rellenándose con sedimentos y aluviones provenientes de sus cuencas hidrográficas. Se estima que este proceso se inició hace 35 a 40 millones de años. Simultáneamente al retiro de las aguas a consecuencia de los sedimentos, por isostasia emergieron los sistemas montañosos Andino y Costero. Estos procesos alcanzaron su clímax durante el Pleistoceno, hace un millón de años. Los movimientos orogénicos se han prolongado hasta nuestros días (2, 5 Y 7). Sin embargo. los sedimentos más recientes son los que van determinando la mayor proporción y tipo de suelo actual. En la Región Occidental los sedimentos provienen del Macizo Andino. Una formación más joven qué el Macizo Guayanés, con rocas más básicos y por ello. Los suelos producto de esos sedimentos son de mejor calidad y menos lixiviados a medida que nos alejamos de los Andes, aumenta la influencia de los productos de la erosión del Escudo de Guayana: esta formación, probablemente la más antigua del planeta, es de origen Pre-Cámbrico del Paleozoico, está constituida básicamente por rocas metamórficas y graníticas muy meteorizadas; por lo tanto, los suelos que origina son en extremo pobres en nutrientes y ácidos. Como resultado de la historia geológica, nos encontramos con una gama de situaciones ecológicas no identificadas totalmente, en las 22 zonas de vida del país, descritas en el Mapa Ecológico de Venezuela (6). Solo en la extensa Región de los Llanos, en zona de vida de Bosque Seco Tropical según el Mapa, existe una amplia variedad de situaciones ambientales muy diferenciadas entre sí, tanto en el aspecto climático como en el edáfico (1,4, 5, 7, 8 Y 13). Esto crea una situación difícil para la agricultura; ya que las prácticas de manejo, variedades, fertilizantes, maquinaria agrícola, épocas de siembras, buenas para una regi6n, no son útiles en otras muy cercanas. Cada ecosistema es una entidad muy definida, una vez modificado en función de la actividad agrícola, requiere de un manejo adecuado para conservar su potencial de producción. Todo esto se debe tomar en cuenta, porque quizás con ello se expliquen un poco los problemas que afrontan nuestra producción agrícola, y en particular la de maíz. ^ ECOLOGÍA Y EL CULTIVO DEL MAÍZ EN EL TRÓPICO. CONSIDERACIONES GENERALES El maíz es un cultivo muy arraigado en las costumbres del venezolano. Se siembra en todas partes y con todo tipo de tecnología, desde la más primitiva hasta la más moderna, de allí los bajos rendimientos unitarios que se observan en las estadísticas agropecuarias (2, 4, 10 Y 12). Sin embargo, a nivel experimental se obtienen altos rendimientos (5 000 a 6 000 kg/ha). En condiciones de riego se han alcanzado 8 000 kg/ha. * El rendimiento unitario de un cultivo es el producto de su patrimonio genético, del ambiente donde se cultiva y de la tecnología aplicada en su producción, este orden obedece a una escala de prioridades. Cuando se produce una variedad O híbrido, su patrimonio genético determina el potencial de producción, el cual solo se manifestará en condiciones ambientales similares a las de la zona donde fue obtenida. De no ser así, una variedad con alto potencial de producción creada en otras condiciones ambientales, bastaría para satisfacer las exigencias generales; es decir, no habría necesidad de buscar nuevas variedades. Además los requerimientos ambientales de una especie, variedad o híbrido, no son siempre los mismos y varían con el proceder de su crecimiento y desarrollo, particularmente en la fase de reproducción. Por ello, es necesario conocer bien los requerimientos generales para ubicar el cultivo bajo las mejores condiciones, en el tiempo y en el espacio. En el caso de los trópicos, y en particular de Venezuela, en las áreas donde se cultiva el maíz, la temperatura no es un factor limitante, como 10 es en las regiones templadas. En Venezuela, es posible cultivar maíz todo el año, si dependiera solo del factor temperatura. Sin embargo, ésta que no es un factor limitante para la reproducción, si lo puede ser para el rendimiento. Mientras que, el régimen de precipitaciones, y en consecuencia, la humedad tanto edáfica como atmosférica (4), son los mayores responsables de la variación de rendimientos que se observa, aun dentro de un misma zona, en la faja tropical. La humedad además de su efecto directo sobre la producción, afecta en forma indirecta la insolación y otros factores ambientales, en particular la radiación neta, disponible para los procesos vitales de la planta. El factor precipitación es el que realmente caracteriza en las áreas tropicales, a la vasta gama de ecosistemas, aun a una misma altitud sobre el nivel del mar (2, 6, 7 Y 9). En el medio ambiente todos los factores climáticos interaccionan sobre el producto final, en consecuencia, es difícil separar la acción de cada uno de ellos. Igualmente, es importante no olvidar al factor suelo, el cual además de haber sido afectado en su formación por el clima, independiente de sus propias características, transmite a la planta la influencia del tiempo en ese momento. En el pasado hubo una tendencia a darle demasiada importancia a este factor, a expensas de los demás factores que conforman el complejo ambiental, al punto que, se dispone de un buen caudal de información edafológica y muy poca agrometeorológica, información ésta que señale los índices agroclimáticos de nuestras especies, variedades e híbridos en sus diferentes fases de crecimiento y desarrollo. Índices que cuantifiquen la intensidad de factores, tales como, temperatura, precipitación, insolación, luz, humedad atmosférica y edáfica; que indiquen cantidades mínimas, máximas y óptimas para cada uno de ellos, o el rango en el cual puede ser factible un cultivo. Solo conociendo esos índices seda posible establecer, a ciencia cierta, las deficiencias para un factor determinado en el área de cultivo, lo cual conllevaría a una zonificación y jerarquización agroclimática de las áreas de producción por una determinada especie (2). Los estudios planteados deben ser locales, es decir, dentro del ámbito del ecosistema donde se siembra o se piensa sembrar el cultivo. La utilización de índices producidos para otras regiones y para ecosistemas similares, son de gran ayuda, hasta tanto la investigación determine' los índices correspondientes a cada zona del país. ^ EXIGENCIAS AGROECOLÓGICAS DEL CULTIVO DEL MAÍZ En general, las exigencias agro ecológicas del cultivo del maíz, se resumen a continuación: ^ Temperatura: la temperatura media debe estar entre 21,2 y 240C. El óptimo diurno está alrededor de los 25 y 300C, mientras que la mejor temperatura nocturna está entre 15 y 18°C Naturalmente, estos valores varían según la fase de desarrollo del cultivo. En el período de madurez, las óptimas son un poco más altas. Sin embargo, en el maíz, el efecto de la temperatura es más marcado en el período de crecimiento que en el de la floración. El maíz, como cualquier otro cereal, responde al termoperiodismo. El grano no se desarrolla a plenitud si las noches son demasiado cálidas, porque lo producido en el proceso de fotosíntesis se pierde durante la respiración nocturna de la planta (3, 14). ^ Precipitación: se considera suficiente una estación de lluvia con 700 a 1 000 mm, los cuales deben estar bien distribuidos. En el maíz, la disponibilidad de agua en el momento oportuno, es quizás el factor ambiental más crítico para determinar el rendimiento final. El período con mayor exigencia de agua, es el que va desde 15 días antes hasta 30 días después de la floración. Un "stress" causado por deficiencia de agua en el período de floración puede ser motivo de una merma del 6 al 13% por día, en el rendimiento final. Esa pérdida se reduce al 3-4% por día si el "stress" ocurre en otros períodos. Cuando la hoja se seca, aproximadamente 30 a 35 días después de la floración, el cultivo no debería recibir más agua (3, 14). Como es lógico, la exigencia de agua varía según la fase del cultivo; esa exigencia se puede expresar bajo forma de un coeficiente, producto de la relación entre la evapotranspiración del cultivo y la evapotranspiración potencial. Los coeficientes para el maíz, según la FAO son los siguientes: fase inicial: 0,3-0,5; período de prefloración: 0,7-0,8; período de floración y formación del grano: 1,05-1,2; período de maduración: 0,8-0,9, y a la cosecha: 0,5-0,6. Para el total del período, el coeficiente es de 0,75-0,90 (9). En el cultivo de secano, el volumen de precipitación como norma debería estar por encima de la evapotranspiración. Se han encontrado que si la humedad del suelo no es limitante, la utilización de agua por día al máximo de área foliar alcanza los 7,6 mm. En general, los rendimientos se incrementan con la utilización de agua; y solamente con un abastecimiento hídrico adecuado, el uso de fertilizante aumenta considerablemente los rendimientos y la eficiencia de uso del agua. Cuando la demanda atmosférica es muy elevada, en condiciones de altas temperaturas, altos niveles de radiación, humedad baja, viento, la evapotranspiración se puede mantener por encima del nivel crítico solamente con un elevado contenido de humedad en el suelo, superior al 60% de la capacidad de campo (14). ^ Humedad atmosférica: en condiciones de sequedad atmosférica, el cultivo no se da bien. La polinización es favorecida por una humedad atmosférica relativamente alta (3,14). ^ Luz: el cultivo del maíz requiere de mucha insolación, por ello, no son aptas las áreas con un elevado índice de nubosidad (3, 14). ^ Suelos: se recomiendan los suelos franco-limosos o franco-arcillosos, fértiles y profundos, con una buena capacidad de retención de agua; pero bien drenadas. El maíz es un cultivo muy exigente en fósforo y nitrógeno. La falta de Nitrógeno, en la época de floración, es crítica para el rendimiento final. El pH debe estar entre 5,5 y 7,5 (3, 14). ^ ASPECTOS ECOLÓGICOS DE LAS ÁREAS MAICERAS EN VENEZUELA En el país se han venido utilizando variedades e híbridos producidos por el Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias - Región Central, Maracay, Estado Aragua, en su mayoría; y por la Estación Experimental de Araure, del Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias, Región Centro Occidental, Araure, Estado Portuguesa; como tales, responden a condiciones ambientales de los Valles de Aragua (cuadro 1) Y del área de Acarigua (cuadro 2); según investigadores del Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias, FONAIAP, estas variedades e híbridos tienen un amplio rango de adaptación; no obstante, es indudable que situaciones ambientales diferentes a las de origen afectan los rendimientos (Figura 1).
Es de esperar que la producción de variedades e híbridos adaptados a condiciones locales muy específicas mejoren los rendimientos. Según se observa en el cuadro 3, la superficie sembrada con maíz en los últimos siete años ha tenido poca variación, mientras que los rendimientos han ido en aumento progresivo; esto puede ser consecuencia del uso de una mejor tecnología aplicada al proceso productivo. Sin embargo, la diferencia entre el área sembrada y área cosechada, en 10 que a pérdidas se refiere, varía del 17 al 36% de la superficie. Si se analizan las causas que originan esas pérdidas, se hace aparente que el factor hídrico es el responsable de la mayor parte, ya sea por deficiencia o por exceso (Figura 2). Un caso específico, es 10 sucedido en los Llanos Occidentales, donde el exceso de precipitación en el período marzo-julio 1981, ocasionó la pérdida casi total de la cosecha en los estados Barinas y Portuguesa; no obstante, la producción total a nivel nacional fue superior a la de 1980, e igualmente, el rendimiento por hectárea fue superior (cuadro 3); esta situación se debió a una estación lluviosa oportuna en' el Centro y Oriente del país, específicamente en los estados Yaracuy, Guárico, Anzoátegui y Monagas. En estas localidades las lluvias fueron uniformes y no hubo deficiencia de agua en la fase crítica de floración y llenado del grano. El promedio nacional fue de 1 740 kg/ha. Algunos productores del Guárico obtuvieron hasta 3.000 kg/ha, en suelos muy pobres, en relación a los de los Llanos Occidentales.
Un análisis de la situación ambiental requiere del uso de información agroclimática originada en la propia área de cultivo, sin embargo, la información de estaciones metereológicas cercanas pueden ser de utilidad. En los cuadros 4, 5, 6, 7 Y 8 se reportan a título de ejemplo, los valores medios de algunos factores ambientales de cinco estados en los cuales se cultiva maíz. El análisis de esa información, más otra disponible (4) con relación a las exigencias agroecológicas del cultivo, permite hacer las siguientes consideraciones: ^ a. Precipitación: La información sobre precipitación y los balances hídricos indica que existen marcadas diferencias entre el Occidente, el Centro y el Oriente del país (Figura 3). El volumen de precipitación es mucho mayor en los Llanos Occidentales y menor en el Centro y Oriente del país. Pero, mientras en los Llanos Altos Occidentales el 26% del área, 1 650 000 hectáreas aproximadamente, presenta suelos pesados con serios problemas de drenaje, en las regiones Central y Oriental, 10 suelos son más livianos y muchas veces el drenaje es excesivo. Así, que, mientras en los Llanos Altos Occidentales una de las mayores causas en la merma de los rendimientos puede ser el exceso de agua, causante de aguachinamiento, en las otras regiones maiceras el riesgo principal es la falta de agua suficiente en épocas críticas del desarrollo del cultivo. Además, el régimen pluviométrico se caracteriza por ser muy irregular en todo el país. Hay una amplia variabilidad anual e interanual en todas las regiones (Figura 4), 10 cual es quizás, la principal causa de los altibajos de la producción agrícola. Esto es aun más grave si se considera que cuando no llueve la temperatura es más elevada y mayor la demanda evaporativa de la atmósfera. También puede ocurrir que un crecimiento rápido y exagerado del cultivo en condiciones de un relativamente abundante abastecimiento de agua y altas temperaturas, en la fase de prefloración, resulte en un uso más rápido del agua disponible, y cuando el cultivo llega a la fase más crítica no hay agua suficiente en el suelo, a menos que se cuente con lluvias uniformes en todo el período. ^ b. Temperatura: En Venezuela, se puede observar que las temperaturas medias mínimas son demasiado altas en la mayoría de los casos (cuadro 9), y las mínimas se registran generalmente a las 5 ó 6 de la madrugada, 10 cual indica que las temperaturas nocturnas son más altas, y como tal, muy superiores a los 15-18°C que se consideran óptimos. En esas condiciones muchas de las reservas, que a temperaturas nocturnas más bajas irían a llenar el grano, son utilizadas en el proceso de respiración, con la consecuente pérdida de rendimiento. Las temperaturas medias máximas aparentemente están dentro del rango que se considera aceptable para maíz, aunque cuando la temperatura supera los 26,50C, y esto
^ c. Insolación. En Venezuela, el cultivo del maíz se realiza en la época lluviosa, es decir, cuando mayor es el índice de nubosidad. Es conveniente observar que las horas de insolación son menores en Occidente y van aumentando en el Centro y Oriente del país, donde esto puede ser positivo para el cultivo del maíz, siempre que el agua no sea una limitante. ^ d. Humedad atmosférica. Se considera que el 70% de humedad relativa representa condiciones de relativamente alta humedad. Como en ningún caso la media baja de ese límite, podemos esperar que en las áreas maiceras la humedad no constituya un factor limitan te. Sin embargo, las mínimas que ocurren en las horas más calidas del día, sí lo pueden ser indirectamente, porque se incrementa la demanda evaporativa del aire. ^ e. Fotoperíodo. El fotoperíodo que en nuestras latitudes es de 12h y 34' aproximadamente durante la época de cultivo, puede ser otra causa de limitación del rendimiento. En las regiones del globo donde se obtienen los rendimientos más altos, el fotoperíodo en la época de cultivo es de 14h y 30' en término medio. La misma consideración es factible para el volumen de radiación total diaria que afecta el área, 433 contra 466 cal/cm2/día (11). En consecuencia en el trópico, a paridad de tiempo, podemos esperar una producción fotosintética menor. ^ f. Suelos. El factor suelo, es otra de las limitantes de nuestras áreas maiceras, y las situaciones la siguiente:
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