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Tema:       La Validez de la Revista como Instrumento de Difusión Científica

Ponente:  Hebe Vessuri 
                  Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. 
                  Departamento de Estudios de la Ciencia

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Buenos días, mucho gusto. Es un gran placer estar aquí con viejos amigos y nuevos conocidos de la investigación agrícola, con la cual estuve vinculada hace ya muchísimos años en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Tucumán, en Argentina, que tiene nexos históricos también con Maracay.

Se me ha pedido que hoy conversara con ustedes sobre el problema general de la publicación científica. Lo que quisiera realmente hacer son algunos comentarios sobre la etapa de transición que se está viviendo en este momento a nivel de la publicación científica en el ámbito internacional, para que después vayamos ajus­tando entre las varias ponencias la temática hasta llegar más específicamente al área agrícola. Pero desde el momento que la investigación agronómica tiene un componente científico, creo que al menos a esa parte de la investigación agronómica más ligada a la investigación básica le caben las características de la publi­cación científica en general a la que quiero hacer referencia seguidamente.

Un primer punto que me gustaría destacar es la especificidad. El fenómeno de la publicación científica periódica, de la revista científica es diferente del que se plantea a la industria editorial en general. ¿En qué consiste esa especificidad? Primero, me parece que debemos destacar el carácter instrumental de lo que se transmite; es decir, la publicación científica es una herramienta de trabajo, una herramienta de comunicación de un grupo de científicos dentro de una comunidad, de un club, de un colegio, de una conspiración de "adictos" a una temática (como se quiera calificarla). Insisto entonces, que tiene un carácter absolutamente instrumental; lo hacemos para algo, para comunicamos entre nosotros y somos siempre un grupo especializado de personas. Por otro lado, es una herramienta de evaluación y ahí se introduce una dimensión complicada del problema, porque lo que se evalúa, es supuestamente, la productividad; es decir, se mide la producción para luego evaluar la productividad del investigador. Pero hay una diferencia entre evaluar cantidad de trabajo y evaluar calidad de trabajo, vinculado a un fenómeno institucional como es la revista científica, que sirve de canal de salida para el artículo científico. La revista científica es un elemento absolutamente estratificado, hay una jerarquía vamos a ver enseguida nacional e internacional de las revistas, que como todo sistema de estratificación puede ser cuestionado y nos encontramos con que estamos siendo evaluados por el tipo de revista en el cual publicamos. Entonces este carácter instrumental, me parece central para definir ya la problemática de la publicación científica. Por supuesto hay toda una gama de revistas, tenemos las más especializadas, y cada día surgen revistas nuevas dentro de los campos disciplinarios más diversos, definidas por grupos cada vez más restringidos de investigadores que deciden establecer una red de comunicación entre ellos, que corresponde a la temática específica en la cual ellos están trabajando; por lo tanto, ya cada vez dejan de publicar más en la revista general de su disciplina y aumenta el peso, la fuerza que tiene esa revista especializada que corresponde a un área muy específica de trabajo. Cuando se agota el campo especializado, que es uno de los problemas generales dentro de la dinámica de evolución de la ciencia contemporánea, tenemos que también la revista suele morirse o tiene que transformar su contenido especializado.

 

Desde las revistas más especializadas podemos pasar a través de una extensa gama a las del otro extremo. Están las revistas de divulgación científica que tam­bién son muy variadas entre sí por el tipo de público al cual ellas están atendiendo. Hay revistas de divulgación científica como "Scientific American", en la cual se publican resultados originales de investigación en diversos campos, pero se supone que es para un público más amplio, no el público especializada sino una comunidad científica en general. En América Latina existen valiosas revistas de divulgación de ese tipo, como la brasileña, "Ciencia Hoje" y la propia "Interciencia", publicada en Venezuela, que apuntan a un público científico amplio y publica en lenguaje accesible los resultados de la ciencia de laboratorio.

 

Ustedes tienen revistas de divulgación en el área agrícola dirigidas a productores, a la gente que está en los servicios, empresas de servicios o los ministerios.

 

Hasta aquí, entonces me he referido a este primer punto de la instrumentalidad de la revista científica, que sirve a estos fines específicos de comunicación y la ciencia moderna, hasta ahora, ha sido comunicación. Por algo se hablaba de la "república de la ciencia" en la cual los científicos, los investigadores se comunicaban libremente. La información científica tradicionalmente ha buscado circular lo más ampliamente posible. La publicación científica tiene que ser de conocimiento público, no puede haber secreto. La manera de comprobar la veracidad de los resultados del trabajo experimental de laboratorio, es sometiéndolo al juicio amplio, abierto, crítico de todo el mundo. Es decir, puede llegar un científico de la India o de Japón y decirnos "no señor, lo que usted hizo está mal hecho y es de esta otra forma como funciona". La libre circulación de información es y ha sido crucial a la producción científica y el mecanismo de comunicación lo han sido justamente las revistas. Si usted quiere ver lo que hacen los científicos, va y consulta las revistas científicas.

El segundo supuesto ha sido el universalismo; es decir, se supone que la ciencia apunta a producir conocimientos de validez universal, por lo tanto la comunicación, desde por lo menos el siglo XVII, cuando se creó la primera revista científica moderna los "Transactions" de la Royal Society, reconocida convencionalmente como la primera Asociación de Ciencia Moderna, fundada en Londres en 1662  tiene que estar expresada y organizada en la forma de artículo científico, para reflejar esos valores que están ligados al universalismo.

El tercer supuesto es el de la criticidad; es decir, la comunidad de científicos es una comunidad crítica, la actitud básica del científico se supone que tiene que ser la de escepticismo, escepticismo crítico; es decir, es un fulano que no se traga el primer "zeppelín" que ve por ahí volando; sino que hay que demostrar, hay que probar con resultados experimentales fehacientes que lo que se está propo­niendo como una solución de un problema, es un resultado válido, y por tanto, tenemos que ejercitar esa capacidad del escepticismo crítico. La comunidad científica, es una comunidad altamente crítica y las revistas deben salvaguardar esa actitud, a través de sus cuerpos editoriales que tienen que ser eminentemente rigurosos para servir de filtros del conocimiento. Ligado a ello, está otro supuesto, el de arbitraje para el control de la calidad de la información que se produce, de la calidad del trabajo científico que se produce. Tradicionalmente la cristalización de la actividad científica, justamente se da en las revistas científicas, está ligada a los mecanismos de autorregulación de la comunidad de los pares. Aquí no tenemos ministros, no tenemos directores, no tenemos jefes que nos digan este trabajo es bueno o es malo, sino que tenemos colegas que tienen que evaluar la calidad del trabajo. Esta es otra de las reglas básicas con las cuales ha venido funcionando la ciencia en los últimos tres siglos.

Otro elemento que quisiera señalar aquí como un supuesto básico de la produc­ción científica, de la comunicación científica es el de la jerarquía. Este negocio de la ciencia es, digamos, la institución social más altamente jerárquica que se  ha producido en el mundo moderno. La jerarquía se supone que se basa en la meritocracia, es una estratificación muy alta con características particulares, y por supuesto esto también se refleja en las revistas. Hay revistas que pesan mucho más que otras, si no simplemente podemos consultar el "Science Citation Index" y veremos la cantidad de citas que reciben Nature", Science" o algunas de las revistas más importantes del ámbito internacional, si las comparamos con cual­quier revista término medio vamos a ver que el peso es brutal en favor de unas y en contra de las otras; es decir, hay un sistema eminentemente estratificado en el cual son muy pocas las revistas que concentran la atención del público cliente; es decir, que es un público cautivo el que tenemos, un público constituido por la propia comunidad científica. Ahí estamos todos tratando de llegar a publicar en las revistas más importantes y publicando finalmente en una gama muchísimo más amplia de revistas, donde se tiene acceso más fácil que en las revistas del tope. 

Esas fueron hasta ahora, y todavía en gran parte siguen siendo, digamos, las reglas básicas de funcionamiento de la actividad científica, que están volcadas a la publicación de resultados y cuando estoy diciendo aquí la actividad científica, estoy hablando en términos muy generales. Podemos ver en realidad que eso se aplica más a cierto tipo de investigación científica; es decir, la investigación más básica, la más académica, no a otras. Pero en términos generales, los valores y los supuestos que han regido para esa actividad científica, más académica, se han transferido a la actividad de investigación en general yeso nos crea muchos problemas en distintos ámbitos que no deberían ser evaluados así, o no deberían funcionar necesariamente de esta forma; pero esas son las reglas del juego que se han definido hasta ahora, y que vemos que rigen al CONICIT, que rigen al IVIC, que rigen en algunos segmentos de la universidades, inclusive, que rigen también en el FONAIAP.

Ese panorama clásico, ideal, estereotipado, al cual acabo de hacer referencia muy breve, está cambiando violentamente en el presente. Por un lado, vemos que con respecto a lo que hablaba antes sobre la libre circulación de información como elemento básico, ahora los flujos de conocimiento existentes están entrando violentamente en proceso de privatización, junto con la privatización de la investigación. Áreas muy importantes de las tecnologías de punta, de la informática, de la biotecnología, que ya les toca a ustedes más de cerca, para no abundar en más ejemplos, realmente son campos en los cuales a nivel internacional los países más importantes como Estados Unidos, Inglaterra, Japón, en Francia están experimentando una disminución significativa en la cantidad de la publicaciones; la gente no está publicando, además del retraso que se está produciendo ya desde hace algunos años en la publicación de resultados, porque las agencias financiadoras, las empresas que subsidian las investigaciones académicas, están pidiendo «un momentito señores, nos dan seis meses de plazo, nos dan un año de plazo, para ver si estos resultados tienen potencial económico y entonces después es que lo podrán publicar, pero mientras tanto nosotros nos los guardamos». Entonces, eso es ya un cambio que no es trivial, es un cambio muy profundo, muy interesante, de consecuencias muy importantes para el tema que nos concierne hoy, que es el de las publicaciones científicas.


Ligado a este hecho fundamental de la privatización del conocimiento y por ende de la privatización de los resultados, se están dando cambios en la oferta de la investigación y desarrollo académicos; es decir, nos encontramos con resultados que son apropiables privadamente y que están llevando a cambios en la agenda de investigación; porque evidentemente si el financiamiento llega para hacer tal cosa o para hacer tal otra, o si tenemos, inclusive, ciertas urgencias por resultados a plazos mucho más breves, evidentemente eso va a incidir en la definición de nuestra agenda de trabajo. Es decir, ya no nos vamos a proponer programas de más largo plazo porque tenemos que llegar a resultados en plazos muy breves y a resultados que interesen a clientes. En algunas agencias como la National Science Foundation, la OCDE, etc., se está planteando como una amenaza para el futuro desarrollo de la agenda de investigaciones científicas; es decir, existe preocupación creciente por las implicaciones que estas tendencias actuales puedan tener sobre la ciencia del futuro.


El tercer elemento tiene que ver con la criticidad, con nuestra capacidad crítica. En los últimos años con esto de la multiplicación y expansión del número de investigadores, de la formación de nuevos recursos humanos, hemos llegado a tener un número tan elevado de personal de investigación, que probablemente se ha superado el umbral más allá del cual los mecanismos tradicionales de difusión del conocimiento, de control de la difusión del conocimiento ya no operan como en los tiempos de la República de los sabios. Hay un famoso filósofo, Imre Lakatos, un discípulo de Poper que sostenía que los editores de las revistas científicas tenían la misión de ser los guardianes de la calidad y del progreso de la ciencia, porque debían ser quienes filtraran lo que debía o no ser publicado; y lo que iba y lo que no iba no era solamente una cuestión de calidad, sino también tenía que ver con los contenidos, con los temas, con las líneas de trabajo que se definían a futuro. Pero en el presente, la avalancha de gente es tan grande, ya somos ejércitos de científicos y tecnólogos que estamos, supuestamente, en este negocio de producción de conocimiento, que entonces las reglas de control de calidad o las reglas de control del contenido no se están dando, no funcionan como antes y se ha llegado a hablar, inclusive, de una crisis del control de la producción. En el pasado, cuando los científicos eran un club pequeño, era más fácil, siempre estaban los popes de la ciencia en una institución tan estratificada y tan jerárquica como es la de la acti­vidad científica, que eran los que definían que era lo que iba a publicar
cada quien, pero cuando somos muchos, si no nos gusta lo que nos dice el pope de turno, bueno, pues nos vamos de costado y siempre vamos a poder encontrar un lugar donde publicar nuestros resultados, vamos a tener una salida posible. Esto tiene como consecuencia un problema de crisis de la calidad, crisis del control y multi­plicación de los canales de comunicación, que llevan a situaciones que Mario Bunge calificaría de seudo ciencia.


Con respecto al arbitraje para el control y los mecanismos de autorregulación de la comunidad de pares, que vemos que se revienta a partir de esta explosión que tenemos en tiempos recientes, ya que podemos hablar más bien de una viscosidad creciente del medio científico. Las cosas ya no son tan transparentes como antes, el terreno es mucho más opaco y ello nos está llevando a la conformación de una nueva forma de organización. Aparecen las capillas, aparecen las iglesias, aparecen los grupos que se arreglan entre ellos; no es que antes no los hubiera, solo que eran muchos menos; es decir, estas revistas, estas publicaciones en torno a áreas de interés, a temas muy específicos que reagrupan a los investigadores con preocupaciones vecinas próximas y que se las arreglan entre ellos. Esto se intensifica con el desarrollo de las tecnologías telemáticas, así tenemos hoy día redes que se comunican por el bitnet, por el Internet, por lo que sea y los resultados salen rápidamente en pantalla de los miembros del club que están trabajando en esa temática, inclusive, hay un inglés que tal vez ustedes conozcan, Thomas Preston, del CIPAV, Cali, Colombia que publica una revista de investigación computarizada "Livestack Research for Rural Develapment" para promover la comunicación entre investigadores y tomadores de decisión en los países en desarrollo.

 

El otro elemento era el de la jerarquía y la estratificación de la ciencia. Es curioso que nos encontramos con que los grandes aparatos que han sido resultado del enorme desarrollo científicotécnico (es decir, la tecnología ya incidiendo sobre la ciencia, los grandes equipos cada vez más indispensables para la mayoría de los ámbitos de investigación) hace que alrededor de los propios aparatos se formen comunidades de usuarios muy amplios. Ese desarrollo ha llevado a que las reglas de jerarquía, de estratificación funcionen diferentemente, comienzan a regir las reglas típicas del trabajo industrial para la producción del trabajo científico, pero ya no son las reglas académicas clásicas. 

 

Además, la presencia industrial misma en las fronteras de la investigación de punta, obliga a una cooperación también de los equipos académicos con los industriales. Para trabajar en temas nuevos, los académicos deben aproximarse cada vez más a la industria, aunque en el camino abdican cada vez más su autonomía, porque los temas comienzan a ser definidos claramente por necesidades industriales.

 

Entonces, nos encontramos, creo, con una transición radical que es curiosa, y que vivimos en el presente, inclusive, como lectores, como usuarios de las revistas del ámbito internacional, en circunstancias en las cuales en nuestros países de América Latina, todavía estamos tratando de legitimar la actividad de publicación califi­cada, esto es, la publicación arbitrada. El énfasis en los órganos de fomento de la ciencia está en que la gente publique; sin ir más lejos, el PPI (Programa de Promoción del Investigador del CONICIT) surge como una iniciativa de la propia comunidad científica para poder defender el trabajo de investigación científica y para po­der tener una mayor legitimidad en la sociedad. El criterio básico para el PPI es la publicación escrita, la publicación en revistas arbitradas. Esto se está dando en momentos en que las áreas críticas de investigación, es decir, donde se está transformando la base de producción de conocimiento, donde está la ventaja econó­mica que da la competitividad internacional, está llevando al secreto, al retraso de de la publicación de resultados en áreas cada vez más amplias. Entonces, este es un fenómeno que me parece bien interesante y sobre el cual podemos comentar más ampliamente.


Todavía en nuestros países estamos tratando de legitimar una actividad de investigación, y para ello necesitamos elevar calidad, establecer estándares y garantizar para algunas áreas de investigación específica, el establecimiento de estas pautas de trabajo. Paralelamente se da el problema de la visibilidad o invisibilidad de la ciencia. En general se plantea que la ciencia de los países periféricos, de los países subdesarrollados, es una ciencia invisible que prácticamente no existe. Sabemos que los índices de participación de las publicaciones de los países subdesarrollados en el total de publicaciones internacionales, está entre el 16% y el 8%; si de ello vemos que la India publica la mitad de lo que producen todos los países subdesarrollados, bueno ya vemos cuánto nos queda para América Latina, y cuánto dentro de la América Latina para
cada uno de nuestros países, en términos de visibilidad internacional. Sin embargo, este problema de la visibilidad internacional es muy importante para las áreas de ciencias más básicas, pero no lo es para otras; porque evidentemente hay disciplinas en las cuales la relevancia está en el peso que puede tener el aporte de conocimiento que se haga para el país, para la resolución de problemas del país; pero hay áreas más básicas en las cuales la visibilidad internacional es fundamental, porque la ciencia es una institución internacional volcada a la producción de conocimiento de validez universal. De manera que el problema de la visibilidad es a la vez crítico y delicado. Cuando se toca el problema de la visibilidad internacional, nos encontramos con actos de desesperación de algunas comunidades de científicos o de segmentos de Comunidades de científicos para quienes en este momento la lengua internacional de la ciencia es el inglés, por tanto deciden que hay que publicar en inglés.



Tengo aquí una nota periodística que salió publicada en la "Folha" de Sao Paulo, en Brasil, con noticias de la SBPC (la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia) en la oportunidad en que acababan de tomar la decisión de publicar la revista de ellos, que también tiene cuarenta y pico de años, en inglés como solución para darle visibilidad a la ciencia brasileña. Hubo un álgido debate en ese momento ya que la agencia de financiamiento del Gobierno brasileño -el CNPq­ había retirado el subsidio de apoyo a la revista "Ciencia e Cultura", que es el órgano oficial de la SBPC, con el argumento que la revista estaba muy decaída, que no la leía nadie y que justamente para poder tener un impacto en el ámbito internacio­nal tenían que publicarla en inglés; es decir, el hecho que no la leía nadie, tenía que ser entendido como que no la leía nadie en los medios internacionales, no era registrada por los índices internacionales y por tanto no tenía citaciones en el ámbito internacional; el hecho de que la leyera todo el mundo en Brasil (la SBPC tiene más de 30000 asociados) eso no contaba. Hubo por supuesto opiniones muy dispares, pero la empezaron a publicar en inglés, inclusive, se decía «qué ridiculez que una revista con título portugués "Ciencia e Cultura" esté publicada en inglés», "nos interesa que nos citen afuera" etc. Se armó una verdadera controversia. Pero estuve hace diez días en Brasil, y leí otra noticia en el periódico; pare­ce que van a volver a publicar "Ciencia e Cultura" en portugués, porque se dan cuenta que realmente no era por allí que iba la cosa; no resolvía el problema porque los números que empezaron a sacar ya desde el año pasado en inglés, no han aumentado las citas que han recibido los artículos allí publicados hasta ahora; es decir, el "monitoreo" que les están haciendo.

Pero sí hay un problema real, es decir, hay que tratar de aumentar la visibilidad internacional; ahora bien esa visibilidad internacional evidentemente hay que hacerla en función de temas que se escojan, que también de esto hay muchísima moda, evidentemente hay modas internacionales que no corresponden a nuestras necesidades o nuestros intereses; entonces hay que definir estrategias para poder obtener una mayor visibilidad. Yo, inclusive, hice un análisis de una revista latinoamericana "Acta Physiológica Latinoamericana ", que surgió en función de una estrategia particular de una comunidad de científicos latinoamericanos que en un momento dado pertenecían a una sección de la Sociedad Norteamericana de Biología. Ellos se sentían mal porque consideraron que no había suficiente espacio en los Proceedings, en las memorias de la Sociedad Norteamericana en esa rama, para publicar todos los trabajos de los investigadores latinoamerica­nos; además se sentían fastidiados con las objeciones a su manejo del inglés que si había que corregirlo, que si estaba malo, que si de aquí, que no se entiende, que esto, que lo otro. Entonces decidieron entrar con una revista propia latinoamericana, pero que tuviera acceso al ámbito internacional, esto es que tuviera visibilidad en el medio internacional. La estrategia que en ese momento ellos eligieron fue conseguirse un par de "pesos pesados" de su disciplina; es decir, en ese momento tenían la suerte en América Latina de que Houssay acababa de obtener el  premio Nóbel y Leloir que era un discípulo de Houssay, estaba a pocos años de obtener el suyo. En ese entonces había un grupo muy connotado de investigadores que en esa rama de conocimiento; habían varios investigadores latinoamericanos que estaban en la punta de la investigación científica a nivel internacional. La idea fue: nosotros nos traemos a estos fulanos, lo metemos en el comité editorial y con ellos vamos a tener visibilidad internacional. Pero fíjense que yo revisé los cuaren­ta años de la revista artículo por artículo, citación por citación de cada uno de los números y pude constatar, que ni siquiera con los "pesos pesados" que se habían conseguido, con dos premios noveles latinoamericanos y con otros tres o cuatro que eran de ese nivel; aun así, no consiguieron visibilidad internacional, porque los propios latinoamericanos no publicaban sus mejores artículos en "Acta Physiológica Latinoamericana", ni siquiera lo hicieron esos "pesos pesados" que sí estaban en el comité editorial y que en los años que les tocó de vida activa junto a la revista, sólo publicaron uno o dos artículos puramente formales y no contribuyeron con sus mejores trabajos. Entonces ahí nos encontramos con ese círculo vicioso en el cual están encerradas nuestras publicaciones. Es decir, si usted tiene chance como científico de acceder al ámbito internacional, por supuesto, se va a lanzar hacia afuera; la ciencia es estratificada, está jerarquizada y la estratificación es internacional; entonces vamos a tratar de darle mayor y mejor salida a nuestros trabajos; eso cada vez más deteriora nuestras publicaciones nacionales, nuestras publicaciones regionales; y conste que esta era una publicación no nacional, era una publicación con vocación latinoamericana, de circulación más amplia.

He estado revisando también la "Revista Latinoamericana de Química", la cual es prácticamente una revista mexicana, no consigue publicaciones de otros países latinoamericanos; aunque también se define como latinoamericana y es la revista oficial de la Sociedad Latinoamericana de Química, no consigue un núme­ro amplio de publicaciones de los países de la región. 

Vemos así que hay una serie de problemas, que son inherentes, no tanto a la revista per se sino a la dinámica de funcionamiento de la comunidad de científicos que tiene que alimentar a esa revista. Por esto es que yo hablaba antes del carácter instrumental de la revista, ella no es el resultado de una empresa comercial, no es un negocio sino que es el órgano de comunicación donde se manifiesta, donde se recupera la actividad buena o mala que se hace en un campo. Si esa comunidad de científicos no se interesa en defender, en desarrollar su revista, ésta está condenada al fracaso.

Un último ejemplo que quiero dar, es el de un grupo que para la fecha que empe­zaron a producir era un grupo desconocido de científicos periféricos, aunque estaban en Europa, Italia en ese momento no era un país importante. Italia tiene en la década del treinta un grupo muy pequeño, muy joven, muy desconocido de Físicos brillantes aglutinados alrededor de Fermi, que después sería el padre, uno de los padres, porque tuvo varios, uno de los padres de la bomba atómica. En esa época ese grupo estaba trabajando en Italia, en Roma, con las uñas como corresponde a todos nuestros países periféricos. Los experimentos y los aparatos de laboratorio eran como las cosas que se hacían en América Latina tradicionalmente, con alambritos y con cositas así de requechos. Pero ellos definieron una agenda estratégica de trabajo para ellos, desconocido, pobre e ignoto como eran. Eligieron un área que prometía mucho y a la que podían acceder sin grandes equipos, la física del núcleo. Como justamente eran subdesarrollados y periféricos, no conseguían entrar en las revistas internacionales al principio. Entonces tomaron lo que tenían a mano, que era una revista de Milán, la revista del "Novo Cimento" y empezaron a publicar allí sus trabajos. Conclusión, el tema resultó tan interesante, es decir, los resultados que ellos estaban produciendo eran tan novedosos, tan importantes, que todo el mundo quería conocerlos, que investigadores alemanes, que en esa época todavía eran los dueños de la lengua de la ciencia ahora está volviendo a hacerlo rápidamente aprendían italiano para poder leer los trabajos de esta gente. Investigadores suecos, investigadores de todas partes empezaron a leer la revista italiana aunque hasta ese momento Italia para la física no había existido.

Con esto quiero simplemente concluir que hay posibilidades de salir, hay posibilidades de acceder al ámbito internacional, inclusive, desde nuestro país; es decir, que no estamos condenados a la invisibilidad internacional, se puede aunque es difícil. Pero lo importante es tener calidad y pensar estratégicamente. Las estrate­gias pueden ser individuales (del tipo salida personal, el cinturón salvavidas cuan­do se hunde el barco) o colectivas. Lo que la actividad científica nacional necesita son estrategias disciplinarias para las comunidades de investigadores, que en un movimiento conjunto, consigan visibilidad y coherencia tanto en función de su campo del conocimiento como de la sociedad en que viven. Yo dejo por aquí para que después podamos conversar más ampliamente. 
 

Muchas gracias


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