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Ponente: Hebe Vessuri Versión: PDF
Buenos días, mucho gusto. Es un gran placer estar aquí con viejos amigos y nuevos conocidos de la investigación agrícola, con la cual estuve vinculada hace ya muchísimos años en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Tucumán, en Argentina, que tiene nexos históricos también con Maracay. Se me ha pedido que hoy conversara con ustedes sobre el problema general de la publicación científica. Lo que quisiera realmente hacer son algunos comentarios sobre la etapa de transición que se está viviendo en este momento a nivel de la publicación científica en el ámbito internacional, para que después vayamos ajustando entre las varias ponencias la temática hasta llegar más específicamente al área agrícola. Pero desde el momento que la investigación agronómica tiene un componente científico, creo que al menos a esa parte de la investigación agronómica más ligada a la investigación básica le caben las características de la publicación científica en general a la que quiero hacer referencia seguidamente. Un primer punto que me gustaría destacar es la especificidad. El fenómeno de la publicación científica periódica, de la revista científica es diferente del que se plantea a la industria editorial en general. ¿En qué consiste esa especificidad? Primero, me parece que debemos destacar el carácter instrumental de lo que se transmite; es decir, la publicación científica es una herramienta de trabajo, una herramienta de comunicación de un grupo de científicos dentro de una comunidad, de un club, de un colegio, de una conspiración de "adictos" a una temática (como se quiera calificarla). Insisto entonces, que tiene un carácter absolutamente instrumental; lo hacemos para algo, para comunicamos entre nosotros y somos siempre un grupo especializado de personas. Por otro lado, es una herramienta de evaluación y ahí se introduce una dimensión complicada del problema, porque lo que se evalúa, es supuestamente, la productividad; es decir, se mide la producción para luego evaluar la productividad del investigador. Pero hay una diferencia entre evaluar cantidad de trabajo y evaluar calidad de trabajo, vinculado a un fenómeno institucional como es la revista científica, que sirve de canal de salida para el artículo científico. La revista científica es un elemento absolutamente estratificado, hay una jerarquía vamos a ver enseguida nacional e internacional de las revistas, que como todo sistema de estratificación puede ser cuestionado y nos encontramos con que estamos siendo evaluados por el tipo de revista en el cual publicamos. Entonces este carácter instrumental, me parece central para definir ya la problemática de la publicación científica. Por supuesto hay toda una gama de revistas, tenemos las más especializadas, y cada día surgen revistas nuevas dentro de los campos disciplinarios más diversos, definidas por grupos cada vez más restringidos de investigadores que deciden establecer una red de comunicación entre ellos, que corresponde a la temática específica en la cual ellos están trabajando; por lo tanto, ya cada vez dejan de publicar más en la revista general de su disciplina y aumenta el peso, la fuerza que tiene esa revista especializada que corresponde a un área muy específica de trabajo. Cuando se agota el campo especializado, que es uno de los problemas generales dentro de la dinámica de evolución de la ciencia contemporánea, tenemos que también la revista suele morirse o tiene que transformar su contenido especializado.
Desde las revistas más especializadas podemos pasar a través de una extensa gama a las del otro extremo. Están las revistas de divulgación científica que también son muy variadas entre sí por el tipo de público al cual ellas están atendiendo. Hay revistas de divulgación científica como "Scientific American", en la cual se publican resultados originales de investigación en diversos campos, pero se supone que es para un público más amplio, no el público especializada sino una comunidad científica en general. En América Latina existen valiosas revistas de divulgación de ese tipo, como la brasileña, "Ciencia Hoje" y la propia "Interciencia", publicada en Venezuela, que apuntan a un público científico amplio y publica en lenguaje accesible los resultados de la ciencia de laboratorio.
Ustedes tienen revistas de divulgación en el área agrícola dirigidas a productores, a la gente que está en los servicios, empresas de servicios o los ministerios.
Hasta aquí, entonces me he referido a este primer punto de la instrumentalidad de la revista científica, que sirve a estos fines específicos de comunicación y la ciencia moderna, hasta ahora, ha sido comunicación. Por algo se hablaba de la "república de la ciencia" en la cual los científicos, los investigadores se comunicaban libremente. La información científica tradicionalmente ha buscado circular lo más ampliamente posible. La publicación científica tiene que ser de conocimiento público, no puede haber secreto. La manera de comprobar la veracidad de los resultados del trabajo experimental de laboratorio, es sometiéndolo al juicio amplio, abierto, crítico de todo el mundo. Es decir, puede llegar un científico de la India o de Japón y decirnos "no señor, lo que usted hizo está mal hecho y es de esta otra forma como funciona". La libre circulación de información es y ha sido crucial a la producción científica y el mecanismo de comunicación lo han sido justamente las revistas. Si usted quiere ver lo que hacen los científicos, va y consulta las revistas científicas. El segundo supuesto ha sido el universalismo; es decir, se supone que la ciencia apunta a producir conocimientos de validez universal, por lo tanto la comunicación, desde por lo menos el siglo XVII, cuando se creó la primera revista científica moderna los "Transactions" de la Royal Society, reconocida convencionalmente como la primera Asociación de Ciencia Moderna, fundada en Londres en 1662 tiene que estar expresada y organizada en la forma de artículo científico, para reflejar esos valores que están ligados al universalismo. El tercer supuesto es el de la criticidad; es decir, la comunidad de científicos es una comunidad crítica, la actitud básica del científico se supone que tiene que ser la de escepticismo, escepticismo crítico; es decir, es un fulano que no se traga el primer "zeppelín" que ve por ahí volando; sino que hay que demostrar, hay que probar con resultados experimentales fehacientes que lo que se está proponiendo como una solución de un problema, es un resultado válido, y por tanto, tenemos que ejercitar esa capacidad del escepticismo crítico. La comunidad científica, es una comunidad altamente crítica y las revistas deben salvaguardar esa actitud, a través de sus cuerpos editoriales que tienen que ser eminentemente rigurosos para servir de filtros del conocimiento. Ligado a ello, está otro supuesto, el de arbitraje para el control de la calidad de la información que se produce, de la calidad del trabajo científico que se produce. Tradicionalmente la cristalización de la actividad científica, justamente se da en las revistas científicas, está ligada a los mecanismos de autorregulación de la comunidad de los pares. Aquí no tenemos ministros, no tenemos directores, no tenemos jefes que nos digan este trabajo es bueno o es malo, sino que tenemos colegas que tienen que evaluar la calidad del trabajo. Esta es otra de las reglas básicas con las cuales ha venido funcionando la ciencia en los últimos tres siglos. Otro elemento que quisiera señalar aquí como un supuesto básico de la producción científica, de la comunicación científica es el de la jerarquía. Este negocio de la ciencia es, digamos, la institución social más altamente jerárquica que se ha producido en el mundo moderno. La jerarquía se supone que se basa en la meritocracia, es una estratificación muy alta con características particulares, y por supuesto esto también se refleja en las revistas. Hay revistas que pesan mucho más que otras, si no simplemente podemos consultar el "Science Citation Index" y veremos la cantidad de citas que reciben Nature", Science" o algunas de las revistas más importantes del ámbito internacional, si las comparamos con cualquier revista término medio vamos a ver que el peso es brutal en favor de unas y en contra de las otras; es decir, hay un sistema eminentemente estratificado en el cual son muy pocas las revistas que concentran la atención del público cliente; es decir, que es un público cautivo el que tenemos, un público constituido por la propia comunidad científica. Ahí estamos todos tratando de llegar a publicar en las revistas más importantes y publicando finalmente en una gama muchísimo más amplia de revistas, donde se tiene acceso más fácil que en las revistas del tope. Esas fueron hasta ahora, y todavía en gran parte siguen siendo, digamos, las reglas básicas de funcionamiento de la actividad científica, que están volcadas a la publicación de resultados y cuando estoy diciendo aquí la actividad científica, estoy hablando en términos muy generales. Podemos ver en realidad que eso se aplica más a cierto tipo de investigación científica; es decir, la investigación más básica, la más académica, no a otras. Pero en términos generales, los valores y los supuestos que han regido para esa actividad científica, más académica, se han transferido a la actividad de investigación en general yeso nos crea muchos problemas en distintos ámbitos que no deberían ser evaluados así, o no deberían funcionar necesariamente de esta forma; pero esas son las reglas del juego que se han definido hasta ahora, y que vemos que rigen al CONICIT, que rigen al IVIC, que rigen en algunos segmentos de la universidades, inclusive, que rigen también en el FONAIAP. Ese panorama clásico, ideal, estereotipado, al cual acabo de hacer referencia muy breve, está cambiando violentamente en el presente. Por un lado, vemos que con respecto a lo que hablaba antes sobre la libre circulación de información como elemento básico, ahora los flujos de conocimiento existentes están entrando violentamente en proceso de privatización, junto con la privatización de la investigación. Áreas muy importantes de las tecnologías de punta, de la informática, de la biotecnología, que ya les toca a ustedes más de cerca, para no abundar en más ejemplos, realmente son campos en los cuales a nivel internacional los países más importantes como Estados Unidos, Inglaterra, Japón, en Francia están experimentando una disminución significativa en la cantidad de la publicaciones; la gente no está publicando, además del retraso que se está produciendo ya desde hace algunos años en la publicación de resultados, porque las agencias financiadoras, las empresas que subsidian las investigaciones académicas, están pidiendo «un momentito señores, nos dan seis meses de plazo, nos dan un año de plazo, para ver si estos resultados tienen potencial económico y entonces después es que lo podrán publicar, pero mientras tanto nosotros nos los guardamos». Entonces, eso es ya un cambio que no es trivial, es un cambio muy profundo, muy interesante, de consecuencias muy importantes para el tema que nos concierne hoy, que es el de las publicaciones científicas.
El otro elemento era el de la jerarquía y la estratificación de la ciencia. Es curioso que nos encontramos con que los grandes aparatos que han sido resultado del enorme desarrollo científicotécnico (es decir, la tecnología ya incidiendo sobre la ciencia, los grandes equipos cada vez más indispensables para la mayoría de los ámbitos de investigación) hace que alrededor de los propios aparatos se formen comunidades de usuarios muy amplios. Ese desarrollo ha llevado a que las reglas de jerarquía, de estratificación funcionen diferentemente, comienzan a regir las reglas típicas del trabajo industrial para la producción del trabajo científico, pero ya no son las reglas académicas clásicas.
Además, la presencia industrial misma en las fronteras de la investigación de punta, obliga a una cooperación también de los equipos académicos con los industriales. Para trabajar en temas nuevos, los académicos deben aproximarse cada vez más a la industria, aunque en el camino abdican cada vez más su autonomía, porque los temas comienzan a ser definidos claramente por necesidades industriales.
Entonces, nos encontramos, creo, con una transición radical que es curiosa, y que vivimos en el presente, inclusive, como lectores, como usuarios de las revistas del ámbito internacional, en circunstancias en las cuales en nuestros países de América Latina, todavía estamos tratando de legitimar la actividad de publicación calificada, esto es, la publicación arbitrada. El énfasis en los órganos de fomento de la ciencia está en que la gente publique; sin ir más lejos, el PPI (Programa de Promoción del Investigador del CONICIT) surge como una iniciativa de la propia comunidad científica para poder defender el trabajo de investigación científica y para poder tener una mayor legitimidad en la sociedad. El criterio básico para el PPI es la publicación escrita, la publicación en revistas arbitradas. Esto se está dando en momentos en que las áreas críticas de investigación, es decir, donde se está transformando la base de producción de conocimiento, donde está la ventaja económica que da la competitividad internacional, está llevando al secreto, al retraso de de la publicación de resultados en áreas cada vez más amplias. Entonces, este es un fenómeno que me parece bien interesante y sobre el cual podemos comentar más ampliamente.
Vemos así que hay una serie de
problemas, que son inherentes, no tanto a la revista per se sino a la
dinámica de funcionamiento de la comunidad de científicos que tiene que
alimentar a esa revista. Por esto es que yo hablaba antes del carácter
instrumental de la revista, ella no es el resultado de una empresa
comercial, no es un negocio sino que es el órgano de comunicación donde se
manifiesta, donde se recupera la actividad buena o mala que se hace en un
campo. Si esa comunidad de científicos no se interesa en defender, en
desarrollar su revista, ésta está condenada al fracaso.
Con esto quiero simplemente concluir
que hay posibilidades de salir, hay posibilidades de acceder al ámbito
internacional, inclusive, desde nuestro país; es decir, que no estamos
condenados a la invisibilidad internacional, se puede aunque es difícil.
Pero lo importante es tener calidad y pensar estratégicamente. Las
estrategias pueden ser individuales (del tipo salida personal, el
cinturón salvavidas cuando se hunde el barco) o colectivas. Lo que la
actividad científica nacional necesita son estrategias disciplinarias para
las comunidades de investigadores, que en un movimiento conjunto, consigan
visibilidad y coherencia tanto en función de su campo del conocimiento
como de la sociedad en que viven. Yo dejo por aquí para que después
podamos conversar más ampliamente. Muchas gracias |
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