RESUMEN
Las técnicas para evaluar
problemas de compactación de suelos se presentan estructuradas en tres capítulos
referidos a: introducción, determinaciones analíticas (límite inferior de plasticidad,
límite superior de plasticidad, índice de plasticidad, conductividad hidráulica,
macroporosidad, densidad aparente y módulo de ruptura) y recomendaciones para la
preparación de suelos. Cada una de las determinaciones analíticas incluye una serie de
puntos en forma secuencial, con el propósito de presentar la información bajo formato
estandarizado. Los aspectos tratados en cada técnica, si son aplicables fueron: título;
concepto; principio; equipos y materiales; reactivos (opcional); procedimiento; cálculos;
forma de expresión de los resultados; interpretación; comentarios y referencias
particulares.
^
INTRODUCCIÓN
El uso y manejo de los suelos está
limitado por las características naturales de los mismos, el clima y por las condiciones
socioeconómicas prevalecientes. Para el desarrollo y manejo de los suelos disponibles es
indispensable conocer y entender sus potencialidades y limitaciones a nivel local y
regional. Muchas de las áreas ya explotadas agrícolamente y, en especial, las de posible
expansión futura, presentan una combinación de limitaciones climáticas, de suelos y
topografía que afectan su potencial para producción agrícola sustentable y dificultan
su desarrollo. Además, estimaciones recientes han puesto de manifiesto las grandes y a
veces insuperables dificultades para el mantenimiento de la productividad de muchos de los
suelos de reserva con las tecnologías actualmente disponibles (Pla,
1995).
Las prácticas actuales de manejo
de suelos y aguas se han creado sobre la base de observaciones empíricas de campo de la
respuesta a diferentes clases y frecuencias de aplicación de fertilizantes o riego. Sin
embargo, estas prácticas deberían fundamentarse en la identificación de
características específicas del medio ambiente total. Esto implica necesariamente
conocer por completo, las relaciones suelo-planta-agua-atmósfera y las diversas
prácticas de manejo (Gavande, 1973).
Generalmente, en el manejo de aguas
y suelos con fines agrícolas se busca aumentar la infiltración y reducir la
evaporación. La mayor parte de la infiltración ocurre cuando el suelo superficial está
saturado o casi saturado. Por ello, una mayor infiltración ocurrirá cuando la
conductividad hidraúlica a bajas succiones del suelo superficial sea alta. Por otro lado,
como la evaporación ocurre cuando el suelo superficial está bastante seco, ella será
menor cuando la conductividad hidraúlica es baja a valores de succión altos. Ambas
cosas, incremento de la infiltración y reducción de la evaporación, pueden lograrse al
mismo tiempo con una adecuada agregación de la capa superficial del suelo. La influencia
que pueden tener las condiciones de suelo superficial sobre la infiltración,
evaporación, escorrentía y erosión se hacen más críticas:
* cuanto menor sea la estabilidad
de la estructura,
* cuanto mayor sea la intensidad y
la irregularidad de las precipitaciones, y
* cuando las demandas evaporativas
sean más grandes (Pla, 1976).
Según Amezquita
(1984), el clima de una región determina qué tipo de cultivo puede adaptarse y,
dentro de un mismo clima pueden existir diferentes tipos de suelo que deben ser tratados
individualmente y que condicionan la clase de cultivos que en ellos pueden desarrollarse.
Estos suelos no son capaces de suministrar a los cultivos el agua y los nutrimentos que
ellos requieren. Por esta razón, el hombre, en su labor acondicionadora, se ve en la
necesidad de suministrarlos mediante el riego y la fertilización.
Para que las plantas puedan
desarrollarse el suelo debe poseer ciertas condiciones físicas aceptables; de no ser
así, éstas deberían lograrse a través de una buena preparación de suelos, de tal
manera que el suelo pueda almacenar más agua, mejorar el suministro de los elementos
nutritivos, mejorar las condiciones de drenaje y conservar por largos años su fertilidad.
Adicionalmente, la preparación apropiada del suelo facilita una buena cama para la
germinación de la semilla, destruye las malas hierbas que competirían con el cultivo y
coadyuva en el control de insectos dañinos, enterrando profundamente huevos y pupas.
En muchos casos, los suelos
presentan tendencia a la compactación o fácilmente se puede conducir a esta condición
si se hace un manejo inadecuado de los mismos. Siendo la preparación de los suelos una de
las operaciones más costosas y riesgosas en la agricultura, cualquier exceso en ella
representará una merma en los beneficios económicos y en una disminución de mediano a
largo plazo de las características productivas de los suelos.
En este contexto, el objetivo que
se persigue en este trabajo, es el de precisar algunas técnicas para evaluar problemas de
compactación que pueden presentarse en suelos que han sido manejados inadecuadamente.
Conociendo los parámetros de las propiedades físicas del suelo, a través de las
determinaciones respectivas, será posible afinar el manejo del mismo, esencialmente al
momento de la preparación antes de la siembra.
^
DETERMINACIONES ANALÍTICAS
1. Límite inferior
de plasticidad
1.1. Concepto
El límite inferior de plasticidad
marca la transición entre la consistencia plástica y la friable y es el contenido
máximo de humedad, en el cual el suelo puede manejarse sin deteriorar sus propiedades
físicas (Pla, 1976). También se define como el momento
cuando el contenido de humedad en el suelo permite que éste se deje amasar en cilindros
de 3 a 4 mm de diámetro y de 5 a 6 cm de longitud, sin desmenuzarse (Malagón,
1976).
1.2 Principio
Cuando se toma una capa continua de
moléculas de agua de hidratación de los cationes absorbidos entre las láminas de
arcilla, facilita el desplazamiento de unas sobre otras, sin permitir su separación (Pla, 1977).
1.3 Equipos y materiales
1.3.1. Lámina de vidrio
1.3.2. Balanza
1.3.3. Estufa
1.3.4. Cápsula de metal
1.3.5. Tamiz de 2 mm
1.4 Procedimiento
Tamice de 15-20 g de suelo por 2 mm
de abertura. Amase y forme cilindros de suelo, de 3 mm de diámetro, aproximadamente.
Deslice con la mano sobre un vidrio el cilindro de suelo. En el momento que se produzca su
resquebrajamiento, determine la humedad del suelo. Este valor representa el límite
inferior de plasticidad (Figura 1).
1.5. Cálculos
LIP = (PSH - PSS) / PSS x 100
Donde: LIP: límite inferior de
plasticidad (%)
PSH: peso del suelo húmedo (g)
PSS: peso del suelo seco (g)
1.6. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa como porcentaje del
contenido de humedad, de forma gravimétrica.
1.7. Interpretación
El suelo adquiere la capacidad de
ser moldeado y mantiene su forma después que la presión deformable ha cesado, o
representa el contenido de humedad máximo en el cual un suelo puede manejarse sin
deteriorarse su estructura.
1.8. Comentario
El límite inferior de plasticidad
representa el contenido de humedad en un suelo, por encima del cual es peligroso
manipularlo con equipos de labranza y cultivo, ya que se pueden causar posibles efectos de
compactación y sellado superficial.
^
2. Límite superior de plasticidad
2.1. Concepto
El límite superior de plasticidad
es el contenido de humedad en el cual un suelo comienza a fluir bajo la acción de una
fuerza aplicada (Malagón, 1976).
2.2. Principio
En la medida que el contenido de
humedad en el suelo aumenta (rango húmedo), la tensión superficial por unidad de área
disminuye, de manera tal que no se compensa el incremento en área de contacto entre
partículas y se ocasiona un decrecimiento en la consistencia del suelo. Al estar el suelo
saturado la tensión superficial deja de existir y el suelo fluye. Estas relaciones sólo
se dan en suelos que tienen contenido de arcilla suficientes para hacer que la atracción
molecular sea efectiva. La atracción molecular del limo y la arena es insignificante (Gavande, 1973).
2.3. Equipos y materiales
2.3.1. Tamiz de 2 mm
2.3.2. Cuchillo
2.3.3. Aparejo mecánico "Casa Grande"
2.3.4. Ranurador
2.3.5. Cápsula de metal
2.3.6. Balanza
2.3.7. Estufa
2.3.8. Vaso de precipitado
2.4. Procedimiento
Tamice de 150-200 g de suelo y
colóquelos en un vaso de precipitación, agréguele agua hasta obtener una masa
fácilmente moldeable, removiendo constantemente la mezcla con un cuchillo.
Posteriormente, coloque en el fondo de la copa del aparejo "Casa Grande" una
porción de la pasta de suelo, hasta que alcance un espesor de aproximadamente un cm, al
mismo tiempo que se va alisando con el cuchillo la superficie de la muestra. Con el
ranurador y en sentido longitudinal se corta en dos partes iguales la pasta de suelo, de
tal manera que queden separadas aproximadamente dos mm en el fondo de la copa. Dé vuelta
a la manilla del aparejo a una velocidad aproximada de dos revoluciones por segundo
(golpes), hasta lograr que las dos porciones se unan. Si esto se logra después de un
número de golpes (12-38), se procede a recoger el suelo y colocarlo en el recipiente
metálico, se pesa y se traslada a una estufa (110 ºC) hasta obtener el porcentaje de
humedad del suelo (Figura 2). Repita el proceso hasta tener al menos uno o dos valores por
encima o por debajo de 25 golpes. Si la muestra se une antes de los 12 golpes, se toma y
se coloca nuevamente en el vaso de precipitado agregándole suelo. Si se une después de
los 31 golpes se agrega agua.
Para determinar el límite superior
de plasticidad de manera analítica, Pla (1977) cita como
procedimiento colocar en el eje de las abscisas (escala cuadriculada), el valor
correspondiente al porcentaje de humedad gravimétrica y en el eje de las ordenadas
(escala logarítmica) el valor correspondiente al número de golpes obtenidos del aparejo
"Casa Grande". El límite superior de plasticidad expresado en porcentaje de
humedad gravimétrica, se corresponderá con 25 golpes, resultado de la interpolación
entre 31 y 38 golpes, respectivamente (Figura 2a).
2.5. Cálculos
LSP = (PSH25 - PSS25)/PSS25
Donde: LSP: límite superior de
plasticidad (%).
PSH25: peso del suelo húmedo (g) a
25 golpes.
PSS25: peso del suelo seco (g) a 25
golpes.
2.6. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa como porcentaje del
contenido de humedad, de forma gravimétrica en el suelo.
2.7. Interpretación
El límite superior de plasticidad
se relaciona con la resistencia al corte que tiene un suelo, cuando posee un determinado
contenido de humedad. Un suelo que presenta un porcentaje de humedad igual o mayor a su
límite superior de plasticidad, no opondrá resistencia al corte, se le daña su
estructura y disminuye su tasa de penetración de agua.
2.8. Comentarios
El límite superior de plasticidad
está dado por la cantidad de agua que contiene un suelo en el momento en que comienza a
comportarse como un fluido y deja de comportarse como una masa sólida (Gavande,
1973). Intervenirlo en ese momento ocasiona rompimiento y cambios de la estructura del
suelo de manera irreversible.
^ 3. ÍNDICE
DE PLASTICIDAD
3.1. Concepto
El índice de plasticidad es el
porcentaje de agua gravimétrico en el suelo entre el límite superior e inferior de
plasticidad (Montenegro y Malagón, 1990).
3.2. Principio
La plasticidad del suelo resulta de
la acción en el suelo de dos fuerzas: cohesión o atracción molecular y adhesión o
tensión superficial. La cohesión en suelos húmedos tiene lugar entre las moléculas de
la fase líquida, las cuales actúan como puente entre partículas adyacentes de suelo. La
adhesión actúa como una fuerza de atracción molecular entre la fase líquida y la
superficie de la fase sólida. La estructura del suelo resulta de la variación entre
estas fuerzas dentro de la mesa del mismo (Malagón, 1976).
3.3. Cálculos
IP = LSP - LIP
Donde: IP: índice de plasticidad
(%)
LSP: límite superior de
plasticidad (%)
LIP: límite inferior de
plasticidad (%)
3.4. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa como porcentaje del
contenido de humedad de forma gravimétrica en el suelo.
3.5. Interpretación
Si el índice de plasticidad es
bajo, el suelo puede manejarse sin peligro de amasarse, y si el índice de plasticidad es
alto, aumentaría el peligro de deterioro de las condiciones físicas (estructura),
especialmente si el manejo se lleva a cabo con altos contenidos de humedad (figuras 3 y 4,
en la próxima página) respectivamente. Según Pla (1977),
diferencias entre los límites superior e inferior de plasticidad superior a 100% indican
un contenido de arcilla que le da alta plasticidad al suelo y dificulta su cultivo. Rangos
de 10 a 5% indican moderada plasticidad que presentan problemas al usar maquinaria
agrícola y valores menores de 5%, identifican suelos poco plásticos e inestables que
pueden cultivarse fácilmente (Cuadro 1).
3.6. Comentarios
Cuando un suelo se satura y luego
se deja secar pasa por cuatro etapas: pegajoso, plástico, friable y seco. En las etapas
de pegajoso y plástico, el suelo se deja moldear cuando se aplica presión, mientras que
éste presenta buena agregación cuando se maneja en estado friable. Al aplicar la labor
de aradura en condición de suelo pegajoso y plástico se provoca compactación, quedando
el suelo expuesto a la acción de los factores climáticos, perdiendo humedad en ausencia
de lluvias, formándose terrones grandes y duros. Esta situación requiere un aumento de
pase de rastra, lo que provoca la pulverización del suelo. Cuando la aradura se aplica en
condiciones friables, se obtienen mejores resultados, el rastreo se realiza por breve
lapso, se disminuye el número de operaciones y se conserva la estructura. Finalmente,
cuando el suelo se trabaja muy seco, aumentan los requerimientos de potencia de un
tractor, los implementos bajan su rendimiento, aumenta el número de labores secundarias,
el suelo pierde estructura y se favorece el proceso de erosión (Baver, 1963).
Cuadro 1. Valores para evaluar el índice de plasticidad (Pla,1977)
|
Índice de plasticidad (%) |
Tipo de plasticidad |
Observaciones |
|
Mayor de 10 |
Alta |
Suelos muy
plásticos y difíciles de cultivar |
|
De 5 a 10 |
Moderada |
Suelos
medianamente plásticos. Presentan problemas al usar maquinaria |
|
Menor de 5 |
Baja |
Suelos poco
plásticos que pueden cultivarse fácilmente |
^ 4. CONDUCTIVIDAD HIDRÁULICA EN SUELOS SATURADOS
4.1. Concepto
Velocidad con la cual pasa el agua
a través de una masa de suelo por unidad de gradiente de carga hidráulica (Pla, 1977).
4.2. Principio
En un suelo saturado el agua se
mueve en dirección de la disminución de la presión hidráulica, con una velocidad
directamente proporcional a la diferencia de presión hidráulica entre dos puntos y la
conductividad del suelo al agua, e inversamente proporcional a la distancia entre los dos
puntos (Bouwer, 1964).
4.3. Equipos y materiales
4.3.1. Del toma-muestra tipo Uhland
(Figura 5), cilindro metálico con suelo.
4.3.2. Cilindro metálico adicional de 7.5 cm de diámetro y 7,5 cm de altura, para
fijarlo con tirro en la parte superior del cilindro metálico con suelo.
4.3.3. Liencillo, banditas de goma y bandeja de peltre.
4.3.4. Permeámetro de Darcy, carga constante (Figura 6).
4.3.5. Embudo de porcelana, vaso de precipitado y cilindro graduado.
4.4. Procedimiento
A los cilindros metálicos con
suelo proveniente del campo, se les conecta el cilindro metálico adicional (Figura 6),
saturándose posteriormente por capilaridad en una bandeja con agua. Para ello, los
cilindros deben colocarse sobre un soporte o malla que impida el contacto de su borde
inferior con el fondo de la bandeja, elevando el nivel del agua hasta la parte media del
cilindro metálico con suelo. Una vez saturado se traslada al permeámetro de Darcy
(Figura 6), abriendo el grifo para que se llene con agua la extensión superior (cilindro
metálico adicional) y se mantenga así durante su determinación. Cuando comience a
drenar el agua por debajo del cilindro metálico con suelo, se comienza a registrar el
tiempo y a medir con un cilindro graduando el volumen recogido en el vaso de precipitado.
La relación entre el volumen recogido y el tiempo transcurrido, representa el gasto que
pasa a través del suelo (Pla, 1977).
4.5. Cálculos
3.599,42 x L x VR / Tt 1.145,73 x L x Q 1.145,73 x L x
Q
K =
-------------------------------------------------- = ----------------------
(H + L) (3.1416 x R2)
(H + L) R2
Donde: K: conductividad hidráulica
(cm/h)
L: altura del cilindro metálico
con suelo (7.5 cm)
VR: volumen recogido (cm3)
Tt: tiempo transcurrido (seg)
H: carga de agua constante en el
cilindro adicional (cm)
R: radio del cilindro metálico
(3,75 cm)
4.6. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa en cm/hora.
4.7. Interpretaciones
Los valores obtenidos de
conductividad hidráulica expresan la lentitud o rapidez en la cual se mueve el agua en el
suelo, limitando en algunos casos la penetración de agua en el mismo. Grassi
(1976) establece que valores de conductividad hidráulica de 0.1 a 2 cm/h son
considerados de movimiento muy lento a moderadamente lentos. De 2 a 12 cm/h, el movimiento
del agua en el suelo es de moderado a moderadamente rápido y valores 12 a 18 cm/h, el
movimiento del agua se considera rápido (Cuadro 2). Estos valores sólo pueden usarse
como una guía general, pues habrá numerosos casos en que, por circunstancias especiales
de clima, cultivos o métodos de riego pueden ser diferentes a los aquí expuestos (Pla, 1977).
Cuadro 2. Valores para evaluar la conductividad hidraúlica (Grassi,1976)
|
Conductividad hidraúlica (cm/hora) |
Características |
|
0,1 |
Muy lenta |
|
0,1 - 0,5 |
Lenta |
|
0,5 - 2,0 |
Moderadamente lenta |
|
2,0 - 6,0 |
Moderada |
|
6,0 - 12,0 |
Moderadamente rápida |
|
12,0 -18,0 |
Rápida |
4.8. Comentarios
El uso de cilindros de suelo no
alterados, sólo se justifican en aquellos casos donde el suelo no es roturado. Utilizando
este método se pueden detectar situaciones donde se presentan limitaciones de
penetración de agua por estrato.
^ 5. MACROPOROSIDAD
5.1. Concepto
Se define como macroporosidad al
contenido de aire (%) en los poros del suelo, cuyo radio equivalente es superior a 15
micras.
5.2. Principio
En relación con la porosidad del
suelo, más que su valor total, es de mayor consideración la proporción relativa de la
fracción de poros que pierden con facilidad agua (macroporos) y de la fracción que
retiene el agua (microporos). El punto de separación conveniente será de 15 micras entre
macro y microporos, cuando el suelo es sometido a una succión de 100 cm de columna de
agua (0.010 MPa) y de acuerdo con la relación de capilaridad
r = 0.15/h
siendo h = 100 cm (Pla, 1977).
5.3. Equipos y materiales
5.3.1. Cilindro metálico tipo
Uhland, diámetro (7,5 cm)
5.3.2. Frasco nivelador Erlenmeyer
5.3.3. Balanza
5.3.4. Tapón de goma
5.3.5. Mesa de tensión
5.3.6. Plato poroso de 1 bar (0.10 MPa) de tensión
5.3.7. Estufa
5.3.8. Bandejas
5.3.9. Regla graduada
5.3.10. Liencillo, bandita de goma y papel filtro
5.4. Procedimiento
Toda vez que el cilindro de suelo
no disturbado se encuentra en el laboratorio, se procede a colocar en su extremo inferior
una cubierta de liencillo amarrada con una bandita de goma. Los cilindros así preparados
se ponen a saturar en una bandeja con un soporte con malla, recubierta con papel de filtro
en el fondo y con agua que alcance hasta un cm por encima del fondo del cilindro.
Los cilindros de suelo, al estar
saturados (presentan aspecto brillante en la superficie del suelo), se trasladan al plato
poroso de 1 bar (0.10 MPa) de tensión. Antes de colocar los cilindros de suelo saturado
sobre el plato poroso, este último debe ser sometido a un proceso de saturación,
conectando el tubo de salida de agua a un frasco nivelador Erlenmeyer, con salida lateral
cerca de la boca, lleno de agua, el cual debe ser ubicado de tal manera que el nivel de
agua esté 2,5 cm por encima del nivel del plato.
Cebando previamente el tubo de goma
con agua, se asegura que pase el líquido continuamente del frasco nivelador al plato. La
saturación de este último se logra de tres a cuatro horas aproximadamente. Al estar
saturado el plato se colocan los cilindros de suelo sobre él, presionando para establecer
íntimo contacto en el suelo, la malla de liencillo y el plato poroso.
Manteniendo el nivel del agua en el
frasco, se deja así por tres a cuatro horas más, al cabo de las cuales se remueven y se
pesan los cilindros con el suelo. Luego de pesados se vuelven a colocar en la misma forma
sobre el plato poroso, así mismo el frasco nivelador se baja a una altura tal que el
nivel del agua en él se mantenga 97,5 cm por debajo del nivel del plato.
Esto provoca en la mesa de tensión
una succión (Figura 7, en la próxima página) de 100 cm (0.010 MPa) en el suelo que se
encuentra en la parte central de los cilindros. Al mismo tiempo se satura con agua el
papel secante por debajo del plato y se coloca la tapa, dejando siempre entrada de aire
para mantener presión atmosférica. El peso del suelo en equilibrio suele alcanzarse
antes de las 48 horas, pero de todas formas es conveniente realizar dos o tres pesadas de
los cilindros hasta peso constante. Alcanzado el mismo, se remueven la malla, bandita de
goma y cilindro de metal para ser pesados aparte.
Para lograr sacar el cilindro de
suelo intacto de su cubierta metálica una vez removida la malla y bandita de goma, se
presiona por la parte superior con una tapa de goma o cilindro de madera. Los cilindros de
suelo sin su cubierta se colocan en una bandeja y se secan en una estufa a 50 ºC.
Después de 48 horas se pesan y ese valor representa el peso del suelo seco en equilibrio
(Pla, 1977).
5.5. Cálculos
MACR= (PSH-PSE) /Vol x 100=
(PSH-PSE) / 3.1416 x R2 x H x 100= 31.83(PSH-PSE) / R2 x H
Donde:
MACR: macroporosidad del suelo (%)
PSH: peso del suelo húmedo + peso
del cilindro metálico + peso del liencillo + peso malla (g).
PSE: peso del suelo en equilibrio +
peso del cilindro + peso del liencillo + peso malla (g).
Vol: volumen del cilindro metálico
(cm3)
R: radio del cilindro metálico
(3,75 cm)
H: altura del cilindro metálico
(7,5 cm)
5.6. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa en porcentaje.
5.7. Interpretaciones
Los valores de macroporosidad
permiten, además de interpretar con mayor precisión el efecto de compactación de un
suelo, comparar diferentes suelos. En condiciones donde no se puedan controlar los aportes
de agua al suelo (agricultura de secano) y dichos aportes son concentrados e irregulares,
según Trouse (1961), valores de macroporosidad de 0 a 5% limitan
el desarrollo radical de la mayoría de los cultivos, entre 5 y 10% se espera un moderado
desarrollo radical y con valores mayores de 10% se espera un adecuado desarrollo radical
en el suelo.
5.8. Comentarios
La compactación es un factor que
influye sobre la macroporosidad del suelo, dado que afecta el volumen de poros mayores de
15 micras. Se ha comprobado (Malagón,1976) que a mayor
compactación, menor es la macroporosidad, independiente de la textura. Por lo general,
las texturas gruesas tendrán alta macroporosidad. Texturas finas retendrán la humedad en
mayor proporción, presentando una macroporosidad reducida. Debido a esta relación, en
suelos arcillosos los problemas de aireación serán los más comunes, mientras que los
asociados con falta de retención de humedad se encuentran en suelos de texturas arenosas.
^ 6. DENSIDAD
APARENTE
6.1. Concepto
La densidad aparente de un suelo es
la relación que existe entre la masa o peso seco del suelo y la unidad de volumen
aparente del mismo. El volumen aparente incluye a las partículas sólidas y el espacio
poroso (Montenegro y Malagón, 1990).
6.2. Principio
Debido a que el suelo está
compuesto de diferentes minerales, la densidad aparente sólo puede interpretarse como un
valor medio. La arena contiene principalmente granos de cuarzo. En las arcillas
intervienen minerales más pesados en un porcentaje más elevado. Cuanto mayor es la
partícula, de la misma manera va disminuyendo el contenido de Fe,+++ Ca,++ Mg++ y CO2.
Las diferencias en las densidades se deben a las variaciones en la composición
mineralógica de estas partículas (Kezdi, 1975).
Los suelos de textura fina tienen
más espacio poroso total que los de textura gruesa. Aunque los poros individuales son
más pequeños, hay muchos más poros, y el resultado es una porosidad total mayor, de
allí que la densidad aparente sea menor.
6.3. Equipos y materiales
6.3.1. Martillo tipo Uhland
6.3.2. Cilindro metálico tipo Uhland
6.3.3. Balanza
6.3.4. Estufa
6.3.5. Palín
6.3.6. Cuchillo
6.4. Procedimiento
Se toma el muestreador tipo Uhland
(Figura 5), dentro del cual se encajan anillos metálicos de un diámetro igual a 7,50 cm
y una altura de 7,50 cm. El muestreador se introduce en el suelo ejerciendo una presión
vertical, dejando caer el martillo de manera constante, luego se retira el aparato con el
cilindro de suelo, tratando de enrasar con un cilindro el exceso de material sobrante. El
cilindro metálico con el suelo es trasladado al laboratorio en bolsas plásticas bien
identificadas para determinarle el volumen y peso seco, obtenido en una estufa a 110 ºC
durante 24 horas.
6.5. Cálculos
DAS = PSS / 3.1416 x R2 x L= 0.3183
x PSS / R2 x L
Donde:
DAS: densidad aparente del suelo
(g/cm3)
PSS: peso suelo seco (g)
R: radio del cilindro metálico
(cm)
L: altura del cilindro metálico
(cm)
6.6. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa en gramos/cm3.
6.7. Interpretaciones
Los valores de densidad aparente no
permiten comparaciones de un suelo con respecto al otro. En general, la densidad aparente
de un suelo en forma aislada sólo debe utilizarse para seguir la evolución de la
compactación del suelo bajo estudio. Pueden considerarse valores altos de densidad
aparente (Cuadro 3), aquellos superiores a 1,3 g/cm3 en suelos de textura fina (arcillosa
o franco-arcillosa), a 1,4 g/cm3 en suelos de textura media (franco a franco-limoso) y a
1,6 g/cm3 en suelos de textura gruesa (arenoso, franco-arenoso).
6.8 Comentarios
La densidad aparente es afectada
por el contenido de materia orgánica, los valores más bajos (menores de 1 g/cm3), se
obtienen en suelos orgánicos. En estos mismos suelos, en la medida que el contenido de
materia orgánica disminuye, se incrementan los valores de densidad aparente (Malagón, 1976).
Cuadro 3. Valores para evaluar la densidad aparente, citado por Pla (1977)
|
Textura |
Densidad aparente (g/cm3) |
Valores |
|
Arcillo/franco-arcillosos |
> 1,3 |
Altos |
|
Franco/franco-limoso |
> 1,4 |
Altos |
|
Franco-arenoso |
> 1,6 |
Altos |
^ 7. MÓDULO DE RUPTURA
7.1. Concepto
El módulo de ruptura es la fuerza
de cohesión aplicada sobre el área de un cilindro de suelo en posición horizontal hasta
conseguir su ruptura.
7.2. Principio
La ruptura de los suelos puede
presentarse de distintas formas: repentina, rígida o con grandes deformaciones y
remanentes. La ruptura misma también puede tener una condición de quiebra que sea
satisfecha a lo largo de una superficie única, llamada superficie de deslizamiento o
falla, mientras que el resto del suelo se encuentre en estado elástico. Las deformaciones
de la masa de suelo se deben principalmente a los deslizamientos entre las distintas
partículas. Por esta razón se debe entender por resistencia de una masa de suelo, su
resistencia al esfuerzo cortante (Kezdi, 1975).
7.3. Equipos y materiales
7.3.1. Cilindro metálico con suelo
7.3.2. Estufa
7.3.3. Regla graduada
7.3.4. Aparejo para determinar módulo de ruptura, modelo U-160-CIC-USA
7.3.5. Anillos para 250 y 500 libras
7.4. Procedimiento
Se toma el cilindro de suelo,
secado en estufa a 50 ºC y se mide su longitud y diámetro. Luego se coloca en forma
horizontal sobre el plato inferior del aparejo para su medición. Se le da vuelta a la
manilla de manera constate (1 vuelta/seg), aplicando con el plato superior una fuerza
vertical que sea capaz de romper el cilindro de suelo. En este momento la aguja indicadora
de la fuerza marca un máximo, regresándose bruscamente. Aquí se registra la lectura
máxima. Si la misma supera 900 libras con el anillo de 250, este último debe ser
cambiado por uno de 500 libras. Con la lectura obtenida y el gráfico de calibración del
aparejo se obtiene el valor de la fuerza en libras (Pla, 1977).
7.5. Cálculos
MR = 0.91x F / 3.1416 x D x L =
0.289 x F / D x L.
Donde:
MR: módulo de ruptura (kg/cm2)
F: fuerza aplicada (libras)
D: diámetro del cilindro de suelo
(cm)
L: longitud del cilindro de suelo
(cm)
7.6. Forma de expresión de los
resultados
Se expresa en kg/cm2.
7.7. Interpretación
La medición de la fuerza de
cohesión entre las partículas cuando el suelo se seca, está relacionada con la
resistencia a la roturación del suelo, formación de terrones duros, costras y
resistencia mecánica de las plantas a su extensión radical. En este sentido, se puede
mencionar que valores del módulo de ruptura mayores de 3 kg/cm2 (Cuadro 4), indican
posibles problemas a los efectos de alta cohesión en seco, antes señalado (Pla, 1977).
7.8. Comentarios
El módulo de ruptura se puede
medir en costras de suelo y se ha encontrado que está relacionado con la emergencia de
plántulas y el rendimiento de algunos cultivos (Gavande, 1973).
Cuadro 4.
Valores para evaluar el módulo de ruptura (Pla,1997)
|
Valores
(Kg/cm2) |
Observaciones |
|
Menor de 1 |
Baja o
ninguna cohesión |
|
De 1 a 3 |
Mediana
cohesión |
|
Mayor de 3 |
Situación
de alta cohesión |
^ 8.
RECOMENDACIONES PARA LA PREPARACIÓN ADECUADA DE LOS SUELOS
Antes de presentar las recomendaciones para la preparación de suelos, es conveniente
conocer los principales factores que se deben tomar en cuenta en el mejoramiento de las
condiciones físicas de los suelos, para lo cual será de gran utilidad considerar los
valores de los indicadores reseñados en el capítulo anterior.
a)
Contenido de humedad y aireación. Para que un cultivo crezca y produzca
satisfactoriamente, el suelo sobre el cual crece debe presentar ciertas condiciones de
humedad y aireación que permitan satisfacer las necesidades de agua y oxígeno de las
raíces de las plantas. Con la preparación del suelo se trata de proporcionar estas
condiciones requeridas por las plantas, por lo que no debe ser ni deficiente, ni excesiva
y debe realizarse en el momento oportuno. El suelo no debe prepararse demasiado húmedo,
porque se compacta, empobreciendo su capacidad de aireación y retención de agua. Una
preparación excesiva en seco contribuye a la formación de costras superficiales cuando
llueva, que impiden el crecimiento de las plántulas y la infiltración del agua en el
suelo.
b)
Desterronamiento del suelo. El excesivo desterronamiento del suelo
contribuye al aumento de la población de malas hierbas, debido a que las semillas de
éstas encuentran un medio mas propicio para su desarrollo en un terreno muy mullido.
c)
Profundidad de preparación. Debe ser lo suficientemente profunda como
para permitir un buen anclaje y penetración de las raíces. Con ello se logra
proporcionar un medio propicio para el desarrollo de las raíces al disponer de un mayor
volumen de suelo para la extracción de agua y nutrimentos. Adicionalmente, los suelos
preparados a la profundidad adecuada permiten acumular mayor cantidad de agua en períodos
de lluvia, que posteriomente estará disponible para ser utilizada por el cultivo en
períodos secos. En el Cuadro 5 se puede observar la profundidad de penetración de la
mayor parte del sistema radical de algunos cultivos.
Cuadro 5.
Profundidad de penetración de la mayor parte del sistema radical de algunos cultivos (Amezquita, 1984)
|
Cultivos |
Profundidad de penetración
(cm) |
|
Alfalafa |
180 |
|
Algodón |
120 |
|
Arroz |
30-60 |
|
Caña
de azúcar |
60 |
|
Frijol |
60 |
|
Girasol |
30 |
|
Sorgo |
120 |
|
Soya |
15-30 |
Suelos
vírgenes
Después de deforestar y destroncar
el terreno, se procede al desenraizamiento, utilizando una rastra pesada con discos
dentados o big-rome, para fragmentar las raíces pequeñas. Es necesario evitar el exceso
de laboreo, pues se corre el riesgo de destruir la estructura del suelo, convirtiéndolo
en improductivo. Otro aspecto a prevenir es la destrucción de la materia orgánica, cosa
que puede suceder si se cometen excesos en la preparación.
Suelos cultivados
Cuando en el suelo quedan residuos
del cultivo anterior, se deben incorporar aplicando un pase de arado. Si los residuos son
leñosos y abundantes, conviene fragmentarlos previamente con un pase de rotativa o
rastra, antes de la incorporación. Estas operaciones deben realizarse con un mes de
anterioridad a la próxima siembra, para dar tiempo a la descomposición de los residuos y
su posterior aprovechamiento por el nuevo cultivo. Si los residuos no son muy numerosos y
el suelo es arenoso, puede omitirse la aradura, siendo suficiente uno o dos pases de
rastra.
Suelos arenosos
Por lo general, no se recomienda
arar este tipo de suelos, a menos que el residuo de la cosecha anterior sea muy abundante
y leñoso. Sólo se debe arar si se ha formado una capa dura por el continuo rastreo a la
misma profundidad. Cualquier exceso de rastreo en estos suelos provoca la formación de
costras superficiales, que impedirán la emergencia de las plántulas, la infiltración
del agua y la aireación de las raíces.
Suelos arcillosos
Son los más problemáticos para su
preparación. Se trabajarán cuando no estén ni muy secos ni muy húmedos y deberán
tener la humedad adecuada para permitir la penetración adecuada del arado. Si están
demasiado húmedos se forman grandes terrones, que luego son difíciles de desmenuzar con
la rastra o pueden provocar compactación, con las consecuencias negativas ya mencionadas.
El rastreo debe hacerse cuando el terreno esté húmedo y los residuos descompuestos,
preferiblemente después de una lluvia ligera. Así se evita dar pases en exceso.
^ 9. Referencias
bibliográficas
AMEZQUITA,
E. 1984. Curso práctico sobre fertilidad, análisis de suelos y recomendaciones de fertilizantes. Cagua, Ven. FUSAGRI. 1-8.
BAVER, L. 1963. Soil physics. Third Ed. John Willey and Son
N.Y. 489 p.
BOUWER,
h. 1964. Measuring horizontal and vertical conductivity of soil with the double tube method. Soil Sci. Soc. Amer. Proc. 28:19-21.
GAVANDE,
S. 1973. Fisica de suelos. Principios y aplicaciones. México. Ed Limusa-Willey S.A. 351 p.
GRASSI,
C. 1976. Manual de drenaje. Mérida, Ven. CIDIAT. 346 p.
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A. 1975. Manual de la mecánica de suelos. Hungría. Universidad Técnica de Budapest. 264 p.
MALAGON,
D. 1976. Física de suelos. Bogotá, Cali, Col.IGAC. 622 p.
MONTENEGRO, H. y D. MALAGON. 1990. Propiedades físicas de los
suelos. Bogotá, Col. IGAC. 813 p.
PLA, I. 1977. Metodología para caracterización física con fines
de diagnóstico de problemas de manejo y conservación de suelos en condiciones
tropicales. Maracay, Ven. UCV-FAGRO. 112 p.
PLA, I. 1976. Conservación de aguas y tierras. Relaciones
suelo-agua. Mérida, Ven. CIDIAT. 25 p.
PLA, I. 1995. Efecto de los sistemas de labranza en la
degradación y productividad de los suelos. Guanare, Ven. Memorias de la II Reunión de la Red
Latinoamericana de Labranza Conservacionista. 366 p.
TROUSE,
A. 1961. Some effects of soil compactation on the development of sugar cane root. Soil Sc. 91(3):208-217.
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