MINISTERIO DE
AGRICULTURA Y CRÍA |
|
|
|
Monografía > Un Nuevo Enfoque ...
UN NUEVO ENFOQUE ECOLÓGICO EN LAS
Coordinador del subproyecto Nacional de Ecología
Agrícola. BOLETÍN MISCELÁNEO Nº 10 |
| PREMISAS Se viene hablando mucho sobre la necesidad que tenemos los investigadores agrícolas de encontrar un tipo de agricultura que se adhiera a las exigencias de los diferentes ecosistemas tropicales. Puede observarse, que estoy haciendo referencia a ecosistemas tropicales, no al ecosistema tropical. En la región tropical no existe un "ecosistema tropical", a menos que se entienda por ecosistema, en este caso, a la faja de tierras yaguas comprendidas entre los 23,5° de latitud norte y los 23,5° de latitud sur. Lo que tienen en común los países allí comprendidos, es solamente el hecho de que en esa área del globo, las estaciones astronómicas son poco marcadas y casi inexistentes a medida que nos acercamos al Ecuador. La temperatura es alta durante todo el año, y para un mismo factor altitud, también bastante constante y rara vez se toma como un factor limitante para el crecimiento de las plantas. El fotoperíodo también varía muy poco entre las diferentes épocas del año. El factor ambiental, característico de los trópicos, es el régimen de precipitaciones, y en consecuencia, la humedad tanto edáfica como atmosférica. Esta a su vez, en forma indirecta, afecta la insolación, la cantidad de radiación total y naturalmente, a la radiación neta disponible para los procesos vitales que tienen lugar en la superficie. El factor humedad es el que realmente caracteriza, en las áreas tropicales, a la vasta gama de ecosistemas ubicados en una misma altitud sobre el nivel del mar. Es ese factor, el principal determinante del tipo de vegetación que crece en una determinada área tropical, es el que en definitiva determina la complejidad de ecosistemas que tenemos en los trópicos. Con demasiada frecuencia se tiende, especialmente en el ámbito agrícola, quizás debido a la desproporción numérica existente entre Edafólogos y Ecólogos, a dar demasiada importancia al factor suelo y poca a otros factores ambientales; olvidándose que entre los factores formativos del suelo, el clima y la vegetación, son quizás los más importantes y probablemente a los que se deba prestar especial atención, si queremos desarrollar una agricultura tropical. Esta agricultura, a mi modo de ver, debe ser multifacético, casualmente porque tenemos una gran diversidad de ecosistemas. La agricultura en su término genérico, como se interpreta comúnmente en las grandes áreas productoras del país, como Turén, Calabozo, El Tigre, etc., es una actividad muy rentable en unos casos y poco o nada en otros, mediante la cual el agricultor logra una producción primaria en un ambiente tropical, en un suelo formado bajo condiciones de clima muy propias y diferentes de las existentes en otras latitudes, utilizando técnicas de producción creadas en un ambiente de clima templado y como tal, en una situación ambiental completamente distinta a la nuestra. Como ustedes habrán notado, me he referido a los centros económicamente más importantes de la producción agrícola, los que aportan el 80% del total de la producción nacional. No he nombrado la "otra agricultura ", la que llamamos de subsistencia, conuquera o migratoria, que veremos más adelante. ¿Será mala la agricultura como se concibe en Calabozo, en Turén, en la Mesa de Guanipa, en Barinas, en Maturín, en los Valles de Aragua? ¿Debemos condenarla como un todo solamente porque utiliza técnicas desarrolladas en otras latitudes? En las IX Jornadas Agronómicas que tuvieron lugar en Maracay en 1977, y también en artículos de prensa en los últimos tiempos, se escucharon voces en este sentido. Sin descartar en algunos casos un poco de demagogia, existe por fin la conciencia de que no se puede seguir ciegamente utilizando los patrones de producción que hemos seguido hasta el momento. Es indudable, que técnicas de investigación utilizadas para la obtención de nuevas variedades e híbridos más productivos, técnicas de investigación en riego, fertilización, uso de pesticidas y otros campos de la actividad agrícola, son utilizables también en el ambiente tropical, aunque la gran mayoría de ellas provengan de otras latitudes. La mayoría de naciones desarrolladas, desde el punto de vista agrícola; se encuentran ubicadas en el área templada; disponiendo además de una experiencia acumulada a través de siglos de intensa actividad agrícola y de un inmenso aporte de recursos dedicados a la investigación. La combinación de estos factores ha dado origen a un caudal de conocimientos invalorables. Conocimientos que actualmente venimos utilizando y que se pudieran aprovechar al máximo, si los adaptamos a nuestras condiciones tropicales. Creo que aquí está el fondo o el meollo del problema. Esos conocimientos, esas técnicas debemos tropicalizarlas, debemos adaptarlas a nuestras condiciones ambientales, debemos enmarcarlas dentro de sistemas de producción optimizados para los ecosistemas tropicales donde se va a hacer agricultura. Pero esto debe ir paralelo a la creación de tecnología propia donde los conocimientos foráneos fallan, debemos enfrentarnos al problema de crear una "Agricultura Tropical" y tenemos que hacerlo urgentemente, ya que no podemos olvidar que debemos hacer frente a las exigencias de un abastecimiento sostenido de productos agrícolas, cuya demanda cada 'año aumenta más como consecuencia del aumento demográfico y del Standard de vida, como tampoco podemos olvidar que actualmente estamos auto-abasteciéndonos solamente en un 40% a 70% de las necesidades. Esto implica, según un estudio realizado por el Prof. Hugo Rincón, que el país deberá tener incorporadas a la producción agropecuaria en los próximos 22 años, además de las áreas actualmente bajo cultivo, un total aproximado de ocho millones de hectáreas. De estas áreas, dos millones de hectáreas deben estar destinadas a la agricultura y seis millones de hectáreas para la ganadería. Suponiendo que logremos doblar los actuales rendimientos unitarios, estas áreas estarán sujetas a una utilización intensiva y deberán tener un rendimiento sostenido en el tiempo. BASES PARA UN NUEVO ENFOQUE ECOLÓGICOA mi entender el problema tiene aspectos: a) técnicos, b) económicos y c) sociales, los tres igualmente importantes para una agricultura exitosa;' aunque preferentemente, por razones no totalmente comprensibles, se tiende a dar mayor importancia a los dos últimos. Desde el punto de vista técnico, tenemos que buscar sistemas de producción que aseguren la conservación del potencial productivo del área de cultivo, es decir, que aseguren un sostenido rendimiento económico del medio. Además hay que aprovechar al máximo, la ventaja que tenemos, de mantener gran parte de nuestras áreas agrícolas en productor, todo el año; haciendo un mejor uso de la energía solar y de los sistemas de riego. Desde el punto de vista económico necesitamos encontrar sistemas de producción que proporcionen un beneficio seguro para el agricultor y la empresa agrícola en general. Sistemas de producción que aseguren una mejor utilización de los insumos y reduzcan al mínimo los riesgos propios de toda actividad agrícola, pero especialmente de la agricultura tropical, tales como: pérdidas de siembras por aguachinamiento, sequías inoportunas, ataques de plagas y enfermedades incontrolables, siembras en áreas marginales para el cultivo, siembras en épocas equivocadas, monocultivos, variedades e híbridos no aptos para el área, etc. Esos sistemas deberían ofrecer ingresos competitivos comparables a los que se obtienen en otras actividades económico-comerciales. Desde el punto de vista social, la nueva agricultura tropical, deberá considerar al campesino como parte integrante del ecosistema agrícola y factor básico del potencial productivo de un área; y no como un factor circunstancial, necesario solamente en un determinado momento para ejecutar una determinada faena. Los nuevos sistemas de producción, deberán asegurar a la familia campesina, el trabajo continuo durante todo el año, y por medio de la diversificación de la producción, asegurarle también un ingreso continuo en el período, que no esté ligado al éxito o al fracaso de una sola cosecha. Necesariamente todo esto debe ser apoyado por obras de infraestructura, fomento de la educación, mejoras en la salud pública, asistencia técnica y crediticia, que hagan posible una vida decente en el campo. Un enfoque del problema que tenga en cuenta la problemática planteada, reduciría el éxodo campesino hacia las grandes ciudades; evitándose de esta manera los grandes cinturones de miseria, formados alrededor de los núcleos urbanos; porque en las condiciones actuales, la parte económica social, imperante en el medio rural no puede subsistir y menos, desarrollarse, sin una agricultura fundada sobre sólidas bases técnicas. Nosotros como ingenieros, investigadores agrícolas, biólogos, técnicos en general, relacionados con esta actividad humana, es a ese aspecto del problema que debemos prioritariamente dirigir nuestra atención. LOS ECOSISTEMAS Y SU EXPLOTACIÓN CON FINES AGRÍCOLASDentro de la multiplicidad de situaciones ambientales existentes en Venezuela y por ende de ecosistemas, cuatro de ellos son a mi modo de ver los más importantes, cuando son enfocados desde el punto de vista de su explotación para fines agrícolas, son ellos:
No estoy hablando de ecosistemas de sabana, de montaña, de selva pluvial, o de bosque semideciduo, porque en cada una de esas cuatro subdivisiones existen otras que, en muchos casos, son verdaderos ecosistemas por si mismo; pero desde el punto de vista agrícola, aunque repito "en cada una de ellas existen diferencias, especialmente en lo referente al factor edáfico", esas subdivisiones son útiles, ya que presentan una cierta uniformidad de caracteres, nos permiten la investigación de sistemas de producción propios, aptos para cada una de ellas y no aplicables, al menos en gran parte a las otras áreas. Esa investigación debe partir y sustentarse en bases ecológicas. Para conservar el potencial productivo del medio, es necesario introducir actividades agrícolas que permitan, en lo posible, el flujo de energía y el ciclo de nutrientes, como antes de iniciadas. Quiero decir con esto lo siguiente: "el ecosistema natural debe guiamos en la planificación de nuestra actividad agrícola". Solamente si somos capaces de encontrar sistemas de producción que en lo posible reflejen las condiciones naturales, podremos conservar el potencial productivo de esos ecosistemas en el tiempo y no destruidos, como ocurre en la mayoría de los casos, con pocos años de actividad agrícola. ^ A. Áreas agrícolas ocupadas por sabanas La "sabana" en Venezuela ocupa aproximadamente el 29% del territorio nacional y está representada, con pocas excepciones, por tierras bajas a menos de 400 m.s.n.m. Se caracteriza por tener una temporada de lluvia, con un alto régimen de precipitaciones y temperaturas, durante un período de 5 a 7 meses del año, y por una sequía extrema los meses restantes. Generalmente; el período de lluvia empieza en mayo y termina a fines de octubre. Estas características climáticas han creado situaciones ecológicas muy bien definidas. Las sabanas tienen una cobertura constituida preferentemente por gramíneas, y suelos que, en gran parte, han sufrido el proceso de laterización, que si bien asegura una buena estructura, sin embargo, por el excesivo lixiviado que ocurre en la estación de lluvias, son generalmente pobres en nutrientes con una muy baja capacidad de cambio y muy ácidos. Las sabanas tropicales no se pueden comparar con las praderas de las regiones de clima templado. Si bien, en ambas, la vegetación está constituida principalmente por gramíneas, el efecto de este tipo de vegetación en el proceso formativo del suelo no es el mismo en los dos casos. Las gramíneas, tanto de sabana como de pradera, actúan como cultivos de ciclo corto. Sin embargo, las gramíneas de las sabanas completan su crecimiento y desarrollo en la estación de lluvia, mientras las de pradera entre primavera y otoño; siendo en este caso la temperatura y no la humedad el factor determinante. Las gramíneas, por sus características de crecimiento, son un importante factor de formación de suelos, fértiles en principio; forman una cobertura densa y cada año producen un cuerpo primario quo muere, al completarse el ciclo reproductivo, y muriendo acumulan una gran cantidad de material orgánico sobre la superficie. Además tienen una red muy finamente ramificada de raíces, un 70% de las cuales se pudre cada año y por su íntimo contacto con el suelo, se transforman en humus. El proceso es continuo, de manera que el humus es puesto en el suelo por la vegetación misma. Esta penetración íntima, por las raíces y el humus, no solamente asegura una fertilidad continua, sino también favorece la formación de una estructura granular, independientemente del material parental original. Las gramíneas aseguran, además, un ciclo rico de nutrientes en el suelo, especialmente del calcio. Los suelos formados bajo pradera son profundos, ricos en materia orgánica, tienen una elevada capacidad de cambio y un pH generalmente neutro; se encuentran entre los mejores suelos con vocación agrícola del mundo. ¿Por qué, esto no ocurre en la sabana? Hemos dicho que el factor temperatura es determinante en los climas templados. En estos climas, al entrar el invierno, por el frío, la actividad microbiana del suelo es casi nula y lo almacenado con los desechos de la estación anterior, permanece incorporado en el suelo para el período sucesivo. Como lo almacenado es siempre mayor a lo utilizado, en la próxima estación hay una ganancia neta en humus que permite la formación de un suelo muy fértil. A esto se agrega que las lluvias, cuando ocurren, no son violentas, al menos en la mayoría de los casos. El suelo está cubierto de gramíneas y bien protegido. Las temperaturas no son muy altas, o si lo fueran lo serían por poco tiempo. Esto permite que el proceso de humificación proceda rápidamente, mientras que la mineralización es lenta. En las sabanas del trópico, el factor determinante es la humedad. En la estación de lluvia, las gramíneas tienen un crecimiento vigoroso, pero ese cuerpo primario se pierde casi completamente con la quema y las raíces poco pueden contribuir a la formación del humus, ya que la alta humedad acompañada de elevadas temperaturas, favorece a una gran actividad microbiana y consecuentemente la oxidación del material orgánico. De esta forma tenemos que en las sabanas del trópico, la mineralización es rápida y la humificación casi inexistente. Los nutrientes liberados en el proceso son fácilmente lixiviados, especialmente las bases, por las intensas precipitaciones que caracterizan la época de lluvia. Las características del desarrollo radicular de las gramíneas y la acumulación en la superficie de sesquióxidos de hierro y aluminio, propia del proceso de laterización, aseguran una estructura muy estable, también si hay poca materia orgánica presente. Tenemos entonces, en las sabanas, un suelo con buena estructura en muchos casos, pero pobre en nutrientes y ácido. No cabe duda que a esas condiciones se han adaptado bien las gramíneas del llano y algunos pastos introducidos. En siglos pasados, la historia indica que las sabanas se reservaron siempre para la cría del ganado. Los nativos generalmente desarrollaron actividades agrícolas en ecosistemas distintos a los de sabana, limitando en las tierras bajas el cultivo de las zonas de planicies aluviales. ¿Cuál debe ser nuestra actitud al respecto? Estudios recientes han indicado que antes que toda la sabana se caracteriza por un gran mosaico de suelos, algunos de ellos con buenas aptitudes para la agricultura. La naturaleza parece indicamos que a pesar de presentar suelos poco fértiles, esas áreas son capaces de producir con el aporte de la precipitación, una gran masa de material vegetal en cada rotación. Esto es posible, si se piensa que el aporte del suelo en la producción primaria no pasa del 6-8'10 del total producido, ya que lo que realmente se almacena en esa gran masa verde es energía solar, agua y Co2 Nosotros disponemos de una tecnología que no poseían los nativos, conocemos la práctica del riego, la utilización de insumos, el combate de malezas, plagas y enfermedades, Sinceramente creo, que muchas áreas de nuestros llanos son susceptibles de un desarrollo agrícola sostenido. Algunas áreas ya han demostrado esa aptitud y están siendo explotadas consecuentemente. La agricultura de secano es factible, llueve suficientemente en la generalidad de los casos para una cosecha, pero contando con riego complementario se pueden lograr fácilmente dos cosechas en la llamada estación de lluvias. Si se cuenta con suficiente agua de riego se puede cultivar todo el año. Aunque parecería aconsejable ese período de descanso anual que tienen en su estado natural. Creo que el factor más crítico lo constituye el control del pH y el suministro de nutrientes, sin descartar el riego, naturalmente. Para ello, se necesita mucha investigación que permita determinar fórmulas de abonamiento aptas en cada caso y un suministro a tiempo oportuno que reduzca al mínimo las pérdidas por Lixiviado. Dentro de la multiplicidad específica que caracteriza, a los ecosistemas del trópico, la sabana es quizás la que presenta un menor numero de especies. Esto nos indicaría que, entre todos, es el ecosistema que más se presta para el desarrollo de un tipo de agricultura similar a la realizada en las grandes llanuras de las regiones templadas. Sin embargo, deberíamos ser muy cautelosos y sembrar en ella especies y variedades adaptadas a sus condiciones, si se quiere obtener rendimientos económicamente rentables. Soya, maní, arroz, algodón, yuca, ajonjolí, caña de azúcar, melón, patilla, quinchoncho, frijoles y piña son cultivos que pueden dar buenos rendimientos en sabana, si se aplica la tecnología necesaria y se escogen bien las áreas. Otros cultivos, como el maíz y la caraota, muy difícilmente darán buenos rendimientos, ya que las condiciones ecológica de la sabana no son favorables para estas especies. Algunos frutales, como la guanábana, el mango, la guayaba, la lechosa, el aguacate; considerado mas bien una hortaliza, el merey, el níspero, también pueden prosperar en las sabanas, aunque para algunos de ellos debería contarse con un mínimo de riego en la estación seca, Cualquiera que fuere el sistema de producción, deberían preverse también áreas sembradas con pastos mejorados y el barbecho con especies nativas dentro de una rotación de cultivos. Quizás, el mejor sistema para la sabana sea un conjunto de agricultura vegetal y ganadería, donde el ganado, en la estación seca, pueda alimentarse en parte con los desechos o parte de los productos de la actividad agrícola. Creo verdaderamente que la sabana, además de las indiscutibles aptitudes para una explotación ganadera, tiene también aptitudes para un desarrollo agrícola; y es hacia ella, más que hacia las pocas áreas bus cosas que aún quedan, que debería ampliarse la frontera agrícola para las necesidades de producción de alimentos que tiene el país. Por razones obvias naturalmente, no pienso que la solución sea el monocultivo, en áreas dedicadas a exclusiva actividad agrícola; más bien, la pobreza natural de esas tierras, aconsejan una rotación de cultivos aunada con períodos de descanso o barbecho. ^ B. Áreas agrícolas en zonas previamente ocupadas por bosques semideciduos. En el caso del bosque deciduo, el clima es bastante parecido al de sabana; existe una estación seca y una lluviosa; y también, como en el caso de la sabana, podemos esperar una rápida mineralización de la materia orgánica, con la correspondiente pobreza de los suelos resultantes de esas condiciones. En el bosque semideciduo la situación cambia mucho; el árbol, a diferencia de las hierbas, tiene un crecimiento secundario que no muere todos los años. También su sistema radicular profundo, y en su gran mayoría permanente, no incorpora directamente mucha materia orgánica en superficie, como en el caso de las gramíneas. El material vegetal que será incorporado sucesivamente como materia orgánica en el suelo, está constituido principalmente por hojarasca, ramas secas, árboles caídos, etc. Esos desechos, por el simple hecho de ser depositados con superficie, son de más difícil incorporación, básicamente por medio de la fauna del suelo. Bajo condiciones de alta humedad y temperatura, ese material es rápidamente descompuesto en superficie, pero al subentrar el período seco, los animales del suelo lo llevan a estratos más profundos, agregando materia orgánica en el perfil. Como en el bosque semideciduo solamente una parte, aproximadamente el 35%, pierde las hojas, mientras las restantes especies permanecen verdes y conservan su copa, tenemos que en el suelo se acumula una gran cantidad de material vegetal que:, por la temperatura relativamente baja producto del sombreo de las especies siempre verdes no se descompone o mineraliza tan rápidamente, como ocurre en las áreas expuestas a los rayos solares directos; dando así, más tiempo a los animales del suelo, especialmente a las lombrices, de incorporarlo con sus desechos, como materia orgánica, al suelo. Por otra parte, la cobertura arbórea impide un excesivo lixiviado de nutrientes que, en todo caso, se interrumpe en el período de sequía. Estas condiciones, que caracterizan los bosques semideciduos, permiten la formación de un suelo relativamente fértil en condiciones tropicales; aunque, por la misma razón que se ha formado bajo bosque, tienen una estructura relativamente débil. Los mejores suelos agrícolas de Portuguesa y Barinas se han formado bajo ese tipo de bosque. La exposición de esos suelos a la intemperie, como también su excesiva roturación a consecuencia del manejo que se le da, por su utilización para cultivos de ciclo corto, tienen una doble consecuencia negativa: la oxidación de la materia orgánica almacenada por su exposición directa a los agentes meteorizantes, en las fases de preparación de tierras y postcosecha, y la destrucción de una estructura, de por sí ya bastante frágil, corno consecuencia del uso de maquinaria pesada. El resultado final es una gran disminución de su fertilidad natural y la destrucción de su drenaje interno. Los sistemas de producción para esos suelos deberían ser mixtos, mediante la utilización de cultivos de ciclo corto en rotación, intercalados a cultivos perennes. Lo aconsejable sería conservar estos suelos con un cierto tipo de cobertura durante todo el año, yeso es posible solamente si se introducen en el sistema los cultivos arbóreos perennes. No creo que el uso que se les está dando actualmente en Portuguesa, y se está empezando a dar en Barinas, sea el más adecuado. El hecho de que los rendimientos unitarios, en esas áreas, no hayan podido mejorarse y más bien, en algunos renglones hayan descendido, a pesar de la gran utilización de insumos que se hace, probaría esa afirmación. ^ C. Áreas agrícolas en zonas previamente ocupadas por bosques siempre verdes. Donde la precipitación supera los 2.200 mm. y está relativamente bien distribuida, tenemos el bosque siempre verde o bosque pluvial. En este caso, altas temperaturas y alta humedad constante, causan una descomposición muy rápida de la hojarasca. Las bases son liberadas rápidamente, pero gracias a un sistema micorritico y otras adaptaciones propias de los componentes de esas selvas, los nutrientes liberados son también reciclados muy rápidamente con el sistema y no se pierden por lixiviación. El suelo, formado bajo esas selvas es muy pobre en nutrientes, casi sin estructura y fuertemente acido. Quizás, el sistema que mas convenga a esas áreas sea el de plantación, la cual asegura una cobertura total continua. Sin embargo, con la finalidad de reducir al mínimo los ataques de plagas y enfermedades, particularmente fuertes en un monocultivo implantado, en un ambiente que se caracteriza por la pluriespecifidad, sea aconsejable pensar en una explotación mixta, introduciendo la práctica de los cultivos en estrato, lo que imitaría al ecosistema natural. Aparentemente, también una cobertura graminosa es posible, como lo indica el éxito logrado en ciertas partes de la región Sur del Lago de Maracaibo. Pero ese no puede ser tomado como ejemplo, por las características propias de formación de posos sucios. Pero, definitivamente, los cultivos de ciclo corto no deberían tener cabida en áreas caracterizadas por ese ecosistema. Su explotación, al poco tiempo, dejaría esos suelos completamente estériles, ya que su poca fertilidad, ligada únicamente a la materia orgánica presente, aseguraría apenas dos o tres cosechas. Luego no habiendo restitución de materia orgánica y además encontrándose al descubierto, esos suelos pierden pronto por lixiviación los escasos nutrientes que no fueron absorbidos por el cultivo. Por sus características en áreas de este tipo se dan bien el caucho, el cacao, la yuca, el ocumo, el plátano, y muchas especies autóctonas; además de tener un potencial inmenso para especies madereras de gran valor comercial. ^ D. Áreas agrícolas en zonas de montaña. En este caso, como en los otros, no podemos generalizar, ya que hay grandes diferencias entre sitios en un mismo sistema montañoso. Por ejemplo, existen grandes diferencias entre valle y ladera, o ladera y altiplanicie. En regiones montañosas el tipo de agricultura que más se ha generalizado ha sido la del conuco. Este sistema de producción tiene un profundo arraigo social, pero económicamente, su aporte es muy limitado cuando se piensa que un conuquero en término medio produce solamente para una o dos personas más. El conuco por sí no es dañino, es un sistema de producción utilizado por tiempos inmemoriales por las poblaciones indígenas de los trópicos. Actualmente, con los mejores conocimientos que tenemos de las relaciones vegetación-ambiente en estas latitudes, podemos afirmar que es un sistema de producción que se adapta muy bien a ciertas situaciones ambientales y merece que se le dedique más atención por parte de los investigadores agrícolas. Personalmente creo, que una de las respuestas para el logro de una producción sostenida, de ciertos cultivos de subsistencia, en muchas áreas deforestadas del país, en ecosistemas de trópico húmedo, será en el futuro la de un "conuco tecnificado ", donde la persona que en él trabaje esté en capacidad de producir económicamente y alimentar un número mucho mayor de personas. Sin embargo, mientras el conuco puede ser beneficioso en áreas planas, es altamente dañino, cuando esa práctica se lleva a cabo en laderas; porque al fomentar la erosión, acaba al poco tiempo con la delgada capa vegetal de tienen, incapacitando a esas laderas para desarrollar cualquier tipo de vegetación boscosa y destruyendo el potencial de retención de agua en todo el sistema. El conuco, junto con las explotaciones madereras, ha sido a mi modo de ver, la mayor causa del desastre que podemos observar en todas nuestras cuencas hidrográficas. El ecosistema de montaña hay que reservado para cultivos perennes, como en el caso del café. En las altiplanicies y ciertos valles, la situación es distinta; allí se puede llevar a cabo una agricultura, que yo diría de tipo intensivo, aprovechando los suelos buenos que muchas de ellas poseen para cultivos altamente rentables, especialmente hortícola, de clima templado, que no se dan a altitudes más bajas a causa mayormente del factor temperatura. CONCLUSIONESLo expuesto, es solamente un esbozo de algunas de las razones que, a mi modo de ver, aconsejan una investigación dirigida a encontrar una agricultura tropical. La empresa no es nada fácil, ya que cualquier sistema de producción que contemple la siembra, en una misma parcela y en el mismo tiempo, de dos o más cultivos que tengan características de desarrollo diferentes, crea problemas técnicos cuya solución no es simple. Piénsese solamente en preparación de tierras, prácticas de abono, de riego, control de plagas y enfermedades, malezas, prácticas de cosecha. La asociación de cultivos restringe mucho la utilización de cualquier maquinaria agrícola. Las necesidades de la producción, masiva de alimentos, por otra parte, exigen la utilización de grandes extensiones de tierra; esto supondría de por sÍ, un uso intensificado y masivo de la mecanización, a mayor razón cuando sabemos que la mano de obra en el campo, se hace cada día mas escasa, y los jóvenes que estarían en capacidad de aprender las nuevas técnicas, emigran todos, o casi todos a la ciudad, en busca de una vida mejor y más fácil. Una agricultura tecnificada es también necesaria para rebajar los costos de producción y hacer los productos económicamente accesibles a las grandes masas populares. Sin embargo, hasta donde es posible ver por los momentos, una agricultura tropical adaptada a los ecosistemas naturales, exigencia que considero "sine qua non", para conservar en el tiempo el potencial productivo de las áreas en explotación, exigirá una gran utilización de la mano de obra y un reducido uso de la mecanización. No cabe duda que esto tendrá un profundo impacto social, como también determinará un cambio en las costumbres y en los valores de la vida, y es muy probable que todas las otras actividades económicas deban subsidiar, en parte, esta agricultura, en pro de una obtención segura de alimentos. El problema será más simple de resolver si, mediante una zonificación agrícola, basada en principios ecológicos, se lograra una mayor utilización de la sabana, en la producción de cultivos de ciclo corto y uso masivo, y reservamos las áreas deforestadas para sistemas de producción, donde los Cultivos de ciclo Corto sean transitorios, hasta el establecimiento del o de los cultivos perennes. Para esas áreas, serán sin duda alguna muy provechosos, los sistemas de producción mixtos; donde por medio de rotaciones intensivas, cultivos asociados, cultivos en estratos, explotaciones agrícolas y ganaderas integradas, se asegurará una cobertura tal que, en ningún momento, esos suelos estarán expuestos a la acción devastadora de los meteoros. También a muy corto plazo, habrá que emprender estudios para establecer el nivel más adecuado de mecanización, que pueda soportar un suelo determinado; hasta ahora sabemos poco, o nada sobre esto. A su vez, es necesario de inmediato estudiar la microbiología de los suelos en áreas de explotación agrícola, especialmente la dinámica poblacional en microflora y microfauna, como consecuencia del uso intensivo de productos químicos. BIBLIOGRAFÍA1. AVILAN R., L. Fertilización de las sabanas altas de Barinas. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Maracay, 1972. 2. ALVIM, Paula de Tarso. "Extinction is Forever". The balance between conservation and utilization in the humid tropics with special reference to Amazonian Brazil. The New York Botanical Garden, 347-352. 1977. 3. ALVIM, Paulo de Tarso. Los trópicos bajos de América Latina: recursos y ambiente para el desarrollo agrícola. Simposio sobré el potencial del trópico bajo. 43-61. CIAT, Cali, Colombia. 1973 4. ALVIM, Paulo de Tarso. Ecophysiology of tropical crops. Symposium on ecophysiology of tropical crops. Manaus. 1975. CEPLAC, Itabuna, Brazil. 1975. 5. BENACCHIO, S. y GRANADOS, F.J. "Visita a la Colonia Agrícola Túren sector "La Isla". IAN, Edo. Portuguesa. Informe Técnico. Sección de Suelos. MAC-CIA. Maracay, 1972. 6. BENACCHIO, S. "Review of literature on tropical legumes for pastures improvement, and prospects for their development in Venezuela". Purdue Univ. Lafayette, Indiana, USA. 1968. 7. BENACCHIO, S. y PINEDA, W. Una rotación intensiva de cultivos aptos para el Trópico. IX Reunión Latinoamericana de Fitotecnia. Panamá, 1974. 8. BENACCHIO, S. y ESCALANTE, E. Zonificación Agroecológica de la Región Nororiental. CORPORIENTE. 1974. 9. BENACCHIO, S. "Aspectos ecológicos del Trópico Húmedo Venezolano al Sur del Paralelo 7" e "Informe para Venezuela". Reunión Internacional sobre Sistemas Agrícolas de Producción para el Trópica Húmeda Americana. Lima, Perú. 1974. 10. BENACCHIO, S., BRITO, P. y KITEWSKY, J. Alternativas de aptitudes de áreas en la zona Sur del Lago de Maracaibo para ciertos cultivos y pastos. Sección de Suelos. CENIAP. Maracay. 1975. 11. BENACCHIO, S. Importancia del enfoque ecológico en la agricultura. FONAIAP-CENIAP. Publicación Miscelánea N° 2. Maracay. 1977. 12. BORNEMISZA, E. y ALVARADO, A. Manejo de Suelos en la América Tropical. University Consortium on soils of the Tropics. North Carolina University, USA. 1975. 13. BANCO DE CRÉDITO DEL PERÚ. Realidad, perspectivas y problemas de la Selva Peruana. Lima, Perú. 1972. 14. BRAUDMETAL Contribution to the study of Rotations in the Savanna Zones of the Central. Afr. Rep. Cotton et Fiber Trop. 25,4: 419-434. 1970 15. CIDIAT. "Resultados del 1er. Seminario sobre suelos pesados de Venezuela". IV Jornadas Venezolanas de Riego, 1971. 16. CANO, MF. y otros. Estudio edafológico del Estado Portuguesa. FUDECO Barquisimeto. 1971. 17. COLEMAN, N.T. Características químicas y algunas correlaciones mineralógicas de suelos tropicales. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Maracay. 1972. 18. COMERMA, J. y LUQUE, O. Los principales suelos y paisajes del Estado Apure. 1ra. Reunión Nacional de la Ciencia del Suelo. Maracaibo. 1970. Agronomía Tropical 21(5):379-396. 1971. 19. COPLANARH (AROCHA, L.M. y otros). La agricultura deseable. Prospección del año 2000. MOP-COPLANARH, Publicación N° 19. 1974. 20. ESTRADA, J.A. y PAGE, A.L. La capacidad de intercambio catiónico en suelos tropicales áridos y factores que los afectan. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo, Maracay, 1972. 21. ESPINOZA, J. Ensayo de un sistema rotativo en suelos de sabana, CANAVALlA ENSIFORMIS para abono verde, maíz fertilizado y maní. 1ra. Reunión Nacional de la Ciencia del Suelo. Maracaibo. 1970. 22. FAJARDO, CM y otros. Un aporte al conocimiento de los suelos de parte de los Llanos Centrales y Occidentales. (Estados Cojedes y Guárico) SVCS Boletín Técnico N° 25. Barquisimeto. 1977. 23. FALESI, J.C, BASTOS, T.X. Y FIGUEREDO, V.H.F. Zoneamento agrícola da Amazonia. IPEAN, Belem, Brazil. 1972. 24. GUADARRAMA, A. "Serie de suelos del Sistema de Riego Río Guárico y comportamiento preliminar de cultivos". IX Jornadas Agronómicas, Maracay. 1977. 25. GOOSEN, O. Algunos fenómenos de inestabilidad física en suelos planos de América Latina. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Maracay, 1972. 26. GONZALEZ, R.A. Venezuela. Agricultura y Soberanía. 118 pp. LUZ-FONAIAP. 1977. 27. GOLLEY, F.B. and MEDINA, E. Tropical ecological systems. Springer-Verlag. New York. 1975. 28. HERRERA, R. Podzolización en la región de aguas negras del Territorio Amazonas. Caracterización mineralógica de suelos y aguas. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Maracay. 1972. 29. HUNTER, J.R. and CAMACHO. Some observations on permanent mixed cropping. In the Humid Tropics. Turrialba 11(1): 26-33. 1961. 30. IICA-TRÓPICOS. Reunión Internacional sobre sistemas de producción para el Trópico Americano (Sistemas de uso de la tierra). Informe de Conferencias, Cursos y Reuniones N° 41. Ministerio de Agricultura. Dirección General de Forestal y Caza. Lima-Perú, 1974. 31. IICA-TRÓPICOS. Reunión Técnica de Programación sobre Investigaciones Ecológicas para el Trópico Americano. Informe. La Universidad del Zulia, Facultad de Agronomía; IICA-TRÓPICOS. Informes y Conferencias. Documento N° 8. Maracaibo, 1975. 32. LEAO, A.C Y SOARES GOUVEA, J.B. Uso actual das tierras da regia o cacaueira do estado da Bahia. Boletín Técnico N° 8. CEPLAC, ltabuna, Brasil. 1971. 33. LAREZ, C, Y SANCHEZ, C. Respuesta del sorgo a la aplicación de cal y micronutrientes en un suelo franco arenoso de sabana. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Maracay. 1972. 34. MOGOLLON, L. y otros. "Contribución al conocimiento de la región de los Llanos Occidentales". SVCS Boletín Técnico Nº23. Barquisimeto, 1977. 35. MANN, G.F. Bases ecológicas de la explotación agropecuaria en la América Latina. OEA. Departamento de Asuntos Científicos, Monografía N° 2. Santiago, Chile. 1966. 36. NAIR, P.K.R. et al. Maintenance of soil fertility under intensive multiple cropping in Northern INDIA. INDIAN. J. AGR. SC!. 43(3): 250-255. 1973. 37. OSMAN ABUZEIO, M. Continuous cropping in areas of shifting cultivation in the Southern Sudan. Trop. AGR., Trinidad 50(4): 285-290. 1973. los Andes Venezolanos. 38. PEREIRA, J.E. Manejo de los suelos en los Andes Venezolanos. SVCS Boletín Técnico Nº 26. Barquisimeto, 1977 39. PLAS S., USECHE, J. y CAMPERO, G. Incidencia del clima y manejo sobre las propiedades físicas y conservación de suelos de los Llanos Altos Occidentales de Venezuela. IV Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Maracay, 1972. 40. RAMIA, M. Contribución al conocimiento de la Ecología de las Sabanas del Alto Apure. Tesis para optar al título de Doctor en Agronomía. UCV. 1974. 41. SEGALEN, P. Papel e importancia del hierro y del aluminio en los suelos de las regiones cálidas y húmedas. Servicio Científico Central, ORSTOM, Bendy, FRANCIA, 1975. 42. SPAIN, J.M El manejo de oxisoles en le Oriente de Colombia, CIAT, Cali, Colombia. 1974. 43. SCHMIDT, D. R. Anthropological and ecological considerations regarding the transition of shifting cultivation in the tropics. Afr. Soils. 18(2): 59-68. 1973. 44. SÁNCHEZ, C. Respuesta de varios cultivos a la aplicación de fertilizantes en suelos de sabana del Estado Monagas. UDO. Jusepín. 1977. 45. URRIOLA, S.L. Región Oriental IV-Suelos. SVCS Boletín Técnico N° 22. Barquisimeto, 1977. 46. UNIVERSIDAD DE ORIENTE. Escuela de Ingeniería Agronómica. La fertilización como práctica fundamental en un sistema integral de manejo de los suelos de los Llanos Orientales de Monagas. SVCS Boletín Técnico N° 18. 1976. Citación de este documento. Benacchio S., Sergio. Un nuevo enfoque ecológico en las investigaciones agrícolas en Venezuela. Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP). Instituto de Investigaciones Agrícolas Generales, Maracay, Venezuela. Boletín Misceláneo Nº 10. 1979. 20p. Otras Notas. Producción gráfica de la versión impresa Diseño y Montaje: Carmelo Rengifo A. Editado en la Oficina de Comunicaciones Agrícolas del CENIAP e impreso en sus Talleres Gráficos. Edición: 500 ejemplares. |
|